Blog de Naky Soto

Esa violencia silente, por Naky Soto

Por Naky Soto | 5 de noviembre, 2013

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La profesora venía de un país centroamericano. Su destino final era otra ciudad venezolana que contaría con su intervención como cierre a un importante evento sobre violencia. Fue convencida de aprovechar su tránsito por Caracas para dictar una charla más breve a estudiantes y activistas del tema.

Maiquetía indolente

La crisis de pasajes aéreos la obligó a vivir una ruta zigzagueante que incluyó su país de origen, Panamá y Aruba antes de tocar suelo venezolano. Acostumbrada a los viajes pero no a nuestro gentilicio, sus últimos compañeros de vuelo le resultaron ostentosos e indiscretos. La experiencia en Inmigración fue agotadora. Sorprendida de la cantidad de chinos con pasaportes venezolanos e indignada por el agravio que recibió por parte de los responsables de la aerolínea, salió a nuestro encuentro hora y media después de lo previsto, pues como solución al extravío de su equipaje que endosaron a la cantidad de vuelos que realizó ofrecieron avisarle por teléfono para que bajase a buscarlo al aeropuerto, si acaso aparecía.

Me pidió que la acercara a un baño. Fuimos juntas y en la puerta una señora robusta impidió nuestro ingreso diciendo:

Espérense ahí, todo el piso está lleno ‘e miao y si no lo limpio ahorita me forman un peo.

La profesora regresó sobre sus pasos con el rostro enrojecido.

Negocié con el taxista la supresión de la música alegando la muerte de un familiar cercano a nuestra invitada. Mantuve mi ventana abajo porque el aromatizador del carro era un Kool-Aid nasal muy fuerte, suficiente tutti frutti para una fábrica de caramelos. Le propuse que subiéramos directo a un centro comercial para comprar lo mínimo necesario, advirtiéndole que los sábados son días de censo presencial en esos espacios. Ella aceptó.

La autopista nos trató con consideración, pero al llegar a Caracas, la ciudad se describió a sí misma: peatones intercalados con motorizados que sólo respetan su toque de corneta continuo, vendedores de helado estacionados sobre rayados peatonales, terciando con taxistas cazando clientes; un niñito caminando al borde de la acera mientras la mamá dedicaba toda su atención al tecleo en su celular; chóferes avanzando aunque la combinación del tiempo del semáforo y el espacio disponible, no alcanzaría para cruzar sin entorpecer el tránsito del otro sentido. Muchas groserías en el ambiente, incluso un par de muchachos que caminaban a nuestro lado mientras entramos al centro comercial reían repitiendo: “¡Maldita sea, marico, qué risa!”.

Jóvenes, flacas y sumisas

El inventario de tiendas visitadas 27 en total en uno de los centros comerciales más grandes de Caracas lo resumiré así:

Ropa íntima: el 99% de la oferta para piezas inferiores son modelos de hilos, cacheteros o cintura baja. Las superiores son push up o especiales para prótesis mamarias, con aplicaciones brillantes o encajes. Mucho animal print y pocos colores clásicos.

Pijamas: de acuerdo al imperio de la juventud que domina nuestro imaginario, o te llevas un baby doll, o pagas por un conjunto de pantalón y camisa de algodón lo mismo que por un vestido de fiesta.

Ropa: tienes que adelgazar. 4/5 de lo disponible está en tallas XS, S o M. Si no cabes, no te quejes.

Zapaterías: Lady Gaga mediante, aprende a caminar sobre plataformas con tacones de 25 centímetros o con zapatos escolares.

Cosméticos: agarra lo que encuentres porque variedad no hay.

Logramos la compra necesaria, pero fue un ejercicio extenuante. En unas tiendas nos vigilaron como potenciales ladronas, en otras debimos esforzarnos por lograr el contacto visual que conquistara la atención de algún vendedor; en dos ocasiones nos mandaron a adelgazar antes de asumir lo escaso de su inventario, y en una nos advirtieron que no tenían punto de venta antes de darnos la bienvenida. En casi todas debí interactuar como la traductora intérprete que banalizaba la descortesía.

En el hotel esperamos unos 15 minutos, que no incluyeron la atención a otro cliente, sino la actualización de las historias amorosas de las tres mujeres que ocupaban la recepción, con intercambio de celulares para ver las fotos de los consortes y los mensajes más recientes que habían recibido. Pero resolvimos el ingreso y la llevé a cenar a una arepera cercana.

Mientras cenamos, la profesora nutría sus preguntas y comentarios con lo que nos llegaba de conversaciones cercanas. Por qué dicen tantas veces “marico(a)”, por qué se burlan del Presidente, siempre tardan tanto para entregar un pedido, por qué no hay papel higiénico en el baño, cuánto es el monto de la cena en dólares. Al hacerle un resumen de nuestro mapa político más reciente, entendí que se parece más al guión de un stand up comedy, que a un proceso político complejo. Cuando nos despedimos, la profesora me dio las gracias y me abrazó, incluso me bendijo con tono maternal.

Ella se irá

La profesora dormirá con una pijama injustificadamente costosa. Usará unas pantaletas incómodas para su edad y estilo. Extenderá el uso del único pantalón que posee por 2 días más, combinándolo con un par de blusas igualmente caras para su calidad. La profesora hablará de violencia ante una audiencia violenta, porque la ejercemos sin armas, en cualquier espacio, continuamente, y a estas alturas del partido: sin darnos cuenta. Hemos aprendido a negociar con la furia. La tensión que vivimos se respira hasta en el despacho de una reina pepeada con un jugo de lechosa. Ella se irá mientras nosotros nos quedamos. Ella se irá de una experiencia feroz que podría ayudarle a reenfocar sus próximos esfuerzos académicos por entender otras formas de violencia.

Es cruel sonreírle a quien te maltrata, porque de no hacerlo las consecuencias pueden ser peores. Es un exabrupto negociar la prestación de un buen servicio partiendo de la sumisión. Cada transacción comercial que realizamos fue un golpe a la decencia: porque les sobra gente, porque no les interesa atenderte, no les interesa que vuelvas, porque aún la crisis no ha cuestionado su poder. El poder de una caja registradora que podría no sumar nada si decidimos no tolerar sus insultos.

Fuimos atropelladas varias veces, verbal y gestualmente. Para mí, es un registro más de un extenso mapa de barbaries, para ella es una fotografía dolorosa de una ciudad que desconocía y a la que dudo le interese regresar.

En el intercambio inexorable de nuestra cotidianidad, los caraqueños tenemos un reto enorme: apiadarnos de nosotros mismos, hacernos conscientes de lo inaceptable del maltrato como norma. Siento que el riesgo de no hacerlo es seguir ejecutando pequeñas venganzas que fomentarán otras, sin saber cómo empezar a cambiar, en un ciclo terrible de negación al progreso, amparándonos en lo distintos que somos al común denominador mientras nos convertimos en parte del total.

Ella se fue.

Nosotros nos quedamos.

Naky Soto 

Comentarios (70)

Petrusco
5 de noviembre, 2013

Sin duda nuestra ciudad, nuestro país, es una lotería.

Sales a la calle un día y te puedes sentir totalmente atropellado. Sales otro y te encuentras múltiples escenas de cariño, solidaridad, alegría y desenfado. Me ha pasado y me pasa.

Somos contraste.

Y eso es cultural, no político. Genético, no coyuntural.

Eso quiere decir que es un asunto muchísimo más complicado de lo que quisiéramos.

Un abrazo gigante querida Naky

Pedro
5 de noviembre, 2013

Conozco desde mucho tiempo a la escritora,y por un tiempo pude compartir su sabiduria, su persona y su entorno… Vivo en el exterior desde mucho tiempo y he dejado de leer muchas de las noticias de Venezuela, porque cada vez que leo me duele en el alma todo lo que se esta viviendo y se muere esa parte de mi que deseaba un tiempo atras volver; mi corazon llora por la injusticia hacia un pais que por dentro esta muriendo y con ellos lo bello de su gente que mucho tiempo atras era lo que atraia el turismo tambien esta muriendo como lo relata este articulo…

Antes dije que no leo, ni busco leer las noticias de Venezuela, porque a demas del dolor de ver mi Venezuela muriendo, a veces leo unas cosas que no entiendo porque entre tanta crisis como es que si hay tiempo y dinero para viajar al exterior; seguir de parranda todas las noches a pesar de la inseguridad el pais; como es que no hay harina pan, papel toalet, leche y otros, pero si se consigue quesos de lujo, pate y otras delicadeses… y muchas mas preguntas vienen a mi mente… Pero… aqui viene algo bueno, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE leo lo que Naky escribe porque entre tanta cosas que parecen “in-creibles” alguien de quien si tengo mucha credibilidad porque se que es una persona sincera, honrada y sin nada que la detenga. Desearia que hubiera mas gente con el pensamiento y la perspectiva de Naky en Venezuela, o que los venezolanos puedan ver, observar, comprender y practicar lo que el pensamiento de esta maravillosa periodista expresa… Gracias por tu punto de vista Naky… Desde la distancia se te quiere y se te respeta…

alfredo
5 de noviembre, 2013

Lamentablemente, a veces no es tan silente esa violencia (silente en el caso del desprecio del vendedor silente revisando sus mensajes ante nuestro “Buenos días, será qué…?”.

