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Vladimir Villegas: “La sensación de ser minoría les quita el sueño”; una entrevista de Leo Felipe Campos

Vladimir Villegas, en su calidad de "periodista y mediador entre oficialismo y oposición", fue entrevistado por el periodista Leo Felipe Campos para el diario colombiano El Espectador con la intención de conocer su opinión sobre lo que vive Venezuela dos días antes de las manifestaciones convocadas para miércoles 7 de septiembre. Esta entrevista fue cedida a Prodavinci, con el consentimiento del medio colombiano y de su autor.

Por Leo Felipe Campos | 5 de septiembre, 2016

Vladimir Villegas La sensación de ser minoría les quita el sueño; una entrevista de Leo Felipe Campos

Manifestantes en la marcha del #1S “La Toma de Caracas”. ©Fotografía de Andrés Kerese [01/09/2016]. Haga click en la imagen para ver la cobertura de 100 fotografías hechas por cuatro fotógrafos en exclusiva para Prodavinci

Vladimir Villegas estudió en el liceo con el presidente venezolano Nicolás Maduro, donde fueron compañeros de luchas, militó en el Partido Comunista, fue diputado y perteneció a la Asamblea Nacional que modificó la Constitución de Venezuela en 1999. También dirigió el canal del Estado y fue embajador y vicecanciller durante la gestión de Hugo Chávez, pero en el 2007 se apartó del Gobierno y años más tarde se unió a un nuevo movimiento que apoyó la candidatura presidencial del opositor Henrique Capriles.

Formado en la Universidad Central de Venezuela, este periodista y político tiene amigos en las entrañas más radicales de la llamada Revolución bolivariana. Villegas conduce el único programa de entrevistas por el que aún desfilan los más altos funcionarios del chavismo y también voceros de la oposición. No en balde, su casa ha servido de escenario para reuniones privadas entre líderes de ambos bandos.

¿Qué lectura hace del impacto de las concentraciones del 1 de septiembre en Venezuela?
Se ratifica lo que ocurrió el 6 de diciembre del año pasado, cuando el chavismo perdió en las elecciones de la Asamblea Nacional. La oposición dio esta semana una importante muestra de fuerza, de organización y de identificación con el descontento. El chavismo sigue manteniendo su maquinaria, sin duda, aunque muy venida a menos si la comparamos con años previos. Antes movilizaban miles de autobuses en todo el país, pero el jueves se vio débil, se congregaron en un solo espacio de Caracas, donde ya son minoría en casi todas las parroquias. En cambio, la oposición ocupó varias zonas y con más gente. Lo mejor fue que no se cumplió la profecía de la violencia.

¿Por qué cree que esta vez no hubo muertes que lamentar?
Porque la gente ha entendido que la violencia no es el camino para generar cambios en democracia. La violencia nunca convoca a las grandes masas, los violentos siempre son menos, pequeños grupos. Además, la de la semana pasada fue una demostración ciudadana de disgusto popular, más que de apoyo a determinados partidos políticos.

El chavismo y la oposición han dialogado en su casa. ¿De qué hablan?
En mi casa se hicieron algunas reuniones, sí. No te doy detalles, pero se hicieron, incluso este año. Lo que pasa es que esa bisagra está un poco oxidada. Yo sigo siendo, más que optimista, terco en torno al diálogo. ¿Qué pasó en el 2014, con aquel supuesto diálogo televisado? Que terminó siendo una oportunidad para que cada actor le hablara a la cámara y no al otro, ninguna de las dos fuerzas sintió una real necesidad de dialogar. Y además, hay una total ausencia de confianza política. Ni siquiera se ponen de acuerdo en cuanto a los mediadores o facilitadores. El expresidente español Rodríguez Zapatero vino hace días y se fue a las 24 horas sin poder reunirse como quería; imagino que muy desagradado porque perdió su tiempo.

La discusión es el Referendo Revocatorio a Nicolás Maduro, y ahí no hay consenso posible.
Yo fui constituyente, soy firmante de esta Constitución que tenemos, y sé que uno de sus valores es la posibilidad de darle al pueblo el poder de quitarse a un gobierno que no le hace bien. Me gustaría que hubiese acuerdo en las reglas de juego. No entiendo cómo le dan la espalda al clamor de la gente, que sólo pide una solución a los problemas que tiene Venezuela. Las marchas del jueves ratifican un consenso popular en torno al referendo. Y yo creo que el Gobierno, aún perdiendo, ganaría mucho. Le serviría para agrupar fuerzas. Pero uno de nuestros dramas en la izquierda es que creemos que llegamos al poder para estar eternamente en él.

¿Le parece que el Consejo Nacional Electoral (CNE) está siendo transparente y eficaz frente a la solicitud del revocatorio?
No. La respuesta del CNE ha dejado mucho que desear. Pareciera estar más asociada a los temores del Gobierno que a los clamores de la ciudadanía.

