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¿Quién viene después de Dilma? (o “¿El PMDB traicionó al PT?”); por Verónica Egui Brito

Por Verónica Egui | 30 de marzo, 2016
Las alianzas en Brasil giran en torno a la sucesión de Rousseff; por Verónica Egui Brito 640

Michel Temer (PMDB) y Dilma Rousseff (PT)

Tres minutos duró el diálogo interno del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) para oficializar la ruptura política con el Partido de los Trabajadores (PT). Sus miembros decidieron por aclamación restarle a Dilma Rousseff cualquier posibilidad de sobrevivir al impeachment que votará el Congreso entre mediados de abril y mayo en su contra.

Surge así un sentimiento generalizado sobre el fin del Gobierno. “Dilma (Rousseff) durará dos o tres semanas más en el Palacio Planalto. Con suerte, un mes“, vaticina un periodista de la fuente política desde São Paulo, que resguarda su identidad ante el clima de polarización que vive el país.

Tras la consabida noticia, Rousseff canceló un planificado viaje a Washington donde participaría en la Cumbre Nuclear, a fin de evitar que su vicepresidente, Michel Temer, asumiera temporalmente dichas funciones.

Días antes, su mentor Luiz Inacio Lula da Silva y ella, en ocasiones separadas, realizaron ruedas de prensa con medios internacionales para denunciar los intentos de sacarla del poder “ilegalmente“.

En paralelo al terremoto político actual, surgió una nueva solicitud para destituirla, esta vez realizada por el colegio de abogados, advirtiendo que la fallida designación de Lula da Silva como ministro de Casa Real buscaba extender el proceso en su contra al beneficiarlo de los fueros que gozaría como miembro del Gobierno. Este gremio también demanda explicaciones sobre las exenciones fiscales que otorgó Rousseff a la FIFA durante el mundial de Fútbol de 2014, en el que Brasil fue sede.

¿El PMDB traicionó al PT?

El PMDB es un partido que en teoría no desea la presidencia. Muchos lo han definido como el partido sin candidato que siempre gana las elecciones de Brasil. Ya es natural que cambien de lado y se pongan en contra del presidente cuando la situación política del líder es insostenible. Pasó en 1992 con Fernando Collor de Mello, y la escena se repite este año con Rousseff.

Sin embargo, es este el partido más beneficiado de un impeachment. Michel Temer, vicepresidente de la República y líder del PMDB, fue uno de los promotores dentro de su partido para retirarle el apoyo al Gobierno, siendo él quien deberá sucederla.

ARTICULO_DILMA_IMPEACHMENT_26032016_640-768x456 320La constitución de Brasil establece que si el presidente es destituido lo sucede el vicepresidente, ante una falta de éste el mando político del país lo asumiría en tercera instancia el presidente de la Cámara de Diputados. Eduardo Cunha, quien fue el que admitió el proceso para llevar a cabo la votación contra Rousseff, y como cuarta opción, el presidente del Senado, Renan Calheiros. Los tres nombres en línea para sucederla pertenecen al PMDB.

Adicionalmente, es importante recordar que el PMDB, autodefinido como un partido de centro, ha formado alianza con todos los gobiernos desde la redemocratización de Brasil en 1985, sin importar si eran de tendencia neoliberal, como el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) o de izquierda, como el PT.

Un día antes de que el PMDB rompiera alianza formalmente con el PT, uno de los siete ministros que este partido tenía dentro del Gabinete conformado por 31 funcionarios renunció. La salida de Henrique Eduardo Alves de la cartera de turismo vaticinaba la línea a seguir.

Sin embargo, de los otros seis ministerios: Agricultura y Pesca; Aviación Civil; Minas y Energía; Puertos; Ciencia, Tecnología e Innovación; y Salud, los dos últimos se niegan a seguir el lineamiento de la cúpula partidista. Celso Pansera y Marcelo Castro, respectivamente han mostrado su intención de permanecer con Rousseff, por lo que el PMDB promete retaliaciones si no cumplen la orientación del partido, y abandonan sus cargos.

¿El vicepresidente
es una figura inamovible?

La mandataria no pudo destituir a Temer a pesar de las intenciones de éste, el sistema político de Brasil determina que el vicepresidente de la República es electo con los mismo votos del presidente. La fórmula presidencial en 2014 era Dilma Rousseff–Michel Temer, y éste sólo puede ser sustituido en caso de ausencia por motivos de salud o decisión personal de dejar el cargo.

