Actualidad

Una vuelta de tuerca, por Piedad Bonnett

Texto publicado en el diario El Espectador

Por Piedad Bonnett | 24 de febrero, 2014
Fotografía de Associated Press

Fotografía de Associated Press

Históricamente lo que pasa en Venezuela toca de manera especial a los colombianos. De ahí que hayamos seguido muy de cerca y con preocupación los graves hechos ocurridos en estos días y que sintamos como nuestras las muertes de estudiantes inocentes y la incertidumbre que en la población genera la violencia.

Se discute en estos momentos si hay divisiones irreconciliables dentro de las fuerzas de la oposición. Yo no creo. Me parece, más bien, que en un momento de crisis especialmente agudo, con un Estado en bancarrota, una inseguridad inaguantable y unos niveles de escasez que han deteriorado en forma notable la vida de los venezolanos, Henrique Capriles y Leopoldo López apostaron de modo diferente. Tan respetable es la postura del primero, para el cual no están dadas las circunstancias de una caída del régimen chavista y por tanto no vale la pena correr riesgos protestando en la calle, como la de la Mesa de Unidad Democrática, que pretende remover a Maduro a punta de manifestaciones y usando el lema #LaSalida para convocar a los inconformes. Y sin embargo, pienso que esta vez la intuición política la tuvo López, que midió bien el grado de descontento de una parte de la sociedad venezolana y supo convocar y convertir su entrega a la justicia en un acto simbólico, que lo catapulta como figura política y lleva las cosas a un estado límite que exige definiciones.

No quiere decir esto que la MUD vaya a lograr la salida de Maduro, pero sí puso en evidencia, una vez más y tal vez como nunca, la naturaleza represiva de un régimen que se ha caracterizado por atizar los odios. El presidente reaccionó, previsiblemente y como lo hacía Chávez, con amenazas e insultos, y con un lenguaje elemental y gastado, que acusa de fascista a la oposición y recurre de nuevo al argumento del complot internacional. Y si el Gobierno ya había mostrado su incapacidad de manejar la economía y la seguridad ciudadana, ahora mostró que se le salieron de las manos los llamados “círculos bolivarianos” o los “colectivos motorizados”, que han sido grabados disparando contra los manifestantes.

Olvidan los chavistas que cuando son estudiantes los que lideran las masas inconformes, es porque “algo hay podrido en Dinamarca”. Que una multitud de jóvenes sea ya una fuerza de resistencia y persevere en las calles a pesar de que sus vidas peligran, es prueba de su decepción, de su enojo con las condiciones del presente y de sus ganas de luchar por un futuro que hoy les resulta incierto. A su lado, amas de casa, profesionales, intelectuales y buena parte de la clase trabajadora también protestan. Algo cambió radicalmente a partir del 12F: López ha generado una vuelta de tuerca que, para bien o para mal, ha precipitado los hechos. A la ya crítica situación venezolana se suma ahora la indignación por los muertos inocentes víctimas de fuerzas oscuras, y por los encarcelamientos, los allanamientos y la clausura de medios que adelanta el Gobierno. Lo que viene, nadie puede predecirlo. Los colombianos esperamos de corazón que no sea más sangre. Ucrania puede ser un doloroso espejo de lo que puede llegar a suceder cuando chocan indignación y represión.

***

Texto publicado en el diario El Espectador

Piedad Bonnett 

Comentarios (2)

Cal
24 de febrero, 2014

Sra. Bonnett, creo que tiene usted una confusión acerca de los actores políticos, cuando dice: “Tan respetable es la postura del primero [Capriles] como la de la Mesa de Unidad Democrática, que pretende remover a Maduro a punta de manifestaciones y usando el lema #LaSalida para convocar a los inconformes”. Hay que aclarar que la MUD es una coalición de partidos dentro de la cual están incluidos tanto Capriles como López y Machado. Aunque estos últimos no han abandonado la MUD, su estrategia contradice claramente la que tuvo esta alianza en los últimos años, de acumulación gradual de fuerzas. Entonces, no es Capriles por un lado y la MUD por otra, sino una disidencia en el seno de la MUD; por lo demás, la alianza se ha pronunciado predominantemente a favor de la opinión de Capriles, sin por ello atacar a los disidentes.

Guadalupe Carrillo
27 de febrero, 2014

Estimada y muy admirada Piedad Bonnett. Soy venezolana pero vivo en México desde hace 14 años. Aunque lo que voy a escribir no tiene que ver con este artículo suyo, quería aprovechar la oportunidad para decirle que he leído varias de sus novelas, que me gustan mucho, pero su libro “Lo que no tiene nombre” es, para mí, el mejor; el más entrañable y el que desborda una honestidad sin límites. Tengo un doctorado en Literatura por la UNAM y trabajo en la Universidad Autónoma del Estado de México, de allí mi interés por su prosa. También tengo un blog http://www.notaapiedepagina.blogspot.com en el que reseñé su libro. La reseña gustó mucho. Mis respetos a su trabajo intelectual que es extraordinario, incluso a su columna que también sigo. Un saludo cordial, con mi gran admiración. Guadalupe Carrillo. Profesora Investigadora de la UAEM.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.