¿Qué pasará si no hay referendo?
No tengo una bolita de cristal, pero creo que aún hay tiempo para esa consulta. Es un problema de voluntad política. Si el CNE quisiera actuar con celeridad, el referendo se podría celebrar este año. A mí me preocupa lo que puede pasar si se cierran las vías que indica la Constitución, porque eso daría pie a que se empleen otro tipo de salidas indeseables. Lo que pasa es que cuando hacemos del poder un modus vivendi, después no podemos estar sin él.

¿Quién es el opositor más asentado para ser candidato presidencial?
El líder de Venezuela es el descontento, eso es lo que ha logrado motorizar esta fuerza. Hay encuestas para todos los gustos. Unas dan a Leopoldo López como el favorito, otras ven una leve caída de Capriles, en otras aparece Henry Ramos Allup (presidente de la Asamblea Nacional). Cualquiera puede ofrecer una guía sobre cómo está la opinión pública, pero ninguna es determinante. Esto es como una maratón: el que arranca primero, en los últimos cien metros se puede agotar y se cae. Ojo, eso no quiere decir que la oposición no deba tener claro cómo va a dirimir a su candidato, porque en caso de activarse el Referendo Revocatorio este año, de perder Maduro, habría elecciones en 30 días.

En la coalición opositora de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) hay fuertes luchas entre dirigentes. ¿Eso no los va a afectar?
Eso es natural en una alianza que tiene como deseo central sustituir al Gobierno. A mí me da risa cuando el Gobierno dice “la derecha, la derecha”. Porque sabemos que no toda la derecha está en la oposición y no toda la izquierda en el Gobierno. En la MUD hay exchavistas, hay gente que viene de partidos tradicionales; es una oposición diversa y variopinta. Y eso fue lo más interesante de la última marcha: que la convocatoria logró unir a un conjunto de fuerzas, incluso aquellas donde se viven pugnas intestinas. Por otro lado, el chavismo también tiene sus escenarios de contradicciones.

¿Por qué ciertos chavistas insisten en su línea dura, de imposiciones y segregación? Me refiero a figuras como el militar Diosdado Cabello o el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, que, al igual que usted, fue un combativo dirigente universitario.
Yo fui parte del chavismo, contribuí con esa fuerza, y me da dolor que atraviese esta circunstancia producto de la ausencia de crítica y la falta de espacios para la discusión. Muchos son mis amigos. Con Maduro estudié en el liceo, lo conocí mucho, peleábamos por la misma causa. Él estuvo preso en la policía política y yo iba a visitarlo, por eso no entiendo que este gobierno, dirigido por una persona que estuvo presa por protestar, por levantar su voz para exigir cambios y mejoras, tenga ahora prácticas parecidas. Yo creo que esa línea dura se debe a que tratan de conservar el poder y mostrar una fortaleza mayor de la que en realidad tienen. En el fondo, la sensación de ser minoría les quita el sueño. Después de ser una fuerza hegemónica en lo político y en lo social, viven hoy una evidente pérdida de espacio, y eso puede ser una tragedia si no la sabes manejar bien. Así como hay gente que tiene mala bebida, hay gente que tiene mal poder. El poder hay que beberlo con moderación.

¿A qué se refiere exactamente?
A que esa falta de flexibilidad que imponen las voces más radicales puede ser un alimento que conspire contra el propio chavismo. El referendo es una vía para que el chavismo sobreviva, y para que se pueda dotar en el futuro de un nuevo liderazgo. Si se juegan el todo por el todo en los meses que vienen, pueden derrochar lo que les queda de capital político. Pero alguien tiene que pagar para que se sostenga esa fuerza. Ese sería Nicolás Maduro. Y te voy a decir algo: yo no he visto en toda la historia una sola fuerza política que se haya sacrificado por un liderazgo que está agotado.

Esta entrevista fue publicada por El Espectador y cedida gentilmente a Prodavinci.

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qué es lo relevante de la marcha

El sonido de una olla

100 de la toma de Caracas

Leo Felipe Campos 

Comentarios (17)

Diógenes Decambrí.
5 de septiembre, 2016

Cuando uno menciona algo que le consta a título personal, como haber coincidido en “el liceo” con determinada persona, lo normal es decir el nombre del liceo y las fechas (lapso) de esa coincidencia. Las personas no dicen fui a la playa, dicen fui a Tucacas, fui a Camurí, fui a Adícora, no dicen visité el Museo, dicen visité el Museo de Arte Moderno, o el Museo de Bellas Artes. Igual pasa con los liceos, en un contexto coloquial se mencionan por sus nombres, como “el liceo Andrés Bello”, incluso sin mencionar el término liceo, “el Fermín Toro, el Espelozín, el Razetti”. Así, podrían aparecer personas que “compartieron el Kinder o el Retén de los recién nacidos”. Si no dan detalles de fechas, nombres y ubicación, o son proclives al misterio, o están interesados en dar informaciones ambiguas, sobre alguien cuya documentación sigue sin ser conocida, a pesar de que le ha sido solicitada por diversas vías formales e informales.

