Artes

Cuando Giordano comenzó a ser Yordano; por Gerardo Guarache

Por Gerardo Guarache Ocque | 19 de agosto, 2014

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Cualquiera, distraído, pensaría que ese disco es una recopilación de éxitos del artista. Seguramente creería que ahí está, en resumen, la vida y obra de Giordano di Marzo, el niño romano que fue trasladado a Caracas a los 3 años de edad para convertirse en uno de los grandes letristas del pop venezolano, cronista de la ciudad latinoamericana y sus penurias, poeta inspirado en la mujer y la luna.

Lado A: 1. “Bailando tan cerca”, 2. “Aquel lugar secreto”, 3. “Algo bueno tiene que pasar”, 4. “No queda nada” y 5. “Otra cara bonita”. Lado B: 1. “Hoy vamos a salir”, 2. “Manantial de corazón”, 3. “No voy a mover un dedo”, 4. “Ella se fue” y 5. “Chatarra de amor”.

Los títulos, por sí solos, evocan coros que están tatuados en la memoria colectiva de una nación. El disco “negro”, al que le dio su nombre cuando comenzó a firmar simplemente como Yordano, surgió de un pacto irrevocable entre música y letra. La obra, que cumple 30 años por estos días, parece cosa de los Beatles, porque no tiene ni un minuto desechable.

El camino. Mientras el país se sacudía el baño de agua helada que representó el Viernes Negro, Yordano y su gran aliado de entonces, el saxofonista y productor Ezequiel Serrano, visitaban constantemente las oficinas de Sonográfica.

Franco De Vita e Ilan Chester habían triunfado en las pruebas de Fonotalento, un apéndice de la compañía disquera que servía como agencia de casting y representación de los artistas. Yordano, en cambio, fue rechazado cuando tocó un par de temas con su guitarra frente a una cámara fija en los estudios Telearte.

El cantautor había trabajado como arquitecto en Mindur y colaboraba con la empresa de su padre. Pero había integrado bandas desde muy temprano. ¿La más relevante? Sin duda, Sietecuero. También había grabado un comercialmente infructuoso álbum como solista, titulado Negocios son negocios y producido por Jorge Spiteri.

Tras el rechazo y posteriores negociaciones, Di Marzo y Serrano entraron a Sonográfica por la puerta trasera. Era la era en la que el negocio del disco en Venezuela era dominado por dos emporios, apoyados en sendos canales de televisión.

En ese momento, nadie en Sonográfica sospechaba que ese par de músicos que esperaban estoicamente por un espacio en la agenda de los ejecutivos traía en su mente el material para grabar un álbum que vendería 300.000 copias en su momento y permanecería como una de las grandes joyas en la historia del pop nacional.

Aceptaron un contrato desfavorable y entraron al estudio. La banda era prácticamente la misma Melao con el tecladista Willie Croes y sin Ilan Chester (quien curiosamente grabó hammonds y sintetizadores). De resto, todo igual: Carlos “Nené” Quintero en la percusión, Eddy Pérez en la guitarra, Lorenzo Barriendos en el bajo y Ezequiel Serrano con saxofón, flauta y la dirección.

Carlos "Nené" Quintero, Yordano, Ezequiel Serrano, Willie Croes, Lorenzo Barrientos y Eddie Pérez.

La Sección Rítmica de Caracas, durante la grabación del primer disco de Yordano. De izquierda a derecha: Carlos “Nené” Quintero, Yordano, Ezequiel Serrano, Willie Croes, Lorenzo Barrientos y Eddie Pérez. [Foto de Álvaro González. La Florida, Caracas 1984. Tomada del archivo digital de Ezequiel Serrano]

Ya Di Marzo había masticado la idea de dejar a un lado el blues y el rock n’ roll, aunque esa esencia siempre ha impregnado su manera de afrontar el oficio. Había comprendido, más joven y paradójicamente en Londres, que la clave estaba en darle una base latina a sus creaciones. Además, había sido frontman y compositor, junto con su hermano Evio y Alberto Slezynger, en Sietecuero, una agrupación en la cual la percusión afrocaribeña era fundamental.

