Blog de Francisco José Virtuoso

Herejes y libertad (a propósito de la obra de Leonardo Padura); por Francisco José Virtuoso s.j.

Por Francisco José Virtuoso | 10 de junio, 2015

Herejes y libertad; por Francisco José Virtuoso 300

Herejes es la última novela de Leonardo Padura, editada por Tusquets.

En la obra de Padura se nos desgrana la cotidianidad actual de la sociedad cubana, debidamente hilvanada con sus antecedentes históricos desde finales de 1939, que es el año en que arranca la historia. En esa cotidianidad se va dando cita el dolor de mucha gente. Unos sufren la pérdida de sus seres queridos, otros han perdido la esperanza y las ilusiones. Otros personajes manifiestan la soledad del desarraigo obligado del exilio. En todos se expresa la frustración por no poder ser lo que se quiere ser.

Es una obra compleja, con saltos temporales, de la Cuba de la década de los 30, a la de los primeros años revolucionarios, hasta llegar al presente, pasando por el Amsterdam del siglo XVII, con su efervescencia pictórica y su tolerancia religiosa. Escenarios de cambio político y social elegidos y combinados de manera magistral por el autor.

Es compleja también por la profundidad con la que se desarrollan los grandes temas que preocupan al autor. Los diversos saltos históricos ponen de manifiesto el drama humano de muchas personas que han luchado contra la dictadura en todas sus formas y que han buscado en medio de las más crueles imposiciones políticas y religiosas ser consecuentes con sus opciones de vida por encima de cualquier cosa. El desengaño frente a los paraísos terrenales de las utopías políticas y los sacrificios exigidos en nombre de los mismos a generaciones enteras sin ver nada de la tierra prometida. Los mesianismos políticos que exigen adhesión y fidelidad casi religiosa. El drama de las nuevas generaciones, los jóvenes, que no encuentran nexos y puentes de relación ni siquiera con sus familias y crean sus propias tribus urbanas cuya única referencia es el solipsismo de la individualidad. Sin embargo, hay en medio de todos estos temas uno que es el eje vertebrador de toda la historia. Padura lo resume así al final de su trabajo: “… lo único que te queda, lo único que en realidad te pertenece, es tu libertad de elección. Para vender un cuadro o donarlo a un museo. Para pertenecer o dejar de pertenecer. Para creer o no creer. Incluso para vivir o para morirte”.

Herejes, el título del libro, va más allá de su sentido estrictamente etimológico. En la obra todos son en cierta manera herejes, se atreven a pensar con cabeza propia, buscan ser consecuentes con lo que quieren, después de una lucha interna a fondo consigo mismos y con las convenciones establecidas y dominantes. A todos les toca sufrir la suerte de los herejes: la exclusión y la represión por atreverse a desafiar en nombre de su elección al sistema dominante.

Esta novela transmite al alma del lector una profunda convicción. Una sociedad que no permite que las personas puedan decidir por sí mismas, escoger lo que quieren y lo que buscan, dónde y cómo quieren vivir, es un fracaso porque no responde a lo más genuino de las personas que es su libertad de elección. Claro que es más complicada una sociedad concebida así, pero también más humana. Más profundamente humana, porque se asemeja más a como nos hizo Dios: libres.

Francisco José Virtuoso Francisco José Virtuoso Arrieta s.j. Rector de la Universidad Católica Andrés Bello, politólogo y doctor en Historia. Fue director de la Fundación Centro Gumilla y ha adelantado investigaciones en las áreas de Ciencias Políticas, Historia de las Ideas Políticas y Desarrollo Social Sustentable.

Comentarios (1)

Edgard J. González.-
10 de junio, 2015

La estoy leyendo, piano piano, para disfrutarla a fondo y que me dure más. Voy apenas por la página 213 (aunque he leído más de 213 páginas, porque leo a ratos, y cada vez que regreso al libro, retrocedo una o dos páginas para refrescar el pasaje donde me quedé). Lamentablemente los libros de Padura no se consiguen en Venezuela, y es una lástima, porque son excelentes (un amigo y tocayo me prestó “Herejes”). Hace dos años leí “El hombre que amaba los perros” y desde entonces me uní al club de admiradores de este cubano, que tan minuciosa y talentosamente retrata la cruda realidad de las criminales utopías con fachada roja, a quien sin embargo no molestan las autoridades castristas, por ser una fuente de ingresos importantes (sus libros se venden como pan caliente en AMAZON), y porque saben que sería contraproducente hostigarlo con su maquinaria represiva, legado de la colapsada URSS, ya que Padura es una figura de relieve en las letras contemporáneas, y es más ventajoso para la dictadura cubana dejarlo tranquilo, que de todas maneras ellos saben que el cambio va (por eso Raúl Castro juega al amigo secreto con Obama), lo que buscan es reducir al máximo las consecuencias de perder el poder total del que han abusado por más de 56 años (por aquello de que “quien a hierro mata, no debería morir a sombrerazos).

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