Estelio Mario Pedreáñez
5 de septiembre, 2016

No puedo decir que la entrevista resultó esclarecedora aunque sí interesante, porque el entrevistado quiso hablar como un “monje tibetano”, libre de las limitaciones del mundo. Y no dijo qué es para él “El Chavismo”, aunque reconoció su reciente militancia “chavista” (“Yo fui parte del chavismo, contribuí con esa fuerza, y me da dolor que atraviese esta circunstancia producto de la ausencia de crítica y la falta de espacios para la discusión”). Esperaba por su formación y experiencia políticas que precisara las características ideológicas y/o la identidad política de “El Chavismo” que antes apoyó. Ante esta carencia, le reconozco un acierto histórico: Siempre habló de “Chavismo” y no de “Revolución Bolivariana”. Y es lo correcto: Nuestro valiente héroe Simón de Bolívar murió en 1830 y nunca fué “socialista”, muchos menos “marxista”, y respetó tanto el “Derecho de Propiedad” que no abolió la esclavitud de los negros, los verdaderos esclavos, ni siquiera durante su Dictadura (1828-1830).

César Medina
5 de septiembre, 2016

Sinceramente tengo que reconocer que me sorprendió, muy gratamente, esta entrevista. Entre muchas cosas yo no sabía que Vladimir había trabajado en la campaña de Capriles. Vladimir ha dado muestras de un gran equilibrio en el manejo de su profesión como Periodista, lo que ha cambiado la imagen que se tenía inicialmente de Globovisión, planta que se ha convertido en referente en el manejo de la información en estos momentos tan turbulentos. Mis felicitaciones a él.

Eduardo
5 de septiembre, 2016

Lo sensato debería ser que el gobierno en verdad se reúna con la oposición dispuestos a dar concesiones la más importante es sin duda aceptar el referéndum revocatorio.

Gabriel C
5 de septiembre, 2016

Excelente entrevista.

Leo Felipe Campos
6 de septiembre, 2016

Hola, Diógenes Decambrí, recuerda que esta entrevista, tal como se señala en par de ocasiones, fue realizada para El Espectador, un medio de Colombia en el cual sobran las precisiones que pides en tu comentario. Sin embargo, me parece importante lo que dices para el contexto venezolano: Villegas y Maduro coincidieron hacia finales de los años setenta en el liceo José Ávalos, de la parroquia El Valle, en Caracas. Ambos fueron miembros del Centro de Estudiantes.

Al resto, muchas gracias por pasar, leer y comentar.

Joeif Duroim
6 de septiembre, 2016

Para ser justos: qué difícil es creer que existe raciocinio en cualquiera que alguna vez haya apoyado al chavismo o que crea que una “izquierda” trasnochada pudo ser opción de progreso para el país. Es más difícil todavía creer que ahora esta persona es de oposición, me pueden llamar como sea, pero no le creo a Vladimir Villegas, ni la hora. Es el mismo caso de Felipe Pérez Martí: vivieron dentro de las entrañas del monstruo y ahora son “ángeles-que-evalúan-imparcialmente”? Yo te aviso, chirulí.

Ciudana
6 de septiembre, 2016

Coincido en el valor de equilibrio del entrevistado, que nos sirve de referencia a muchos en estos tiempos turbulentos del país, y del mundo que Villegas ha logrado sostener supongo que no fácilmente.También el alerta con la referencia al misterio en los datos del liceo en que estudió junto al actual presidente, no es pequeño detalle. Me pregunto como se pasa por alto la última frase de la entrevista. La trama de poderes oscuros o criminales son los que están sacrificándonos a todos. Esa es la cuestión, cómo encararla. Sólo resistencia y persistencia en la vía democrática y pacífica? Cuánto tiempo, madurez, sacrificio nos hace falta?

Malula C
6 de septiembre, 2016

En el pasado reciente de nuestra historia.. muchos adecos, copeyanos, comunistas, y de otras partidos de esas décadas, se pasaron de sus filas de orígen a otras filas político-partidistas, y nunca el venezolano censuró esos cambios como los censura HOY..por ejem. pasarse de un PSUV o partido rojo.. a otro partido completamente de oposición despierta mucho rechazo ..¿ por qué ?..porque este partido ROjo que soportó los pilares de este mal.gobierno , llegó a los extremos de la indecencia y lo soportable para cualquier ciudadano común..al punto de aborrecer esos cambios *imparciales*…En conclusión los partidos rojos de HOY en nuestro País son la peor chiripa que haya transitado por nuestra historia. y a medida que alarguen el pescuezo para sobrevivir, en esa medida se hunden más..

