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Joseph Tainter: “Está disminuyendo el retorno de energía del petróleo y eso reta su sostenibilidad”

Por Jonathan Dias | 1 de febrero, 2016
Joseph Tainter “Está disminuyendo el retorno de energía del petróleo y eso reta su sostenibilidad”

Todo en Joseph Tainter transmite seguridad. Desde su voz, de tono grave que no se permite excesos, hasta su posición en la mesa en la que conversa. Reclinado hacia atrás en su silla, se adueña de su espacio con autoridad y se mantiene quieto durante casi toda la conversación, apenas permitiendo algún gesto de sus manos. La blanca barba, una leve sonrisa, un asomo apenas, revela que el historiador, arqueólogo y antropólogo estadounidense se divierte al hablar de su pasión.

Con décadas de carrera académica, se toma su tiempo al hablar. Con sus frases cortas sentencia, quizás por eso mantiene el diálogo dentro de un terreno donde se sabe completamente seguro y para el cual ha preparado explicaciones y ejemplos que ilustran perfectamente su argumento. Es el dueño de su castillo. Y los cimientos de su fortaleza son los pilares de algunas de las más grandes civilizaciones humanas, con la singularidad de que antes que interesarse en su esplendor, Tainter parece obsesionado con los días aciagos de la especie.

Conoce al detalle los días finales de la vieja Mesopotamia, la civilización Harappa, los Hititas, el Imperio de la dinastía Zhou en China, el antiguo reino egipcio, la civilización minóica y micénica en Grecia, los Olmecas en el territorio que hoy es México, los antiguos mayas, el Imperio Romano de Occidente y otras menos famosas. Más importante aún: conoce cómo y por qué colapsaron. De allí extrajo una teoría general, según la cual, en términos generales, “las sociedades colapsan por el mismo proceso mediante el cual se complejizan. La complejización es el motor que lleva al colapso y también lleva al crecimiento de las sociedades”.

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En su obra más importante, El colapso de las civilizaciones complejas (1980), el objetivo del texto era ambicioso desde el principio. En las páginas iniciales afirma que “el objetivo de este trabajo entonces es desarrollar una explicación general del colapso, aplicable a una variedad de contextos y con implicaciones en las condiciones actuales”. Y desde la publicación de ese trabajo ha estado construyendo su obra en torno a la aplicación de esos conceptos.

Tras haber definido de forma sucinta pero exacta el colapso como “una simplificación repentina” de una sociedad, su trabajo ha mutado a estudiar por qué, cómo y qué debería hacer la civilización actual para evitar un posible colapso.

Se refiere a la arqueología como “su primer amor”. Destaca que “siempre me ha parecido que podemos aprender lecciones del pasado que nos ayuden a entender nuestra situación hoy y en el futuro”. Por eso su trabajo fue migrando paulatinamente de los territorios de la memoria a temáticas más actuales. Y al constatar la implicación actual de sus estudios, reconoce que “comencé a cambiar más y más mi trabajo hacia la sustentabilidad. Y diría que en los siguientes veinte años he completado mi transformación. Ahora todo mi trabajo se basa en sostenibilidad, con un poco de historia y de arquelogía”.

Sobre la sostenibilidad y el colapso de las sociedades vino a hablar Joseph Tainter, invitado por BackRoom Caracas al CCS Forum 2015, una serie de conferencias realizadas junto a Cultura Chacao con el objetivo de discutir y proyectar la ciudad que queremos y cómo lograrla.

En la actualidad, la mayor parte del trabajo en sostenibilidad es realizado por biólogos, geólogos y otros científicos naturales enfocados en la conservación. ¿Cómo calza su perfil profesional en el movimiento por la sostenibilidad?
Bueno, ése es un aspecto de la sostenibilidad. Mi concepto de sostenibilidad es completamente diferente al de esas disciplinas que nombras. Mi enfoque es en contestar a la pregunta “¿Cómo sostenemos el nivel de vida que hemos logrado?”, mientras los científicos naturales están más enfocados en mantener especies y ecosistemas. Eso está bien, simplemente no es lo que yo hago. Yo estoy interesado en usar casos históricos para entender cómo las sociedades evolucionan y si logran un grado de sostenibilidad en el tiempo o fracasan en hacerlo. Una de las ventajas de usar casos de estudio históricos es que ya sé cómo terminaron. No tienes que proyectar en el futuro. Sabes qué funcionó y qué no. Aunque ya no hago tanto trabajo arqueológico como solía, todavía uso casos de estudio históricos.

