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El Venepesimismo; por Alonso Moleiro

Por Alonso Moleiro | 27 de octubre, 2014

El Venepesimismo; por Alonso Moleiro 640

Si algo se ha puesto de moda es no creer en Venezuela. Alejarse de su ámbito, desligarse de su metabolismo. Negarla. Considerarla una especie de accidente; una pérdida de tiempo.  El Venepesimismo. Una sensación que sobrepasa el umbral del “Venezuela está jodida”: ya conquista la terraza del “Venezuela se jodió”. Carburada con las calamidades cotidianas, es la circunstancia que alimenta con la mayor frecuencia la decisión de emigrar.

No son necesariamente cosas que tengan que ver con el afecto o la ausencia de éste. Este tipo de aproximaciones son bastante más instrumentales de lo que todos estamos dispuestos a aceptar. Si usted tiene un familiar cercano que sólo le ocasiona mortificaciones, es probable que termine por alejarse de él. El Venepesimismo no existe por antojo de nadie; es una realidad cotidiana con un contexto que la está alimentando. Cambiarse de casaca. Elegir otros derroteros. Reconfigurar la identidad. Tratar de estar, en lugar de empeñarse en ser. La más obvia de las sabidurías convencionales de este momento: Venezuela no vale la pena. Muchos no lo dicen, pero lo piensan.

No es un fenómeno nuevo. Hay Venepesimistas de vieja data. A algunos les encanta hablar mal del país, pero sigue siendo este el lugar en el cual se ganan su dinero. Venezuela siempre ha dado para todo.

 Aunque lo comprendo, procuro tomar distancia del Venepesimismo. Eso no me impide contemplar, comprobar y sufrir todos los días las miserias del país. No tengo fuelle para ensayar otra identidad.  Tengo reconocer que la negación lacrimógena y neurótica de lo venezolano me irrita profundamente. Si no me queda más remedio puedo respetarla, pero es una postura que me cae mal.

No creo engañarme. Intento colocar la actual decadencia nacional en contexto. Digamos que el Venepesimismo es un estado de la historia, destinado a durar un tiempo y a desaparecer. Puede que sobreviva, incluso, a la salida del chavismo del poder.

El Venepesimismo siempre será tan relativo y condicionado como podría estar, también, un escenario optimista.  El actual es un episodio oscuro, ciertamente, de la venezolanidad, destinado a tener unas coordenadas y una duración.

Lo que suele ocurrir en estos casos es que en las sociedades en crisis se active una suerte de resorte de emergencia que les regrese el espíritu de cuerpo. Que los padecimientos presenten un corto circuito; que la gente se canse de sufrir.  Sucedió en Colombia. Sucedió en Perú.  Sucedió en Chile. Sucedió en Brasil. Son historias distintas. Pero sucedió.  Mi esperanza era que el botón de alarma se concretara en las elecciones de 2012. De pronto pareció posible. Nos tocaba a todos sufrir un poco más.

Cuando las cosas cambien, algunos Venepesimistas reaparecerán entonces, para recordarnos cuánto han creído siempre en este país.

Se está produciendo, de acuerdo a los sondeos, una especie de despertar. ¿Alguien ha visitado zonas populares recientemente? Hay desprendimientos y reacomodos notorios en las tortas estadísticas. En Venezuela podría estarse consolidando dentro de muy poco, si no lo hizo ya, un nuevo mapa de simpatías, inédito, con algunas tendencias que lucen irreversibles.  Son nuevas oportunidades, con nuevas costas electorales.

Llevamos rato aguantando este aguacerito, ciertamente. ¿Venezuela está jodida o Venezuela se jodió? Pienso que todos deberíamos intentar respondernos esto alguna vez.  Sobre esa línea divisoria está metido parte del debate nacional del momento.

Alonso Moleiro 

Comentarios (24)

