Blog de Norberto José Olivar

Estos malditos profesores universitarios, por Norberto José Olivar

Por Norberto José Olivar | 7 de junio, 2013

profeparo textoEl gobierno ha destruido mi proyecto de vida: la universidad y la literatura.

Siempre pensé que sería un privilegio dedicarme a leer, pensar, escribir y compartir con los muchachos mis ideas, mis inquietudes y hasta los miedos más recónditos que, seguramente, serían muy parecidos a los suyos. O a los propios de cuando estuve sentado donde ellos ahora.

También supuse, con cierta ilusión, que si algún día me publicaba una editorial de prestigio podía, finalmente, sentirme realizado.

Y las dos cosas llegaron sin empujones oscuros, puedo decir como buen pendejo (recordemos a Úslar Pietri) que me los gané sin voto asistido, sin electores zombis, sin “asignaciones especiales” y sin extorsiones. Pero de repente todo cambió: se convirtió en política de estado la criminalización de aquellos que pensaran distinto, sean ciudadanos o instituciones, y se les aplicó (y aplica) un proceso malvado de estrangulamiento para doblegarlos. Los docentes universitarios emprendieron así una rápida caída a la marginalización social y económica más inaudita que se pueda pensar: “humillaos y someteos”, es el mensaje oficial.

Las editoriales privadas corrieron una suerte no muy distinta. Estas empresas venían construyendo un importante catálogo de autores venezolanos, incluso, desconocidos. Tal era el impulso que traían en ese afán, que empezamos a hablar de un boom de nuestras letras. Sin embargo, una vez más las políticas autoritarias del estado fueron haciendo imposible la rentabilidad de estas iniciativas independientes. No convenía a la “cultura gobiernera” una legión de libros “contrarrevolucionarios” y ofensivamente libres.

La razón es la misma en el fondo: la cólera del régimen de no lograr meter por el aro a ambas, universidad y editoriales, de imponer una visión de país que quienes nos atrevemos a pensar no aceptamos ni promovemos.

La educación y la literatura son posibles, únicamente, donde existe la libertad absoluta. Esto deberían recordarlo unos cuantos personeros del gobierno que, no hace tanto, fueron académicos en muchas de nuestras universidades, y hasta autores destacados de los más variados estilos y pensamientos. Y nadie les pidió ponerse de rodillas. Ahora el poder los ha corrompido, como dice el viejo Lord Acton.

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Lea también: ¿Acaso somos el fracaso de nuestras universidades?, por Willy McKey

Norberto José Olivar 

Comentarios (12)

Carlos Vaccaro
7 de junio, 2013

Desde ya hace siete décadas que tengo “uso de razón” y siempre he leido y he oido el mismo cantar: “Culpa del Gobierno y Antes era mejor”. Hoy con más razón porque en Venezuela nació la posibilidad de un modelo Socio-Político-Económico alternativo al modelo rentista que hemos vivido desde hace mucho tiempo y donde sólo han tenido espacio: La riqueza, el privilegio, la “meritocracia”, el amiguismo, el egoismo, el individualismo, la competencia brutal y el colonialismo de Estados Unidos, meta y meca de todo venezolano que practíca las características mencionadas. La educación se privatizó porque era mejor negocio que mantenerla gratuita. Publicar un libro, sin tener recursos para hacerlo y sin influencias, era poco menos que imposible; los salarios de los profesores no podian ser justos porque no era una actividad rentable. ¿Editoriales en Venezuela? mejor era importar y publicar en España u otro país. Son reflexiones que uno hace al ver el triste papel de “Universitarios” devenidos en politiqueros, incapaces de encontrar otra vía que la violenia y la crítica, pienso yo por dentro y usted?. un respetuoso saludo.

