Artes

Cambio de tiempo; por Antonio Ortuño

Por Antonio Ortuño | 15 de junio, 2016

Cambio de tiempo; por Antonio Ortuño 640

Hace unos días apareció en las mesas de novedades de nuestras librerías Aquiles o El guerrillero y el asesino, novela inédita y póstuma de Carlos Fuentes, rescatada de entre sus archivos por el crítico y editor Julio Ortega con el aval (y una nota preliminar) de su viuda, Silvia Lemus, y el apoyo de Alfaguara, sello que se convirtió en casa del novelista mexicano durante sus años finales. La novela aborda la historia del líder del M-19 colombiano, Carlos Pizarro, quien fue asesinado en el año 1990 durante su campaña en pos de la presidencia por órdenes, según algunas versiones, del capo del narcotráfico Pablo Escobar o, de acuerdo con otras, por instrucciones del líder paramilitar Carlos Castaño.

El libro no es, como podría parecer, una novela histórica, o al menos no lo es de modo lineal. Es, en realidad, un intento de analizar el sangriento conflicto armado colombiano a través de la narración de la vida y destino de un personaje, como el guerrillero Pizarro, al que Fuentes identifica con Aquiles, figura máxima de la Iliada y héroe trágico por excelencia en el panteón griego. Por ello no optó por escribir a partir de ninguna de las explicaciones policiales del asesinato del guerrillero, le dijo Julio Ortega al periódico Reforma, “para que la novela no estuviera dominada por la crónica”. El editor dedicó luengos meses a revisar, cotejar, elegir y, en general, armar el rompecabezas del texto de entre las versiones y esquemas previstos por la mano del autor. Así, pues, nos encontramos ante un libro en el que se reconocerán la pluma, el aliento y las obsesiones de Fuentes, pero que no fue preparado directamente por él para la imprenta y que así, con ese asterisco, constará en su bibliografía.

Aunque quizá lo más interesante en torno a este volumen de título larguísimo no sea el libro en sí, sino lo particular del momento en que aparece. Y no sólo porque en Colombia se esté negociando ahora mismo una paz que podría terminar las hostilidades de decenios que la novela retrata. No; hay un ángulo que tiene más que ver con el escritor y es este: Carlos Fuentes murió hace cuatro años y parece pertinente hacer notar la velocidad con la que la difusión de su obra se ha ido opacando una vez agotada la luz de su carisma. Basten algunos ejemplos, si se quiere mínimos: en la página de la editorial, la novedad no ha aparecido en su listado de “más vendidos” (tampoco lo consigna en dichas posiciones la web de la cadena Gandhi). Las redes sociales han permanecido indiferentes al respecto (la abrumadora mayoría de los tuits sobre el libro corresponden a publicidad editorial o a la repetición de las notas aparecidas en los medios). Alguien dirá que eso es lo que sucede con casi cualquier escritor mexicano y, ay, tendrá toda la razón. Pero no es lo que sucedía hace cinco o diez años con todo un Carlos Fuentes. Total: ¿somos olvidadizos, ingratos o nada más le dimos vuelta a la página?

Antonio Ortuño Narrador y periodista mexicano. Entre sus obras más resaltantes están "El buscador de cabezas (2006) y "Recursos Humanos" (finalista Premio Herralde de Novela, 2007). Es colaborador frecuente de la publicación Letras Libres y del diario El Informador. Puedes seguirlo en Twitter en @AntonioOrtugno

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.