Coincido con Petrusco, igual te puedes encontrar con gente que te roba la maravilla y la patea, como puedes encontrarte con ángeles enviados por el mismísimo Dios. Aunque yo creo que la balanza del contraste se está inclinando mucho más hacia la desmaravilla. Los ángeles se están convirtiendo en honrosas y particulares excepciones, aliviaderos, pues.

En la anomia, todos somos una “cuota de poder”, Naky, y lo estamos ejerciendo todos contra todos. Eso es lo terrible de nuestra realidad.

Ángel
5 de noviembre, 2013

En la Villa del señor hay de todo. No siempre el maltrato es el que esta presente. Como este existe, también está la solidaridad, el “mi amor”, “mi vida”, el “buenos días” al entrar en un ascensor que no existe en países del sur como Chile. Que tenemos mucho que evolucionar es así. Pero el cariño tropical es único. Y si, por lo menos yo, sonrio con compasion a quien maltrata, pues yo lo veo por un rato y él vive consigo mismo toda la vida.

Mercedes
5 de noviembre, 2013

Sentí verguenza al leer el artículo, que pena, en lo que nos hemos convertido, que nos está pasando, cuando terminará esta pesadilla? Cuando vamos a comportarnos con educación, cuando vamos a respetar, cuando vamos a entender de una buena vez que es necesario y urgente que cambiemos de actitud con respecto a nuestros semejantes, que no hago a los demás, lo que no quiero que me hagan; y este cambio es necesario ponerlo en practica en todos los ámbitos de nuestra vida. No cuesta nada ser cortés y educado, al contrario da una inmensa satisfacción.

Carmen Victoria
5 de noviembre, 2013

Sin duda Petrusco, quieres justifacr lo injustificable, me da verguenza ajena que idealices a una Venezuela que no existe, que si el contraste de su gente un dia te saludan y el otro no, por favor que ridiculez es esa voy a generalizar todos los venezolanos, como puedes dicer que eso es cultural, y no conjuntual, que te crees que ese era el comportamiento de hace 20 años atras de los venezalonos,no estas muy equivocado, los de ahora son una cuerda de groseros falta de respecto, mal educados, sin formacion de familia, Asi que no le endulce la pildora a esta señora que no es ninguan estupida para para creerce tu cuento.

Hernani
5 de noviembre, 2013

Muy buen relato por lo realmente preocupante de una situación que tardará mucho en cambiar para mejorar. Alguien alguna vez se refirió a Caracas como la “Sucursal del cielo” y no como “Purgatorio para todos”

Antonio
5 de noviembre, 2013

El relato es copia exacta del video venezolano “cédula ciudadano”, de unos 25 minutos de duración y que refleja con tristeza y humor, la realidad del país que vivimos desde hace muchos años. Te puede ir bien, o sea, te puedes salvar, si utilizas el recurso de la asertividad, con amargura, muchas veces; o bien, haciéndote el desentendido en otros casos, sin entrar en diálogos y,mucho menos , polémicas con protagonistas como los descritos en esta historia de todos los dias. El desgaste, afecta.

Adriana
5 de noviembre, 2013

Muy bueno el artículo, lo que me lleva a comentar que hace como 12 años o un poco más Vzla era catalogado como el país más feliz del mundo, lo recuerdan?. Ahora, cuando salgo a la calle, noto con preocupación la cara de amargura de las personas. Pongan atención en ello, las personas en autobuses, en el metro, en cualquier parte, tienen una expresión en sus rostros de rabia, molestia, el ceño fruncido; eso no se veía antes, es el reflejo de nuestro sentir, tristemente. Y, me niego a justificar todo lo que dice el artículo diciendo que es cultural, porque la verdad es que, justamente por eso no cambiamos, por falta de cultura. Saludos!

Alida Coll
5 de noviembre, 2013

Caracas es un desastre, por eso es que hay que cambiar la indolencia por la eficacia,

asi que este 8 de Diciembre mi voto será por Antonio Ledezma y e ismael Garcia

elida aponte sanchez
5 de noviembre, 2013

como líder lesbiana contra la violencia para la mujer de la universidad del zulia, certifico que esta situación es así. elida aponte sanchez

Lilimar
5 de noviembre, 2013

Fiel retrato de nuestra querida y odiada ciudad!

Pedro Romero
5 de noviembre, 2013

Es interesante leer esto después de casi veinte años de vivir fuera del país y ver confirmer que muchas de las razones por las que me fui siguen vigentes, y son independientes del “sistema” en que se vive… Definitivamente, tenemos problemas estructurales importantes que muchas veces sobrepasan la natural simpatía y calidez que también nos caracterizan.

chiqui
6 de noviembre, 2013

Bueno, como Cuba, estamos “luchando” y al parecer se vienen 50 años más de “lucha”. Triste.

Mercedes
6 de noviembre, 2013

Muy buen artículo. Ciertamente estamos inmersos en un mar de violencia, de todas las variedades que existen. No es nueva tal condición, pero en la última década realmente la violencia ha crecido exponencialmente, y ha invadido casi todos los espacios. Hay un amplio abanico de causas, y entre las más relevantes y determinantes se pueden identificar: el deterioro de la educación, la ignorancia generalizada, la crisis de valores, y el modelaje y “oficialización” del irrespeto y el atropello desde las altas esferas de dirección del país. No es por casualidad esta última. Es una forma de sometimiento y de dominio sobre los habitantes. Una población afectada por el fenómeno de la violencia, estrechamente vinculado a la criminalidad e inseguridad, es sometida de manera más fácil y expedita. La historia de la humanidad muestra incontables ejemplos.

Sheila
6 de noviembre, 2013

Gracias Naky por utilizar tus grandes dones para confirmarnos la cruda realidad. La pregunta que me ronda todos los días es ¿qué más puedo hacer para que esto cambie? Afortunadamente hay unos cuantos que quieren que esto cambie… pero ¿qué más hace falta para que esto cambie? por lo menos un poco… Gracias y feliz día para todos.

Alejandra
6 de noviembre, 2013

Hola buenos dias!

Yo no estoy de acuerdo con todo lo aqui escrito,me parece que se exagera un poco con el tema del momento en el que salio a comprar, muchos lugares en venezuela tienen cosas hermosas, de hecho soy talla xs y mas bien me cuesta conseguir ropa porque se consiguen puras tallas grandes porque la venezolana es obesa en general…Que solo hay hilos dentales tan poco es cierto, pareciera que la persona se fue a comprar a un mercado de las pulgas….

Por otro lado, he recorrido toda suramerica, se han dado cuenta como son los aeropuertos en toda suramerica? Las largas colas que hay que hacer y lo sucios que estan? Hace poco estuve en sao paulo y me impresiono la suciedad de los baños del aeropuerto, como es que se hace de algo que existe en suramerica entera una novedad en Venezuela…. No lo justifico en lo absoluto, pero creo que los problemas que padecemos los padece toda suramerica… Mi mama dice que Vnezuela antes era distinta al resto de suramerica, tal vez alli radique entonces el problema que nos hemos convertido en la generalidad y nos sorprende, me parece que este tipo de articulos hacen daño porque ponen a Venezuela como lo peor que existe y yo los invito a que se den un paseo por suramerica y se sorprendan…. Que existe en Vzla que no existe en el resto u a delincuencia con impunidad y eso, eso si es novedad…

Susy
6 de noviembre, 2013

Pena,indignación,y muchas otras emociones causa este excelente artículo;aquí se desnuda lo que tenemos que vivir día a día. Leo más arriba el comentario de una lectora,Adriana,quien menciona que hace años se nos consideraba el país más feliz del mundo! Ahora hasta éso ha cambiado y hay necesidad de crear un Viceministerio para la SUPREMA FELICIDAD,porque ya no podemos “ser felices” si el régimen no interviene..Dios! Añado un comentario a una entrevista que hizo ayer en la radio el Sr. A. Alayón a una escritora colombiana,quien también subrayó aspectos importantes de nuestra realidad,luego de una reciente visita a nuestro país,concluyendo ella que eran síntomas preocupantes del deterioro progresivo e inexplicable de un país que lo ha tenido TODO. Esta es la cara que estamos dando al mundo! Qué tristeza,pero en medio de todo,esta realidad que nos espeta en el rostro el país que estamos perdiendo,debe ser el elemento motivador para generar nosotros mismos un cambio urgente que va más allá de la salida del régimen..Es un cambio interior,de repotenciar los verdaderos valores, la ética, el respeto,el reconocimiento,la decencia,la virtud del trabajo honrado y no de la riqueza fácil,abogar por la verdadera justicia, y tantas otras cosas que nos caracterizaron una vez como un país feliz y único para visitar y vivir.

