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Venezuela 6D: Premortem; por Ibsen Martínez

Por Ibsen Martínez | 20 de octubre, 2015
Fotografía de Noticias24

Fotografía de Carla de Castro

“Un premortem es el opuesto hipotético de un postmortem”. Así define Gary Klein, sicólogo experimental estadounidense, su célebre aporte al arte de tomar decisiones.

El postmortem permite a los patólogos establecer qué mató al paciente, aunque ello ya no pueda beneficiar al occiso. El método del premortem, concebido por Klein en 1998 para mejorar la toma de decisiones en un ambiente de negocios, se antepone al proyecto, de modo que éste pueda ser mejorado en lugar de tener que someterlo a una melancólica autopsia cuando ya nada pueda remediarse. El método ha sido refinado con fines militares y políticos.

El premortem parte de la hipotética presunción de que el paciente —el proyecto— ha fallecido y de lo que se trata ahora es de encontrar las posibles razones del deceso. Un ejercicio de premortem arranca cuando el jefe del equipo anuncia que el proyecto ha fracasado estrepitosamente. Luego, cada quien debe escribir las causas de por qué algo tan bien pensado pudo irse al diablo.

La ventaja del premortem sobre otros métodos de cálculo de riesgos es que contrarresta la ofuscación que trae consigo el llamado “pensamiento grupal”: ese unánime, arrollador entusiasmo colectivo que imbuye a quienes han invertido cerebro y tiempo en un plan que juzgan infalible. Este ánimo, compartido por la mayoría, abruma e inhibe a los disidentes, quienes, por no desentonar, prefieren callar sus reservas.

Al dar por fracasado el proyecto, aunque solo sea especulativamente, esas reservas se disipan, y cada quien puede exponer y defender relajadamente su libérrimo punto de vista. Con significativa frecuencia, la aplicación del método identifica anticipadamente factores no tomados en cuenta hasta entonces.

Me pregunto si la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) venezolana, organismo que coordina la oposición a Nicolás Maduro, no haría bien en someter a premortem al proyecto electoral del que tanto esperan los demócratas en las elecciones parlamentarias del venidero 6 de diciembre.

El objetivo es ganar la Asamblea Nacional y, desde ella, echar a andar una transición irreversible a la democracia. Algo que se imagina largo y tortuoso. Ya se habla, empero, de convocar desde la Asamblea a un referéndum revocatorio, previsto en la constitución, en 2016. “[Venezuela] no puede esperar a 2019”, afirma el respetado Luis Ugalde, S.J., forjador de opinión que goza de gran predicamento entre la Venezuela demócrata. Sin embargo, pese a lo que dejan ver las encuestas, la oposición no las tiene fáciles.

El adversario ha violado todas las convenciones de un Estado democrático, y hace ya tiempo encarna lo que Moisés Naím llamó con tino “una dictadura posmoderna” que invoca su origen electoral para encarcelar opositores. “Tenemos mil celdas listas para el que se ponga cómico el 6D”, tronó Maduro la semana pasada. “No te pongas cómico” es locución hamponil venezolana con la que, en un atraco, se intima a la víctima a no hacer resistencia. O a no denunciar un fraude, sin duda inconcebible, vista la clara ventaja opositora en los sondeos, pero no por ello menos posible.

El régimen chavista utiliza la escasez y la violencia criminal con arrolladora crueldad al tiempo que culpa de ellas a la oposición. Ha fabricado conflictos fronterizos para justificar el estado de excepción en estados y alcaldías opositoras. Con ello suspende el derecho a libre reunión que debe prevalecer en una campaña. El régimen, el más ventajista que pueda denunciarse en América Latina, se niega a la observación internacional de los comicios.

La oposición lidera, abiertamente, las encuestas. “¿Qué puede salir mal?”, pregunta el aguafiestas conductor del premortem.

¿Se verá Venezuela forzada a “ponérsele cómica” a Nicolás Maduro?

Texto publicado en El País y reproducido en Prodavinci con autorización del autor.

Ibsen Martínez 

Comentarios (7)

Rodrigo J. Mendoza T.
20 de octubre, 2015

El pre-mortem de Ibsen es apenas una insinuación. Se entiende, no se puede salir a campo abierto y agitar banderas sin recibir metralla, o ser el primero en ocupar las nuevas instalaciones de muy próxima inauguración. Se impone forzar la observación internacional y la presencia masiva de la prensa de todo el mundo, no sólo el 6-D, sino crucialmente durante los días posteriores. Pero ¿cómo se le pone el cascabel al gato?. Momento de imaginación y audacia.

