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¿Por qué los estudiantes?, por Federico Vegas

Por Federico Vegas | 21 de febrero, 2014
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Fotografía de Carlos García Rawlins (Reuters)

 

El joven Borges a manera de prólogo. En momentos de desconcierto acudo a Jorge Luis Borges como otros acuden a la Biblia. En uno de sus breves ensayos iniciáticos, escrito cuando tenía veintiún años, “Al margen de la moderna estética”, Borges nos habla de cuando sobre sus “espaldas descansa todo lo que posee el orbe de arrogante y de audaz”. Aunque está hablando de poesía y de estética, sus ansiedades y temores nos ayudan a entender por qué son los estudiantes quienes hoy han colocado sobre sus espaldas el futuro de Venezuela. Partiendo de sus palabras voy a ensayar cuatro respuestas.

Porque ya no había nadie más que lo hiciera. Mientras escribía la novela Falke, tuve que emprender una suerte de introspección espiritista y buscar dentro de mí resonancias y empatías con Rafael Vegas, Armando Zuloaga y Juan Colmenares, tres jóvenes entre los 21 y los 24 años que se levantaron contra la dictadura de Juan Vicente Gómez. Encuentro muy poca diferencia en las vivencias que se dieron en la Calle Larga de Cumaná y las que están ocurriendo en esas calles de Caracas que se angostan cuando son atacadas por un Colectivo y la Guardia Nacional. Si entre los sucesos de 1929 y del 2014 existiera acaso alguna disparidad, esta enaltece a quienes se enfrentan desarmados a iracundos embestidos con armas y licencias para matar. Nunca me hubiera atrevido a proponerles semejante lance. La única protección de los estudiantes de nuestro tiempo es el azar de una pura y simple repartición entre los disparos y sus cabezas. Ellos saben, mientras corren juntos, que la suerte se está repartiendo y extinguiendo segundo a segundo, esperando a que alguno caiga y la ruleta vuelva a girar.

A los 55 años no logré convivir con el alma inmensa de Rafael Vegas. Mis experiencias a su edad nunca se acercaron a las suyas. Hoy caben en mi años de vida tres vidas de las que se están entregando a manifestar en la calle, y con una sola de ellas ya quedo rebasado en experiencia y sacrificio. Sólo me quedan, con suerte, unas dos décadas del futuro por el cual ellos luchan, y apenas me atrevo a decirles con humildad: “En vuestro espíritu me confío”.

Porque ellos carecen de foco y de programa. Diez años más tarde de escribir aquel ensayo sobre estética, Borges empieza a asomarse a otras dimensiones. Ya no habla solo de la vida, también de la muerte, “nuestra más vasta posesión y la más ignorada”.  Esa misma sombra la asomaron los viejos a los jóvenes en el Falke. Justo antes de bajar del barco y entrar en batalla, Román Delgado Chalbaud le dice a los estudiantes:

– Ustedes son jóvenes y valientes. Puede que hoy se crean inmortales, pero sepan que el desprecio a la muerte dura pocos años, así que úsenlo con juicio.

Horas antes, Linares Alcántara le había dicho a Delgado que los estudiantes deberían permanecer en el barco, y utilizó la frase de siempre:

– Ellos son el lujo de este movimiento.

Delgado Chalbaud lo interrumpió:

– Si no pelean, no son lujo sino lastre.

¿Quiénes eran realmente esos estudiantes y quiénes son hoy en día? La principal crítica en 1929 y en el 2014 es que carecían de programa, de foco, y su acción constituye una locura. La paradoja de este argumento es que resulta demasiado cierto e irrebatible, tanto que no parece permitir una opción, una alternativa.

Cuando alguien me pregunta cuál es la solución a lo que sucede en Venezuela le contesto que ni siquiera soy capaz de articular el problema. Es imposible criticar a un desastre que no tiene una arista legible o comprensible por donde agarrarlo. Apenas uno se asoma a los índices de inseguridad, de inflación, de corrupción, de represión hacia los medios, de incompetencia, de atropellos, de secretos y misterios, son tan escandalosas las proporciones que rebasan la capacidad de análisis. Todos los índices suelen venir acompañados de la misma adjetivación: “Los más altos del mundo”, al punto que su sumatoria efectivamente no parece cosa de este mundo. Y uno queda con una desalentada perplejidad: “¿Cómo es posible que semejante país todavía exista?”, “¿Como logra sobrevivir con tal grado de enfermedades?”.