Mariale
27 de octubre, 2014

Alonso Me parece muy interesante este artículo, todos los días, con solo asomar la nariz a la puerta de mi casa escucho a mi alrededor decir “esto se jodió” y “me voy pal´coño”, eso me indigna, porque somos los venezolanos los que hundimos a Venezuela al no creer, al no luchar, al no soñar en ella. Yo soy una fiel creyente de mi país, de NUESTRO país, es mas fácil lucharlo y echarlo adelante que irse a comenzar en tierras extrañas, donde siempre serás extranjero. Yo si creo que este es un punto de quiebre en la historia, es nuestra oportunidad de enterrar el caudillismo, de pasar a ser CIUDADANOS y ejercerlo, donde es es ciudadano de a pie el que tiene el protagonismo de la historia política, aprovecharlo depende de cada uno de nosotros Saludos de una fiel lectora

pedro vegue
27 de octubre, 2014

Alonso Te saludo cordialmente,comparto totalmente tu apreciación, si es cierto que no estamos bien,pero yo también pienso que mas temprano que tarde las cosas cambiaran,ojala que nosotros como ciudadanos cambiemos también,yo lo que tengo es gracias a este adorado país,no critico a los que emigran de hecho mis dos hijos emigraron, yo intentare cubrir su vacante y trabajar muy duro para reencontrarme con mis nietos aquí, no quiero que sea en otro país quiero que sea en el de ellos. Es cierto Venezuela da para todo, hasta para reinventarnos con dignidad cada dia, VIVA VENEZUELA es un gran país y será mucho mejor cuando todos decidamos hacerlo

Carlos Perez Delgado
27 de octubre, 2014

La historia es cíclica, SIEMPRE. Si echamos una mirada a la historia relativamente reciente de latinoamérica, podemos enfatizar que es así. ¿Quién daba un centavo por el Perú de hace 30 años o por la Panamá de Noriega? Todos sabemos que el país, tarde o temprano, mejorará. El problema es saber cuánto tiempo tardará ese ciclo. Algunos salieron relativamente rápido del foso. Otros siguen abajo, como Cuba, que lleva 56 años en ese ciclo de represión y oscurantismo y todavía no sale…

Sarimar Jiménez
27 de octubre, 2014

Alonso, siempre he estado de acuerdo con tus planteamientos, he sido una fiel seguidora de tus artículos y, de verdad, me gustan tus análisis objetivos pero llenos de venezolanidad. Sin embargo, en esta ocasión, si bien es cierto que hay un “venepesimismo” también hay que tomar en cuenta que tienen buena parte de razón, ya que todos los días nos toca más de cerca el tema de la inseguridad, la escasez de medicinas y alimentos, sin que se vislumbre una mejora cercana en la situación país. Soy de las venezolanas que siguen en la lucha pero, inevitablemente, hay días en los que comparto ese pesimismo.

Espero un día podamos ver que, esos hijos que emigran buscando oportunidades en otras fronteras regresen porque vean que aquí en su país pueden conseguir esas oportunidades

Iñaki Matanza
27 de octubre, 2014

La historia de nuestra especie desde sus orígenes en las llanuras africanas hace centenares de miles de años es la de viajeros que huyendo o buscando mejores días no pararon de moverse hasta llegar a todos los rincones del mundo. Unas generaciones se establecen en un sitio, hasta que a alguno, por la razón que sea — mis abuelos Castellanos a Bilbao buscando trabajo, mis padres a Venezuela por la guerra civil española, nosotros a Canadá por nuestros hijos — le pican los pies y empieza a caminar. No es fácil; nunca lo ha sido. Pero es lo que hay, como dicen.

Tanto por irse como por quedarse se paga un precio y sólo el interesado sabrá si valió la pena.

Saludos a todos, en especial a los que se quedan y a los que se van.

Belkys Hernàndez
27 de octubre, 2014

Hola Alonso! Es la historia de siempre. Todo el que tenga sangre venezolana la ha sufrido. Desde su fundaciòn como Repùblica el paìs ha sido presa del militarismo, que tuvo un destello de libertad que durò 40 años. En ese trayecto comenzamos a forjar aires de libertad; algo se logrò, pero por lo visto no fue suficiente y volvimos a caer en la tentaciòn de buscar un caudillo salvador. Sin recordar de dònde provenìa y cayendo de nuevo en la desgracia del yugo militar. Somos reacios a leer y releer nuestra historia y por su desconocimiento siempre volvemos a caer, tristemente, en lo mismo. Son ciclos y ojalà que este no se eternice, para bien de los que nos quedamos y tambièn de los que han emigrado en busca de algo mejor.

Aldo Salvetti
28 de octubre, 2014

La sensación de pesimismo que habita en el alma de los civiles venezolanos, es cierto, es de vieja data, con la diferencias que: 1° antes había la esperanza de cambiar y 2° este pesimismo de ahora es creado con el diabólico propósito de desaparecer al gentilicio venezolano, que la republica de Venezuela simplemente deje de existir, porque desaparece la nación pero lo que exista en ella permanece y tendrá otros dueños.

