Blog de Rita Indiana

El éxodo apátrida; por Rita Indiana

Por Rita Indiana | 8 de julio, 2015

El éxodo apátrida; por Rita Indiana

Naciste en Santo Domingo. Tu padre es haitiano y tu madre dominicana. Hablas español y conoces algunas palabritas en creol. Fuiste a la ­escuela y sacaste notas excepcionales, y ahora te has ganado una beca para estudiar en México. Cuando vas a sacar tu pasaporte para poder ­realizar el viaje te lo niegan. Tu apellido es haitiano y, por tanto, se sospecha que estás en suelo dominicano de manera ilegal. Les muestras tu acta de nacimiento y te la retienen, y “si sigues jodiendo te mandamos pa’ Haití”.*

Ese ha sido el paisaje legal de muchos jóvenes dominicanos en los últimos 10 años, y esa deportación ya no es amenaza, sino presente. Más de 180.000 haitianos e hijos de haitianos que no lograron regularizar su estatus en el plazo establecido enfrentan el regreso forzado a un Haití en el que no los espera nadie, ni familia ni amigos, porque muchos de ellos, ancianos ya, llevan décadas en República Dominicana trabajando como mano de obra por mucho menos de lo que cobraría un nacional. Muchos otros, los hijos y nietos de estos ancianos, son dominicanos sin ninguna conexión cultural con Haití a quienes se les ha confiscado la nacionalidad.

La palanca que ha facilitado esta limpieza étnica tiene fecha. El 23 de septiembre de 2013, el Tribunal Constitucional dominicano ordenó desnacionalizar a todos aquellos nacidos de “extranjeros en tránsito”, es decir, trabajadores haitianos. La orden fue dictada en el caso de la dominicana Juliana Deguis Pierre, de 29 años, a quien la Junta Central Electoral le negaba duplicados de su acta de nacimiento desde 2007. La escritora estadounidense de ­ascendencia haitiana Edwidge Danticat dice en un artículo en The New Yorker que la discriminación es el pan de cada día de la comunidad haitiana en República Dominicana, el problema es que ahora esa discriminación es ley.

***

* Fuentes del gobierno dominicano aclaran que no se están realizando repatriaciones forzadas de haitianos sino regresos voluntarios.

Rita Indiana (Santo Domingo, 1977). Escritora, cantante y productora musical dominicana. Es autora de los libros Rumiantes (1998), Ciencia Succión (2002), La estrategia de Chochueca (2003), Papi(2005) y Nombres y Animales (2014). Su proyecto Rita Indiana y sus misterios grabó el disco El Juidero (2011). El diario El País la nombró como una de las 100 personalidades latinas más influyentes. Puede seguirla en Twitter en @RitaIndiana

Comentarios (5)

Olmar Centeno
8 de julio, 2015

Señora Indiana, ¿recuerda cuando en Venezuela no se otorgaban partidas de nacimiento a hijos de colombianos nacidos en territorio nacional y, de paso, se cercenaba su derecho a la educación?

En cuanto a “deportaciones voluntarias” nunca han dejado de practicarse

Me temo que no podemos tirar piedras hacia arriba.

Edgard J. González.-
8 de julio, 2015

Haití siempre ha sido el eslabón más débil de la cadena de países latinoamericanos, con regímenes que han competido por demostrar cual es capaz de las mayores maldades para someter a ese pueblo y mantenerlo en la más absoluta ignorancia y hasta el temor por transitar las veredas de la democracia y la prosperidad. Ingredientes perversos se han juntado en la receta que tiene a Haití postrado, y hasta sujeto de vejámenes por parte de su vecino (con quien comparte el mismo territorio insular); gobernantes siniestros como los Duvalier, oportunistas improvisadores como Martelli, Vudú, alevoso Analfabetismo, y una Represión sistemática, que estuvo a cargo de ese conjunto de energúmenos prepotentes llamados Tontón Macoutes. Lo peor, la indiferencia, en ocasiones complicidad, de sus “hermanos” latinoamericanos, prestos a mandar ayuditas cuando ocurre una catástrofe puntual, como el terremoto de hace 5 años, pero nada solidarios en la tarea, difícil, compleja, costosa, de incorporar a Haití al consorcio de naciones que disfrutan de lo que el tercer milenio ofrece a la Sociedad mundial. Los casos de injusticia citados en este artículo nos hacen hervir la sangre, y demuestran que hasta en la lucha contra la discriminación, hay naciones que se ganan el respaldo del planeta, y Haití, al que miran con una hipócrita mezcla de lástima y asco. Esperemos que todas esas feas coordenadas puedan ser modificadas, gradualmente, para que la Humanidad toda merezca ese nombre.

