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Colette Capriles analiza los nuevos retos de Chúo Torrealba al frente de la MUD

Por Prodavinci | 28 de septiembre, 2014

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1. Chúo Torrealba ha sido designado como Secretario General de la MUD. ¿Cuáles son los desafíos que ahora enfrentará esta coalición opositora?

El reestablecimiento de la confianza en que constituye la alternativa política que el país espera. No me refiero, por supuesto, a la confianza en un liderazgo en particular (de paso, creo que Torrealba tiene cualidades reconocidas en este sentido), sino a la confianza en la posibilidad de un cambio político sustantivo y orgánico. Es decir: que se sostenga sobre las realidades del país y no sobre voluntarismos.

La Unidad debe demostrar consistencia y focalización. Pero al mismo tiempo (y esto es lo más difícil) debe mantener el pluralismo interno, sin que eso afecte la estrategia global. Debe funcionar como referencia de lo inmediato, frente a las penurias cotidianas, con un sentido de pedagogía política para la construcción de una alternativa de poder.

2. Y, de acuerdo con esos retos, ¿qué definiría, según su opinión, el éxito o el fracaso de Chúo Torrealba al frente de la MUD?

El desafío particular para Torrealba será imprimirle a la estructura de la Mesa una dinámica que ha perdido, buscando los equilibrios entre las distintas fuerzas políticas y la diversidad de visiones e intereses que la componen, sirviendo a la vez como interface para la sociedad en general, que también es diversa y díscola. De modo que el rol de conciliación parece el más importante.

Pero sería muy difícil atribuirle sólo a la figura de Torrealba el éxito o fracaso de la Unidad. Es obvio que parte importante de la renovación de la MUD pasa por el reconocimiento de la responsabilidad política que tienen todos los factores de la Unidad, partidistas o no. En la base de la confianza está la responsabilidad.

Entendería como fracaso un retorno a la inercia, por ejemplo. Creo que es esencial pasar a dinamizar el proceso político, a activar la conversación política en todos los niveles. No ya como queja o como denuncia, sino como análisis y persuasión. Y, además, como una base para ir produciendo consensos acerca de los grandes objetivos políticos de la oposición.

Hay tareas concretas, como la preparación de las elecciones legislativas de 2015, que tienen que ocupar un amplio espacio, pero no en detrimento de la presencia política que interpele al gobierno constantemente, que le dé voz y visión a quienes hoy no las tienen, y cumpliendo con la tarea básica de la oposición en regímenes como el venezolano: servir de contención ante las pretensiones hegemónicas.

Prodavinci 

Comentarios (3)

vvanesa
28 de septiembre, 2014

Exacto

Antolin
28 de septiembre, 2014

Una de las tareas más difíciles es lograr un acercamiento entre la dispar masa opositora, de distintos estratos socieconómicos y culturales, así como de distintas ideologías. Captación de los llamados “ni-ni”, por ejemplo. Y no solo para fines electorales, captación política. No lo tiene fácil.

Clara
28 de septiembre, 2014

Me gusta el cambio, Chuo Torrealba luce más accesible, menos político, ¿no? Me preocupa el tema de no tener tarima o medios donde hacerse escuchar, generar influencias. Qué difícil!

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