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El FBI tras la pista de un pedófilo en serie que dio clases en Venezuela; por Wilfredo Miranda Aburto

En esta investigación, cedida a Prodavinci por la revista digital nicaragüense Confidencial, dirigida por Carlos Fernando Chamorro, el reportero Wilfredo Miranda Aburto se adentra en una investigación que lleva el FBI para capturara a un pedófilo en serie que ya acumula varios crímenes internacionales, entre esos su paso por Venezuela. Un robo providencial permitió descubrirlo, pero nadie lo detuvo y le permitieron irse de Nicaragua. El criminal era un maestro muy querido, a quien por cariño sus alumnos lo apodaban ¨The Walking Dead “

Por Material cedido a Prodavinci | 30 de abril, 2014

william-vahey

Reportaje para Confidencial.  El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos, conocido por sus siglas en inglés FBI, destapó la semana pasada uno de los casos más “prolíficos y atroces” sobre depredación sexual que involucra a un ex profesor del Colegio Americano Nicaragüense. El norteamericano William James Vahey fue descubierto de manera fortuita el 11 de marzo de 2014, dejando en evidencia su faceta de pedófilo en serie. Una historia que ha causado revuelo mundial y que hilvana a cientos de víctimas alrededor del mundo.

Vahey –llamado Bill por sus amigos– era un respetado profesor de secundaria que trabajó en diez colegios internacionales en distintos países desde 1972, entre ellos Campo Alegre, de Venezuela, entre 2002 y 2009. El último colegio donde el maestro impartió clases fue en el Colegio Americano Nicaragüense, donde su carisma y popularidad disfrazaban a un pedófilo sistemático y refinado que no dejaba huellas.

El FBI realizó la semana pasada un llamamiento mundial para identificar a las víctimas de Vahey. Existen 90 identificados en imágenes de pornografía infantil realizada entre 2008 y 2013, pero temen que sean muchísimos más.  Las autoridades estadounidenses explicaron que el modus operandi del maestro de 64 años consistía en aprovechar giras escolares que realizaba con los alumnos a otros países para abusarlos, utilizando drogas o somníferos; después fotografiaba las partes íntimas de los menores.

En todas las fotos incautadas al pedófilo, los jóvenes aparecen desnudos y, aparentemente, dormidos o inconscientes. El FBI aún investiga qué tipo de pastillas o sustancias utilizaba Vahey.

El depredador de niños tenía en sus documentos personales un recuento organizado de las víctimas desde 2008: por año, por viajes y lugares, de acuerdo a Patrick Fransen, un veterano agente especial del FBI encargado del caso. Vahey cayó el pasado 11 de marzo de 2014 cuando la doméstica que laboraba en su casa de Managua, hasta noviembre de 2013, entregó a la administración de recursos humanos del Colegio Americano una memoria USB, que había sustraído de su apartamento, con el material pornográfico infantil.

La investigación del FBI narra que tras ser confrontado por la directora del Colegio Americano, Gloria Doll, sobre el origen de la pornografía infantil, Vahey admitió ser el autor de la misma. Un escueto comunicado del Colegio Americano consigna que “Vahey fue despedido inmediatamente por las autoridades de la ANS al habérsele encontrado material fotográfico inapropiado, recopilado previo a su llegada a Nicaragua”.

Al día siguiente, el 12 de marzo, Vahey viajó a Estados Unidos, donde lo esperaban las autoridades del Departamento de Justicia, que habían sido notificadas por la directora del Colegio Americano, a través de la embajada de Estados Unidos en Managua. La directora Doll no denunció a Vahey ante la Policía Nacional de Nicaragua. Esta decisión ha causado profundo descontento entre un sector de los padres de familia y el profesorado del Americano. Ellos señalan a Doll de encubrir al criminal y darle un tiempo de gracia para borrar evidencia que podría involucrar a posibles víctimas nicaragüenses.

El presunto pedófilo, fue notificado que estaba siendo sometido a una investigación criminal, ocho días después se abrió un caso judicial en su contra en una Corte de Houston, y el 22 de marzo, el sospechoso se suicidó en un hotel de Minnesota, Estados Unidos. Un obituario en línea de “Hartquist Funeral and CremationServices” informaba que el maestro sería enterrado en Carolina del Sur, su ciudad natal. Esta no era la primera vez que Vahey moría.