Maru
6 de noviembre, 2013

El artículo describe perfectamente en lo que se ha convertido la sociedad venezolana, todo es un atropello. la solidaridad de la que nos sentiamos orgullosos desapareció.

Antes pensaba como el señor Angel, pero eso se terminó; para que sirve que te digan “Mi amor” y “Mi vida” si no respetan tu posición, no son sinceros, siempre se quieren pasar de vivos y no prestan un buen servicio. Eso del “cariño tropical” es un mito lo que yo diría es la “grosería y patanería tropical” .

Angel Delgado
6 de noviembre, 2013

¿De un país centroamericano? ¿Y es mejor que nosotros? Acaso quizás la educación de la profesora le dio cierto estatus, pero seguramente en su país pasa lo mismo o peor. No somos diferentes de cualquier otro país. En España tendrán más seguridad, pero la gente ni saluda en los ascensores. “Es que aquí son así”, siempre oí. En Estados Unidos tienen calles más limpias, pero no tienen millones de cosas que nosotros sí. Vivimos quejándonos de las vergüenzas que pasamos, pero no nos detenemos a ver que pocas veces exaltamos lo bueno. Esta historia, con otros autores y contextos, la he leído millones de veces. Y no solo en Venezuela

Kara Fiore
6 de noviembre, 2013

Es la realidad, y lamentablemente no hay nada que nos indique que va a cambiar. Esto viene de mas alla que 14 años de mal gobierno y anarquia, viene del culto a la viveza y el malandraje como forma de vida, el mas malo gana en esta sociedad de “vivos”

Farias
6 de noviembre, 2013

A Caracas, se le debe cambiar de lugar. Bueno, me refiero a la Capital de Venezuela. Creo que no da para más asi Farruco diga que aqui cabe otra CCS.

Pero así como hay certezas por lo dicho y vivido por Natalia. Tambien es cierto (por suerte), que esta no es la misma historia que se vive en el interior del país. Por allá dentro, se siente aún la calidez,la humildad, el saludo, la bienvenida de la gente hacia con la gente.

Seguramente, nos encontraremos con personas a la referidas en el texto. Y es por ello, que comparto con Petrusco. El problema es cultural; de familia. Y esa “descomposición” la he visto y notado en todas las clases sociales. En donde: la educación y las buenas costumbres se han ido perdiendo entre las personas mientras; la sobervia y el solo “YO” se apoderan de ellas.

NO digo por quien votaré. Pero pensar que votando por Ledezma y García esto cambiará en Caracas… Es querer formar parte de este mismo problema. NO lo digo porque sean de la MUD o del PSUV ni de ningún lado. Se trata de tener por lo menos: 2 dedos de frente

Maria Virginia
6 de noviembre, 2013

Mi mensaje va para Carmen Victoria. Solo quiero decirte que Venezuela SI es un pais de contrastes, un dia te encuentras con gente buena y amable y el otro dia con gente absolutamente desagradable. Yo no vivo en Venezuela desde unos anos pero a diferencia de muchos de los que vivimos en el exterior que voltean la cara para no ver el desastre, yo si veo, leo y trato de enterarme de todo lo que pasa alla, aunque cada noticia sea dolorosa y dura simplemente porque toda mi familia aun vive alla, mi gente que no son como tu calificativos de groseros, falta de respeto y sin valores familiares, son gente altamente trabajadora, solidaria, familiar y con valores. Leer este articulo y tu comentario donde descalificas la opinion de otro refiriendote como “ridiculez” y “verguenza ajena” son el vivo reflejo del articulo presentado en referencia a la violencia silente. Se puede percibir la violencia en las palabras y la absoluta intolerancia. Yo si creo que Venezuela es un pais de gente calida y amable, que lamentablemente esta pasando por circunstancias duras y complejas, generalizar seria simplemente no ver mas alla de nuestras narices. Un abrazo!

Kira
6 de noviembre, 2013

Creo que la situación del país da para todo. Hay días en que te da latigazos y otros que no, sino que te abraza, y entonces te reconcilias con él. El ingrediente político es ineludible, la pregunta es si ya luego de 14 años se han grabado tanto en la gente el resentimiento, la falta de cortesía, la falta de amabilidad, la falta de consideración, la grosería y la violencia presentes y promovidos por el discurso político -en su conjunto como manera de ser válida e incluso correcta- que ahora sean una cosa cultural. En estos días hemos tenido experiencias, mi esposo y yo, diametralmente opuestas con la policía, con personajes de la calle, donde la solidaridad y la amabilidad han tenido protagonismo. Creo que no todo está perdido y el trabajo y ejercicio es llamar la atención sobre ello pero siempre dentro de los límites del respeto, la cortesía. En suma, de nada vale caerle a gritos a alguien que está gritando para que no grite (como a veces observo en muchas crónicas, comentarios y artículos de opinión). Pero muchos no queremos reconocernos en el espejo ni en la doble cara de la moneda devaluada que tenemos de país, ni tampoco asumir que el país somos todos y todos estamos en el mismo bote. Creo que una vez que estemos claros en eso, es decir, en que no existe eso de “nosotros acá” y “ellos allá”, sino “todos aquí” nada va a cambiar. Como siempre Naky, certera y sabia en tus crónicas, aunque con un dejo de desaliento en esta ocasión, sólo te puedo decir, aquí estamos y hay que seguir escribiendo para decir lo que debe ser sicho aunque nos duela, y hacer para crear y rescatar espacios de belleza para ese país que queremos tener.

Verónica
6 de noviembre, 2013

He pensado que definitivamente como sociedad no entendemos el valor del respeto, que no significa que tengamos que ser ingleses o desabridos, sino más bien ser amables y considerar al otro. El país en el que crecí lleno de colores y gente amable se ha concurrido en el lugar donde para salir hay que utilizar una coraza para poder sobrevivir, con la esperanza que en algún momento todo va a cambiar.

Yisus
6 de noviembre, 2013

Es incredible que la gente aun cree en esa idea romantica de Venezuela que nos han inculcado de pequenos cuando la realidad, el dia a dia, es la que describe este articulo.

Anonimo
6 de noviembre, 2013

Me voy a tomar el derecho de corregir ya casi el final de lo escrito, justo en el ultimo párrafo: “En el intercambio inexorable de nuestra cotidianidad, los caraqueños…” debería concluir así:

“En el intercambio inexorable de nuestra cotidianidad, los VENEZOLANOS…” todo lo escrito no solo pasa en Caracas, pasa en toda VENEZUELA… una verdadera lastima

Martin Quintero
6 de noviembre, 2013

Todo lo que se dice en el articulo es cierto, pero me da la leve sensación que en la mayoría de los casos, magnificaron lo vivido. Ojo, no estoy justificando nada ni tampoco soy caraqueño.

Dulce
6 de noviembre, 2013

Cada día me siento tan decepcionada de todo lo que veo y vivo, como se ha ido deteriorando nuestro país, país que nací, país que siempre fue belliiiisimo pero que muy lamentablemente ha sido gobernado muy pero muy mal, uno peor que el otro, que despilfarro, que incompetencia, que falta de humanidad, en fin, no sé hasta donde llegaremos. Sólo pido que Dios se acuerde de todos los venezolanos.

Idilia
6 de noviembre, 2013

Mi venezuela hermosa le da la bienvenida… pero la gente que te tropiezas todos los días, no es la misma, ha cambiado desde 14 años atrás. Venezuela es otra en las relaciones humanas. Culpo a los que tienen la responsabilidad en sus manos. Muchos Ministerios, pero también les falta mucho para dar y enseñar lo que nunca han vivido.

Patricia Oliveira
6 de noviembre, 2013

Acabo de llegar de viaje, 15 días en México y 15 días en Carolina del Norte, todo como debe ser, mexicanos hermosos y más que educados, supermercados que dan ganas de llorar, servicios al 1000% construcciones en cada esquina, consrsionarios peleandose por clientes, demanda y oferta, turismo, variedad, todo como debe ser, muy bonita ciudad no sólo por ella misma sino por su gente, Carolina del Norte bueno, ya sabemos como son las cosas allá, en fin. Todo muy lindo, todo perfecto, sabroso, como niña andaba, hasta que llego el momento, no de llegar a maiquetia, desde el momento que llegue al GATE 1 donde se iba abordar mi gran vuelo hacia Caracas, impresionante, desde ese momento comenzó todo, sentí tristeza y frustración, todo atropellado, las aeromozas pidiendo orden como si estuviésemos en un salón de clases, y todo lo demás que ya ustedes conocen, es mucho más que triste decir esto, pero la depresión al llegar a mi país me molesta conmigo misma, y es duro, casi imposible no sentirse de esta manera, señores pasarán muchos años como dice la canción, se les saluda!