Félix Suárez
6 de septiembre, 2016

La última frase de la entrevista puede ser lapidaria y puede respondernos a lo que pasará en el país en los próximos meses. Sin embargo, creo que el chavismo perdió su norte. Las razones que motivaron a ese grupo político hace unos años se les perdieron o no las recuerdan, y tampoco saben muy bien quién es su líder. Si hubiese liderazgo, el país no estaría en la anarquía en la que se encuentra.

Román Romano
6 de septiembre, 2016

Vladimir hasta aquí todo bien pero por mi parte solo le pido al señor Nicolás Maduro Moros es que presente su partida de nacimiento. Al difunto Carlos Andrés Pérez se la exigieron y la presentó lo propio hizo en su momento el presidente Obama y cumplió con el requisito de Ley. Estoy seguro que si lo hiciera terminaría su gobierno sin arrepentimientos.

jose
7 de septiembre, 2016

excelente

Diógenes Decambrí.
7 de septiembre, 2016

Leo Felipe; Primero agradezco la amabilidad de responder y la mención del contexto en que se publicó (El Espectador, diario de Colombia), pero debo insistir en la pertinencia de ampliar esas vagas referencias, porque precisamente involucran a Colombia, puesto que ya más de la mitad de los venezolanos estamos convencidos de que el sujeto en cuestión nació allá, y allá transcurrieron su infancia y su niñez (además de automáticamente recibir la nacionalidad colombiana, por ser hijo de padre y madre colombianos, así lo establece la Constitución del hermano país). No son conchas de ajo lo que implica este asunto, puesto que nuestra Constitución exige, para ser Canciller y/o Presidente, ser venezolano por nacimiento y no tener otra nacionalidad. Quien no cumpla esos dos requisitos viola la Carta Magna, y el individuo de marras no se ha dignado DEMOSTRAR que no infringe la Ley, a pesar de que le ha sido solicitado demasiadas veces, formal e informalmente, incluso por la AN. Cordial saludo.

Demóstenes Pérez
7 de septiembre, 2016

Vladimir Villegas no es un aventurero de la política.Tiene formación y experiencia. Ha sido un político que no hipoteca su dignidad, jamás ha abandonado su condición de periodista y ciudadano democrático aunque haya activado en ese espacio, algo difuso, que se ha denominado “izquierda”.

Vladimir no ha sido un trepador y asaltapuesto de la Administración Pública. Ha tenido cargos burocráticos pero se no ha guindado de los quince y último.No ha caído en el triste papel de adulante ni felicitador. Siempre echa mano de su pensamiento crítico.No recuerdo, en su tiempo de “chavista” militante, que haya emitido ese tipo de discursitos babosos que chapucean en el culto a la personalidad ni en el endiosamiento de un líder “único” y “eterno”. Es más constructor de ideas, polémico, que declamador de elogios.Ha sido siempre un tipo incómodo, aguafiestas,que prefiere pensar con cabeza propia, opinar con autonomía, en lugar de adular.Y debe ser así: un periodista jamás debe ser un eunuco mental ni un mujiquita comunicacional.

Con Vladimir se pueden tener diferencias políticas pero reconocemos que NO es un imbécil porque — como diría Locke– “sólo los imbéciles no cambian de opinión” ( tomo el título de un libro de Alonso Moleiro donde entrevista Petkof). ¡Y ete Villegas irreverente, no gobiernero, sí ha cambiado de opinión! Eso es un indicador que aún piensa; quien piensa critica más y obedece menos.

Rubén Hidalgo
8 de septiembre, 2016

Para los que no creen en la imparcialidad de Vladimir por haber pertenecido al grupo chavista, les cuento que hay muchos más como él que, en el presente, darían el pellejo para sacarse el karma de haber caído en el engaño rojo alguna vez. Así como hay estudiantes que, luego de creciditos, se dieron cuenta que el tirar piedras no es la opción más viable a la hora de exigir reivindicaciones. ¡Saludos!

Betys Margarita
8 de septiembre, 2016

Cada día admiro mas a Vladimir Villegas. En esta entrevista ha demostrado que es un gran periodista, pero por sobre todas las cosas, es un venezolano que quiere a su país y desea lo mejor para el, sin importar su militancia política. De allí, el respeto que se ha ganado tanto de la gente que está en el gobierno como del lado de la oposición.

Jesùs Guerrero
17 de septiembre, 2016

Muy buena la entrevista, como periodista Vladimir Villegas mantiene una objetividad aparente, y muy conveniente pienso que sigue montado en la baranda viendo los toros pasar, su hermano demostró ser más audaz aunque poco efectivo

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