La falsa muerte y un robo providencial. El profesor Vahey empezó a trabajar en el Colegio Americano Nicaragüense en agosto de 2013. Impartía clases de Historia Mundial y Geografía a noveno y décimo grado. Alumnos consultados por Confidencial narraron que pronto el maestro se convirtió en uno de los favoritos del recinto.

Las autoridades escolares igual estaban contentas con el desempeño de Vahey. Presentaba un historial impecable y era uno de los maestros más responsables. El domingo 24 de noviembre de 2013, Vahey no ingresó al sistema electrónico del colegio el plan de clases de la semana. Fuentes de la escuela indicaron que se extrañaron por ello, pero no prestaron tanta atención. La alarma devino cuando la esposa de Vahey, una veterana educadora residente en Londres, llamó a la dirección del colegio preguntando por su marido.

Vahey tenía la costumbre de llamar a su cónyugue los sábados vía Skype, cuando el matrimonio compartía un rato familiar con sus dos hijos mayores de edad. Pero ese fin de semana el encuentro virtual no se dio. El lunes 25 de noviembre, la dirección del Americano envió un delegado al apartamento del maestro — ubicado en Lomas de San Ángel, un reparto cerca del colegio, donde se alojan otros profesores— con la llave maestra. Al abrir la puerta de la vivienda encontraron a Vahey tendido en la cama, aparentemente sin vida.

De inmediato notificaron a la directora del colegio, quien consternada llamó a la Policía Nacional para investigar las causas de la muerte. Esa misma mañana la directora, Gloria Doll, notificó a la comunidad educativa sobre la muerte de Vahey.

“Con gran pesar les informamos que Bill Vahey, profesor de Estudios Sociales de 9º grado, falleció este fin de semana. Todos conocemos el gran entusiasmo y amor que él demostró por sus estudiantes y por la enseñanza en su corto tiempo en ANS”, se lee en la comunicación que Doll envió y que está en poder de Confidencial.

Después que la Policía Nacional inspeccionó la escena de su muerte, peritos forenses examinaron el cuerpo. Al auscultarlo determinaron que Vahey, aunque leves, tenía signos vitales. Una ambulancia fue llamada de emergencia y el profesor fue trasladado al Hospital Metropolitano Vivian Pellas. En el centro médico el hombre despertó. El mismo día la directora Doll volvió a informar a la comunidad estudiantil y a los padres de familias del colegio sobre la ocurrencia de un “milagro”.

“Bill fue trasladado al Hospital Metropolitano, en donde le están realizando pruebas y examinándolo para determinar lo ocurrido. Todo lo que sabemos es que aún está con nosotros (…) Creemos que éste podría ser el Día de Acción de Gracias más maravilloso que pudiéramos haber imaginado!”, informó con júbilo Doll.

Días antes que Vahey muriera y resucitara, la empleada doméstica (que lo delataría meses después) había hurtado de su apartamento una computadora y una memoria USB. El profesor pidió ayuda a la dirección del colegio para despedirla y buscar otra doméstica, ya que ésta “le estaba robando”, aunque no deseaba hacer una denuncia policial. Algunos padres de familia del Colegio Americano sospechan ahora que posiblemente Vahey intentó suicidarse después del robo, porque sabía que en los aparatos sustraídos había suficiente evidencia para incriminarlo.

La causa de la falsa muerte nunca fue determinada, pero el mismo Vahey diseminó la historia que fue picado por una araña venenosa. El profesor viajó en diciembre a Estados Unidos a “chequeos médicos” y en enero se reintegró a las clases. A partir de entonces, en los corrillos del colegio Americano los alumnos se referían a él, en tono de una broma cariñosa,  como “the walking dead” (el muerto caminante).

La denuncia y el viaje que no fue. Para el 12 de marzo de 2014 estaba programado un viaje a República Dominicana para asistir a la conferencia colegial Hacia Democracy, un evento internacional anual en el que participan estudiantes de 30 países. El profesor Vahey de noveno y décimo grado estaría encargado del viaje, liderando a un grupo selecto de  alumnos del Colegio Americano.

Un día antes de la gira a República Dominicana, la trabajadora doméstica que había sido despedida por Vahey en noviembre, se presentó sin previo aviso en el Colegio Americano. La mujer, cuyo nombre se mantiene en reserva, entregó a la administración de recursos humanos la memoria USB “con material inadecuado que el colegio debía ver”.

La directora de Recursos Humanos se espantó al ver en la pantalla de su computadora las fotografías de los niños abusados y llevó el material delictivo a la Dirección. “La directora Doll se horrorizó”, y de inmediato confrontó al profesor Vahey, indican fuentes vinculadas al colegio.