Alberto García
6 de noviembre, 2013

La última vez que visité Venezuela tuve que hacer la conexión caracas – Maracaibo con una bebe de 7 meses y un niño de 2 años 7 meses dos cochecitos maleta de mano etc. buscamos donde sentarnos sí éxito (la mitad de las sillas ocupadas y la otra mitad con bolsas o carteras) pedir algún asiento siempre la misma historia: fue un momentico al baño ya con el brazo a punto de partirse y con un viaje muy largó a cuestas nos sentamos igualmente, el susodicho nunca llegó

Hiramsillo
6 de noviembre, 2013

Buenos días, el artículo es total y absolutamente cierto, Venezuela se ha convertido en un país donde los ciudadanos nos consumimos en nuestra propia furia, donde criticamos a la gente que se come la luz de el semaforo, y en la noche hacemos lo mismo, “Pero por miedo a ser atracados” igual cometemos infracciones, donde la moral y las buenas costumbres estan activas, pero muy apasiguadas, donde el sentido común está muy mermado, donde todos queremos ser los fuertes y creemos que todos los demás son débiles, donde la viveza criolla termina en una anarquia animal y sin sentido, por eso, por creernos superheroes, por obviar el sentido común y esas buenas costumbres que tanto necesitamos! Y ahora, cuanto costará volver a esa Venezuela de ensueño? Cuantas vidas serán necesarias para enmendar y reconstruir nuestro destino a una buena patria? Vivimos en un país donde las incognitas son mas que las respuestas! Saludos

Orabela
6 de noviembre, 2013

Pues desde que yo recuerdo, el venezolano se ha caracterizado por ser una persona jovial/chévere/dicharachera pero no bien educada, y hablo de esa educación que nada tiene que ver con la formal, para nosotros cualquier persona es igual, y no en la buena actitud de reconocerse en el prójimo y saber que es tu semejante, sino en el hecho de tratarlos a todos con la misma ‘confianza’ y saltarse las normas básicas de comportamiento, y por ende hacer cosas como tutear a los desconocidos, dar opiniones/críticas no pedidas, incluso a desconocidos, poner sobrenombres a los demás, usar palabras ‘cariñosas’ para referirse a los demás (mamita, cielo, mi amor, etc.) y usar palabras vulgares/soeces/mal dichas e incluso ser capaces de armar todo un dialogo sin decir siquiera una oración sin emplear bien una sola palabra. En aquel afán de no ser creídos y potables hasta pasamos a ser mal educados y descorteses. Y lo peor tampoco es algo que esta relegado a las clases sociales menos favorecidas, es algo generalizado. Esto no es culpa solamente de esta situación político-social actual, porque decir que antes no éramos así es falso, tal como lo dice alguien en un comentario anterior, hace 20 años ya éramos así. Estas son conductas que son aprendidas/corregidas más a nivel del hogar que del sistemas escolar, no significando esto que este último no tome parte en su enseñanza. Claro corregir algo así tan generalizado no es imposible, pero si requiere de gran trabajo, principalmente porque incluso nosotros mismos no sabemos que tenemos un problema, sino bastaría preguntarle a esos vendedores/recepcionistas del relato si ellos piensan que han actuado mal o han sido groseros, quizá nos sorprendamos con que ni se han detenido a pensarlo, simplemente han actuado y ya, e incluso en los casos más graves crean que como actúan es lo correcto porque es lo normal porque ‘así actúa todo el mundo’. Ahora viene lo más grave de todo si la gente de ahora es así es porque esa educación de hogar no les fue brindada y por supuesto no esperemos que sus hijos sean diferentes. En algún punto de la historia nos perdimos y como la máquina de volver al futuro no existe no podemos andar hacia el pasado y solucionarlo, luego la solución pasa por tomar conciencia ahora y cada uno corregirse y ayudar a los demás a hacerlo. Y ya que andamos en estas pudiésemos aprovechar y tratar de extinguir la ‘Viveza Criolla’ reforzando nuestra ética y valores, así quizá algún día este país mejore, recuerden que nuestros políticos – de ambos bandos – no son extraterrestres, ellos se han salido de esa misma sociedad que cada día nos asusta más.

Glenda Villamizar
6 de noviembre, 2013

Se lo que es vivir en la anarquía, en el mes de julio en las cercanías de la UCV, el domingo en que estaban presentando los bachilleres la prueba de admisión nos atracaron un motorizado y su parrillero eramos tres mujeres, nos acorralaron frente a una casa y a mi hija de 17 años la apartaron de mi y la forzaron a que entregara el bolso, mientras el motorizado me retenía tratando que arrancarme la cartera. Total logra llevarse el bolso de mi hija y huyen cobardemente. Días después, y al no tener nada de maquillaje, entramos a una tienda de cosméticos y una vendedora nos mira con recelo, vigilaba cada movimiento nuestro, lo único que pudimos comprar fue un peine, un brillo labial y un delineador, y sentí que para que la chica del mostrador se calmara y dejara la desconfianza le explique que la semana anterior nos habían atracado y nos habían dejado sin maquillaje, su actitud cambio de la noche a la mañana, sentí que bajó la guardia y quizás hasta se apeno con nosotras. En resumen, pienso que esta ciudad puede ser cruel hasta con los que vivimos en ella pero hay en lo profundo de cada uno un sentido de hermandad y empatía que se niega a morir.

Anyella
6 de noviembre, 2013

Esta ciudad se ha vuelto inhospita, indolente, educación? principios? solidaridad? respeto? son valores que ya no conocemos y si lo dudan pues usen el sistema de transporte publico ya sea metro o autobuses el comun denominador del venezolano se ha vuelto un salvaje donde sus necesidades e intereses personales estan por encima del colectivo, y eso sin hablar de los motorizados que para mi son una “PLAGA” son lo peor que le ha podido pasar a esta ciudad y lo peor al parecer a nadie le importa.

D.Guinand Art
6 de noviembre, 2013

Naky, siempre tan gráfica en tus palabras. Todo al punto. Muchos hemos pasado por la experiencia de ser anfitriones en este país -que Dios se lo esta llevando por donde lo trajo-. Ya hasta pena da preguntar a nuestros amigos extranjeros “Cuándo vuelves a Venezuela?”. Más aun cuando no hay quien se “vaya liso” de los malos tratos que reciben desde que tocan suelo venezolano. Tratar de ser amables y desvivirnos por atenderlos no tapa los problemas de nuestra sociedad. Pero en fin, de tí se llevará un buen recuerdo, por lo menos. Abrazos Naky linda.

Vanegm88
6 de noviembre, 2013

Excelente crónica es un realidad muy triste la que vive nuestro país, se haya convertido en una eterna furia de titanes entre nosotros mismo. En donde ser “cortes y educado”, quedó en él ayer, y más cuando la gente que está a tu alrededor no lo es. Ir a cualquier sitio o montarte en un autobús y decir “buenos días, buenas tardes”, ni te lo responden – pasa aquí en puerto la cruz- Todos los días me sorprendo con la pésima atención al público, no solo en las tiendas, en los bancos, restaurantes etc, también ocurre. El cambio comienza por uno mismo, sé el cambio que quieres ser en el mundo. Buenas noches, saludos!

Sergio
6 de noviembre, 2013

El tamaño de la sombra es el tamaño de la mascara, veamos qué paso en Alemania, qué paso en la crisis de los grandes lagos en Africa y qué ocurre en las catacumbas y cloacas de las urbes de países mas estrictos. Los venezolanos, como cualquier gentilicio del mundo, no somos ni malos ni buenos, es más,somos ambas cosas inclusiva y exclusivamente.

Quizás estamos haciendo síntoma de la exclusión, la desigualdad, la desconsideración, el abuso, la mala paga,el maltrato y la polarización desintegradora que vivimos.

Cuidado y se despierta aun más la sombra que tenemos, esa que corrió a los españoles y termino con personas mutiladas y regadas en las carreteras de aquí a Ecuador.

Porque hay que ver la “Arrechera” que hay que tener para pasar los Andes a Caballo!!

jazdibar
6 de noviembre, 2013

Uno de los que aquí comentó en un alarde de violencia verbal dice que cual es el problema si eso también pasa en otros países. Que justificación más burda, es como decir, que robemos porque muchos roban. El caballero no se detiene a ver la pérdida de valores, de bonhomía, de educación y buenos modales, no, simplemente le da de lado porque pasa en otros países latinoamericanos… asi que no importa. Otro dice que somos así, que es cultural, como si siempre fuimos así;tal vez sea demasiado joven y no sepa que hemos sido más gente, más educados, más amables, más solidarios, tiempo atrás, no teníamos esa agresividad patente que ahora nos envuelve y nos desgarra, y si, si es político, estos años de violencia desde el Estado ha convertido al venezolano en un ser agresivo, violento y con menos valores, lamentablemente, si, si es político, o mejor dicho, es una consecuencia de la politiquería desde el gobierno de turno que ya va para 15 años.

Alida Coll
7 de noviembre, 2013

Indignación e impotencia, a uno de mis hijos, el martes, por la av. Libertador, un motorizado por que le dio la realízame gana le reventó el retrovisor, a quien se le reclama? Hay que reponerlo y la gracias del motorizado cuesta Bs. 2.300,00. Estos señores, por decirlo con educación, están amparados por el desgobierno y las vías son suyas. Nosotros, bien como peatones, o como choferes no existimos, nos patean los carros, rompen los vidrios, con sus casco le dan golpes a la carrocería, nos insultan y no nos permiten cambiar de canal. Si hay cola (trancas) nos atracan, Ayer miércoles trancaron la autopista fajardo al nivel de El Llanito, pues un motorizado no teníEXa los papeles en regla y la moto tampoco. Esta tranca fue por 3 HORAS!!!!!

