Prodavinci

#Debate // ¿El éxtasis puede ser utilizado como tratamiento?

Por Prodavinci | 29 de agosto, 2015

#Debate ¿El éxtasis puede ser utilizado como tratamiento 640

Cuando se piensa en el uso de una droga ilícita con fines curativos suele aparecer en primer lugar la marihuana. Sin embargo, el éxtasis o MDMA es una opción que ha sido introducida en el sector terapéutico recientemente. No surgió como una de las principales alternativas para iniciar un tratamiento, mucho menos cuando se destaca el hecho de lo particular que sería que una droga de fiesta esté siendo defendida por doctores y pacientes como la próxima cura a un desorden que padecen muchos.

Clasificada en la primera categoría de la lista establecida por el Acta del Control de Sustancias de Estados Unidos, el MDMA es considerado como una sustancia que tiene un alto potencial de abuso, no tiene ningún supuesto fin médico aceptado por la comunidad y, además, es considerada como peligrosa incluso bajo supervisión. En esta primera lista figuran también la heroína y el cannabis.

De color blanco y cortado finamente, el MDMA es famoso por ser más puro que otras drogas al compararlas en cuanto a composición. Sin embargo, a igual que con el éxtasis y el Molly —nombre que se le daba a la droga anteriormente, conocida por ser usualmente mezclada con otras sustancias—, su composición no es absolutamente pura todo el tiempo, aunque en el caso de los experimentos a los que hacen referencia los estudios citados sí fue suministrada de esta forma a los pacientes.

En 2002, los experimentos con la droga ya estaban en curso. Como lo señala el medio inglés The Guardian, ese año Donna Kilgore, víctima de una violación, fue enviada con el doctor Michael Mithoefer en Carolina del Sur, Estados Unidos, un psiquiatra que ha experimentado la sustancia junto con su esposa, Ann Mithoefer, quien además es enfermera. Estos estudios hechos con MDMA desde un principio se hicieron únicamente en personas que sufren de trastorno por estrés postraumático. Figuraban personas que se dedican a trabajos de alto riesgo como policías, bomberos y militares, además de personas que sufrieron un accidente importante de cualquier índole o que fueron víctimas de abuso sexual.

Las postulaciones para servir de objeto de investigación en este tipo de casos empezó a tener mayor número de voluntarios con el paso del tiempo. En su mayoría, se trata de personas que ya han probado los métodos usuales propuestos para este tipo de tratamiento (antidepresivos, antipsicóticos, terapias generales) y comparten los síntomas producidos por el trastorno de estrés postraumático (pesadillas, flashbacks, paranoia, desmayos, cambios emocionales, falta de sueño).

La controversial terapia de los Mithoefer consiste en poner a los pacientes bajo los efectos de la droga para que puedan comunicar todo lo que sienten de una manera más libre. Los casos de trastorno por estrés postraumático son conocidos por hacer que la gente se cierre en cuanto a una experiencia o suprima algún recuerdo desagradable. La droga genera un efecto de tranquilidad y claridad suficiente para poder hablar de pasados eventos. El experimento conducido por los Mithoefer consistió en dar unas cápsulas de placebo a algunos pacientes y MDMA a otros durante las sesiones. Las dosis suministradas fueron controladas por los doctores y en ningún momento se hicieron fuera del horario de estudio: los pacientes sólo podían consumir la droga durante las sesiones celebradas periódicamente.

Ni los investigadores ni los voluntarios sabían quiénes se encontraban bajo los efectos de la droga. Si bien en varios casos el placebo hizo que algunos pacientes se desinhibieran y fuesen más abiertos sobre sus pasadas experiencias, nunca ocurrió en el mismo grado que con aquellos que sí habían ingerido la sustancia.

Este controversial método se hizo particularmente popular en el caso de los militares americanos que sufrían de estrés postraumático. En numerosas entrevistas, publicadas en portales web de medios como BBC y The Verge, hombres que lucharon en Medio Oriente señalan que han tratado todos los métodos posibles para superar sus traumas pero que ninguno había funcionado hasta que trataron la terapia con MDMA.

La necesidad por encontrar un método efectivo se vuelve aún más urgente en el ámbito militar. En 2012, The Guardian publicó cifras alarmantes del Pentágono sobre los soldados americanos: durante los primeros 155 días de 2012 se registraron 154 suicidios entre las tropas activas, lo que se traduce en casi un suicidio diario. El número de suicidios incluso supera la cantidad de soldados fallecidos en combate en Afganistán en alrededor de 50%.