Según el comunicado del FBI, Vahey admitió ante las autoridades del colegio Americano ser el dueño de la pornografía infantil. Reconoció el delito y dijo que había realizado estas actividades durante mucho tiempo, alegando que fue abusado sexualmente de niño, pero que supuestamente nunca había dañado a nadie.

De inmediato la administración del Americano informó a los padres de familia que el profesor Vahey ya no viajaría con los estudiantes a República Dominicana por razones de salud y que otro profesor le sustituiría en la gira.

Pese a la confesión del presunto criminal, la directora del Colegio Americano  no denunció el descubrimiento ante la Policía Nacional. Decidió, en cambio, canalizar la denuncia al Departamento de Justicia de Estados Unidos, a través de la embajada de ese país en Managua, que tiene un delegado en la junta directiva del colegio Americano. La legación estadounidense confirmó a Confidencial este dato, pero se negó ampliar la información.

“Esto debió haberse denunciado inmediatamente a la Policía Nacional. No entiendo lo que pasó allí. Pero la policía tiene que detener al delincuente y luego se proceda a deportarlo con el FBI. Pero el orden no fue ese. No creo que esa persona debió haber andado libre ni un minuto más”, opinó Mónica Zalaquett, directora del Centro de Prevención de la Violencia (CEPREV).

El capítulo dos del Código Penal de Nicaragua es explícito en cuanto al castigo de posesión de pornografía infantil. El ex procurador de Nicaragua, el jurista Alberto Novoa, acotó que el Código Penal nacional esgrime el “principio de universalidad”. “El código dice que las leyes penales nicaragüense serán aplicables a los nicaragüenses y extranjeros en algunos de delitos, entre ellos abuso sexual en perjuicio de niños y adolescente. Es el artículo 16”, explicó el abogado.

Gonzalo Carrión, director jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), explicó que fue correcto haber contactado a la legación estadounidense. Pero remarcó “que era obligación” de la directora Doll denunciar a Vahey ante las autoridades nacionales.

“Toda persona que conoce un delito está obligada a denunciar y no tiene el derecho de discernir si lo que tenía en manos era o no delito. Eso sería el resultado de una investigación calificada. Con la USB tenía que ir a denunciar a las autoridades constituidas en Nicaragua. Incluso aun cuando el ciudadano está  muerto, el hecho si trasciende al país y toda nuestra sociedad”, argumentó Carrión.

Descontento entre profesores. Profesores del Americano cuestionaron la actuación de la directora Doll. Según ellos, el 11 de marzo Vahey durmió en su casa “tranquilamente”. En ese tiempo pudo haber destruido evidencias claves para determinar si abusó a jóvenes nicaragüenses, argumentaron los docentes que pidieron el anonimato.

Los maestros descontentos afirmaron que después que el caso Vahey estallara, la directora Doll concertó una reunión de emergencia, en la “que dijo varias veces que no hubo ningún alumno abusado” del Americano. “Aunque ella misma nos dijo que no vio todas las fotos del USB porque eran muy fuertes”, refirieron.

Los docentes del Colegio Americano también insisten en que la directora Doll debió haber denunciado a Vahey ante la Policía Nacional, “para que éste hubiera sido detenido de inmediato”. Pero esta omisión, coinciden los maestros, dio pie para que la evidencia en manos del pedófilo fuera eliminada.

Los maestros consideran que su argumento fue revalidado con un hallazgo del equipo periodístico de Univisión en Managua, que ayudado por un guarda de seguridad, recuperó una computadora semidestruida, que había sido abandonada en el basurero de la casa de Vahey. La computadora contenía miles de imágenes de niños y jóvenes abusados.

Entre las comunicaciones encontradas en la laptop se registra el deseo de Vahey de jubilarse en Nicaragua, quien ya había comprado una en Rancho Santa Ana, una zona exclusiva en las playas de Tola, en el Pacífico. Los planes de Vahey incluían a su esposa Jean, quien trabaja en Londres como directora del Consejo Europeo de Escuelas Internacionales (por sus siglas en inglés ECI). Esta entidad, según la comunidad educativa de Managua, recomienda a los colegios internacionales del mundo a los mejores profesores.

“En algunas cartas encontradas, Vahey se presentaba como el esposo de la directora ejecutiva de ECI, Jean Vahey, lo que aparentemente le facilitaba su ingreso a escuelas extranjeras”, deduce Univisión.