Entonces, parece que al hablar de sostenibilidad todos hablan de cosas diferentes.
Hay muchos conceptos de sostenibilidad y me parece que las personas tienen problemas entendiéndolo. Además, las personas tienden a proyectar en su idea de sostenibilidad cualquier cosa que esté de moda. Por ejemplo: algunas personas utilizan sostenibilidad para referirse a igualdad de ingresos y otros lo hacen para la igualdad de oportunidades, mientras hay quienes lo usan para referirse al desarrollo de los países pobres. Pero la palabra sostenibilidad se proyecta en todas estas cosas porque es el término popular de la época. Entonces, a mí me parece que mucho de lo que se está haciendo en el aspecto humano de la sostenibilidad no es realmente sobre sostenibilidad, sino sobre otra cosa. Mi concepto se remonta a la raíz de la palabra sostener. Sostener algo es soportar su continuación. En castellano también existe porque proviene del latín sustinēre, que significa “soportar desde abajo”. Así es como yo concibo la sostenibilidad: como el soporte de un estilo de vida, como la posibilidad de soportar la continuación de cómo vivimos.

¿Exactamente qué es eso que le interesa mantener? Porque la noción del estilo de vida que hemos alcanzado puede ser un concepto muy amplio.
Cuando le pregunto a mis estudiantes si querrían estar vivos hoy o hace 200 años, siempre alguno alza la mano y contesta que quisiera estar vivo hace 200 años, que era más simple entonces. Entonces le contesto que la expectativa de vida era de 40 años, que las mujeres tendrían 6 hijos y que sólo 2 llegarían a la adultez, casi sin educación, porque la educación sólo sería para unos pocos muy adinerados. Esto es lo que era la vida antes de que desarrolláramos el sistema de vida que tenemos ahora. Y lo que quisiera, en términos de sostenibilidad, es no volver a eso.

Ese estilo de vida es verdad en Estados Unidos, Europa Occidental y en otras regiones, pero no es necesariamente cierto en muchos países remotos y con profundas dificultades. Entonces surge una duda: ¿sostener ese nivel de vida no significa, como otros lo interpretan, ayudar a esas comunidades a mejorar su propio nivel de vida?
Sí. No tengo objeciones con eso. No es algo en lo que yo trabaje y no me especializo en desarrollo, que es eso que comentas, pero he trabajado en Mali y lo he visto. Sé que su expectativa de vida es de 40 años. He visto esta clase de problemas.

Y si una sociedad basa su estilo de vida en el uso de recursos de todo el planeta, ¿mantener este estilo de vida no lo relaciona necesariamente con el desarrollo de otras regiones?
No. Yo los separo. Muchas personas piensan que sí, pero yo los separo porque hay que especificar lo que se quiere sostener. Hay personas que trabajan en desarrollo sustentable y ellos tienen otras metas. Yo separo la sostenibilidad del desarrollo sustentable, que es otro campo.

¿Pero su búsqueda por mantener el estilo de vida de la sociedad industrial no funciona en contra del cambio en la historia humana?
Bueno, yo trabajo en cómo puede el sistema social industrial mantener el estilo de vida que ha conseguido. No es necesariamente posible y hay dos grandes retos: el reto de la energía y el reto de la innovación. Es completamente posible que en un futuro vivamos en lo que han llamado la economía del estado estacionario, en la que no hay crecimiento. Hay muchos problemas con la economía del estado estacionario, pero hay muchas personas que lo respaldan y consideran que es un futuro deseable. Yo creo que hay muchos problemas con esa propuesta, pero por el otro lado no podemos crecer indefinidamente: es simplemente imposible. Y ése es un dilema al cual nos enfrentamos.

