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Lea un breve texto sobre la hiperinflación en Alemania; por Carlos Hernández Delfino

Por Carlos Hernández Delfino | 19 de agosto, 2016
Sede central del Reichsbank en Berlín (1902).

Sede central del Reichsbank en Berlín (1902).

Ciertamente en Alemania, durante la guerra, la expansión del gasto y su financiamiento por medio de la impresión de títulos de deuda descontados por el Reichsbank (el Banco Central  de Alemania), propiciaron la devaluación del marco y la inflación, pero fue luego de alcanzada la paz que las políticas expansivas del gobierno alemán (y de otros países de Europa Central y del Este) habrían de conducir a magnitudes galácticas de devaluación e inflación: el 15 de noviembre de 1923, la cotización del dólar estadounidense en marcos alemanes alcanzó a 4.200.000.000.000; días después el presidente del Reichsbank murió de un ataque al corazón. En esa etapa de devaluaciones sin freno, la inflación se aceleró a una escala difícil de apreciar. En Berlín, en el mismo mes y año, una libra de pan costaba 400 mil millones de marcos cuando en 1914, poco después de comenzada la guerra, su precio era de 0,15 marcos; en muchas localidades los salarios se pagaban diariamente y en otras con una frecuencia todavía mayor.

A partir de noviembre el gobierno adoptó una política fiscal y crediticia altamente restrictiva, y el Reichsbank, bajo la conducción de Hjalmar Schacht, completó la reforma monetaria que dio origen al Reischmark y a una regla de emisión monetaria basada en el respaldo en oro de la circulación. La equivalencia en el nuevo régimen monetario era de un billón de antiguos marcos por cada Reischmark (RM) y la paridad fue de 4,2 RM por cada dólar de los EEUU. Los préstamos externos a Alemania, principalmente de los EEUU, y la afluencia de capitales privados de corto plazo a este país atraídos por las mayores tasas de interés, permitieron atender por un tiempo el pago de las reparaciones de guerra y alcanzar la estabilidad cambiaria, pero a costa de un grado creciente de vulnerabilidad, si acaso cambiaban las condiciones que habían favorecido el flujo de capitales en la escala en que este se produjo, como en efecto fue el caso en los albores de la Gran Depresión.

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Venezuela y el fondo monetario internacional (I); por Carlos Hernández Delfino-2

Carlos Hernández Delfino Investigador y docente de postgrado en la Universidad Católica Andrés Bello y la Universidad Central de Venezuela especializado en historia económica de Venezuela y economía.

Comentarios (4)

Irma Sànchez de Dìaz
21 de agosto, 2016

Señor Carlos Hernàndez Delfino,que artìculo tan bien redactado, y que de cosas en tan pocas lineas,me quedè patitiesa, como dicen en lenguaje coloquial, para mi es inverosìmil, sino es porque Ud. lo escribe, pensaria, que es una falacia,que barbaridad, lo nùmeros son tan largos, que veces cuesta pensar, en la cantidad, pero despuès de todo esto, vemos a Alemania, como un Pais, tan avanzado, y que despuès de una Guerra,en 6 años, ya Alemania era casi una potencia, pienso que es la mentalidad, de su Gobernantes y de su pueblo, despuès de tanto sufrimiento, pero nadie quiere pasar por todo esto, y menos por un inflaciòn bàrbara,y aqui estamos ya en eso, y lo que viene es peor. Es todo.

DAYMOND
23 de agosto, 2016

Hay que sufrir como pueblo para valorar lo que se tiene y así obligada a buscar fórmulas de superación de la crisis, siempre y cuando exigiendo declaración de cuentas de sus dirigentes. Si no me equivoco hay evidencias que en aquella época en Alemania los niños jugaban haciendo papagayos con los billetes de circulación del momento.

Carlos Hernández Delfino
23 de agosto, 2016

Buenas noches y gracias por los comentarios. La lección es clara y se desprende también de otras experiencias: la emisión monetaria para financiar el gasto del gobierno condujo a niveles de inflación exorbitantes en Alemania, Austria y otros países. En los meses previos al colapso de noviembre de 1923 en Alemania, trabajaban más de 300 fábricas de papel para la impresión de billetes y 150 imprentas operaban 24 horas al día para producir un volumen tal de papel moneda que, en efecto, no podía almacenarse, además de que nadie quería mantener un billete siquiera minutos consigo por su acelerada pérdida de valor. Entonces la inflación alcanzó tales niveles que superó al crecimiento de la liquidez monetaria. Existen documentos gráficos en la red que ilustran el desmoronamiento de la moneda alemana, como las fotografías de niños apilando billetes. Atentos saludos, Carlos Hernández Delfino

Eddie López H-
26 de agosto, 2016

La inflación llegó a ser tan terrible que si usted salía a la calle con un maletín lleno de billetes, frecuentemente sufría un atraco, pero los ladrones dejaban en la calle los billetes para llevarse el maletín. Me hace recordar un país donde debes llevar un morral de billetes para comprar un celular.

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