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El consumo de comida rápida podría estar embotando los cerebros de los niños; por Roberto A. Ferdman

Por #MonitorProDaVinci | 30 de diciembre, 2014

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The Washington Post News Service. El consumo de comida rápida no sólo está relacionado con un aumento en la talla del pantalón: también está conectado con una reducción significativa en los resultados en los exámenes, de acuerdo con un nuevo estudio de alcance nacional en Estados Unidos.

Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio usaron información de una muestra representativa de unos 11.700 niños para medir cómo la comida rápida puede afectar su desempeño en clases. El estudio midió cuánta comida rápida estaban consumiendo los niños cuando tenían 10 años y luego compararon sus niveles de consumo con los resultados de las pruebas de lectura, matemática y ciencia tres años más tarde.

Lo que descubrieron fue que incluso pequeños incrementos en la frecuencia con la que los estudiantes consumían comida rápida estaban asociados con resultados académicos más pobres. Los consumidores habituales de comida rápida —aquellos que la comían diariamente— tuvieron “resultados en las pruebas de hasta 20% por debajo de aquellos que no consumían comida rápida”.

La conexión se mantuvo después de que los investigadores tomaron en cuenta más de una docena de factores sobre los hábitos de los niños, además de los escenarios que podrían haber contribuido a la asociación entre el consumo de comida rápida y un desempeño académico más pobre, incluyendo estado físico, hábitos alimenticios más amplios, estatus socioeconómico y las características tanto de sus vecindarios como de sus escuelas.

“Nuestros resultados mostraron asociaciones claras y consistentes entre el consumo de comida rápida durante el 5to grado de escolaridad y el crecimiento académico entre el 5to y 8vo grado”, escribieron los investigadores. “Estos resultados proveen evidencia inicial de que el consumo de comida rápida está asociado con resultados académicos perjudiciales entre los niños”.

Más de una mitad de los estudiantes, según observaron los investigadores, comieron comida rápida entre una y tres veces a la semana, y cerca de tres cuartos de ellos comieron comida rápida al menos una vez a la semana. “El consumo de comida rápida fue bastante alto entre estos estudiantes”, según afirmó Kelly Purtell, autor principal del estudio, en una declaración.

Aunque el estudio observó los hábitos alimenticios de los niños en 2004, y por consiguiente podría apuntar a niveles de consumo de comida rápida que ya no son representativos de las tendencias actuales, hay razones para creer que la situación ha cambiado poco. Cerca de un tercio de los niños estadounidenses entre las edades de 2 y 11 años —y cerca de la mitad de aquellos entre 12 y 19 años— comen o beben algo de un restaurante de comida rápida cada día, de acuerdo con un estudio de 2008. Y la comida rápida todavía representa un 13% del total de las calorías consumidas por niños y adolescentes de Estados Unidos con edades entre los 2 y los 18 años.

Por cuáles razones exactas la comida rápida podría estar embotando los cerebros de los niños todavía no está claro. Un estudio llevado a cabo el año pasado mostró que nutrientes como el hierro, el cual puede estar ausente en la comida rápida, son esenciales para el desarrollo del cerebro de un niño. Además, las dietas altas en grasas y colesterol también han sido conectadas con una memoria más débil.

Purtell es cuidadoso al apuntar que, aunque podría existir una fuerte sugerencia de que alimentar a los niños con comida rápida afecta negativamente su desempeño académico, el estudio carece de una conexión causal definitiva. Aunque su equipo no puede probar que la dieta fue lo que causó los resultados más bajos en las pruebas, el grupo de investigadores insiste en que el consumo de comida rápida ayuda a explicar al menos una parte de la brecha de desempeño entre los estudiantes.

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Para leer el artículo en inglés haga click acá.

#MonitorProDaVinci 

Comentarios (2)

Enrique Romay
30 de diciembre, 2014

Una simple especulación: quizás la relación causal no tenga que ver con la comida rápida per se, sino con los hábitos familiares. Los estudiantes con poca interacción con los miembros de su familia, y que de alguna manera se sienten desatendidos, usualmente no tienen el mejor rendimiento académico. Probablemente esa desatención también se exprese en el consumo de comida rápida de forma habitual como una forma de “salir de eso” rápidamente, o porque en su casa no hay tiempo de prepararles comida más elaborada y de mejor calidad, o porque sencillamente no se comparte el rito de comer en familia. En otras palabras, el consumo excesivo de comida rápida y el bajo rendimiento escolar estarían relacionados porque provienen de un mismo origen, la desatención familiar…

Ruth
1 de enero, 2015

Completamente de acuerdo con el comentario de Enrique Romay. Estudios recientes han demostrado que la atención familiar, que los padres estén involucrados y atentos al desempeño y actividad escolar de los hijos, es clave para un buen desempeño estudiantil. Es interesante observar que los realizadores del estudio consideraron otros tipos de comida, las características socioeconómicas, las características del vecindario pero no consideraron a la familia, sus características y valoración a la atención del hijo y de su rendimiento escolar. Si lo hubiesen considerado las conclusiones hubiesen sido otras. Solo para ilustrar sobre la manera que se llegó a las conclusiones de esta investigación, les doy un ejemplo, consideren que entrenan una cucaracha para recibir órdenes, y camina cuando se lo ordenan y se detiene cuando se lo indican, si le quitan las patas y deja de obedecer las órdenes, concluirían que se quedó sorda? Para llegar a conclusiones válidas hay que conocer bien lo que se estudia y no pensar solo en lo que se quiere probar.

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