¿Qué problemas ve usted en la economía de estado estacionario?
El estado estacionario significa que las tasas de natalidad deben igualar con las tasas de mortalidad. Esto se traduce en que, por ejemplo, debes tener permiso para tener un hijo. Muchas personas que abogan por la economía de estado estacionario no se han dado cuenta de esto: alguien debe fallecer para que tú puedas tener un hijo. También significa que para que alguien ascienda en la escala económica, alguien más deberá caer en la misma magnitud. Lo que yo creo es que en una economía de estado estacionario las personas rápidamente perderían sus activos y caerían en deuda, lo que evolucionaría rápidamente en una sociedad similar al sistema feudal de la Edad Media, donde quizás el 10 % de la población poseía el 90% de los activos. Es una opción, pero no es un futuro deseable. Las personas que lo respaldan no necesariamente se han dado cuenta de estas implicaciones.

De acuerdo con ese análisis, ¿hay algún sistema político en la actualidad que se pueda acercar al colapso?
Yo digo que los elementos claves para la sostenibilidad de nuestro estilo de vida son la energía y la innovación. En cuanto a la energía, debemos preocuparnos principalmente por los combustibles fósiles en el futuro cercano. Y lo que importa de la energía no es la cantidad de crudo que queda en el subsuelo, sino lo que se conoce como el retorno de inversión en energía. Se requiere energía para producir energía. En 1940, Estados Unidos producía petróleo y gas a un retorno energético de 100 a 1. Por cada barril de petróleo que gastábamos buscando por petróleo obteníamos 100 barriles de vuelta. Y lo que hacíamos es lo que siempre se hace cuando se explota un recurso: tomábamos primero las frutas bajas. Así que nos enfocamos en los grandes pozos superficiales en Texas, Luisiana y California, hasta que los agotamos. Ahora debemos buscar petróleo en lo que yo llamo lugares profundos, oscuros, fríos, remotos y peligrosos. Y entonces disminuye el retorno de energía. Ahora usamos tecnologías más complejas para obtener petróleo que está más remoto y es más difícil de extraer. En estos momentos el retorno de energía en Estados Unidos es de 15 a 1 y la tendencia es irreversible. Eso es algo que ocurre a nivel mundial. Conozco las cifras de Estados Unidos porque es el mejor lugar para obtener esta clase de información, pero es una tendencia mundial. Charles Hall, un colega mío, estimó con cálculos preliminares que la sociedad industrial necesita un retorno de energía de al menos 5 a 1 para ser viable. Y puedes ver cómo nos dirigimos en esa dirección: está disminuyendo el retorno de energía del petróleo y eso reta su sostenibilidad.

Está en auge una discusión sobre el petróleo de esquisto y sus repercusiones en el medio ambiente. ¿Qué puede ocurrir a largo plazo y cuál es su postura?
No tengo una postura, no tomo posiciones: yo analizo y trato de ser objetivo como científico. Veo el petróleo de esquisto y sé cuál es el daño ambiental. Se está produciendo cerca de donde vivo. Pero continuará ocurriendo, es inevitable. Las fuerzas involucradas son tan grandes que no podrán cerrarse. No puede detenerse. Es demasiado valioso económicamente. Entonces simplemente aceptaremos el daño ambiental, que será descartado. Y no defiendo la fractura hidráulica. Simplemente observo qué pasa con ella y las consecuencias que tendrá. Tiene dos efectos ambientales: la posible contaminación del agua en la capa freática y parece que en otros lugares causa terremotos. Sin embargo, esos efectos no se interpondrán en el desarrollo de esta tecnología. Simplemente lo digo, casi cínicamente: los efectos no podrán contenerlo, porque para la sociedad, como un todo, es demasiado valioso, pero los efectos negativos son muy locales y sólo afecta a algunas personas.

