Artes

“He terminado por resignarme a Caracas” // Diario de Armando Rojas Guardia

Por Armando Rojas Guardia | 28 de mayo, 2016
SILVIA-2

Fotografía de la serie Blindados de Silvia Castro. Haga click sobre la imagen para ver toda la fotogalería.

Enero y febrero de 2016

1

La ciudad, que permanecía bajo el mudo rigor de la sequía, se rinde ahora, alborozada, a la elocuencia de la lluvia. El ballet de las gotas, y su olor estruendoso, lo inundan todo: las calles se transforman por momentos en naves de iglesia, tan cóncavamente sagrado es el múltiple rumor que bautiza al mundo, redimiéndolo para una fiesta cósmica.

2

Caracas ha sido literalmente anegada por el regocijo del aguacero. Para festejar el final de este, he salido a caminar por el boulevard de Sabana Grande, que está apenas a unas pocas cuadras de mi casa. Todo el paseo peatonal se encontraba atiborrado de objetos que solicitaban compulsivamente mi atención –ropas, juguetes, artefactos eléctricos, comida, revistas, ruidos, vallas publicitarias, vitrinas decoradas con pésimo gusto. Era una solicitud sensorial que me externalizaba y descentraba, robándome densidad interior a fuerza de bombardearme con su múltiple atracción ininterrumpida. Sustrayéndome a ella, yo solo procuraba tener ojos y oídos para la calma que el final de la lluvia había logrado levantar en el tácito corazón de la ciudad, tal como esa calma se podía constatar en toda la respiración de la urbe: un sosiego palpable, dilatado atmosféricamente, haciendo que las cosas recobraran una como prístina diafanidad. Hasta los sonidos me llegaban bautizados por una nitidez inocente, virginal.

Creo que he terminado por resignarme a Caracas. Esta es la ciudad en la que nací y donde ha transcurrido la mayor parte de mi vida. Una ciudad agresiva, que maltrata a sus habitantes con la saña del desorden y de la trepidación convulsiva. La salvan, y a nosotros con ella, la dulzura de su clima, porque sus novecientos metros sobre el nivel del mar alzan el valle en el que se encuentra hasta una zona del aire donde los vientos alisios modulan primaveralmente la temperatura convirtiéndola en un privilegio, y el taxativo y filoso contraste entre la luz y la sombra: un espectáculo cotidiano, repleto de plasticidad y majestad, que yo no he visto en ningún otro lugar del planeta; además, esa basílica boscosa que es el Ávila gobierna a cada instante la visual que al caraqueño le es obsequiado contemplar siempre desde la ventana hogareña o desde cualquier recodo de la calle.

Me resigno a Caracas porque la amo con el “amor fati” de Nietzsche, el amor al propio e indoblegable destino. Me caso con el “fatum” que ella representa para mí: sé que no podría vivir, ni morir, en otra ciudad que no sea esta: inhóspita, pero luminosa; caótica, pero nunca trivial (en virtud de la maternal cordillera que la abraza, enalteciéndola).

3

Lo que acabo de escribir me conduce a reflexionar una vez más, sobre la belleza. He leído que en una entrevista sostenida con el escritor Michael Ventura, y publicada en 1993, el gran teórico y terapeuta jungiano James Hillman afirmó que estaba a punto de cancelar su trabajo terapéutico porque se había percatado de que en el mundo contemporáneo la patología mental sobreviene como consecuencia del hecho de que por la gente vive en medio de la fealdad (la ausencia de hermosura que caracteriza al paisaje cotidiano en los grandes conglomerados urbanos de nuestros días). Esa comprobación lo había llevado a optar por tareas ecológicas, más productivas, psicológicamente hablando, que su labor en el consultorio. Simone Weil escribió que el derecho a percibir frecuentemente la belleza es tan inalienable en el ser humano que, privado de él, aunque solo sea en pequeña escala, el hombre experimenta “una especie de horror”. Recuerdo la taxativa afirmación de Camus: “El mundo es bello, y fuera de él no hay salvación”. Es como si dijera: precisamente porque es bello podemos encontrar en él la experiencia salvadora de la plenitud. Dios está enamorado de su creación; hasta tal punto, que el pecado por excelencia, bíblicamente entendido, consiste en optar por un trasmundo que niega, con su ilusión mentirosa, la realidad de este universo que nos ha sido dado como una ofrenda (en eso estriba el mítico, y por eso mismo modélico, pecado de Adán y Eva: ceder a la seducción de ser “semejante a Dios”, es decir, desemejante a sí mismo, elegir la irrealidad de la omnipotencia desmintiendo la fértil concreción de la finitud, que es el único espacio regalado para nuestra verdadera autorrealización). “Tanto amó Dios al mundo…” (Jn 7, 8). Dicho en las palabras de William Blake: “La eternidad está enamorada de las formas del tiempo”.