César Vela
7 de junio, 2013

No tenía por cierto que este fuera el panorama en Venezuela: tan grave y delicado. De hecho, el sector editorial en estos años de corte stalinista se ha expandido, so pena del propio chavismo, y eso sin contar el sector digital que, a pesar de la insistente maña ciclópea izquierdista, aumenta astronómicante, frustando así los deseos del gobierno por controlarlo todo. Si esto no puede tenerse por cierto, podemos verlo hasta en las mismas estadísticas (las primeras en mentir… o mejor dicho, las primeras en ser utilizadas para la mentira) del Cenal o, en su defecto, de Cavelibro. Claro, no hay que olvidar, el boom se estaba gestando antes, el boom estalló antes (¿cuándo? ¿no era el siglo XXI el despertar de la sangre nueva literaria en Venezuela?), pero el chavismo lo ha entorpecido todo con sus cobardes amenazas, humillaciones… luego, nadie creería en que hay más libros en este siglo que en la denominada “IV”. Pero no contentos con eso, las universidades son acosadas, ellas chantajean (tal como en la IV años 80, esas viejas universidades no cambian) como único mecanismo de defensa. La UCV, por ejemplo, a pesar de todo eso (sospechosamente para los izquierdistas) ocupan hoy por hoy el puesto #29 (si es que eso es cierto) en el ranking de mejores instituciones universitarias de latinoamérica. Todo esto nos debe dejar confundidos, sin embargo uno mira un poco más de cerca y pregunta ¿será que todos ellos mienten en sus estadísticas o los otros mienten en sus políticas de estado, o es puro invento?

pollinob
7 de junio, 2013

No estoy seguro de que se pueda contestar a este comentario. Parece que fuera la réplica a a otro texto. Me da la impresión de que su autor no entendió nada.

Antonieta
7 de junio, 2013

Cuan recibi un correo con ese título tan “grotesco”, o “infame”, “ESTOS MALDITOS PROFESORES UNIVERSITARIOS” muy a pesar de lo que siempre acostumbro, que es no leer cosas o cadenas de desconocidos, me permiti abrirlo, soy profesora universitaria, a mucha honra, egresada en una de las mejores casa de estudios de Venezuela la UCLA, y desde hace casi 20 años me dediqué a enseñar, a pesar de no ser rentable como pudiera ser el desempeñarme como médico en alguna especialidad clínica, no cambiaría todo el dinero del mundo por el cariño de cientos de médicos que con gran respeto me saludan y me siguen recordando a pesar de ser en muchos casos especialistas de gran renombre. Creo que además de enseñarles algo de medicina, también les enseñé la importancia de ser buenos ciudadanos, buenas personas y sobre todo a ser responsables en la profesión en la que se estaban formando, entonces como no abrir ese correo, que al contrario de lo que indica el título habla sobre la libertad y la importancia de leer, escribir y enseñar… es posible que muchos no esten de acuerdo con las protestas para incrementar sueldos de los docentes, yo particularmente nunca he acatado totalmente los llamados a paro, siempre sigo trabajando con mis estudiantes en sus ambulatorios, haciendo investigación y por supuesto sigo con lo que considero la función académica más integradora, como lo es la Extensión, pero cada día me siento mas vulnerada en mis derechos y ahora que me estoy haciendo vieja, siento que no podré cubrir todas mis necesidaes y mucho menos ayudar a mis hijos (como lo hicieron mis padres, una maestra de escuela y un vendedor ambulante), justo en el momento que mis hijos desean independizarse, no tengo posibilidades económicas para cubrir mis gastos ni mucho menos para apoyar a mis hijos, porque a pesar de ser profesora titular, dedicación exclusiva, y con especialidad, maestria y doctorado, mi sueldo es inferior al de ellos que son apenas son unos “recien graduados”. Trabajo en una gran universidad, aquí la educación no esta privatizada, no se maneja como un negocio, ingresan pobres y ricos, no se cancela matrícula, se respeta el derecho a disentir, en las aulas donde he impartido clases habían negros y blancos,oficialistas y opositores, con y sin dinero y a todos sin diferencia alguna, respete, escuche, enseñé y quise como un hijo más, no acepto que me digan que mi papel como universitaria es un triste papel, ni puedo aceptar que maldigan lo que con tanto amor he desempeñado durante estos casi 20 años.

Victor Celestino
7 de junio, 2013

La relación universidad-literatura que deviene, en el mejor de los casos, en egresado y escritor es un binomio que se concatena, porque el universitario se forma dentro del recinto, para la expresividad sin cortapisas, sin muro contenedor de esas expresiones, sólo con las limitaciones de la capacidad individual de cada quien. Algo similar sucede con el escritor, pues, la formación de un mundo interno y su brote hacia lo externo, sólo depende de la capacidad de poder hacerlo, de poder llegar a quien lo lea. Quienes hoy detentan el poder y pudieron pasar en su momento por el mundo universitario, han demostrado que no se consustanciaron con esos pasillos, con esos ambientes y no llegaron a añorar esa estadía inolvidable de la vida universitaria. No creo que pudieran ser creadores de algún tipo de obra ubicada en cualquier género literario, y es que la sensibilidad interna nunca pudieron despertarla. Tal vez, porque no la poseen. Porque por motivación propia de la rutina universitaria, no creo que haya sido.

