Actualidad

Choferes y estudiantes unidos: ¿qué pasa con el pasaje estudiantil?; por Yorman Guerrero

Por Yorman Guerrero | 11 de noviembre, 2016
Fotografía de Maura Morandi

Fotografía de Maura Morandi

Más de un centenar de choferes, decenas de sindicalistas y cinco dirigentes estudiantiles escuchan el mensaje de bienvenida de Erick Zuleta, Presidente de la Federación Nacional de Transporte (Fedetransporte). Asume que entre los asistentes a esta asamblea también hay “esquiroles, agentes del Sebin y patriotas cooperantes” que grabarán el encuentro para mostrárselo al ministro de Transporte y Obras Públicas, Ricardo Molina.

Los conductores se reúnen para discutir la promesa del gobierno de instalar captahuellas en los autobuses para contar cuántos estudiantes usan el servicio cada día y pagarles luego el subsidio. “Esperamos que los transportistas cumplan con el pueblo”, les advirtió el jefe del despacho un día después a través de su cuenta en Twitter.

En 1995, el entonces presidente Rafael Caldera reformó por decreto el subsidio al pasaje estudiantil para disminuir la brecha entre los costos reales y las tarifas que cobra el transporte público. La medida buscaba garantizar una subvención directa a través de un boleto personalizado o una tarjeta inteligente y otra indirecta que establece el pago de un monto fijo mensual a cada vehículo, según el número de puestos disponibles, y que esté inscrito en una organización de transporte. La ayuda compromete al conductor a prestar el servicio a cualquier estudiante durante todo el año.

Ahora los transportistas atraviesan un período de transición hacia un nuevo mecanismo de subsidio. El ministro Molina manifestó previamente que instalarán las máquinas captahuellas a partir de enero y le exigió a los choferes que cobren sólo el 30% del pasaje urbano y 40% en las rutas suburbanas si el estudiante de primaria y bachillerato viste uniforme, mientras que quienes vayan de civil y los universitarios deberán mostrar el carnet estudiantil o una constancia de estudios. Al conocer el requerimiento, las risas escalan a carcajadas: “¿Quién no hace una constancia con una computadora?”, le pregunta Zuleta a la audiencia. El bullicio se apodera del auditorio de Fedetransporte en El Paraíso, al oeste de Caracas.

Fotografía de Maura Morandi

Fotografía de Maura Morandi

La nueva resolución sustituye el subsidio directo al pasaje estudiantil por uno indirecto durante el resto de noviembre y diciembre de este año. Los agremiados reclaman que no participaron en las mesas de trabajo del gobierno para definir este nuevo mecanismo. Temen que se repita el caso de Maracaibo, donde se instauró este sistema hace más de cuatro años. “En aquel momento les dijeron que la transición duraría tres meses y siguen esperando. En principio, el volumen del subsidio era grande pero luego lo congelaron. Ahora tienen un pleito para que les quiten ese modelo”, cuenta Zuleta.

Los conductores murmuran desconfiados. Enumeran una larga lista de razones para rechazar el dictamen: “en un país donde no hay medicinas, alimentos, cauchos ni baterías, pensar que la prioridad es una captahuellas en un autobús es una locura. Además, aquí no fabrican eso”, comenta un hombre moreno y canoso mientras escucha las ponencias.

La euforia regresa a la sala cuando el estudiante Yorbi Bautista promete “echarse coñazos con el gobierno” en representación de los alumnos de la Universidad Central de Venezuela. Delgado y de verbo vehemente, el joven ratifica que lucharán para que se restituya la venta de los boletos preferenciales y la recarga de las tarjetas inteligentes. Deplora que los representantes del movimiento estudiantil no hayan sido invitados al debate en el Ministerio. Y durante la reunión, los choferes aclaran cuentas: no subsidiarán a los jóvenes sin tener garantías de que el gobierno les pagará.

Castigados por la inflación, los transportistas se niegan a firmar acuerdos con el gobierno que congelen sus ingresos. Carlos Navarro, presidente de la Alianza Sindical Independiente de Venezuela, comenta:

“Con un salario mínimo y medio en 1989, cuando El Caracazo, se compraba toda la canasta alimentaria. El sueldo era de 104 dólares y ahora es menos de 20. Y los transportistas no sufrían de la inseguridad personal que les afecta ahora”

De los cuatro mil millones de bolívares que el presidente Nicolás Maduro aprobó para cubrir el pasaje estudiantil durante noviembre y diciembre casi el mismo monto que se ejecutó en 2015 para este subsidio, el Ministerio canceló 23% a 211 líneas de transporte de Caracas, Vargas y Miranda, según anunció Molina.

Fotografía de Maura Morandi

Fotografía de Maura Morandi

Mientras transcurre la asamblea, varios choferes reciben llamadas desde el Ministerio para pedir los datos del conductor, la línea a la que pertenece y números de cuenta de la cooperativa para cancelar la ayuda. Los voceros de los sindicatos alertaron sobre las consecuencias de proporcionar la información: si entran en la nueva modalidad, no habrá vuelta atrás.

En medio de la incertidumbre, Zuleta reivindica que la coyuntura mitigue una vez más el antagonismo entre choferes y estudiantes y resulte propicia para mantener “los catorce años de paz” entre ambos sectores. Las manos alzadas de los conductores sellan la “alianza estratégica” con los estudiantes para protestar unidos frente a las sedes de Fontur en todo el país y el edificio del Ministerio de Transporte y Obras Públicas en el municipio Chacao, a partir del lunes 14 de noviembre.

♦♦♦

LEA TAMBIÉN: 

yormanportada

Yorman Guerrero 

Comentarios (3)

Olmar Centeno
11 de noviembre, 2016

Como antes, mas que antes…..a los estudiantes les toca ser la punta de lanza de la oposición, trátese de oposición izquierdista o simplemente antigubernamental. Y, en un zafarrancho, la posición de los transportistas inclina la balanza hacia uno u otro lado

oscar casique
12 de noviembre, 2016

es sabido por todos que el estudiante no genera ingresos para cancelar el 100% del un pasaje pero es logico de que pague una cantidad porque tampoco puede ir de gratis ,creo que una cantidad puede ser 35% que se le cancela al conductor directamente sin necesidad de captahuellas que es una utopia y sin necesidad de boletos que seria un ahorro para quien los manda a imprimir .

Ibonne Mejías
15 de noviembre, 2016

La mayoría de la gente no tiene idea de cuáles son los gastos operativos del transporte público. Todos están a favor de NO al aumento del pasaje y le dan palo a los transportistas sin saber los problemas por lo que están pasando este sector. Los repuestos escasean y cuando están aumentan semanal, sin contar hacer/arreglar el motor/caja (impagable). La mayoría piensa que con el transporte público la gente se hace rica y ahorita, con el asunto del subsidio a los estudiantes, era una entrada regular para palear la situación. Aún así, el gobierno no esta pagando el subsidio completo; haciendo que el pasaje estudiantil también lo este absorbiendo el transportista. El gobierno dejó de pagar el subsidio completo después de los aumentos del pasaje. En Barinas, solo está pagando el 30% de 17Bs (antes) y no el 30% que corresponde por el pasaje actual de 70Bs. Así que, no seamos tan egoístas de criticar al transporte público donde no tienen idea del problema que está viviendo el sector

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.