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¿Qué va a pasar con el tipo de cambio paralelo?; por Asdrúbal Oliveros

Por Asdrúbal Oliveros | 5 de enero, 2015

Paralelo sin dólares ni ajuste, y el petróleo en baja; por Carjuan Cruz 640

Luego de finalizar un turbulento 2014, uno de los elementos de mayor preocupación para los agentes económicos en este 2015, además de la caída de los precios petroleros, ha sido la agresiva depreciación del tipo de cambio no oficial. A cierre de 2014, el bolivar se depreció 63,0%, pero solo en el último par de meses del año, la depreciación alcanza 41,1%.

Economía 2015A

Una razón estructural. Al revisar las cifras del sector público restringido (SPR) se observa que en 2013, según las estadísticas oficiales, el déficit cerró en 16,9 puntos del Producto Interno Bruto (PIB). Nuestro estimado es que este 2014 el SPR alcance 19,6 puntos del PIB. El nivel del déficit fiscal no solo es desproporcionado, sino preocupante. Según nuestros cálculos, en 2013, el financiamiento monetario desde el BCV (esto es, creación artificial de dinero) alcanzó 12,9 puntos del PIB y este año, nuestras proyecciones apuntan a 6,7 puntos del PIB. Esto representa 76,3% y 34,1% del total del tamaño del déficit fiscal de todo el sector público.

Economía 2015B

Esto es lo que en Ecoanalítica hemos llamado la madre de todos los desequilibrios, pues esta emisión artificial de dinero presiona los precios al alza (vía demanda) y, por ende, el tipo de cambio no oficial. De hecho, el tipo de cambio no oficial en un mercado de divisas oficial fuertemente controlado se vuelve una válvula de escape. Este punto es clave para entender la tendencia de cara a 2015: no puede pensarse en una reducción de la brecha entre la tasa de cambio oficial y la paralela en un contexto de indisciplina fiscal como el que vive Venezuela. En otras palabras, una estrategia creíble para estabilizar el mercado paralelo (¿o pulverizarlo?) pasa por racionalizar el gasto público.

La coyuntura también suma. Además del factor estructural, la escalada en el mercado paralelo también se ve afectada por factores coyunturales, a saber:

1. Caída en la liquidación de Sicad II, de US$50 millones/día en junio (el mes con el mejor desempeño de este sistema) a US$19,9 millones/día en las primeras dos semanas de diciembre (última cifra que disponemos). Este factor es clave, pues desde su creación, Sicad II se convirtió en una especie de “bisagra” entre el mercado oficial y el alternativo o paralelo.

2. Cencoex también ha recortado sus niveles de liquidación. Una caída en torno a 10,0%, cuando se compara lo liquidado en el primer semestre de este año (alrededor de US$80 millones por día) con lo liquidado en la segunda mitad del año. A este factor tiene que agregarse el hecho de que las liquidaciones por Sicad I también se han reducido.

3. El segmento corporativo, que había estado aletargado, es un factor clave, ya que está demandando una cantidad significativa de divisas para cobertura, lo que presiona al alza el tipo de cambio en un mercado atomizado.

4. El elemento estacional que implica el cierre del año y las mayores erogaciones de gasto público (vía créditos adicionales) y de empresas (bonificaciones y utilidades).

5. El papel de las expectativas. La percepción del mercado de un Gobierno que no tiene idea de qué hacer para enfrentar la crisis acentúa la necesidad de cubrirse; además, ante la caída de los precios petroleros, los agentes económicos asumen que la devaluación es inminente y que la restricción de divisas será mayor.

La guinda. A todos estos factores que presionan al alza el llamado “dólar paralelo” se tiene que sumar el hecho de que la cotización que se usa como marcadora es de frontera y es obvio que esta tiene limitaciones. No solamente porque este tipo de cambio deja por fuera operaciones más sofisticadas que está haciendo el segmento corporativo, sino también porque la dinámica fronteriza en Venezuela está fuertemente distorsionada por el fenómeno del contrabando. Claro está, dado que el Ejecutivo acabó con el mercado permuta, una estructura formal que existió hasta 2010, las operaciones de frontera, con sus imperfecciones, es la única referencia válida que se tiene.

¿Un tope? En las últimas semanas, los datos dan cuenta que la tasa de cambio no oficial que se genera en la frontera se está convirtiendo en una tasa tope o máxima. En la medida en la que se demanden cantidades significativas de divisas (especialmente de grandes empresas y corporaciones) estas tienen mayor capacidad para pactar un tipo de cambio menor al mostrado por las operaciones fronterizas. En el caso de operaciones por cantidades menores (Pymes y personas naturales), es más difícil concretar un tipo de cambio menor al de la frontera.

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¿Qué esperar en 2015? Lo primero que hay que afirmar es que calcular el tipo de cambio paralelo es prácticamente imposible dada las distorsiones presentes en este mercado. Sin embargo, dos factores son clave para entender la trayectoria que el mismo seguirá:

1. El tamaño del déficit fiscal y cómo será financiado. De esta forma, cuanto mayor sea el ajuste cambiario escogido por el Ejecutivo (y de esta forma, menor emisión monetaria), mayor repercusión tendrá en el mercado paralelo.

2. El tipo de cambio implícito M2/RRII que funciona como piso o techo del dólar paralelo. En condiciones normales de oferta de divisas, este implícito funciona como un techo. En el contexto de restricción de divisas, se convierte en un piso. En nuestra opinión, en 2015, M2/RRII será un piso dada la restricción de divisas.