José R Pirela
7 de junio, 2013

Le tomo la invitación Sr. Vaccaro, también con respeto disiento de lo que usted piensa. El nacimiento del nuevo modelo con posibilidad de cambiar la renta petrolera está intensificando la dependencia de la renta al destruir la poca exportación agrícola y la poca manufactura que se había logrado; y estatizado fincas, manufactura, comercio y servicios. Entonces,… ¿De dónde viene la esperanza?

Otro disiento. El desarrollo, progreso y crecimiento de un país dependen de las exportaciones de materias primas y/o de manufactura. Los habitantes de Venezuela viven del 97% de los ingresos petroleros que le entran al gobierno, cuyos administradores apartan y reparten a su entero saber y entender; entonces ¿Quién tiene la culpa?

Otro disiento. Si el 97% de las exportaciones le entran al gobierno ¿Quién es el único rico en Venezuela? Entonces, dónde se cultiva el amiguismo, los privilegios, el individualismo, la competencia brutal… ¿No es en las instituciones del Estado en contra del gobierno, que es el que maneja los reales? ¿Eso ha cambiado en el presente régimen?

Otro disiento. Usted disiente de la meritocracia pasada, pero… ¿ahora sí se aplica la meritocracia? La mayoría de los venezolanos, incluidos los afines al régimen, ninguno del tren ejecutivo tiene competencia ni credenciales para el cargo que ocupan, empezando por el presidente. Los gobiernos pasados si se cuidaron de hacerlo, por lo menos en el tren ejecutivo.

Otro disiento. ¿A cuál colonialismo de EEUU se refiere usted? Que yo sepa los únicos norteamericanos que se mantienen el país son los funcionarios de la embajada, y eso es normal en todos los países; en cambio, ahora tenemos alrededor de 60.000 cubanos trabajando, vigilando, ordenando y mandando información al gobierno comunista de los castro. Están en identificación, aduanas, puertos y aeropuertos, salud, educación, en fuerte Tiuna, en Miraflores, anillos de seguridad del presidente. Entonces ¿Colonia de quién?

Los otros disensos se los dejo a otros más versados que yo, pero el que no puedo dejar pasar por alto es la expresión… “los salarios de los profesores no podían ser justos porque no era una actividad rentable”. No sé si se refiere a los gobiernos anteriores o al actual; tampoco sé a cuál ponderación de lo justo o injusto piensa usted. Sin embargo, yo deseo advertirle que el desarrollo de un país está en la cabeza de los profesores y el futuro de los jóvenes que forman, por lo tanto, sus ingresos deben ser suficientes para atraer a los mejores, a los más competentes, a los más sabios, con suficientes credenciales que los respalden. Además, todo el mundo sabe que en educación nadie se hace rico. El buen profesor escoge tal oficio por vocación, no por rentable. En Venezuela el oficio más rentable es ser político y estar cerca de la renta petrolera.

Saludos.

César Vela
7 de junio, 2013

La respuesta poco segura que está debajo de mi comentario debería fijarse en el vivo sarcasmo del texto. Con esta pista es posible leer mejor, en contraposición al barullo olivariano, una cosa que se oculta astutamente en el maldecir de los profesores y de las políticas de estado con editoriales que premian a escritores sin importar su abierto desacuerdo con el régimen de corte stalinista que hoy gobierna (los datos están a la mano, no son inventos). Esta queja por tanto está fuera de foco. O mezcla asuntos que no vienen al caso en relación a nuevas editoriales, nuevas revistas digitales, nuevas promociones de escritores, etc., que se dan hoy día en Venezuela. ¿Será que aquí hay más ambición, estridente ambición, y algo menos difícil que la modestia? Respecto a las universidades pues no será el caso de que haya un silencio cómplice con las sospechosas administraciones de las instituciones autónomas, sino que no hay un análisis al completo de esto (por el contrario, se evade). Bien, el gobierno no reacciona por un chantaje universitario (sabe que cualquier asignación presupuestaria terminará en la misma corrupción de siempre)y una falta grave aquí está en que el Estado no toma como necesaria una política conjunta con las universidades para animar un compromiso más allá de simples aislamientos, etc (responsabilizando a los dos bandos por igual). ¿Nadie se da cuenta de esto? Lo dudo muchísimo. Sencillamente aquí hay consignas publicitarias (políticas) de fondo en esta “coyuntura”. Universidad y Estado son indiferentes (quieren comportarse cada uno por su lado como entidades aristocráticas)y la triquiñuela universitaria que ambos mantienen con guantes de seda permanece intacta.

