Artes

Ausencias; por Antonio Ortuño

Por Antonio Ortuño | 30 de enero, 2016

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Al contrario de lo que sucede en Argentina, España o Chile (y ni hablar de EU o Inglaterra…) puede decirse que la música popular moderna, y el rock en específico, ha sido un tema poco atendido por nuestro medio cultural. Y en cuanto al editorial, hay que reconocer que lo tiene básicamente arrinconado.

Resulta escasa la bibliografía ensayística, periodística e histórica en torno, por ejemplo, al rock mexicano, especialmente a partir de los años noventa (antes de eso, entre los sesenta y los ochenta, pueden encontrarse jugosos textos de Parménides García Saldaña, José Agustín, Juan Villoro, Federico Arana, Víctor Roura, José Xavier Navar o Carlos Chimal, entre otros, aunque tampoco es que abunden).

Hay excepciones, claro. Pienso en la biografía Una banda nombrada Caifanes, de Xavier Velasco (legendaria al menos por inencontrable) o en trabajos de especialistas como Enrique Blanc, Rogelio Villarreal, Hugo García Michel, Rafa Saavedra, Octavio Hernández, Juan Carlos Hidalgo, Arturo J. Flores o Alejandro González Castillo (y más recientemente, gente como Israel Martínez o Julián Woodside), entre otros, pero son excepciones relativas, porque sus empeños, en la mayoría de los casos, no han alcanzado la circulación y el impacto que hubieran merecido y las editoriales mexicanas, en general, han permanecido impávidas (aquí cabe citar el esfuerzo del sello Rhythm and books, que publica obras escritas por músicos y tiene en su catálogo a Armando Vega-Gil, Joselo Rangel o Carlos Avilez, entre otros).

¿Dónde están las biografías definitivas y bien documentadas de Rockdrigo, de Jaime López, de Cecilia Toussaint, de Kenny, del progresivo de los setenta, del punk y el metal de los ochenta, del rock urbano, etcétera? ¿O al menos de la popularísima ola de “rock en tu idioma” y el auge del periodo 1988-1995? ¿Y del hip-hop noventero y el indie, la fusión y demás? Hay artículos, indagaciones, aproximaciones y hasta publicaciones puntuales de académicos y fans, pero ha faltado lo principal: difusión. Una apuesta real por llevar ese conocimiento al público. Es más fácil conseguir bibliografía sobre el metal nórdico o el electro de última generación que sobre bandas de nuestro país que muchos oímos y conocemos.

Llevo unos meses entregado a leer títulos sobre escenas diversas en el tiempo y el espacio: la del Blues del Delta; la de los Mods británicos; la de la primera y segunda ola del rock argentino; la del surgimiento del punk y su deriva en postpunk; la del underground de los noventa y la eclosión del grunge; también autobiografías y obras de músicos diversos. Sellos editoriales estadounidenses, británicos, españoles, argentinos y franceses publican, traducen, difunden trabajos de una calidad asombrosa. Algunos mexicanos se han sumado con acierto (Sexto Piso ha publicado a Nick Cave, PJ Harvey y Bernard Sumner; Ediciones B sacó una sabrosa y polémica autobiografía de Alejandro Marcovich…). Pero domina la sensación de una ausencia: la de nuestra propia historia. Y hablo de rock porque es lo que me interesa pero ¿y biografías bien indagadas de José José, Juanga, la escena grupera, etcétera? ¿Por qué vivimos de espaldas a eso?

Antonio Ortuño Narrador y periodista mexicano. Entre sus obras más resaltantes están "El buscador de cabezas (2006) y "Recursos Humanos" (finalista Premio Herralde de Novela, 2007). Es colaborador frecuente de la publicación Letras Libres y del diario El Informador. Puedes seguirlo en Twitter en @AntonioOrtugno

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