Cuando se juntó con Serrano y compañía (es decir: La Sección Rítmica de Caracas) la fórmula cuajó. Cada ingrediente fue agregado a la mezcla en su medida justa. La base musical realzó sus letras, desprovistas de lugares comunes, de pronto directas y a veces poéticas, luminosas y enigmáticas, con chispazos de realismo mágico y una dosis de romanticismo. La pluma del cantautor ardía y le permitía contar una historia de amor o desamor en cuatro líneas. “El suelo está cubierto de botellas, de ilusiones que rodaron con la noche. En la boca un sabor amargo me recuerda las mentiras que dijimos” (“Manantial de corazón”). “Y rodé como una piedra cuesta abajo en tu cintura, enamorado como el río desbocado y sin temor” (“Aquel lugar secreto”). “Entre sábanas gastadas, me contó, con su aliento de alcohol, su chatarra de amor. Cuando quiso besarme en la boca, no pude aguantarlo, pagué y me fui” (“Chatarra de amor”).

La celebración. “El disco ‘negro’ fue un antes y un después. Fue como un punto de quiebre, una ruptura”, dice Yordano a tres décadas del lanzamiento de su gran obra: “No tenía ni idea de lo que iba a pasar. Logramos hacer el disco y sentíamos que era bueno. La preocupación era que le gustaba mucho a los músicos. No sabíamos si le iba a gustar a la gente”.

El álbum, con carátula diseñada por Santiago Pol, llegó a las discotiendas, pero nada ocurrió hasta que un par de exitosas presentaciones en Mata de Coco funcionaron como la mecha que necesitaba el cargamento de pólvora para explotar.

A partir de ese momento, la carrera de Yordano avanzó a un ritmo vertiginoso. La fama y la fortuna llegaron a la vida de un hombre que de día era arquitecto y de noche tomaba su guitarra para escribir canciones y cantarlas.

Cada una de las piezas se coló en emisoras radiales. Yordano saboreó eso que llaman “hit” no una ni dos veces. No es casual que a 30 años de su lanzamiento todavía los musicalizadores opten por uno de esos diez temas cuando quieran ir por lo seguro. No sorprende que Willie Colón haya quedado fascinado con “Manantial de corazón”, a tal punto que decidiera ir con ella a la caseta de grabación.

Yordano recreará en directo aquel disco infalible. Lo hará el 24 y 25 de octubre en el Teatro de Chacao. Para complacer a la audiencia, bastaría con tocarlo de arriba abajo, pero seguramente le recordará a los presentes que la historia, su historia, apenas estaba comenzando.

***

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Gerardo Guarache Ocque Periodista y músico, especialista en el ámbito del espectáculo, la crónica de concierto y la historia de la música popular. Puede seguirlo en cu cuenta de Twitter @gagueando

Comentarios (5)

Maritza Coppola
19 de agosto, 2014

YORDANO!!!!! unico, en sus letras hay poesia que eso es el, un poeta que canta sus versos. Sigue vigente mas que nunca y Perla Negra, y Por estas calles? Bueno habra que ir a aplaudirlo como el lo merece, en su proximo concierto.

Ricardo
20 de agosto, 2014

Que grande Yordano! Actualmente no vivo en Venezuela y hace ya un par de anos fui de visita y tuve oportunidad de ir a un concierto suyo en CorpBanca en Caracas…a pesar de la lluvia y el caos natural del trafico de Caracas el concierto fue genial!!!Sin desperdicio, que talento el de este sr. Idea: por que algun periodista no hace un libro con la biografia de Yordano? O mejor aun, con la biografia de Yordano, Ilan, Franco y hasta Ricardo Montaner?? Seria todo un clasico 🙂

Pedro Rosales
20 de agosto, 2014

La verdad me cuesta decidir si las letras son mejores que la melodia en las canciones de Yordano. Siempre disfruto escuchar sus canciones y me parece impresionante que todas esas grandes canciones esten en un solo disco. Y creo que es uno de los pocos artistas de aquellos tiempos que aun sigue en Venezuela, no juzgo a los que se han ido pero si me llama la atencion que Yordano siga aqui. Vi un concierto de Yordano en Maracaibo y recuerdo claramente que comenzo con Vivir en Caracas, fue sencillamente impresionante el comienzo, con la musica y el famoso “Dame un cuchillo….”

luis f blanco
22 de agosto, 2014

Yordano es la mejor expresion de la musica venezolana contemporanea ! Que clase de swing tiene ese ritmo. Y que clase de emocion traduce la letra. Ningun otro cantautor me sacude

Valentina
31 de agosto, 2014

Excelente artículo. Por cierto, no entiendo como personas que se dicen fanáticas de Yordano dicen que su canción favorita es “Perla Negra en el album negro” ¿¿?? Les sale leerse este artículo.

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