JOHANNA
7 de noviembre, 2013

Buenos días, acabo de leer su publicación y algunos comentarios sobre la situación de Venezuela, verán; soy Colombiana y acabo e llegar de un viaje de 14 días en Venezuela donde sentí y viví las necesidades de esta gente maravillosa, mi idea al respecto no tiene que ver con el maltrato o las actitudes negativas que vimos en nuestro recorrido no solo por Caracas, sino en varios lugares pues decidimos hacer un pequeño recorrido antes de llegar a nuestro destino final que era la isla de Margarita, mi idea del viaje sencillamente es de tristeza, no encontré en su gente actitudes tan negativas como para No querer volver, cuando uno viaja a otro país debe saber su situación actual y para el mundo entero es conocida la situación de nuestro pueblo hermano, admiro muchísimo a su gente, todos están tratando de sobrevivir a un sistema de restricciones y abusos políticos, pero siguen adelante con una sonrisa en sus labios, da pena ver cuantas necesidades están pasando como ven con tristeza como su moneda no vale nada para los demás países,pero para ellos no alcanza, da pena ver como los productos básicos de la canasta familiar escasean por mala administración política, da pena ver los supermercados con sus estantes vacíos si vas en busca de leche , papel, higiénico, harina, azúcar, aceite, huevos, carnes, pollos y muchos mas productos, ahhhh pero licores si encuentras pero claro si pagan impuesto! da pena ver como ustedes siendo venezolanos no apoyan a su gente sino que nos dan una pésima imagen de su gente, yo les aseguro que el problema no es la gente es la falta de esperanza y las consecuencias de una situación que ciertamente se le salio de las manos a sus gobernantes, por lo demás, son gente hermosa, maravillosa, trabajando y sobreviviendo con muchísima dificultad pero dándonos a los turistas lo mejor de si para que veamos lo mejor, lo único bueno que tiene en este momento este país hermoso … SU GENTE!!!!! Dios los bendiga y ojala se arregle pronto su situación (oro por eso), AH YO POR EL CONTRARIO REGRESARE CADA VEZ QUE ME SEA POSIBLE A ESA TIERRA DE BENDICION!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Isaura Inciarte
7 de noviembre, 2013

Ok… SI estamos mal, ya nos lamentamos bastante , ahora, cada uno de nosotros, tiene la tarea de proponer soluciones y desde su trinchera empezar a aplicarlas,, SI podemos cambiar las cosas.. y Venezuela se lo merece, solo está esperando que NOSOTROS ACTUEMOS!!!!

Joeif Duroim
7 de noviembre, 2013

Gracias Naky por el artículo, veo que ha generado una interesante serie de respuestas. Sólo quiero acotar 2 cosas: 1) Diagnósticos ya tenemos muchos, variados y abundantes, sabemos que hay multitud de cosas que no funcionan 2) Qué es lo que cada quien desde su metro cuadrado está haciendo para solucionar la situación? Cualquier respuesta no puede venir del cielo, las sociedades son la expresión de la interacción entre los grupos que la conforman y los grupos son personas. ¿Qué es lo que estamos haciendo cada uno de nosotros?

Gustavo Tupaz
7 de noviembre, 2013

El retrato en negativo de el Pais que dejamos de ser.A diario recibimos el insulto que representa tan solo intentar convivir con nuestros semejantes, pero donde no podemos ser en absoluto complacientes es cuando escogemos comprar o utilizar un servicio y recibimos a cambio maltrato verbal o indiferencia agresiva, entonces si que vale reclamar por lo nuestro porque de no hacerlo finalmente terminaran,haciéndonos el favor de atendernos y además pagar por ello.Excelente prosa.

Yacobh
7 de noviembre, 2013

Si… esa incesante violencia, esta allí en la calle, en el trafico, en los dialogos, en el lexico, en los grafittis, que duro es!, a veces provoca que algunos dias, fueran de paz, y salir y que la gente, sea amable, sea comprensiva, sea consciente del otro… y lograr eso… bueno..

Leyendo los comentarios, veo que alguien menciona que se fue de aquí hace 20 años por razones similares, otro menciona que se parece al film cédula ciudadano, de los años 90, y otro que hace 12 años eramos de los países mas felices, y solo puedo recordar que hace pocos días dijeron que estábamos entre los 20 países mas felices del mundo… ¿que país tan extraño es este?.

Desde mi humilde opinión, al venezolano le gusta la rumba y le gusta quejarse. nos encanta quejarnos, ya lo hacemos por deporte, y es que me parece que vivimos en la borrachera petrolera… y alli esta esa lucha, constante e inscesante

@manuhel
7 de noviembre, 2013

Cada día que pasa -si excepción- emigra un venezolano ciudadano, que paga lo impuestos, que respeta las normas de convivencia y que tiene como religión trabajar y estudiar como único medio de progreso.

El espacio que deja este venezolano “ejemplar” pasa a ser ocupado por seres que no caben en su sitio y que por lo tanto invaden espacio ajenos para vivir según sus excesos.

Entonces al final, el balance que va arrojando nuestra sociedad es crónica de una sociedad anárquica.

Por cada 10 familias venezolanas decentes que emigran, máximo una entra a Venezuela. Y ni hablar de los chinos y los cubanos que van a propagarnos sus vicios y manías como si no fueran suficientes con las nuestras.

Triste Venezuela. Me duele y siempre daré mi granito de arena por darle el amor que se merece.

Zoraya
7 de noviembre, 2013

El relato de esta amiga es contundente, mas que eso es lapidario,pero es una realidad. Aun asi me agrada que nos demos cuenta, que lo veamos y lo percibamos como un atropello,como un abuso, sobre todo de los prestadores de servicios, que creen que te hacen un favor. Que lo notemos significa que no estamos arrodillados ni rendidos, significa que tenemos una reserva moral que aun persiste en nuestras conciencias y que nos resistimos a normalizar lo horrible, lo detestable, el amarillismo y la violencia de cualquier tipo. Por ello celebro que usemos estas redes sociales para combatir la banalidad, que lo aprovechemos para publicar la poesia, la musica, la literatura, la ecologia, la ciencia y un sin fin de cosas que nos alegran el alma, que ayudaran a la formacion y crecimiento de muchos. esto seria, si lo queremos y lo hacemos, un inmenso espacio para divulgar, compartir y recrear, lo cual nos ayudaria cada dia a combatir los atropellos, las amenazas, los abusos y la anarquia de una sociedad que se encuentra enferma. Abrazos a todos!!

noy
8 de noviembre, 2013

Hola la verdad es muy triste la situación y negarlo no resuelve nada. Y Alejandra según no esta tan mal porque en suramerica es igual yo no vivo en sur América, pero de paso sólo he estado en el aeropuerto de bogota y no me teataron ni a gritos ni con groserías y me atendieron amablemente y en tiempo, en Venezuela ir a camprar ropa fue una lucha y no compre nada no hay tallas practicamente te atiendes sola porque ni quien te haga caso, yo vivo en México pais latino capital desordenada sobrepoblada y loca gente grosera en la calle si es un mal latino pero jamás ma han teatado mal en una tienda o lugar donde ofrezcan un servicio es su trabajo y si no me atienden bien no regreso nadie regresa ahi está la diferencia. Querer justificarse porqué lis demás está igual es conformismo es no aceptar es no solucionar. Yo lo hago porque asi son todos ese es tu nensaje? Yo no lo acepto y como dije lamentablemente a donde no me tratan bien y no me respetan no regreso y eso le pasa al turismo

julio
8 de noviembre, 2013

Es muy lamentable lo que sucede en nuestro país VENEZUELA.Yo particularmente,combato la mala educación,con educación,siempre que llego a una tienda,un sitio publico como una alcaldía o cualquier ente que tenga que ver con el gobierno que sea,lo digo a voz populi,BUENOS DÍAS,BUENAS TARDES,HASTA LUEGO,GRACIAS,MUY AMABLE,los veo a la cara cuando los saludo para que sientan que uno lo hace con educación,lamentandolo mucho,la politica que vivimos en nuestro país,es la encargada de implementar ese tipo de trato hacia uno,tengo un negocio y cuando un cliente pasa la puerta,lo primero que le digo es: Buenas señor o señora,en que puedo ayudarle!! En el caso del aeropuerto,uno los trata bien a ellos y ellos se dan cuenta que la persona que les esta hablando,no va con ganas de pelear,porque también pasa,que hay personas que van preparadas porque cree que las van a tratar mal,lo repito,cuando un los trata con educación,los coloca en el terreno de uno,el de la educación y el respeto!! Hagan la prueba,pongan cara de buena gente,no pongan cara de amargura,eso también lo percibe la persona con la cual uno se dirige a hacerle una consulta o una pregunta!