La directora Doll y la pareja de educadores, William y Jane Vahey, mantenían una estrecha amistad, por lo que algunos padres de familia del colegio Americano consideran que esta relación influyó en la forma en que Doll reaccionó, con excesiva consideración, al descubrir los crímenes de Vahey. “Ahí hubo un claro caso de conflicto de interés”, indicaron padres de familia del Americano que han vivido de cerca el caso Vahey.

Le permiten irse de Nicaragua. El miércoles 12 de marzo Vahey salió con destino hacia Miami, Estados Unidos. El mismo Colegio Americano hizo la reserva aérea del pedófilo y lo mandaron a dejar al aeropuerto en un carro de la escuela. En Miami estaba siendo esperado por el FBI. Los agentes federales no lo detuvieron, pero le informaron que estaba bajo investigación.

El FBI reveló la dimensión internacional de los crímenes que se le achacan al maestro Vahey, ahora fallecido. “Este es uno de los casos de sospechosos de depredación sexual más prolíficos y atroces que hemos visto”, dijo Shauna Dunlap, vocera de la División Houston del FBI.

“Al parecer logró perfeccionar su modo de operar de manera que estos menores no podían saber qué les pasó y no podían reportarlo”, señaló. “Todo el tiempo ha estado dando clases en el extranjero. Creemos firmemente que hay más víctimas”, dijo Dunlap.

De las primeras 90 víctimas identificadas por el FBI, 60 de ellas pertenecen al colegio de élite Southbank International de Londres. Los agentes del FBI han resaltado, sin embargo, que el número de víctima puede multiplicarse a medida que las investigaciones avanzan y se conocen más pruebas como la aportada por Univisión.

Una semana después de que el FBI destapara el escándalo, por primera vez este martes la Policía Nacional de Nicaragua se refirió al caso Vahey. La primera comisionada Aminta Granera dijo que la Policía “investiga de oficio el caso” del maestro pedófilo y aseguró que hasta ahora no han encontrado víctimas nicaragüenses.

Granera confirmó que la dirección del Colegio Americano no denunció a Vahey ante la Policía Nacional.  “Se hizo el intercambio de las informaciones que conocíamos. El FBI tenía la información, nosotros no la teníamos, porque la directora del Colegio Americano no nos avisó”, remarcó.

El maestro pedófilo tuvo plena libertad de acción la noche del 11 de marzo tras ser descubierto, para borrar evidencias de posibles víctimas nicaragüenses. Pero la jefa policial no se inmutó por esta omisión que habría afectado la capacidad investigativa de la Policía Nacional ante uno de los peores depredadores sexuales de menores de todos los tiempos.

Las investigaciones del FBI, reveladas a posteriori, exponen que Vahey además de maestro entrenaba equipos de baloncesto. En 1969 fue arrestado por primera vez por abuso sexual en Sacramento, California, donde daba clases de natación, de acuerdo al FBI. Estuvo 90 días tras las rejas. Se registró como ofensor sexual una sola vez en 1971, para luego cambiar de domicilio en Estados Unidos.

¿Cómo es posible que teniendo un record criminal en California como abusador de menores, Vahey se haya convertido en un respetado maestro de colegios internacionales durante dos décadas?

La pregunta, formulada con rabia y desesperación, la hacen ahora miles de jóvenes y padres de familia en nueve países del mundo.

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Nota: según varios reportes, William Vahey se suicidó en marzo pasadoPara leer el artículo y el resto de la investigación en Confidencial, haga click acá. 

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Material cedido a Prodavinci 

Comentarios (2)

Luis Gonzalez
30 de abril, 2014

Ese pedofilo William Vahey reconocido por el FBI como uno de los criminales más atroces y premeditados ya habia sido juzgado por delitos de molestar menores en USA desde 1969 con denuncias en varios colegios dió “clases” durante 7 años en el Colegio Internacional Campo Alegre y además su esposa era la directora del Colegio y nadie sabia nada.

melodia792
1 de mayo, 2014

Meno mal que no se trata de la Iglesia Catolica que se le acusa de ser la ùnica instituciòn pedofila en el mundo contra la cual es en acto una campaña infamante de discredito sobre todo en los Estados Unidos. Al contrario hay redes numerosas en Internet de pedòfilos de los que nadie se ocupan. Dicho esto, como católico, soy el primero en condenar sin reservas mentales los casos de pedofilia de sacerdotes infieles a Cristo y a sus profesiones de fe juradas voluntariamente.

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