Enfrentar semejante organismo con racionalidad práctica y un sentido de la oportunidad equivale a curar a un paciente cuyos signos vitales indican que está muerto, y cuando el médico le pregunta cómo se siente, contesta siempre con la misma cantaleta:

– ¡Feliz! Una mayoría dice que estoy vivo.

Es difícil hablar de conducción política cuando la política se va separando de la realidad. ¿Cómo tender un puente ante un abismo? ¿Cómo dialogar con un espanto? Desde esta perspectiva la reacción de los estudiantes no fue ni oportuna ni lógica, sino sencillamente inevitable. No solo les falta foco, además están casi ciegos, que es la única manera de enfrentar una realidad que encandila con sus exabruptos y absurdos. Al no estar dirigidos en una sola dirección logran llegar al centro del problema, a su esencia fantasmal. Ya lo decía Duchamp: “Si no hay solución es que no hay un problema”. Y eso es lo que han revelado los estudiantes: El gobierno de Venezuela no constituye un problema, es un poderoso espectro que se sostiene mediante el miedo.

El despertar y el avance de los estudiantes, bajo circunstancias inconcebibles, fue el detonante, la densidad pasional que hizo visible el grado de inhumanidad del régimen, su ausencia de espiritualidad. Es entonces cuando comienza a dibujarse el significado de una guerra civil entre dos bandos tan desigualmente armados que se convierte en la más incivil de las guerras. Hay algo que ahora ha sido plenamente focalizado: no ha habido en la historia de Venezuela una represión contra los ciudadanos tan intensa, tan desproporcionada, tan extendida y llena de ira.

Porque ellos representan la estética y la poesía. El escritor  Peter Handke se define como un “pensador de instantes”. En su libro, Ayer, en camino, reúne sus apuntes de tres años a la deriva. En uno de sus paseos por España recuerda a santa Teresa y escribe;

En la llamada levitación consigues una y otra vez la conexión con tus fundamentos; entonces no tienes miedo de ninguna irrealidad; a la realidad de la historia prefiere la de lo que sucede a cada momento, la del devenir, del ser, del desaparecer”.

Ése es quizás el paseo por el mundo que proponía el joven Borges, o una de las posibilidades, de los descansos. Nuestros estudiantes han tenido que asumir la versión más dura de nuestra realidad histórica, que es precisamente su amargo sabor de irrealidad, de demencia. Por años han estado sometidos a las normas cada día más rígidas que propone la concepción estática de este régimen. Esta es la situación que ha agudizado en ellos una concepción del cosmos dinámica y libre, abierta a interpretaciones y cambios. Es muy doloroso que se hayan visto obligados a  resolver sus vidas en las calles más inseguras del mundo, ahora convertidas en altares de sacrificio. Allí han tenido que encontrar sus sufrimientos y sus goces, allí han debido expresar “la milenaria juventud de la vida que se devora, que surge y renace en cada segundo”.

Ya navegando hacia Cumaná, Rafael Vegas recuerda la manifestación de un 28 de enero, “cuando las niñas más bellas de Caracas seguían de cerca nuestras valientes pasiones”. Ahora las mujeres participan con la misma valentía de esa pasión. Y al llegar a este punto no puedo evitar una imagen dolorosa, que quisiera callar por evidente: las balas persiguen la belleza. Las tragedias siempre ofrecen augurios, providencias y casualidades, como la de una joven llamada Génesis que fue a su primera marcha porque creía en un nuevo comienzo.

Esa fuerza cubre con su manto a todos los estudiantes, al punto que muchos jóvenes inocentes, y sus padres, han querido creer que genera un escudo protector. Grave error, toda fuerza estética es esencialmente frágil. Ya lo decía Rafael Vegas cuando se paseaba por París mientras recordaba aquella “semana del estudiante”, cuando se rebelaron por primera vez:

Comprendo el significado de nuestra inesperada semana de rebelión, pero, ¿cómo podemos repetir algo tan pobremente planificado? ¿Cómo volver a lograr tanto con tan poco? Sabemos que los estudiantes pesan pero me temo que este peso tenga que ver con nuestra liviandad.

Este lograr tanto con tan poco parte de esa misma fragilidad. En apariencia, si solo medimos contextura y armamento, los estudiantes son un enemigo ideal para destruirlo, pero a riesgo de convertirte en un vil Goliat que tarde o temprano recibirá una pedrada del destino. Lo liviano se eleva, pero no desaparece en el cielo, pasa a formar parte de otra dimensión que es imposible contener, reducir, aplastar.