Eduardo
8 de noviembre, 2013

Como dice el chiste… “Que pena con esa señora!”

Ani
8 de noviembre, 2013

Hablando de violencia silente, me encantan los comentarios de violencia silente de Carmen Victoria y Manuhel, este último además la condimenta con comentarios xenófobos… así no dse puede..

Mari
8 de noviembre, 2013

Esta forma de maltratar a los demas seres humanos es un problema de educacion. Siento amor por todos mis hermanos venezolanos y cuando estas situaciones ocurren vamonos a la raiz del porque ocurren…la familia es el sitio donde se adquieren los valores de respeto, y amabilidad hacia los otros. La oracion puede hacer Milagros!

PCOlivares
8 de noviembre, 2013

Un poco exagerado o magnificado el relato pero acertado.

ALFREDO SOTO
8 de noviembre, 2013

Soy Locutor-Folklorista.Es lamentable lo que está ocurriendo en nuestro pais.No obstante,a pesar de ello,soy optimista y apuesto a que Venezue- la dará un giro de 180° en todos los sentidos.Entiendo que algunas per- sonas no entiendan mi opinión,pero era necesario que transitaramos este camino nuestro aprendizaje como pueblo.Lo que está ocurriendo en Venezue la no es meramente cultural,por el contrario,es espiritual.

Agustín Hernández
8 de noviembre, 2013

Leo y releo y reconfirmo… definitivamente el peo es de perspectivas 🙂

francisco
8 de noviembre, 2013

Bueno, le tocó toda la mala suerte del mundo. Un concentrado de solo lo malo de aqui. Yo vivo en Venezuela y mi balance perceptivo de la experiencia Venezuela es muy distinto de la impresión que ella se lleva. Ojo, no digo que cada una de las cosas que le ocurrieron no puedan ocurrir aquí, pero por ejemplo, como viajero frecuente y usuario del aeropuerto de Maiquetía, mi experiencia con el personal de inmigración, seguridad, etc, es digamos que 70% buena. Así mismo, por ejemplo los baños y otras dependencias los ubicaría en 55%, donde el factor gente inclina la balanza hacia lo bueno. Con respecto al tema de la experiencia de compras, ahi no puedo obviamente opinar. La verdad no recuerdo cuando fue la ultima vez que compré una prenda de vestir en Venezuela, pero presumo que especialmente en el delicado terreno de las prendas intimas femeninas el tema debe ser complicado.

DavidFerre
8 de noviembre, 2013

Mas claro no canta un gallo! #Responsabilizate

Armando
8 de noviembre, 2013

Asi es el caraqueño “muy amable” jajaja.

Alfredo Alvarez
8 de noviembre, 2013

lamentablemente Vzla se ha convertido en un país sin educación. El punto denominador del actual venezolano (quizás porque deba sobrevivir en un entorno tan violento y sin respeto a la norma ciudadana) es su prepotencia, no saber escuchar y creer saberlo todo. Grave y triste.

Julian
9 de noviembre, 2013

Excelente denuncia, lamento decir además que todavia le falta violencia que recibir que es la salida del país. Que es un tragode cicuta, Ya la decía Miguel Angel Landa, el país es otro, la Venezuela que conocimos, ya no es, ya no está, ahra es otro país, con ideas diferentes, con sueños diferentes, con hábitos diferentes, con ideales distintos y con una violencia omnipresente. La gente culpa al gobierno, pero una reflexión dolorosa, nos hace pensar que va mas allá que tal vez el gobierno no sea la causa, si no la consecuencia de la pérdida de valores en un país rico, con ciudadanos pobres e ignorantes, ahora entregado a interese internacionales a quienes le convien mantener el rio revuelto para seguir pescando, en una tierra tan noble que a pesar del expolio de recursos materiales humanos y sociales, sigue produciendo, como las madres, que dan hasta que nopueden pueden, hasta que se agotan sus fuerzas y después siguen dando. Mi noble páis qué hemo s hecho de él… Faltó describir a los niños de la patria, que siguen durmiendo enla calle, por suerte no tuvo que visitar ningún serviicio sanitario, por que solemos pensar que no importa que la snidad pública esté donde esté que para eso ettá laprivada y les puedo asegurar que los interese de unas no son los intereses de otras, vivios en España, sé que eso me descaiificará para comentar según muchos lecotes nos vinimos en el 2002, tomasmos la decisión luego de los eventos de puente llaguno, pero ya lo venñiamos pensando, recibiamos violencia gratuita en todos lados, en el trabajo del hospital publico, en la clínica donde trabajaba, en las gasolineras, en la laya, en la carretera, en la gasolineras, en las arepeeras, en los cntros comerciales, violencia que ha ido a más, soy pacifista pero en el momento en que decidi comprarme un arma o irnos del país, enfamilia decidimos lo segundo.. NOs tratan de cobardes, de buscar una salida fácil, no tienen de idea de lo que se trata emigrar se renuncia a mucho y hay muchas cosa que no caben enla maleta. NO estan sus majetades los reyes de España esperandote en el aeropuerto para darte la vienvenida, ni en las entrevistas tienes que vencer el velo del clasismo, más que del racismo, donde ayuda un poco ser profesional.Una odise a que nocontaré. por que no toca. Pero he decir que el principal motivo luego de 12 años de emigrante etá dand sus frutos, duerno unos hijos nobles que suieron adaptarse, un adolescente que la pasó bien mal por los cambios de vida desde los 12 a los 14 años, que luego de algunos tumbos acabó en una buena universidad que nos africamos en pagar, pero donde es unestudiante aventajado y estimado por sus profesores, y un niño de 4 años, que se adaptó de marvillas y ahora es un brecito de 15 años, noble, con excelentes calificaciones, flauitista de orquesta e interesado en las ciencias básics, por ellos y una hija de primer pmatrimonio fallido, que ahora está e osaca con una beca del gobierno Alemán, es que ha valido todo el sacrifio , las noches en vela, estirando 20 euros para que nos duraen unas semana, bloqueo de divisias, inapacidad de acceder a nuestro dinero, trámites en cadivi, lista de tascón, que dios lo tenga en su gloria, y lo fsatidie de vez en cuando. Exiliados no oficial por opinar, y criticar en uan columna de un periódico regional.. Si naki tienes razón es un país violento muy violento, pero que no ha hecho mas que evolucionar, y el goiernoha sabido mantener la terapia de choque que ya ha sido estudiaa por reconocidos críticos como Naomí Klein, terapia de choque donde las nos aturden con tantas y malas noticias que al final no nos importa nada, si no las banalidades y sobrvivir. Y es lo que logran, par cuminar una frase que se uye de pasada a Mel Gibson en Flying Air. o algo así no recuerd bien el titulo de la pelicula hablando con un político que trasnportaba en relación a un pueblo de asia que era invadido por americanos para “restablecer la democracia”. Que quiere dencir: Hacer la guera y luego quitarle todos sus recursos en la reconstrucción garantizando un régimen que deje a sus trasnacionales, expoliar sus recursos naturales. La frase en cuestión traducida al castella es “¿Mantenerlos como champiñones ? estoes en la oscuridad (ignorantes no educaos si no adoctrinados) y alimentarlos con excrementosn (Idelogias masificas como el racismo o el nazismo que tieneden aprosperar en puebios ignorantes), y fomentan odios enre los nacionales promoviendo luchas internas que los mantienen distraidos del interés real que son sus recursos a expoliar, mienras hacenngocios conla enta de armas. Más en la realidad actual de un mundo que todavía mayoritariamente cree que mas consumo hará crecer laeconomía cuandoel planeta ya nosoporta nuestro estilos de vida y los recurso naturales cada vez mas escasos son más difíciles de conseguir. Por tanto pasíses como el nuestro son tan apetecibles para que exista una conflictividad que fomenta la especulación. Y es que el país se convirtión en un pueblomenoro del oeste, donde no hay gobierno funciona la ley del más fuerte ydonde no se produce nada y donde todos especulan con todos con bienes de mala calidad. Y donde se ha perdidoen mucho la humanidad, quedanvalores, pesonas valienes que dia a día a pesar de las dificultades salen a hacer su trabajo bien, hecho pero hay que buscarlos com diógenes pues muchos han acabando yendose no por que no ganen dinero, si no por que la sociedad es otra donde los valores están muy enterredados en los corazones nobles de nuestra gente, adoctrinada e incitada a la violencia y como bienmencionas a los nobles les toca soportarla para poder conseguirpapel de baño oharina pan, humillación y violencia, valdría la pena preguntarnos cuánto de lella es culpa del gobierno y cuanto es culpa de la sociedad. ¿Es el goierno lacausa o laconsecuencia de la descomposición de valores que vive la socieedad venezolana actual ?.Hablo con propiedad , lointenté todo antes de venirnos,, NOs estafaron , los antiguos gestores de la salud publica, los administradores, de algunas de las clínicas donde trbajamos, formamos parte de gremiso que acabaron cediendoanteel oder central, omnipresente, y nos fuimos, logramos formar parte de la directiva de la clínica donde nos sentiasmos engañados y el engranaje del poder protegía la los adoministradores presuntamente acutantes con dolo, intentamos montar empresas propias con buen trato a trabajadores, generar empleos bien remunerados, las leyes laborales y el hecho de que los tratases bien a algunos les hicierno creer que eramos tontos, al final terminamos vendiendo la empresa a los trabajaores,que se pelearon entre ellos y al final la quebraron, nos metimos en una emprea familiar un gimnascio que daba pérdidas se saneó la admiistración y gastaos las ganancias de un año en arreglar las infraestructuras físicas y de equipos, que no tuvimos que poner un céntimo nuestro ni de nuestros socios, las mejoras fueron interpretadas como que genermasomucho dienero malgastado y fué fuente de conflictos, entregamos la administración por no pelear con la familia.. sin un ctio de ganacias luego de unaño de trabajo, el probelma e la salud de los adolescentes que lospediatras no les corresponde verlos por que trabajan con niños hasta los 14 años y los intenistas no los venpor que trabajan con adutos de 18 años. En una edad que da muchos problemas de adaptación más en países jóvenes, Un dia hablando varios profesionales se nos ocurrió hacer una fundación, sin ánimos de lucro, reclutamos gente sensibilizada por el problemas donde cada quien donaria 2 horas de su tiempo libre a la semana, par adedicarlo ala causa, el Colegio de médicos nos permitió el local y la fundación de salud proslud nos autorizó el proyecto, lo que ocurrió fué un experimento maravilloso que duró casi un año. Los adolescentes aprendieron a gestionar su centro y los servicios que prestabamos, hacian de guarderia gratuita a las madres que trabajaban, el problema de las adolescentes embarazadas sigue siendo un problema de dificil atención en venezuela, ellos mismos enseñaban a sus iguales gracias a la ayuda de pedagogos que regalaban sus dos horas, algunos hasta pernoctaban en la noche para cuidar ellos mismos sus instalaciones, se hacian turnos para la logistica, comunicaciones de visitas, teniamos consultas y apoyo de laboratorio de gente que se iba sumando a la idea.. Todo ello sin invertir un centavo. La historia terminó cuando elprogram comenzó a tener renombre nacional e internacional , nos pendian entrevistas y participacion en congreso ara explicar nuestro “exoerimento que era un hacho”,fue cuando Prosalut decidió que dada la importancia del programa no podia estr en mano de una fundación con quiensabe que intereses, que ellos mismos asumirianel progrma, como nos negmos, comenzarona presionar a los profesionales que hacian su trabajo en el centro en el tiempo libre, con desperdirlos de su trabajo regular, presiones poliítcas sobre el colegio de mèdicos y además la casa que era una casa que perteneciá e un ambulatorio cerrado por prosalud, que los mismos adolescentes habian arreglado, pintado y hasta impermeabilizado el techo, con materiales donados por sponsors, Nos lo cerraron con la excusa de que se iba a remodelar, de nada sirivieron las lágrimas de los adolescentes que se sintieron robados, pues ya consideraban el centro como suyo, pero nos pasó lo que pasa con el que siembra en tierra ajena, que hasta la semilla pierde. Y en eso se convirtió mi país en una tierra ajena, agresiva, violenta, indolente y feroz, de alli la necesidad de comprar un arma donde de seguro ahora tendrìa algún muerto a mis espaldas, o marchar, la decisiñon de mi mujer como suele ser fué la mas sabia en restropesctiva, pero hay añoranzas que no se van, y todos mis poemas hablan de ese silencio que queda vacío cuando te vaz y dejas familia costurmbres y estimas detrás.