Alexis González
28 de octubre, 2014

Venezuela no esta jodida los que estamos jodidos somos los venezolanos y no es lo mismo. Y cada quien busca como sanarse

Raul
28 de octubre, 2014

Sería beneficioso si toda esa energía caracterizada del Venepesimismo que descargamos en las redes sociales o contra otras personas con ideas distintas sea utitlizadaa de manera ciudadana en momentos claros y decisivos que involucren el relevo de gobierno.

winston sanchez
28 de octubre, 2014

Si es cierto lo del pesimismo, pero es tarea de los lideres el infundir optimismo, ademas de que si es posible la puesta a flote del país.

mr.rebel
28 de octubre, 2014

Lamento tener que objetar parte de este artículo que describe muy bien el sentir venezolano. Comparar la situación de la Venezuela actual con lo que ha sucedido en países como Colombia, Perú, Chile y Brasil es “mal de otros consuelo de tontos”. Estamos hablando de que Venezuela está tomada por Cuba en una especie de invasión que además Venezuela paga en petróleo, es un fenómeno único en la historia universal, una dictadura con mucho menos recursos estratégicos y menos población es financiada por un anfitrión con recursos envidiables en otros países, y que además se endeuda para eso. Los militares tendrían que tomar cartas en el asunto, pero son precisamente ellos quienes permiten todo esto. Entonces, muchas razones para ser pesimistas, las palabras sobran, el pueblo y mas que todos los jóvenes quieren ver acciones. Para variar, el chavismo descontento no se debe a mala gestión, se debe a que Maduro no es el muro de contención que fue Hugo Chávez, quien sabía vender bien toda catástrofe en nombre de una revolución y justicia social cuyo pueblo chavista le compró el discurso, pero este sigue culpando a la derecha y a la oligarquía de todos sus males, no es que se dieron cuenta de que pueden ser ciudadanos con derechos y deberes. Tengo dos hermanos que ya se fueron del país, gracias a Dios en condiciones optimas, y manifiestan no querer regresar mas, eso, en buena parte, me da mucha tranquilidad, que ironía.

fverde
28 de octubre, 2014

Señores, mientras la oposición no se organice bien y genere el mensaje que el pueblo quiere escuchar la historia no cambiará. Ya estamos cerrando este año no electoral y entraremos a un 2015 donde las elecciones legislativas marcarán el futuro de Venezuela a corto plazo, si en esa oportunidad la oposición no se convierte en un fenómeno electoral y su mensaje no cambia desde “este gobierno no sirve” al “mi plan de gobierno es el que sirve” lamentablemente se justificaría que digamos: “Venezuela se jodió”.

Leonor Melgar
28 de octubre, 2014

Alonso,

gracias por tu articulo. Comparto 100% tu apreciacion y tengo fe que nuestro pais superara esta etapa en que esta. Si tengo que decir, que tendriamos que cambiar nuestro comportamiento y ser mas como el “Colibri”.

María
28 de octubre, 2014

Quienes hemos jodido a Venezuela somos los ocupantes de este territorio, unos con mucha más responsabilidad que otros, pero así es. ¿Quiénes están jodidos? No todos…pregúntaselo a un militar que le acaban de aumentar el 45% de su sueldo a ver que te dice, o a un integrante de un “colectivo” a ver si el poder que le han dado le disgusta. Si me lo preguntas a mi, si estoy jodida!

En lo particular no veo con pesimismo que la gente emigre. Como muy bien explicó Iñaki Matanza, emigrar es un acto de sobrevivencia innata de los seres humanos (incluso de los animales salvajes en busca de alimento y condiciones climáticas). Mis padres también lo hicieron, de España a Venezuela. Yo lo hice, viví en dos países con dos culturas muy distintas, y aquí estoy, regresé a mi país. Y si, es el pesimismo que inicialmente mueve las entrañas, pero más que un acto de “pesimismo” lo veo como un acto de fe en uno mismo, como un reto personal que, sin duda alguna genera una cantidad de aprendizaje y una experiencia insustituible, imposible de obtener viviendo toda la vida en el mismo lugar. Vivir en otro país te abre la visión y te cambia la perspectiva de ver al mundo, a la gente, al planeta, a valorar más que nada quienes somos, de dónde venimos y saber seleccionar exactamente lo que queremos o no para nosotros y quienes nos acompañan. Además nos hace mucho más humildes. El universo no gira alrededor de Venezuela ni de los venezolanos (tanto ego no ha ayudado en lo absoluto) ni somos los únicos “chéveres” del mundo; y aunque tenemos muchos de ellos y de los mejores, no somos los únicos con paisajes abrumadores y bellezas naturales; tampoco tenemos la única y más deliciosa comida sobre la Tierra. Así como aquí en Venezuela, fuera de nuestras fronteras también hay gente extraordinaria, paisajes únicos y comida riquísima.