Resulta significativo que estas reflexiones me las suscite un paseo por las calles de Caracas inmediatamente después de la lluvia vespertina: ellas contribuyen a que yo acepte y asuma el íntegro rescoldo de belleza que puedo hallar en el aquí y el ahora de la vida de una ciudad que tiendo en más de una ocasión a considerar una incómoda intemperie.

Johann-Sebastian-BEs posible que el universo no sea un fracaso Diario de Armando Rojas Guardia 640X60

Cristo-no-fue-un-populista.-No-fue-un-demagogo-Diario-de-Armando-Rojas-Guardia-640X60

Armando Rojas Guardia Poeta, crítico y ensayista venezolano, tuvo un papel fundamental en la fundación del Grupo Tráfico, y ha publicado numerosos poemarios y colecciones de ensayos, entre ellos "Del mismo amor ardiendo" (1979), "Yo supe de la vieja herida" (1985), "Poemas de Quebrada de la Virgen" (1985), "Hacia la noche viva" (1989), "La nada vigilante" (1994) y "El esplendor y la espera" (2000).

Comentarios (4)

Oscar Alfredo Comerci
28 de mayo, 2016

Gracias Maestro por tan bello recorrido Caraqueño,con tan hermosa palabra,aún con ese dolor,de no ver más lo que fué,imposible no declarle “amor eterno”.Demos gracias a eso …el recuerdo…que siempre sale a relucir en los momentos de crisis emocional,donde no podemos aunar dentro nuestro,aquello que fué.El resignarse es también una forma de Amar,porque en ello va la comprención,hoy por hoy difícil de comprender.Existen personas como vos,que a pesar de ser hoy'” la flor de loto” en medio de tanta obsenidad urbana,transita la calle,en completa declaración amorosa,recordándole lo que ha sido y hoy, extrañas.Salud por tus palabras a la Ciudad de Caracas,tu resignación esta llena de coraje y tu sensibilidad brota de tus entrañas.Rojas Guardia Maestro !!! me encanta como escribís,te abrazo desde mis raíces humanas,también llenas de recuerdos Caraqueños.Ex alumno de tus talleres de poesia.Oscar Comerci

giolavieja
2 de junio, 2016

Hermoso homenaje del poeta. Esas son palabras de alguien que, como yo, ama esta locura de ciudad en la que por suerte nacimos.

Sheyla Falcony
18 de octubre, 2016

HOLA QUERIDO POETA..Ud es digno representante de su segundo Apellido..NUNCA BAJA LA GUARDIA para Foto-Poetizar lo mejor de su amada caracas..sin mediar reparos en lo oscuro y decadente de algunos de sus paisajes, en especial los adyacentes a una tal esquina de Miraflores. ¡NO, nada que ver!, su noble Alma Caraqueña está por encima de cualquier mezquindad, de ahí que los que aún la queremos COMO ERA y no como es ahora, se lo agradecemos de corazón.. porque a traves del hermoso canto Que Ud. le dedica a Ella….nosotros, aminoramos, en parte, esa tristeza y nostalgia por.. otra ciudad..muy similar, por cierto, a aquellas hermosas postales del correo de Carmelitas..

Gracias y Abrazos caraqueños..de su alumna Sheyla.

Rafela bimbo
22 de diciembre, 2016

Armando,nuestro querido poeta dice tanto en pocas y hermosas palabras.La ciudad que todos sufrimos,la necesidad humana de lo bello,el alma,como se descompone la psiquis frente al caos,el alboroto sin sentido de esta ciudad en la que lo unico que se recuerda,con nostalgia cuando se esta lejos es su maravilloso clima,geografia que Dios le dio y poetas como usted sabio en pocas palabras.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.