Estelio Mario Pedreáñez
9 de julio, 2015

Que vergüenza para todos el racismo que impera en las autoridades de la República Dominicana, que le niegan hasta a sus propios nacionales sus elementales Derechos Humanos a la Identidad, a la Nacionalidad y a no ser objeto de discriminaciones raciales ¿Dónde están y por qué no actúan los organismos internacionales dedicados a la Defensa de los Derechos Humanos, ya sean de la ONU o de la OEA? ¿Qué hacen las ONG? Además de agredir y negar a sus dominicanos de padres haitianos ¿Acaso los haitianos no ser seres humanos? Viajé una vez, por poco tiempo, a la República Dominicana y constaté como tratan despectivamente a los haitianos allá, a pesar del origen mestizo de la gran mayoría de los dominicanos, quienes son bastante “café con leche”, con bastante “café”, como yo mismo, que soy venezolano. Un caso de patético endoracismo. Toda una aberración en nuestra América Latina, donde casi todos tenemos un abuelo indio, un abuelo europeo y un abuelo indio. Pensar que existe una deuda histórica de todas las naciones bolivarianas con Haití, especialmente Venezuela y Colombia, que en la época de las Guerras de Independencia, no solo sirvió de seguro asilo para los patriotas, también proporcionó bastantes barcos, armas, dineros y, lo más importante, muchos hombres para hacerle la guerra a los realistas. De las famosas Expediciones de los Cayos y de Jacmel que jefaturó Simón de Bolívar ninguno de los aguerridos soldados y marinos haitianos regresó a Haití: Los que no murieron en la guerra, la mayoría, fundaron familias y echaron raíces en Venezuela y Colombia. Como anda el mundo, todos condenamos el racismo y los genocidios, que son su más aberrante expresión, pero en pleno siglo XXI Estados que han suscrito la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” actúan igual que tiempos de los bárbaros; será porque aún lo somos, al menos lo son los jueces, legisladores y gobernantes de la República Dominicana. ¡Que vergüenza para todos!

Estelio Mario Pedreáñez
9 de julio, 2015

Ante la grave denuncia pública de la valiente Rita Indiana, solicité mediante sendos correos electrónicos, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), que dichos Órganos Internacionales de Defensa de los Derechos Humanos abran una investigación y actúen en protección de las eventuales víctimas. Les pido a todos los interesados en la materia, que se dirijan por escrito a dichas instancias internacionales, para reforzar, ampliar o precisar dicha petición, estos son los correos electrónicos: 1) Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA): cidhoea@oas.org 2) Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH): InfoDesk@ohchr.org

Jina Gonzalez
12 de julio, 2015

en pleno siglo XXI es totalmente insólito que esto siga ocurriendo, permanente y continuada negación de derechos fundamentales a inmigrantes haitianos y sus descendientes nacidos en territorio dominicano, es condenar a muerte civil a miles de personas, todo país debe proteger sus fronteras y tener políticas de migración claras y acordes a sus intereses pero siempre sin caer en abusos discriminatorios como estos, que dirán o hicieran las autoridades dominicanas si a los muchos miles de emigrantes nativos de la República Dominicana les aplicaran lo mismo que ellos hacen en perjuicio de los haitianos y sus descendientes nacidos dominicanos? es una injusticia enorme que lo único que genera es aumentar la pobreza, la marginalidad y desigualdad socioeconomica en República Dominicana, la solución es compleja sin embargo no es imposible lograr un cambio en la política migratoria para lograr un equilibrio entre los intereses de este país y los derechos humanos de los haitianos y sus descendientes dominicanos,hay que tener presente que en caso de que los inmigrantes violen las leyes del país donde se encuentren se les debe enjuiciar y condenar si son culpables, lo que es totalmente injusto es discriminarlos y negarles derechos fundamentales.

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