Las riquezas naturales de nuestro territorio hasta hoy siguen allí (aunque no se por cuánto tiempo más ya que hay unos que la están “ jodiendo” hasta casi su muerte) y sobre todo, a pesar de tantas vicisitudes, hay una riqueza humana en lo que yo llamo “modo resistencia” que día a día sigue dando lo mejor de si, estudiando, trabajando, rescatando y cultivando valores… quienes por cierto, se quedan. Tu mismo Alonso, eres uno de ellos, de nosotros…

Quienes se van, tendrán una experiencia muy enriquecedora, que los fortalecerá como personas y como individuos del mundo. Quienes decidan regresar cuando termine esta dolorosa crisis, nos podrán mostrar lo que han a aprendido, lo que han visto y llenar de esa energía que nosotros, aquí adentro hemos perdido por tanto disgusto; y si no, seguirán siendo nuestros amigos y familiares que desde lejos nos seguirán apoyando y queriendo al mejor estilo venezolano.

Claus Poerner
28 de octubre, 2014

Admiro a los positivos de naturaleza. Sin embargo, mi naturaleza realista puede mas que mi espíritu de soñador. Es por esto que nunca puedo entrar en su club!

Lucho
29 de octubre, 2014

Yo creo que Venezuela tiene mucho más tiempo jodida del que creemos. En mis 35 años de vida no he visto mejoras económicas ni sociales reales. El chavismo fue una ilusión para muchos, pero objetivamente el país está peor ahora que hace 10 años.

En mi opinión, y es muy personal, me parece que la sociedad venezolana no sabe qué es lo que quiere ser. Además tiene en su imaginación colectiva demasiados mitos que le sirven como excusa para todo.

Es verdad que podría cambiar, pero no se trata solo de un cambio de regimen (indispensable), sino también de mentalidad. Es inhumano desearle mal a un país, pues se trata de la gente que vive y menos del territorio, por eso deseo con todo mi corazon que las cosas cambien.

Petrusco
29 de octubre, 2014

Me gusta este artículo de Alonso. En estas líneas supo situar muy bien el lugar de observador desapasionado de este momento histórico sin caer en los lugares comunes antichavistas de los cuales también estamos hartos todos. No así buena parte de los comentaristas.

Seguir creyendo que un militar le hace más daño al pais que cualquier magnate del mundo empresarial, en particular del mediático, que se monte en el poder, es ya muestra de una preocupante negación total de lo que es evidente.

Muchos hablan de que primero tenemos que cambiar cada uno de nosotros para luego cambiar al país, pero no lo practican. Al salir para la calle cometen de inmediato cualquier tipo de infracción, por mínima, mediana o grande que sea.

Hablan de participación y de protagonismo, pero la gente que realmente se faja a participar, proponer y protagonizar es muy poca. Poquísima. El resto flojeamos y somos totalmente reaccionarios contra quien piense distinto a nosotros. Revisemos las reuniones de Junta de Condominio de cualquier edificio del país y tendremos evidencia más que suficiente. No sabemos participar, ni debatir, ni pensar en comunidad. Nadie nos los ha enseñado y todavía nos resistimos a aprenderlo.

No hemos aprendido a querernos a nosotros mismos, y a respetarnos, y a pensarnos como sociedad y no como individuos aislados. “Ser el más vivo” sigue siendo el valor medular en lugar de “ser los más unidos”.

La solución no es mágica. El pesimismo es, entre otras cosas, una excusa más para evitar tener que arremangarnos la camisa y fajarnos de verdad verdad y con sacrificio, a cambiar nuestra cultura de auto-saboteadores de nuestro propio progreso.