Quienes no logren advertir belleza en las hazañas de nuestros estudiantes, les será más difícil no percibir la fealdad que ha caído como una plaga sobre el gobierno. Esta semana de protestas ha decretado el final del chavismo y su envoltorio de promesas para dar comienzo a un intempestivo y frenético madurismo, con su enorme carga de reiteración y de farsa. Se puede enfrentar un cataclismo económico con encanto y carisma, pero no cuando eres insoportablemente previsible y monotemático. El Hugo Chávez que en la ONU olió azufre en las huellas de Bush, ha dado paso al Maduro que se arrebata con un tweet sobre un collarín volteado y reta a un escritor a una junta médica. Hasta Chaderton luce más acartonado y tieso, como atrapado en una crisis de inercia, al salir sonriente y triunfante de la OEA.

Y luego están las imágenes y los testimonios más horrendos, las palizas, los balazos a los hogares, los estudiantes asesinados como si le dispararan a monigotes en una feria, mientras la oligarquía revolucionaria vive en una cúpula jurando que los está invadiendo el imperio. Toda su estructura se ha tornado feroz, gótica, como en un esfuerzo concertado para crear “un eterno y mustio universo de pretéritos símbolos”.

Porque los estudiantes definen una historia. Andrés Cardinale sostiene que los pueblos solo tienen historia cuando son capaces de imaginarla. Ésa era mi meta al escribir la novela Falke, y mi principal escollo, porque no lograba conectarme, ver las escenas, imaginarlas, sentirlas. Hasta que un día alguien me contó que a finales del siglo XIX los estudiantes en París se rapaban el pelo antes de los exámenes para no salir de juerga. No sólo le corte el pelo al rape a Rafael Vegas, también me sometí a la misma operación y, pasándome la mano por los retoños, pude imaginarlo estudiando, cerrando el libro, marchando a un destino desconocido.

Este asunto del pelo se regó al resto de la novela. Pocos días después Armando Zuloaga le explica a Rafael Vegas cuál es la única verdadera diferencia entre ellos y “esa pila de viejos”:

¿No viste cómo durante la reunión todos se escarbaban los pelos de la barba como buscando restos de comida? Algunos incluso se aferraban a ambos extremos del bigote. ¡Qué manera de manejar una situación! Usan el bigote como si fuera el manubrio de la historia. 

Aquí estamos ante otra fuerza de los estudiantes, su capacidad de hacer la historia imaginable, de hacernos sentirla y sufrirla en nuestros huesos. Lo comenta Delgado una noche: “Es imposible hablar con ustedes y no pensar en lo que uno fue o creyó ser”, y luego se extiende:

Uno cree que la historia es remota y ajena, hasta que el tiempo se detiene y se le viene encima. Hay épocas, como la mía, en que los jóvenes no tenían tiempo de conversar con los viejos, simplemente los retaban o se arrimaban. Ahora todo cambió: Juan Vicente Gómez paralizó la política. Tiempo para hablar es lo que sobra.

Y nos llegó el día en que ya no pudimos hablar más. Los sucesos de febrero tendrán un impacto impredecible sobre el futuro y también sobre el pasado. Es la piedra de David que ha caído sobre un agua estancada. Es por eso que sus ondas son tan visibles, tan concéntricas. Leopoldo López, quien logró fusionarse con esa potencia que parecía dormida y despertó y es quien más ha apostado al rendir su libertad a una esperanza tan frágil como inmensa, ha repetido muchas veces: “Estamos del lado correcto de la historia”. Es sin duda una frase arrogante y audaz que ha comenzado a hacerse cierta.

El sacrificio espontáneo de quienes menos poder y organización tienen está escribiendo un nuevo libreto, una nueva gesta que va delineando la maldad de un cascarón vacío, sin más cohesión que el poder, el manejo del botín y el miedo a ser condenados por la historia.

Y la historia está cambiando de bando. Ella adora a los innovadores, a los creativos, los desmedidos. Y Chávez lo fue, tenía la gracia, el ángel, la suerte, hasta consumirse en la llama de sus propias pasiones. Pero la historia también es dura y despectiva con los repitientes e imitadores. Y los pueblos necesitan un texto digno para contarlo a sus hijos, para compartirlo con ellos. Esos hijos de todos son hoy los estudiantes. Allí están los verdaderos protagonistas que están comenzando a escribirle una nueva historia a Venezuela.