Morita Goudet
20 de octubre, 2015

Para todo el que sienta oposición, abramos un espacio para ese premorten. Algunos datos para el ejercicio: 167 diputados a elegir, 164 por los estados (de los cuales 113 son nominales y 51 por lista), 3 representantes indigenas. Mayoría simple 84 diputados (para evitar nuevas habilitantes al menos esto debería lograrse), mayoría calificada de 3/5, 100 diputados, se necesita para las habilitantes y para los votos de censura al Ejecutivo. Mayoría calficada de 2/3, 111 diputados (lo mínimo deseable) para designar miembros de Poder Ciudadano y Electoral convocar reformas consitucionales y referendos. Ya la MUD debe tener sus análisis, pero poco se difunde. ¿Cuáles son sus estimaciones? ¿qué es le menos que se plantean obtener, en escenarios realistas? Ya es momento de empezar a movilizar conciencias con números por delante, lo que se juega no es cualquier cosa. En última instancia, la pregunta clave para el premorten es: ¿Cuál sería el objetivo de la MUD? ¿Neutralizar el poder chavista en la asamblea? o ¿Conquistar al menos una mayoría simple? Recordemos: la actual AN está conformada por 99 diputados del bloque oficialista (100 si contamos al que saltó la talanquera) 52 de la MUD y 12 “independientes” .

José Daniel
21 de octubre, 2015

Esto de las elecciones de 6D esta mas feo de lo que nos imaginamos, solamente les hablaré del caso de un poder constitucional como el Electoral liderado por Tibisay Lucena, indicándonos que ya tiene los resultados preparados y que por favor le firmen un documento para que reconozcamos lo que ella anunciará. Ella mas bien debería darse su puesto y decir “YO soy autónoma y daré los resultados del voto soberano”

henrique Meier
21 de octubre, 2015

Comparto totalmente las apreciaciones,coinciden en otros términos con la declaración del expresidente chileno Eduardo Frei respecto de que en este país no hay posibilidad de elecciones libres, difíclmente podrá cambiarse al régimen delincuente por la vía electoral, constitucional y pacífica, votar en ese contexto es un acto más de rebeldía y disidencia.

Pilar
21 de octubre, 2015

Dice el autor: “O a no denunciar un fraude, sin duda inconcebible, vista la clara ventaja opositora en los sondeos, pero no por ello menos posible.”

Es increíble que aún la gente culta caiga en esta especie de “neopoliticismo” venezolano, lo del tristemente famosos “Fraude”.

“Esto es un Frrrrrrrraude!!” gritaban los que no entendieron que Per-Di-Mos el Referendo Revocatorio Presidencial del 2004. Ch{avez Lo Ganó. Desde allí se inició la Mitología Fraudistófila.

Fraaaaaaaaaaude!! Gritaron los derrotados electorales que no quisieron entender que Hugo Chávez era un adversario Formidable, Inescrupulodo y con un carisma infinitamente explotado y lubricado con $$$.

“Fraude Continuado”, argumentaron los que no querían hacer el trabajo político, sino anotarse en las entonces largas listas de los Anti-Políticos de 2005, 2006 y un largo etc…

“Nos robaron!” Gritan los advenedizos de la política, los recién llegados, los marchistas de visera, los columnistas radicalillos, los que pensaron que porque ellos llegaron “ya van a ver estos inútiles de politiqueros cómo sacamos a Chávez YA”.

“Trampa” grital l@s apurados, l@s que quieren ser presidentes YaYaYa.

Estimado Ibsen: no hay tal fraude. Fraude es voltear los resultados, cambiar los números Durante-El-Evento-Electoral. ESO no ha sido la causa de las derrotas.

Antes de el evento electoral es cuando actúa el gobierno: se llama VENTAJISMO. No Fraude.

José E. Espinoza Dávila
23 de octubre, 2015

Me cuesta aceptarlo, pero mucho de lo que dice la Pilar, es Evangelio

Hernán J Rivero
25 de octubre, 2015

Ante el innegable y evidente decrecimiento oficialista en aceptación, hoy más que nunca la misión es clara y puntual: hay que salir a votar el 6 de diciembre. No hay excusas.

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