Dependiendo del escenario escogido, como podemos ver en la siguiente tabla resumen, calculamos el tipo de cambio implícito M2/RRII, que será un piso del tipo de cambio no oficial. Es importante destacar que los valores presentes en la tabla no son estimaciones propiamente dichas del tipo de cambio paralelo, sino valores piso. Dicho de otra forma, dependiendo del escenario, lo que nos dice este modelo es que difícilmente veremos un tipo de cambio paralelo por debajo de ese nivel.

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¿Qué debería hacerse? En el contexto actual que vive Venezuela, somos de la opinión de que deben revisarse la política cambiaria y los costos del control de cambio. El control cambiario pareciera que es una medida política que no se eliminará, por tal motivo, el Gobierno debería volver al sistema cambiario que hubo entre 2003-2010, es decir, fortalecer el mercado paralelo bajo la rectoría del Banco Central de Venezuela (BCV) y que el instituto intervenga en ese mercado, esto implica legalizarlo y utilizar como base el Sicad II, pero permitiendo que la tasa de cambio se mueva en función de la oferta y la demanda.

Por otro lado, Cencoex debería irse a una tasa de cambio única, una convergencia en un tipo de cambio, que debería estar entre VEB 30 y VEB 35 por dólar; esa tasa sería principalmente para los sectores prioritarios: alimentos, salud, cuidado personal e industrias conexas. Estas medidas en materia cambiaria deben venir acompañadas de otras adicionales en el frente fiscal (reducción del déficit), revisión de controles de precios, política monetaria (tasas de interés y actuación del BCV) y políticas sociales compensatorias que impliquen revisión de subsidios.

Asdrúbal Oliveros 

Comentarios (6)

a. seekatz
5 de enero, 2015

El US$ es una mercancía mas y escasa como los pañales, leche etc. y el comportamiento de los consumidores es similar en la de cualquier producto escaso y con expectativas de reposición poco claras.

antonio
6 de enero, 2015

en realidad hay que implementar Estas medidas en materia cambiaria deben venir acompañadas de otras adicionales en el frente fiscal como por ejemplo (reducción del déficit), revisión de controles de precios, política monetaria que el presidente no se valla al “imperio” a gastarse 2.000.000 de dolares en comidas caras vida y hoteles lujosos,que el venezolano no quiera ganarle 70% al producto o servicio que preste,QUE DEJEN LOS POLITICOS DE ROBAR (tasas de interés y actuación del BCV) y políticas sociales compensatorias que impliquen revisión de subsidios.

Carlos.g
6 de enero, 2015

Claramente los pronósticos para el 2015 son desalentadores, mientras este Gobierno siga promoviendo las importaciones y castigando la producción nacional estaremos sumergidos en la dependencia petrolera. Estas medidas económicas seguirán siendo insuficientes mientras no se tenga un aparato productivo que sea capaz de, por lo menos, satisfacer la demanda nacional de insumos básicos. En la capital ya se ven los anaqueles vacíos, producto de la incapacidad del sector privado y PUBLICO de rotar inventario. La crisis social es inminente (espero estar equivocado). Dios nos agarre confesados.

Javier Riera
7 de enero, 2015

Siempre leo sus columnas muy acertadas, pero con un cambio tan bajo no se va a reactivar la agricultura y con ella la producción de ALIMENTOS, los economistas de este país petrolero siempre se olvidan de esto, y así nunca tendremos independencia alimentaria.

Javier
9 de enero, 2015

Insisto. Hay que dolarizar la económica, cambiarnos al Dolar como moneda oficial. Se acaba todo estas distorsiones.

Regulo
11 de enero, 2015

La resolución del problema económico venezolano requiere la adopcion de dos ordenes de medidas: i) Las de caracter estructural para recuperar la capacidad productiva destruida, para lo cual es necesario la introduccion de profundas reformas institucionales que permitan recuperar la confianza de los inversionistas y ii) la de caracter coyuntural que permitan darle viabilidad al sistema en tanto las medidas de largo plazo logran sus objetivos. En el plano coyuntural resulta esencial racionalizar el gasto, tanto el público como el privado, y poder disponer de financiamiento externo que modere la devaluación requerida y factibilize un monto adecuado de importaciones que contribuyan a moderar las tensiones inflacionarias. La produccón petrolera genera capacidad de gasto interno pero no una contrapartida de oferta real de bienes y servicios y su inminente potencial inflacionario se ve atenuado con la oferta de divisas que aporta que posibilitan via importaciones la oferta externa de bienes que permiten cerrar la brecha inflacionaria. Una maxidevaluacion le otorga al gobierno, via cambiaria, los bolivares que necesita para mantener los niveles de gasto interno, al tiempo que restringe, temporalmente, las importaciones, convirtiendo el mercado interno en una olla de presión que hace saltar los precios, aprecia el tipo de cambio real, incentiva las importaciones y volvemos a los desbalances externos ameritandose una nueva devaluacion. En Venezuela la principal fuente de expansión monetaria es la conversión a bolívares de las divisas petroleras y la principal fuente de coorrección de los desequilibrios monetarios es la desmonetización cambiaria. Con lo cual hemos de concluir que el mantenimiento de los equilibrios básicos esta fuertemente supeditado a la gestión fiscal y a la política cambiaria. Con importaciones al costo (tipo de cambio) y cantidad que posibilitan un boom petrolero no existe forma de impulsar el aparato productivo. La otra parte del aporte al crecimiento de la producción debe venir por la via de reponer nuestra dotación de capital, físico y humano, con la consiguiente ganancia de productividad. En otra palabras se requiere de cuantiosas inversiones que solo serán posible en la medida que se supera la inseguridad jurídica, política y social que nos aqueja.

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