Federico Vegas 

Comentarios (36)

maria montes
22 de febrero, 2014

MARAVILLOSO…….SUPER MARAVILLOSO. Realmente reconozco que al habilidad de este escritor es demasiado profunda e intelectual que a pesar de los días oscuros y todavía lso que nos quedan por venir, uno puede imaginar una pequeña ilusión y soñar de que si tendremos un País mejor y que mientras exista juventud existe porvenir. Gracias Sr. federico Vega por tan valioso articulo

Ada Pérez
22 de febrero, 2014

Cuan verdadero, hermoso y auténtico !QUE VIVAN LOS ESTUDIANTES! Captó y nos tradujo sensillamente su Maravillosa escencia, Gracias

margoth marcano
22 de febrero, 2014

Excelente. Reflexivo. Conmovedor. Humano. Lo esparcire por todos los jardines de las conciecias de quienes pensamos un FALKE.

ricardo
22 de febrero, 2014

excelente, grandioso

Vladimir Fernandez
22 de febrero, 2014

Excelente trabajo, lo dice todo. LOS ESTUDIANTES Son ellos los que harán que el sistema regrese a la libertad que teniamos hace 15 años atrás…………….

yacxara trujillo
22 de febrero, 2014

sin desperdicio, IMPECABLE!

Pochy Parra
22 de febrero, 2014

Gracias mi Fede querido, un escrito maravilloso, me siento muy orgullosa de ser tu amiga, te quiero!! ❤

Pavel Peraza
22 de febrero, 2014

Estimado Federico Vegas, escritos como esté nos devuelve “La Esperanza” que nos da una juventud que decide luchar por el futuro de todos, en un país gobernado por ineptos que por avaricia y exceso de poder decide acabar con todo y con todos. Es cierto, “estamos del lado correcto de la historia” donde prevalecerá el arrojo y la valentía. Fuerza Venezuela!

Sarita Chávez
22 de febrero, 2014

Excelente artículo. Lúcido. Ojalá la valentía de los estudiantes haga reflexionar a quienes se detienen en exceso buscando la perfección para oponerse al régimen. Los estudiantes aportan la vitalidad y la protesta oportuna.

Nelly Berbesí
22 de febrero, 2014

Este artículo me estremeció… Es inspirador, pero me pregunto que hay de nosotros los padres, porque no cambiamos la historia… El Egoísmo es la causa de todo…

Dennys
22 de febrero, 2014

Simplemente hermoso!! Excelente

Alberto Sandia Mago
22 de febrero, 2014

Sencillamente extraordinario. Ojalá esta reflexión sea augurio certero de esa nueva historia y de un porvenir de verdadera paz y progreso.

Jesus Lopez Polanco
22 de febrero, 2014

Agudo análisis del devenir histórico venezolano hace Vegas nuevamente. Su pluma ayuda a refrescar la mémoria y entender la importancia de la epica juvenil en la menguada hora que vive esta patria

Bismarck Ortiz Rondon
22 de febrero, 2014

Excelente.

Carla DS
22 de febrero, 2014

Realmente Sr. Vegas de sus mejores reflexiones. Muchas gracias. Se necesitan cosas así de bien escritas para poder dormir y seguir luchando. Mi embarazo de 8ms, se lo agradece

Jovanis Leal
23 de febrero, 2014

Mi clave secreta : Federico Vegas. No me equivoqué

ana chacín
23 de febrero, 2014

Hermoso, muy filosófico pero nos hace sentir más optimista. Gracias Sr. Vegas por su escrito

milagros pérez mirabal
23 de febrero, 2014

Conmoverdor! para quienes seguimos las huellas diarias de nuestros estudiantes en las universidades, sabemos que ese olor a flores y a poesía, lo exhalan sus corazones inocentes, los mismos que hoy se ofrecen sin precauciones al cañón del fusil a la ignominia de la culata. Por eso los acompaño siempre, junto a unos cuantos docentes quienes como yo, creemos en su capacidad de innovar y ganar con el invento. No los dejemos solos ahora, que han dado el pecho y sus horas de formación, para transitar por esas calles donde la compasión ya no aparece!

Jose Luis Quintero
23 de febrero, 2014

Federico:Eres un poeta con dotes de narrador.Lo que tenemos que hacer “los viejos” como tú y yo es salir a apoyar a los chamos.Saludos y agradecimiento de un conspicuo lector.

JOSE LUIS FEAUGAS M.
23 de febrero, 2014

Inmenso Federico. Gracias por iluminarnos.