Ya comentó que la innovación es el otro reto para la sostenibilidad. En otras conferencias ha hablado de una disminución de los dividendos en esta área. ¿A qué se refiere?
Economistas convencionales argumentan que, mientras exista el libre mercado, no debemos preocuparnos por los recursos porque mientras estos se vuelven escasos, los precios aumentan y eso será un incentivo para la innovación. Así que se desarrollarán nuevas tecnologías o nuevas formas de usar los recursos o nuevas formas de recursos. Pero el problema es a largo plazo. Porque cuando mis colegas y yo vemos a las cifras de las patentes, vemos que la productividad de la innovación está declinando. Eso no significa que no valga la pena innovar: simplemente la productividad está declinando y, de continuar esta tendencia, en una generación o dos no seremos capaces de innovar de la misma manera en que lo hacemos ahora. Será demasiado costoso y muy improductivo. Creo que la innovación irá migrando a lugares como China e India, donde tienen lo que se llama “innovación frugal”, que es innovación que toma menos recursos que, por ejemplo, en Estados Unidos o Europa.

Usted habla del “dilema de la resolución de problemas”, planteando que cada sociedad tiene problemas y, en busca de solucionarlos, se complejiza. Así que la complejización es inexorable  y eso causa un aumento en los retornos marginales decrecientes. Y así los costos acumulados de este proceso convierten a cualquier sociedad en cualquier período en vulnerable al colapso. ¿En sus casos de estudios históricos, alguna civilización ha evadido el colapso?
Las sociedades siempre se transforman. Una de las dificultades de observar las sociedades pasadas, digamos  el mundo antiguo o las civilizaciones antiguas del Mediterráneo, es que vivían constantes cambios políticos. Las sociedades serían incorporadas en grandes imperios que persistirían durante un tiempo y eran sucedidos por otros. En este proceso, muchas veces el concepto de colapso no aplica. Si buscas sociedades con continuidad, buscas a las sociedades de cazadores y recolectores o a las de agricultura simple. Ésas son las sociedades que han perdurado durante más tiempo. Y los sistemas políticos complejos parecen tener vida limitada, pero no necesariamente colapsan: simplemente se incorporan a otros sistemas políticos.

¿Diría que, como civilización, estamos al borde de un colapso?
No creo que lo estemos, pero estoy preocupado sobre lo que pueda ocurrir dentro de algunas décadas. Pienso que la fractura hidráulica nos ha dado un respiro en el tema energético, pero es un respiro que sólo durará unos 20 o 30 años. Entonces empezaremos a tener problemas energéticos otra vez. Si la productividad de la innovación declina al mismo tiempo en que el retorno en la producción de energía declina y si, además, estamos marchando hacia algo como la economía del estado estacionario, entonces estaremos en serios problemas. Ya hay una serie de problemas que convergen y que he tratado de destacar. Déjame ver si puedo recordarlos todos… porque hay un problema con el retorno en las inversiones energéticas y esto aplica para otra clase de recursos, no sólo para el petróleo. Hay un problema con el descenso en la productividad de las innovaciones. En muchos países hay problemas para financiar las pensiones para la generación baby-boom, mi generación: quienes nacimos después de la Segunda Guerra Mundial. Hay problemas con el continuo incremento en los costos de atención médica y gastos militares. Todos estos problemas continuarán y veo que todos estos costos acumulados pueden converger dentro de 20 o 30 años. Cualquiera de estos problemas, tal vez, podemos abordarlos… quizás dos o tres de ellos, pero todos están convergiendo al mismo tiempo. Y estos problemas los tienen los países desarrollados, pero los otros países tienen estos problemas y otros más.

¿Entonces cómo podemos evadir el colapso?
En inglés tenemos una expresión coloquial que dice que somos una especie que se las apaña: “Muddle through”. Significa que vas sintiendo hacia dónde ir paso a paso, sin un plan. Eso es lo que nuestra especie ha hecho siempre y es lo que haremos. Es lo que le digo a la gente y es lo que espero para el futuro: que de alguna manera nos la apañemos.

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Jonathan Dias 

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