Alida Coll
9 de noviembre, 2013

Disculpe Julian de quien era el local, era del gobierno nacional? Eso se podria retomar.? Yo creo que el 8 de diciembre cambiaran drasticamente las cosas, se consolidara el 2015 con una nueva asamblea estoy a la orden

Francisco Garcia
9 de noviembre, 2013

Impecable Naky, como siempre. Gracias por ponerle palabras precisas a esa circunstancia tan terrible que nos tiene tomados.

Edgar Rodríguez
10 de noviembre, 2013

Que triste que la persona que escrbió esto vea la realidad de su vida de esta manera, siento que la autora cayó en una generalización muy grande y poco objetiva desde mi punto de vista.

Juliàn López Pérez
10 de noviembre, 2013

Si Naki, hay mucho por hacer y todo se puede retomar, te estoy hablando de hace 12 años, o sea que no tengo idea de cómo estará ello ahora. Hay millones de cosas que se pueden hacer con voluntad política y virtud, puedes leer algo en el blog que llevo. Un abrazo y ojalá se cumplan las predicciones, pero temo que nos encontraremos con un país vacío en dinero, endeudado, en un planeta en crisis global, los retos son muchos pero hay gente capaz para afrontarlos. Gracias por tener en cuenta mi comentario.

Rafael Lucena
10 de noviembre, 2013

La crisis que vive nuestro pais es cultural, son valores que se han perdido. Nos llevará un buen tiempo retomar el rumbo. Gracias por tu radiografía.

BENJAMIN GUZMAN CASTILLA
13 de noviembre, 2013

Estimada Naky:

No tengo el gusto de conocerla pero he leído sus artículos varias veces, y la felicito por esos relatos que retratan con tanta justeza el drama moral y ético, más que político y económico que vive su bella patria.

Soy peruano, pero estoy enamorado de una bella caraqueña, con la que me comunico casi todos los días y por ella, y por mis lecturas de diversas webs venezolanas, estoy muy interiorizado de lo que allí pasa.

Le soy sincero, que me conmueve leer los testimonios y comentarios de sus compatriotas, testimonios de inmensa desazón , desesperanza, amargura, angustia, desaliento … pero a la vez de esperanza, de fe en Venezuela y su gente, hay una reserva moral que no pertenece ni a los chavistas ni a la oposición, y que está en todos los venezolanos, desafortunadamente esa reserva moral y ética esta opacada por los momentos de tensión y sufrimiento que ustedes pasan, donde los sentimientos se confunden y se ve como enemigo a quien es un compatriota y un compañero de viaje.

Le confieso que muchos latinoamericanos y peruanos especialmente quisiéramos hacer mucho más por su país, es frustrante ver como se desarrollan los acontecimientos allá y no poder hacer nada para cambiarlos, y ciertamente por eso entiendo ( entendemos diría yo ) más la frustración de uds.

Cuando el tiempo pase y este régimen y esta situación sean solo un inmenso y negro recuerdo, le pediría que continúe con sus crónicas sobre Venezuela, aparte de interesantes son muy aleccionadoras y deben llamarnos a todos los latinoamericanos a una profunda reflexión sobre que clase de sociedad y de personas queremos forjar.

Discúlpeme por haberle quitado su tiempo y también por permitirme comentar sobre su país, sin ser venezolano de nacimiento, pero para decir la verdad , el amor que siento en mi corazón por esa bella caraqueña, me ha convertido en un venezolano más.

Un abrazo verdaderamente bolivariano.

Tamara
14 de noviembre, 2013

Más allá de la tristeza que nos da leer algo así, lo importante es ser sujetos de cambio, cuando se ama un país; se contribuye en vez de criticar y quejarse todo el tiempo. Vivimos aquí y tenemos que asumir responsabilidades. Desde mi punto de vista es impresionante como, muchas veces, justificamos todo o sencillamente lo negamos. Es el caso de varios comentarios que leí más arriba: como otros aeropuertos son sucios, que el nuestro lo sea es lo “normal” entonces… o decir, la cosa no es tan grave como la pinta el artículo… o peor aún, hablar de Venezuela; en lo que se ha convertido Venezuela como si se tratase de algo ajeno a nosotros, como si esa realidad que estamos viviendo no tiene que ver con nosotros que si somos “chéveres y educados”. Pienso que como dice la autora del artículo, es necesario hacernos conscientes de lo que permitimos o no, es internalizar y estudiar a conciencia, qué hago o dejo de hacer para crear una mejor sociedad? porque mientras sigamos negando todo y pensando que todo está así por culpa de los demás sin que yo tenga nada que ver en el asunto, ahora es que nos falta caer más en esta tragedia en que nos encontramos…

