Las Ciudades Inexistentes

Salir del barrio, por Marco Negrón

Lo primero a superar es su estigmatización, lograr un cambio cultural...

Por Marco Negrón | 19 de marzo, 2014

Salir del barrio, por Marco Negrón 640

El clima de extrema turbulencia que se vive en el país desde principios de febrero ha hecho que todo, excepto el día a día, quede arrinconado en un perdido ángulo del cerebro. Y es casi inevitable: la extrema brutalidad, en todos sus significados, con que el Gobierno responde a protestas cuya legitimidad está fuera de discusión genera una creciente indignación que termina por alimentar respuestas cada vez más radicales de la otra parte. Ni remotamente estas pueden compararse a las bárbaras agresiones de la GNB, la PNB y los colectivos paramilitares que ellas protegen, pero es evidente que con ello se busca inducir extralimitaciones que le sirvan a un gobierno inmoral y de legitimidad discutible para encubrir sus responsabilidades. Y no es fácil apartar nuestra mirada, así sea por un instante, de esta amenazadora situación.

Sin embargo, pese a la adversidad de la coyuntura y sin abandonar la protesta, es indispensable mantener la reflexión acerca de los desafíos que estarán frente a la nación una vez que se supere este oscuro momento y sea posible pensar en opciones para la reconstrucción social. Y uno de los que, no sin timidez, ha emergido es el de los barrios informales y los intereses de sus habitantes: su disponibilidad, en el supuesto de que puedan ascender en la escala social, a seguir viviendo en ellos o dejarlos por otra localidad.

Ciertamente, entre nosotros se ha estigmatizado el barrio al extremo de que frecuentemente se lo ha visto como una excrecencia o un cáncer urbano, una visión tan errada como injusta que ignora que han sido sus habitantes, enfrentados a la adversidad y al orden establecido, quienes han librado la más tenaz lucha por habitar en la ciudad y hacerse ciudadanos.

Muchas experiencias demuestran que los barrios pueden mejorar físicamente de manera notable y convertirse en espacios de calidad equivalente y a veces hasta superior a la ciudad formal. Sin embargo, lo primero a superar es su estigmatización, lograr un cambio cultural que le haga entender a los demás habitantes de la ciudad el coraje y la tenacidad que han desplegado sus habitantes para ganarse la condición de ciudadanos: para ser los más legítimos ciudadanos de este país. Ese día nadie querrá salir del barrio y, por el contrario, más de uno querrá entrar.

Marco Negrón 

Comentarios (5)

Sylvia Paul de Oteyza
19 de marzo, 2014

Las veces que he viajado al viejo continente he observado con admiración esos conglomerados de pequeñas casitas apiñadas unas a otras y ubicadas por lo general en cerros o colinas. Las observo como todas tienen sus servicios básicos, calles donde caminar es un placer, señalización adecuada, pequeños espacios donde descansar, hermosas flores adornando sus balcones…y sueño con que llegue el día cuando nuestros barrios sean así. Estoy segura que no lo veré pero no pierdo las esperanzas de que no tarde mucho en lograrse.

jason criollo
19 de marzo, 2014

Señor Negrón: ¿dice que “el barrio” puede mejorar (“sensiblemente”)? ¿Se refiere a los personeros del régimen que residen ahora en las “urbanizaciones” burguesas-golpistas-fascistas? ¿Ellos (y ellas)salieron del barrio? Lo importante y/o necesario es que “el barrio” salga de las personas. La experiencia de los últimos 15 años en esta tierra de (des)gracia ha demostrado que… eso es IM-PO-SI-BLE, de toda imposibilidad.

Aladar Temeshy
19 de marzo, 2014

Estimado colega, la legimidad del gobiero no es discutible, es nulo.Ahora el barrio es un problema muy difícil, recordemos el origen y formación social del 23 de Enero.LLega mucho más allá del espacio es socio-cultural y como el orejón Petri confesó que no tiene solución para resolver este problema. Colombia tampoco salió ganando ya que no se pude transfomar al habitante que se aloja en un medio inhabiable. En el (no me recuerdo al número)Congreso Panamericano de Arquitectos Mejico presentó una solusión fenomental,dejaron el cerro de cerro excavando unas cuevas logrando mejorar la vida humana para una transformacíón gradual. Con el dinero regalado en busca de podere Suramericano se hubiera poder mejorar las condiciones de los nula habens. Saludo cordial, A.T

José R Pirela
20 de marzo, 2014

Es evidente que los habitantes de los barrios han sido los más perjudicados por el culto al presidencialismo redentor. Son el muestrario de que la organización política establecida está equivocada.

Los venezolanos fuimos estigmatizados con el Estado Socialista, que adquiere el derecho sobre todos recursos de la nación y el gobierno la dirección de la economía. Así, el presidente se convierte en tutor y ductor de todos los venezolanos. Por su puesto, el orden establecido es una aberración. Los habitantes pierden su propia identidad y disponibilidad para construir el ámbito nacional; solo los gobernantes tienen el derecho y la sabiduría para conducir la nación según su voluntad.

Ya no hay manera de mejorar el hacinamiento de los barrios y todas las secuelas sociales, es preciso voltear el orden Estado-Población por Población-Estado. Solo así se puede desconcentrar y multiplicar las actividades económicas, y a largo plazo recuperar espacios y medio acomodar lo que se pueda. Y al mismo tiempo, planificar el urbanismo del territorio nacional, que irá siendo ocupado en la medida que las actividades económicas de la población-NO DEL GOBIERNO- se vallan expandiendo.

Alex Suarez
22 de marzo, 2014

Sr. Negron, su apologia del barrio, con el debido respeto, es cuestionable, dado que su origen radica en la diaspora o migracion interna de la poblacion rural abandonada, al igual que el sector agricola y pecuario, por los distintos Gobiernos (iniciado por la dictadura de Gomez) dado el “boom” de la actividad petrolera a inicios del siglo XX. Su incursion forzada, improvisada a la ciudad en busca de una mejor vida, los convirtio en “sobrevivientes” diarios, con su-empleos, con escasos recursos, bajo nivel educativo, y posibilidades limitadas para progresar, salvo casos excepcionales que lo han logrado. Todos los Gobiernos de turno hasta la fecha, salvo el parentesis de la dictadura de Perez Jimenez que si hizo obras tangibles para elevar el nivel de la poblacion, aprendieron a manipularlos como maquinas de votos mediante el populismo.

Ahora el reto, una vez superada esta crisis, sera definitivamente INTEGRAR a este sector mayoritario de la poblacion venezolana a su nacion, como un TODO, con educacion, servicios publicos, infraestructura, instituciones gubernamentales independientes y demas carencias a ser subsanadas en IGUAL de condiciones y de CALIDAD. El pais nunca ha sufrido de escasez de fondos, sino de Gobiernos honestos que administren adecuadamente los recursos para el beneficio de TODOS y no de cupulas…

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