“El compañero de fórmula en Brasil termina dejando al presidente como un rehén del partido del vicepresidente. Es casi imposible lograr la victoria en una elección presidencial con una fórmula en el que ambos políticos sean del mismo partido“, explica el experto brasileño.

Temer se convirtió así en el compañero de fórmula de Rousseff ante la necesidad que ella tenía de un vicepresidente con amplio apoyo político en el Congreso, y capacidad de articulación. Paradójicamente estas mismas cualidades del veterano político son las que colocan a la mandataria contra la pared.

¿A mayor cantidad de partidos
más corrupción?

Los escándalos de corrupción en Brasil no son nuevos. Ya en 1992 Fernando Collor de Mello renunció ante denuncias en su contra por malversación de fondos, causa que motivaría al Congreso a inhabilitarlo por ocho años para ejercer cargos públicos.

A pesar de que en Brasil no existe una concentración exagerada de poder como en otros países presidencialistas de la region, su sistema tiene el reto de superar la corrupción generalizada ante la cantidad de partidos por “alimentar“.

Dentro del Congreso existen al menos 28 agrupaciones, la mayoría sin influencia, pero los datos revelados en las investigaciones de corrupción muestran que a mayor representación partidista en el Congreso, mayores son las sumas que se revelan en dichos escándalos.

“Cuanto más politicos alcanzan la representación parlamentaria más corrupción se genera. Surge la necesita de robar más dinero para satisfacerlos a todos“, advierte la fuente paulista.

¿Con qué apoyo cuenta
el Gobierno de Dilma?

Cuando Rousseff fue reelecta en 2014, el oficial Partido de los Trabajadores (PT) tenía seis aliados: el PMDB, el Partido Social Democrático (PSD), el Partido Progresista (PP), el Partido de la República, (PR) el Partido Republicano Brasileño (PRB) y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB). Pero de ellos, tres ya han roto filas: el PMDB, el PR, y el PRB; y se espera que haga lo propio el PSD, a fin de garantizar sus posiciones dentro de un probable Gobierno de Temer.

La Cámara de Diputados necesita 342 votos para aprobar la destitución de Rousseff. Su gobierno contaba con 274 diputados con las alianzas que la llevaron a la reelección, pero la retirada del PMDB (66), el PR  (34) y el PRB (21) le resta 121 votos, y si se concreta la ruptura del PSD se sumarían 37 congresistas a los 200 que tiene el bloque de la oposición. Matemáticamente el impeachment es viable.

¿El impeachment contra Dilma
acabará con el PT?

La maniobra política del PMDB es catalogada como una especie de Pacto de Punto Fijo a la brasileña, en el que quedaría aislado principalmente el PT y en menor medida el Partido Comunista de Brasil (PCdoB).

De hecho, si la investigación de la operación “Lava Jato“ determina la culpabilidad del expresidente Lula da Silva y éste va a prisión, la posibilidad de que su partido logre una refundación es inexistente. En 2006 el partido se reestructuró con la participación de los jóvenes, pero hoy a 13 años de permanecer en el poder luce distante.

Cuando se aprobó el impeachment contra Collor de Mello también el partido oficial sufrió las consecuencias. El Partido de Renovación Nacional (PRN) se convirtió en una agrupación irrelevante, casi sin representación. De hecho, sus líderes cambiaron su nombre al Partido Laborista Cristiano (PTC).

Aunque hay paralelismo con el destino de sus líderes no sucede así con la magnitud de los partidos. El PT es hasta este momento el partido más significativo que haya existido en Brasil. De hecho, la mejor manera de medir el impacto que tendría el impeachment dentro del oficialismo será a través de las urnas cuando el 2 de octubre se convoquen las elecciones municipales, en las que está en juego 5.564 alcaldías  y 25.732 concejales.

Actualmente, el PMDB tiene el mayor número de burgomaestres con 1.022, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, oposición) cuenta con 701, el oficialista PT con 632, el PSD 490, el PP con 469, el PSB con 443. Mientras que los concejales se reparten así: el PMDB con 7.964, el PSDB con 5.248, el PT con 5.164, el PP con 5.164, el PSD con 4.663, el Partido Democrático Laborista (PDT, oposición) con 3.654, el Partido Socialista Brasileño (PSB, oposición) con 3.566, el Partido Laborista Brasileño (PTB, exoficialista) con 3.566, los Demócatas (DEM, oposición) con 3.275, el PR con 3.19. Los partidos minoritarios tienen en total los 12.135 concejales restantes.

Verónica Egui 

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