María Eugenia
7 de junio, 2013

Parece un intercambio de buen nivel el de los comentarios, de nivel universitario en otras palabras. Concuerdo con el Sr. Vaccaro, pero otros argumentos me parecen también dignos de escuchar. Yo me gradué de la UCV (Historia) en el 1980 y mi hermana de la Universidad Simón Bolívar (Ingeniería); nos prepararon muy bien; salimos de Venezuela en 1981 y 1988 respectivamente. Nuestro padre fue profesor de Física en la UCV y sí recuerdo alguna que otra manifestación. Mi impresión es que los profesores universitarios tenían mucha suerte si estaban en la UCV: mi padre se jubiló a los 55 años con el 100% del sueldo y la verdad es que nunca se quejó mientras estuvo trabajando; siempre muy agradecido; tal vez por ser inmigrante extranjero; sus amigos y conocidos, los que eran profesores, se sentían igual en este sentido: Manuel Garcia Pelayo, Juan David Garcia Bacca, Gallego Díaz, etc.

@EldoctorNo
8 de junio, 2013

Acusar a la universidad de corrupta no tiene sentido.¿Todo su presupuesto se va a los bolsillos de los pillos? No lo creo. La corrupción o,la “mala” administración se puede corregir con los mecanismos adecuados, es una experiencia ya vivida, pero la universidad sí tiene la correlación de fuerzas contrarias para el equilibrio en su administración, cosa que no tiene el gobierno nacional, por ejemplo. ¿La calidad de sus egresados? Creo, firmemente, que nuestras universidades han dado excelentes profesionales y ciudadanos, y si hoy luchamos por salarios y asignaciones dignas es para que esa universidad pueda sostenerse. Ah!, pero usted conoció a un profesor chimbo y a un empleado corrupto, bien, hay formas de atacar y solucionar estos problemas, ¿pero por eso voy a destruirlas?, ¿o es que necesito generar esa opinión negativa para justificar lo injustificable? LA UNIVERSIDAD ES UNA DE LAS POCAS COSAS QUE ESTE RÉGIMEN DE LOCURA NO HA PODIDO DESTRUIR. NO DIGO MÁS!

César Vela
8 de junio, 2013

¿No tiene sentido acusar de corrupta a la universidad pero al gobierno sí? ¡Oh, pero esto sí que está genial! ¿Que la corrupción universitaria “no salga” a la luz pública no significa un motivo para advertir que allí existen manos de seda (mañosas) administrativas? Eso es pura ingenuidad. El gobierno también con sus triquiñuelas asfixia a las universidades, pero está atado de manos frente al destino de cualquier asignación presupuestaria (ah, para eso servía la autonomía: para evadir y chantajear). Con esto no quiero decir que los profesores sean chimbos, o los obreros también lo sean (y de eso todavía no podemos estar seguros, ¡que paranoia!); aquí lo que hay que señalar es el grado de complicidad que están asumiendo los mismos profesores con esta actitud, aun cuando sospechen de todo esto (¿por qué les cuesta tanto a las autoridades universitarias rendir cuentas administrativas ? ¿Al gobierno nada más se le pide eso? Ahí se está cometiendo un grave error de observación. Los profesores deben protestar en contra, primero, de la universidad, y luego, en contra del Estado.