KBULLA
18 de diciembre, 2013

En el inicio de tu artículo has tocado un punto que muy pocos de nosotros nos damos cuenta. Me refiero al carácter “echón” y “metiche” del venezolano (…”sus últimos compañeros de vuelo le resultaron ostentosos e indiscretos.”). No recuerdo si fue bajo el gobierno de LHC o de Lusinchi, leí un artículo en EL NACIONAL escrito, no recuerdo si por Aglaya o por Elisa Lerner. En el mismo, también hacía referencia a su vuelo en un avión comercial y en el deshonroso comportamiento de sus compatriotas en dicho vuelo. Su vecina de asiento criticó duramente y generalizó en voz alta la actitud de los venezolanos, lo que obligó a la escritora a sacar su pasaporte para decirle a la señora que no todos los venezolanos eran así. Entonces, lo que hoy nos pasa, ya viene de vieja data. Como escribió uno de los comentaristas del artículo, pareciera genético. El psiquiatra Herrera Luque se lo achacaba a esa mezcla del español escoria, que vino durante la conquista, el hombre negro esclavo lleno de un profundo y comprensible resentimiento y el apático y ladino aborigen de estas tierras. El caso es, que lo que ayer podía pasar desapercibido para el venezolano de esa Venezuela semi rural, semi industrial y semi analfabeta, hoy es algo que resulta evidente, tanto por la posibilidad que ha tenido buena parte de la población venezolana (incluyendo a la clase media baja) de viajar al exterior y conocer otras culturas, así como de tener roce indirecto con las mismas, a través de la televisión satelital, las redes sociales, etc. Se preguntaba Orlando Urdaneta en su otrora programa de televisión, que por qué razón en el aeropuerto de Maiquetía nadie respetaba la línea amarilla del piso, al extremo de que, mientras eras atendido, tenías a ambos lados tuyos y pegado atrás de ti, a un grupo de personas que debían haber estado esperando detrás de la línea. Ese mismo grupo de energúmenos, al llegar al aeropuerto de Miami cambiaban radicalmente su comportamiento y allí, no sólo esperaban detrás de la línea, sino que eran incapaces de avanzar hasta que el funcionario de aduana les hiciera la señal de que podían avanzar. ¿La razón? Simple, el venezolano es ostentoso, indiscreto, echón, etc., pero pendejo no es ¿verdad? El maltrato en los comercios, creo que básicamente obedece a 2 razones. La primera y principal es que el dueño del negocio no está al frente del mismo. Los márgenes de ganancia son tales, que en la mayoría de ellos, el dueño contrata a un administrador o encargado para que le vigile el negocio. Aquello de que “el ojo del amo engorda el ganado” no se aplica en la mayoría de los comercios en Venezuela. La segunda, es la contratación de personal sin que exista una formación (enseñanza) de atención al cliente. Y habrá quien diga que eso es sentido común, que “no le hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti”, pero la realidad es que si no dictamos las pautas de comportamiento al momento de contratar al dependiente del negocio, no podemos esperar del mismo otro comportamiento que no sea ése que trae aprendido de la casa, la escuela o la calle (la vida). Vaya Ud. a una entidad bancaria y cuando esté por llegar a la taquilla, va a oir un psst, psst, que te dirigen desde los asientos, en donde una persona, toda vitalidad y juventud, te quiere informar que “él está en la cola” y que “va delante de ti”. Y si de los cajeros se trata, cuando tienen que pagarte (o darte el vuelto en un supermercado o pasar la tarjea por un punto) nunca te van a dar el monto exacto. Y lo hacen de lo más natural. Nunca le dicen a uno. Disculpe señor, pero no tengo para darle el vuelto. ¿Alguien tiene idea de lo que se redondeada diariamente el cajero de un banco al dar el vuelto inexacto, con la excusa de no contar con sencillo? No baja de los Bs. 300,oo diarios (la mitad de la jornada semanal de un obrero). Y si vamos a la calle, donde todos nos revestimos de un traje de anonimato, la situación es más dramática. Ahí, hasta los hermanos separados (esos que llevan, bien sea ”el pescadito” adosado en la maleta del carro, o una cita bíblica en el vidrio trasero) se comportan en su mayoría, más como engendros del demonio detrás de un volante, antes que hacerlo como esos seres que “están más cerca de Dios” que el resto de los mortales. Y mejor ni hablar de los otros compatriotas, los que no llevan ”el pescadito”. En un país en donde la obtención del título de conducir no es más que un pretexto para una pequeña oportunidad de corrupción, todos manejamos (tuertos, mancos, daltónicos, analfabetas, epilépticos, cardiópatas, etc.) y no tenemos conocimiento, no sólo de las señales y reglamentación del tránsito, sino que carecemos del más simple conocimiento básico de la importancia del “manejo defensivo”. Nos quejamos de la basura en las calles, y si bien es verdad que las alcaldías fallan en su recolección, también es verdad que estamos cansados de ver cómo, desde los carros más lujosos (y hasta desde las chatarras ambulantes) lanzan por la ventanilla hasta botellas a la vía. Nadie sabe lo que es una luz de cruce o direccional, y las de emergencia la llevan encendidas los “taxistas” para detenerse de improviso en donde mejor les plazca. (¿Qué te pasa, no ves que llevo las luces de emergencia, güevón?). Llegas a un estacionamiento de un centro comercial y ves que alguien sale del mismo con sus compras. Te detienes y pones la luz de cruce (por su puesto, “es opcional”) esperando a que la persona se monte, encienda el carro y desocupe el puesto. Pobre de ti si esa persona se dio cuenta que esperas por el puesto. Es capaz de ponerse a leer La Guerra y la Paz dentro del carro, simplemente porque no le gustó tu cara y no piensa “darte el chance”. El carro que está detrás de ti, pitará y pitará hasta que tú te sientas acorralado y optes por seguir. ¿Todo para qué? Para que el energúmeno que te martirizaba con la corneta ocupe tu lugar y a ése, a ése sí que no le importa que el que venga detrás le taladre los tímpanos con la corneta. Ése no se moverá hasta que el otro sabrosón salga. Si del peatón se trata, la situación es igual de caótica y anárquica. Nadie sabe lo que es cruzar una calle por una esquina. Exigimos bajarnos del bus o carrito en donde más nos convenga. Al caminar, no tenemos empacho alguno en detenernos y quedar atravesados en medio de la acera si, de repente, nos topamos con un conocido o amigo, y al hacerlo, hablamos casi que a gritos y con una gestualidad extrema. El problema de la basura tampoco le es ajeno al peatón. Desde hace unas décadas se está presentando un fenómeno que no he visto en otros países. La gente, en lugar de acudir a un bar o cervecería, bebe en la calle, con el beneplácito de las autoridades. Es más, son muchas las licorerías que son custodiadas por policías que pasan prácticamente todo el horario de trabajo de la licorería, vigilando la misma. Y no sólo es que beben en la calle, sino que hacen sus necesidades en el entorno de la licorería. Y no hablo sólo de los hombres. ¿Quién no ha visto a una de las “féminas” de las licorerías, agachada entre 2 carros, orinando a chorros? Para más INRI, las empresas cerveceras descubrieron que les resulta más económico el no retornar el casco (el vacío) de la cerveza, que regresar a la planta con un camión lleno de botellas vacías, las cuales hay que descargar y colocar en las máquinas de lavar las botellas, para después reincorporarlas a la línea de llenado. Es más rápido (y se ahorran dinero) si no lo hacen. En consecuencia, las calles de Venezuela están tapizadas de botellas “no retornables”. A la mierda con el impacto ambiental. ¿Cumples años, vas a una boda o celebras el fin de curso? Bueno, que los vecinos se preparen y aguanten, porque voy a enseñarles la potencia de mi equipo de sonido desde las 4:00 P.M. hasta bien entrado el amanecer. ¿Qué no hay fiesta, pero salimos y amanecemos en la calle del hambre de la ciudad correspondiente? Lo mismo, una buena oportunidad para que se sepa que mi equipo de sonido es el más arrecho de todos los carros allí estacionados, preferiblemente en doble fila. Duele decirlo, pero la mayoría estamos a años luz de la exquisitez en el trato de un colombiano, un mexicano, un costarricense, un peruano o un chileno. Gente que, en un momento dado, y por factores económicos, uno entiende que han tenido menos oportunidades de formación y educación que nosotros los venezolanos. ¿Dónde está la diferencia? Pienso que en el concepto de familia. En Venezuela la institución familiar es muy débil. Con un hombre “pica flor” e irresponsable, son demasiados los hogares en donde la figura paterna está ausente. Con una madre cultivadora del machismo y llena de hijos (de “padres” diferentes) la crianza de los hijos es realmente difícil y la mayoría de los niños (de no existir otra figura como abuelos, tíos, etc.) terminan “educándose y formándose” en la calle. Por otra parte, las instituciones religiosas en Venezuela (la Iglesia) no tienen la presencia que tienen, por ejemplo, en los países citados. Y si del Estado se trata, nunca se ha preocupado por construir y cimentar la célula familiar. Por el contrario, son pocos los presidentes venezolanos que hayan trascendido a la historia sin la presencia de las queridas. ¿Si la cabezas de los gobiernos de turno no han tenido los valores necesarios para llevar y proyectar una vida personal ejemplar, cómo podemos pretender que se preocupe por lo que le pueda pasarle al resto de la población venezolana?

KamX
20 de diciembre, 2013

No entendí mucho el trasfondo pseudo-feminista de este artículo (sin ánimos de parecer “sexista”) pero sí estoy claro de una cosa… La mala imagen que damos a los turistas cuando vienen a visitar el país…

Aunque me gustaría “hacer algo” con los maniquíes de la foto…

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