De acuerdo con el sitio web de Veterans Affairs, un portal del departamento de los veteranos americanos, entre 2002 y 2009 un millón de tropas abandonaron funciones que se encontraban activas en Irak y Afganistán y se convirtieron en potenciales pacientes de cuidado. En la revista The Atlantic se señala que esto reveló que existe la necesidad de un tratamiento para el estrés postraumático que sea rápido y efectivo, pues estas cifras van a continuar en ascenso.

The Verge indica que hasta ahora los resultados obtenidos en pequeños grupos de estudio han sido prometedores. Luego de la psicoterapia asistida, 10 de 12 pacientes ya no registraron síntomas. Por su parte, USA Today reseña que, de acuerdo con un estudio publicado en 2010, 83% de las personas tratadas con MDMA en terapia fueron curadas, en comparación con 25% que recibieron psicoterapia únicamente. A su vez, un seguimiento del estudio demostró en 2012 que la mayoría de los pacientes tratados con la sustancia continuaban libres de síntomas, teniendo un efecto a largo plazo.

Frente al polémico uso que se le están dando al éxtasis, defensores de los métodos tradicionales de terapia para tratar el trastorno de estrés postraumático argumentan que no hay suficientes estudios que comprueben que la droga puede mejorar las condiciones de los pacientes sin causar un daño aún mayor. Igualmente, otros detractores se pronuncian en contra del método diciendo que al hacer uso del MDMA con fines curativos se está violando la ley y que se hace una apología a una droga cuyo uso no está autorizado y cuyo nivel de riesgo es alto, algo que podría traducirse en que los menores de edad piensen que usar drogas es aceptable y que no resulta dañino.

Quienes se oponen a esta terapia sostienen que los pacientes pueden convertirse en adictos al éxtasis al ver que la droga es la sustancia que les hace sentirse mejor. Como respuesta, los Mithoefer han indicado que el uso de las dosis es controlado y acompañado de la terapia psicológica para evitar que esto suceda, a manera de que el éxtasis sirva únicamente como facilitador para que las personas se abran emocionalmente durante las sesiones. Una vez que los pacientes se den cuenta de que pueden ser felices y dejar de lado la depresión que los traumas les causan, los investigadores sostienen que no existe la necesidad de seguir consumiendo la droga.

Queremos saber qué piensa usted, por lo que lo invitamos a participar en el debate respondiendo las preguntas que le presentamos a continuación:

1. ¿Cree que los beneficios que ha traído la droga a los pacientes son suficientes para legalizar su uso con fines curativos?
2. ¿Opina que se debería seguir estudiando la droga para conocer más sobre sus posibles efectos secundarios?
3. ¿Cree que hacer uso de esta droga con fines curativos pudiese dar una imagen equivocada a generaciones más jóvenes sobre el uso de sustancias ilícitas?
4. ¿Considera que este método genera algún riesgo para los pacientes?

Prodavinci 

Comentarios (2)

Lucho
29 de agosto, 2015

Sucedió una cosa bien simpática: vi el título de este artículo (sin leer el contenido, solo estaba el título en el aviso) y en seguida me vino a la mente toda una gama de terapias y ejercicios estupendos para recuperar personas, subirles el ánimo y hacerles ganar confianza y arraigo por la vida. Luego, cuando fui al artículo, me di cuenta de que el ÉXTASIS del cual se habla, no es el éxtasis como tal, el concepto como tal, sino una especie de pastilla que es droga y etc. Que frustrante. Lancé al diablo todas mis ideas neoplatónicas y estéticas. Que porquería es el mundo. Ahora una pastilla puede tomar el lugar más fácilmente que una idea o un sentimiento. En fin.

Odoardo Graterol
31 de agosto, 2015

En mi opinión, el relato explica suficientemente que se trata de una utilización de la droga por parte de médicos y personal especializado y de manera controlada y supervisada en casos que justifican su uso. No se trata de la medicación ordinaria en que el paciente compra el medicamento y sigue una rutina de uso. En consecuencia no se trata de una “legalización” sino de un uso controlado bajo supervisión y autorización legal específica. Esto no tiene ninguna incidencia de promoción y propaganda que pudiera afectar la comercialización con fines de lucro dirigida a la población en general. Adicionalmente, no se habla en la exposición de efectos de “elevación o voladuras” propios de las drogas alucinantes, sino de una especie de relajación que permite que el proceso de terapia fluya en forma beneficiosa – en casos específicos de difícil comunicación por parte de los pacientes hacia el personal facilitador del proceso – en la relación psicoterapéutica, en pleno uso de las facultades del paciente ante su terapeuta. Personalmente no veo cómo puede ser perjudicial un uso controlado y supervisado en los niveles tanto terapéutico como legal de la droga, salvo que se demuestre, con el proceso de seguimiento requerido, que se produzca adicción o deterioro orgánico (cosa que no se observa en la descripción de la experiencia terapeuta-paciente)

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.