Artes

Lea la introducción del libro ‘La perfecta niña imperfecta’ de Gaby de Meneses

Por Material cedido a Prodavinci | 29 de abril, 2016

Reproducimos para los lectores de Prodavinci la introducción del libro La perfecta niña imperfecta de Gaby de Meneses, editado por Sudaquia Editores. El libro, dirigido especialmente a las mamás, será presentado el domingo 1 de mayo de 2016 a las 11 de la mañana en un evento que se realizará en la Librería Lugar Común con la presencia de Gaby de Meneses, como parte de las actividades de cierre del 8vo Festival de Lectura de Chacao. A continuación podrá leer la introducción de La perfecta niña imperfecta, cedida amablemente por su autora.

Portada

“Toda mi vida pensé́ que no era suficiente con ser buena, tenía que ser perfecta.

Desde pequeña borraba tanto en los cuadernos cuando cometía un error, que llegaba a romper las páginas y, una vez rotas, no había vuelta atrás, esas páginas no servían y había que volver a empezar.

Ser perfecta significaba ser la mejor de la clase, la más educada, la más tranquila, la más bonita. Y casi todas las niñas del salón queríamos ser esa niña perfecta que agrada a los maestros, es popular entre sus compañeros y hace feliz a sus padres.

En la carrera por ser perfectas, aprendimos a ser desleales, aunque no sabíamos realmente que lo estábamos siendo. También aprendimos a dejar de lado al que no era tan bueno como nosotras, o como nosotras creíamos que éramos.

Con el tiempo, nos volvimos populares y obtuvimos todos los reconocimientos académicos posibles, pero nunca llegábamos a ser perfectas de acuerdo a nuestros estándares o a los de quienes nos rodeaban.

En mi caso, no era lo que podemos llamar una chica físicamente agraciada, por el contrario, tuve sobrepeso desde los ocho años y en mi intento por esconder cómo me hacía sentir eso, traté de construir un personaje extrovertido, desenfadado y rebelde, capaz de reír escandalosamente para llamar la atención con su risa y no con su cuerpo.

Corté y peiné mi cabello probando todos los estilos posibles, lo pinté de azul, púrpura y rojo, lo alisé y rapé en una época en la que no era tan común como puede serlo hoy en día. Con cada cambio de look y de actitud sabía que me alejaba de la niña perfecta que siempre quise ser y aunque una parte de mí se sentía libre, la otra quería desesperadamente volver a ser pequeña para seguir intentando ser mejor. Para tratar de encajar.

Se preguntarán por qué les cuento todo esto si apenas nos estamos conociendo…

Resulta que esta historia, que yo pensé́ que era únicamente mía, la he visto repetirse en muchas otras mujeres con las que he trabajado y compartido durante los últimos años.

Cientos, por no decir miles de nosotras, hemos pasado la vida tratando de ser más inteligentes, más bonitas, más educadas, más graciosas, más agradables, más sensuales, más eficientes, más fitness, más espirituales, más… más… más…

Hemos pasado la vida tratando de ser perfectas.

Muchas de nosotras tenemos en común que mientras más empeño le ponemos al asunto, más nos alejamos de lo que queremos ser hasta terminar cansadas, frustradas o enfermas.

Terminamos pensando que con nuestro sueldo y grado académico nunca podremos comprar un apartamento, que con nuestra cara y nuestro cuerpo nunca encontraremos pareja, que jamás podremos correr un maratón, que no dejaremos de fumar, que nunca seremos buenas mamás y así́ hasta el infinito vamos limitándonos cada vez más.

Por eso empecé́ por el principio, porque un día, cuando amanecí́ con un ojo color rojo sangre y sin poder ver debido al estrés en los nervios oculares, inicié un camino para entender qué estaba haciendo con mi vida y, aunque les confieso que ese camino aún sigue frente a mí y continúo recorriéndolo a diario, es mucho lo que he andado; no tanto por lo que yo misma he vivido, sino por lo que cientos de ustedes han compartido conmigo, en sus historias, retos, sombras y risas; y a través de ese compartir han ido cambiando los espejos por los que miraba el mundo.

Este libro no es otra cosa que una apuesta, una apuesta que asumo con la mayor humildad porque todos los días sigo transitando el camino, porque sé que estoy llena de demonios y que necesito verles al rostro para poder conectarme conmigo misma. Y esto pueden tomarlo como quieran, para mí se trata de entender para qué están esos demonios allí́ y por qué me empeño en ponerlos frente a mí para luego aceptarlos, abrazarlos, evaporarlos y encontrar que todos ellos tienen otra luminosa mitad.

Tengo la esperanza ingenua de que tal vez estas historias que no son mías sino de las tantas mujeres que he encontrado en el camino, así́ como de las lecturas e investigaciones que he realizado sobre el tema, sean útiles para que cada vez sean menos las niñas que quieren ser perfectas y cada vez más las que se sienten felices y realizadas en la imperfección y la diferencia”.

Material cedido a Prodavinci 

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