Es gracioso pensar que entre el caudillismo del siglo pasado y la actualidad chavista, alguien se atreva a asegurar que acá se vivieron “aires de libertad”. ¿Pensará que esos aires incluyen a: el inicio del negocio del secuestro y de los desaparecidos, la crisis carcelaria encarnada en el extinto Retén de Catia, el viernes negro, el crecimiento constante de los robos, asaltos, hurtos, estafas y la violencia criminal, la telebasura, la práctica sistemática del acaparamiento, la especulación y la usura, el robo de las prestaciones sociales, la negación del pago de deudas a educadores activos y jubilados, el endeudamiento constante con el FMI, el quiebre de Viasa, la crisis bancaria, el sacudón de 1989 y un larguísimo etcétera…?

En fin. El camino es largo y mucho más laborioso que tranquilamente teclear comentarios en estas páginas, pero no por ello debe ser, porque sí, pesimista.

N. Vermolen
29 de octubre, 2014

Dice la Web: “Las cosas que ya son, imagínalas como tú quieres que sean. A tu familia imagínala mejor. A tu trabajo imagínalo mejor. A tu país imgínalo mejor. Es decir, mentalmente visualíza un mundo mejor en el futuro [no solamente nuestro país tiene problemas]. Hazlo con fe, tienes el poder para lograr que ese futuro sea mejor. Tu mente es más poderosa de lo que has imaginado”… No tiremos la toalla y apliquemos todos el Pensamiento Positivo. Venezuela es un país muy noble y hermoso que tiene dengue y chikungunya, pero todo eso se le pasará más temprano que tarde.

Maria Rivero
29 de octubre, 2014

Excelente y refrescante artículo para quienes sentimos a nuestra Venezuela por los cuatro costados,aún y muy a pesar de esta cultura malandrezca, de insultos e irrespeto, de complejos y odios, de desesperanza, de impunidad e irresponsabilidad; que nos viene acompañando desde hace, por cierto, bastante tiempo. Nos toca, como le he comentado a algunos desgastados amigos, seguir luchando por una sociedad venezolana diferente, nos toca seguir haciendo sacrificios-

Alonso
30 de octubre, 2014

El universo no gira en torno a Venezuela, María. Lo que pasa es que la crisis de Venezuela es muy seria y nosotros somos venezolanos. No puedo ver con los mismos ojos una crisis de gabinete en Austria, que este problema, que está aqui, parado frente a mis narices.

Migdalia Hernández
31 de octubre, 2014

Yo osciló diariamente entre el pesimismo y el optimismo. Sin embargo, cada vez que estoy a punto de tirar la toalla, me topo con algún compatriota que por medio de sus acciones, me hace creer que mientras gente así viva en este país, hay esperanza. Alonso, Cesar Miguel Rondón, el Pollo Brito, Colette Capriles, por mencionar algunos, asi como los miles de venezolanos anónimos que cada día nos levantamos, a pesar de todo, a seguir trabajando, produciendo, soñando. Todavia no me resigno a dejarle el país a los peores de la clase. Como dice el gran Laureano Márquez: “la esperanza es lo último q se pierde y lo primero q se recupera”

María
31 de octubre, 2014

Totalmente de acuerdo contigo Alonso. No estoy menospreciando en lo absoluto el gravísimo problema que estamos enfrentando quienes seguimos en estas tierras, para mi también es el peor problema del mundo…si te contara los míos como consecuencia de lo que estamos viviendo. Tampoco puedo menospreciar una “crisis del gabinete en Austria”. Cada quien maneja la dimensión de sus dificultades. Lo que traté de poner en contexto fue el tema del escritor.

Me llama poderosamente la atención la cantidad de artículos que he leído en un par de semanas sobre el mismo punto: el éxodo de venezolanos. Espero que se nos pase esta tristeza de los tantos amigos y familiares que se van, las razones por la que tomaron esa decisión y sigamos adelante. Ellos se van y tendrán obstáculos y dificultades que superar. A quienes nos quedamos nos toca un arduo trabajo: resolver los problemas del país que ellos dejan atrás.

Necesitamos energía para seguir lidiando con el día a día y enfocarnos en encontrar la solución para superar este desafortunado episodio de nuestra historia.

Saludos

Ernesto Bonilla
31 de octubre, 2014

No comentare mucho pero sigan creyendo que la trafedia nacional es pasajera, ya viven como cubanos en unos años mas se les olvidara como era Venezuela ese país que los intelectuales se empeñaron en matar, esos mismos que se la viven escribiendo en Prodavinci.

En cuba van 60 años y ya van varias generaciones dedicadas a la prostitución, ese es el futuro que compraron.

María m
1 de noviembre, 2014

María, no es el país que dejamos atrás, se trata de supervivencia.

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