Don anónimo
8 de junio, 2013

Todos tenemos una historia tan diferente que pareciera salimos de mundos nada encontrados. Tantas verdades que me parecen mentiras y tantas mentiras que me parecen verdades. Mi historia comienza cuando siendo becario de la UCV (1970) renuncié para ser preparador de Matemáticas en Ing/UCV. Me gradué y en el camino formé empresas de éxito en Venezuela, luego de recibir unos tablazos siendo ingeniero de CANTV, pues nos mandaron para la porra en la frontera del gobierno Carlos Andrés-Herrera, a 400 ingenieros por no estar de acuerdo con políticas de Nerio Neri, el jefe de turno. En los negocios me iba tan bien que tenía al sueldo de UCV/UNA/UDO (secuencialmente) para el cafecito, y cualquier chiste de Mafalda sobre la inflación me parecía eso, un chiste. Poco me faltó para renunciar a la cátedra, pues aunque fui dedicado y responsable me sustraía tiempo para mis actividades de computación en la calle. Nunca pude vender a las universidades productos de mi empresa pues siempre me hablaban de coimas o más coloquialmente “cuánto hay pa’eso”

Me jubilé como titular principal y en el ínterin hice un postgrado, viajando todos los días desde Barcelona hasta Caracasdejando el pellejo en los buses durante dos años y medio, como también la carrera de Contaduría, pero in situ. Me llegó el momento, como a muchos, de hacer el balance y no pude más: Vendí mis empresas a precios de gallina flaca y con algunos ahorros y mis tres cartones académicos (y por supuesto con mi esposa e hijo) crucé la frontera, sin mirar atrás, para otras tierras. Al año de estar en mi destino tuve un accidente, con fractura de columna pero el tesón, más el de mi familia y ayuda del hospital local, porque hasta aquí el seguro no llega, me llevaron a caminar de nuevo aunque con un zumbadito característico.

Vivo de la jubilación y pensión del IVSS, pidiendo perdón por mi indolencia ante los chistes de Mafalda, porque cada devaluación me devalúa mi vida, aunque no el corazón, en la misma proporción. Vivo en una ciudad universitaria donde los profes de similar categoría a la mía, ganan $2500-3000/mes; ustedes se imaginarán tengo que cuidar cada dólar, ya que el equivalente que me llega es ajustadito. Y para entrar a trabajar en una universidad mis colegas son mis principales frenos, porque no quieren más bomberos que les pisen la manguera según ellos y lo que predican debe hacerse en la calle, no lo consideran intramuros.

A mis sesenta y cinco años perdí la pelea con las famosas editoriales, porque publicar un libro es imposible, para mí, no sé para otros. Me decidí por los eBOOKs, y tengo mis satisfacciones que hasta un top 20 tengo, en Amazon.com

Si antes de que nos suban el sueldo, viene una devaluación me harán morder el polvo en estas lejanas tierras pero no me doblegaré, aprendí a vivir sin carro, sin tarjetas de crédito, comiendo siempre en casa hasta el último “poquito” dicen aquí, haciendo el esfuerzo para darle a mi pequeño una educación y haciéndole entender que la ética no se enseñaa sino que se practica.

Trabajo día y noche para avanzar, promedios de 20 puntos en matemáticas y CumLaude no me sirven de mucho por ahora pero le seguiré dando a ese pilón que se acabe de romper que en el campo hay mucho palo.

De maldito no tengo nada, y muchísimos de mis colegas tampoco, más bien luego de ver la película “La hora 25” me siento bendito.

Lo hermoso de todo es cuando dicto charlas en las U locales en mis láminas no puede faltar mi Bandera con 8 estrellas y el Escudo con ese brioso caballo blanco.

Buen camino colegas, denele duro a ese pilón que se cabe de romper que en el bosque hay mucho palo y papá los sabe hacer.

Lester Hryhorczak
11 de diciembre, 2013

Al final todos nosotros poseemos historias similares ocurridas en gobiernos similares y distintos que me extraña que aun los mas pensantes se limiten a comparar el como era antes y el despues sin darse cuenta que nuestro problema no son aquellas politicas que nos benefician o nos afectan (como es mas probable) sino que el problema radica en la gente es decir en aquellas personas que hacen las politicas y que en su conjunto lo llamamos “El Gobierno”; somos nosotros mismos que como seres humanos poseemos una capacidad extraordinaria de adaptacion hacia una sociedad definitavemente degradada por una historia de desaciertos de toda indole incluyendo las bases fundamentales de la sociedad (familia, educacion, cultura). Venezuela no es lo que un vulgar gobierno ha construido, es lo que nosotros hemos hecho y permitido que se haga.

Saludos.

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