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El miedo y el voto: Presidenciales en Francia; por Diego Marcano

Por Diego Marcano Arciniegas | 22 de abril, 2017
Fotografía de JEAN SEBASTIEN EVRARD para Getty Images

Fotografía de Jean Sebastien Evrard para Getty Images

El domingo 23 de abril, el pueblo francés irá a las urnas para la primera vuelta de la elección presidencial. Once candidatos están registrados como opciones electorales. No obstante, para que uno de ellos sea elegido presidente en la primera vuelta, éste deberá alcanzar más del 50% de los votos. De lo contrario, los dos candidatos con mayor porcentaje irán a una segunda vuelta el 7 de mayo.

El sistema electoral francés, que incluye una primera y segunda vuelta, es empleado para las elecciones de la Asamblea, regionales, presidenciales y locales, desde que en 1962 Charles de Gaulle implementara esta forma electoral como un mecanismo para evitar que los extremistas alcanzaran alguna vez el poder. En Francia “se vota primero con el corazón”, dicen los franceses, “y luego con la cabeza”.

Las últimas encuestas muestran a Macron (23.8%) y Le Pen (22.2%) a la cabeza, en una estrecha ventaja, mientras que el candidato de la derecha tradicional francesa por el partido Les Republicans, François Fillon (19.8%), ha logrado estabilizarse en el tercer puesto, después de haber caído del primer lugar por el escándalo de malversación de fondos por el cual está bajo investigación. Diez días antes de las elecciones, el candidato de extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon (19.4%) avanzó rápidamente hasta casi compartir el 3er lugar con Fillon, mientras que el Partido Socialista, partido tradicional de izquierda, ni siquiera logra alcanzar dos dígitos: su candidato, Benoît Hamon, está abajo con 7.7%.

Gráfico: Datos tomados del Huffington Post. Datos de 88 sondeos de 9 encuestadoras diferentes.

 

Con el repentino auge que ha ganado el candidato de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, distintos analistas están contemplando la posibilidad de una segunda vuelta entre la extrema derecha de Marine Le Pen y la extrema izquierda de Mélenchon, lo que representaría el escenario más demoledor para la política tradicional francesa.

Aunque Mélenchon está contra la posición anti-migratoria de Le Pen, sus propuestas en relación a la política exterior son similares a las del Frente Nacional, en tanto sostiene que Francia podría retirarse de la Unión Europea si no se renegocian las condiciones que la organización intergubernamental impone. También sostiene la posibilidad del retiro de la OTAN y propone establecer nuevos lazos con Rusia. Mientras tanto, Le Pen ha dicho que las elecciones representan una decisión entre el patriotismo y la globalización salvaje.

A pesar de la información otorgada por los sondeos, un tercio de los votantes se mantienen indecisos, así que es improbable que algún analista pueda predecir, sin margen de error, quiénes de los 4 favoritos lograrán alcanzar la segunda vuelta.

Se trata de unas elecciones excepcionales en tanto hay una posibilidad muy tangible de que ninguno de los partidos tradicionales de centro-derecha y centro-izquierda que han gobernado Francia desde 1950, estén presentes en la segunda vuelta.

¿Dejará el terrorismo una huella en las elecciones?

En solo cuatro meses que han transcurrido de 2017, Francia ha sido el escenario de tres ataques terroristas. El 3 de febrero sucedió el ataque en el Museo de Louvre, en el que un hombre utilizó un machete para atacar a cuatro militares armados. El 18 de Marzo, un hombre intentó robarle el arma a un soldado en el aeropuerto de Orly, al sur de París y, según lo registraron los diarios, las últimas palabras del atacante fueron: “Estoy aquí para morir por Alá”. El último de estos atentados sucedió el 20 de abril en Champs Elysées, cuando un hombre abrió fuego con un rifle automático Kalashnikov, matando instantáneamente a un oficial de policía. Las fuerzas de seguridad abatieron al agresor, y posteriormente encontraron en su cuerpo una nota defendiendo al grupo terrorista conocido como Estado Islámico.

Francia ha permanecido en alerta máxima desde el ataque yihadista del 7 de enero de 2015, cuando dos hombres armados irrumpieron en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo y ejecutaron a 11 personas. Desde entonces se han producido más de 7 ataques terroristas que han dejado un saldo de 228 muertos y han hecho que el tema de la seguridad se sitúe en el top of mind de los votantes.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo evidente su apoyo a Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional, a quien describió como “la más fuerte”, y publicó en su cuenta personal de Twitter que “la gente no aguantaría mucho más de esto” (refiriéndose al más reciente ataque terrorista).


Haciéndole contrapeso a Marine Le Pen, Emmanuel Macron publicó en Twitter una llamada que tuvo con el expresidente norteamericano, Barack Obama, quien le deseó suerte y “lo mejor en los días por venir”. También le aconsejó “trabajar duro hasta el final”, porque puede “hacer una gran diferencia”.

Durante la elección presidencial de 2012, la serie de noticias sobre los asesinatos de tres niños, tres soldados y un rabino, profesor de la escuela judía Ozah Hatorah en Toulouse, perpetuados por Mohamed Merah, un ciudadano francés de origen argelino, no ocasionó que el electorado se decantara por “el candidato fuerte”; Nicolás Sarkozy fue derrotado por François Hollande, pese a su fuerte campaña centrada en “la ley y el orden”.

Aunque no sea característico de la nación que se define bajo los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, la extrema derecha tiene una posición ventajosa, como nunca antes había tenido en una campaña electoral. Gane o no Le Pen, la dama ha logrado que la campaña electoral gire en torno a las ideas de su partido. Miedo al terrorismo, desconfianza en la política tradicional, fatiga institucional, recelo a la globalización, resentimiento hacia las élites y “al sistema”, son preocupaciones que el electorado tendrá en mente cuando realice su voto. Y probablemente, la tribulación proseguirá después del 7 de mayo, cuando finalmente se elija en segunda vuelta al nuevo presidente francés.

Diego Marcano Arciniegas 

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