Federico Sabas
23 de febrero, 2014

Su artículo inunda el alma de esperanzas.Sé que el Espíritu Santo ilumina su entendimiento cuando escribe. Peñonero tenia que ser!!!! Magistral! Vivan nuestros estudiantes!!!!

lisbeth
23 de febrero, 2014

Magnífico! Me sorprende que alguien sea capaz de transmitir crónica, historia y actualidad a travez de literatura. Me encanta cuando,algo en lo que habia pensado, yo tranquila, divagando, lo veo escrito por otra persona. Me refiero a la reflexion sobre Génesis, yo también habia pensado que era irónico que ese fuese su nombre, también me preguntaba si era una especie de augurio. En el momento creí que eran tonterías mías, que reconfortant que de pronto alguien lo escriba. Gracias

franco
23 de febrero, 2014

Excelente! bastante real! tenia tiempo que no leia un articulo donde se conjuga el realismo magico y la idiosincracia del Venezolano, tal como lo narraba Francisco Herrera Luque. De verdad, me ha aclarado muchas dudas sobre el modelo de Pais en el que estamos y el que deseamos, en este caso, nuestra juventud.

Denys Aguirrebeitia
24 de febrero, 2014

Simplemente brillante!

pedro mancilla
24 de febrero, 2014

Bravo Federico! tu texto me devuelve la ilusión de la esperanzas.

Carolina Urdaneta
24 de febrero, 2014

Magnífico !!

Olga Bravo
24 de febrero, 2014

Me siento identificada con su texto y disfruto, casi hasta la envidia, la manera en que está escrito. Pienso que hay un poco de cada una de sus cuatro respuestas en lo que sucede. Sin embargo, quiero referirme al siguiente pasaje en particular:

Cuando alguien me pregunta cuál es la solución a lo que sucede en Venezuela le contesto que ni siquiera soy capaz de articular el problema. Es imposible criticar a un desastre que no tiene una arista legible o comprensible por donde agarrarlo…

Quizá la falta de programa sea una ventaja. Todo programa, toda planificación, requiere de un modelo para ser montada, pero ese modelo necesariamente dejará por fuera muchas variables. Quizá en un país como éste, en un momento como éste, haga falta el sentimiento para aprehender una realidad con tantas aristas, y sea un colectivo, en apariencia caótico, la base de la que emerja alguna luz. A fin de cuentas, esta generación está familiarizada con la posibilidad de que del colectivo surjan respuestas a problemas complejos, sin un guión inicial.

La pregunta ¿cómo logra un país sobrevivir con tal grado de enfermedad? es una pregunta crucial, que me llena de esperanza, aunque suene paradójico. Algo bueno debe haber para que existan tantos jóvenes que pasan de querer salir del país, a estar dispuestos a dar la vida por él. Algo bueno debe quedar para que, a pesar de las enfermedades, siga habiendo país.

Sigo teniendo una gran preocupación, no es viable un país en el que nos desconocemos unos a otros. La protesta de estos jóvenes y el eco que ha conseguido en buena parte de la población, afecta o no al chavismo, nos recuerda que compartimos muchas aspiraciones, la mayoría de ellas, lamentablemente, insatisfechas.

Miriam Carvallo
25 de febrero, 2014

Excelencia y realidad. Gracias.

Axel Stein
26 de febrero, 2014

Gracias Federico, un placer leerte a mil leguas…todas las brisas del Caribe, los murmullos pronunciados en el Falke, los asomos de Borges y el paso sordo de tus andanzas por Pampatar llegan a Manhattan perfumados de calinas gélidas y un extraño sabor a reducción de algas verdes y rojas rechazadas por la marea que las bota cerca del faro de Montauk mientras neva y todo calla menos el mar que las trae. Gracias por ubicarnos en la dimensión de los años que pasan, gracias por brincar de generación en generación con la alegría que recuerdo de ti brincando de piedra en piedra en el río de Choroní en el medio cupón de Kai. Gracias por sustraernos y por ayudarnos a ver desde lo alto de las veleidades que gobiernan la construcción de los mitos que nos hacen a todos lo que somos, que es mucho mas interesante que lo que sucede mas acá de la piel. Un fuerte abrazo, Axel Stein. MAría se une a mi para saludarte y abrazarte

Per Kurowski
27 de febrero, 2014

Gracias Federico por un fabuloso articulo… y que desde mi punto de vista referencio en El Universal

http://www.eluniversal.com/opinion/140227/venezuela-en-dos-toletes-por-diseno

Sonia Zambrano
27 de febrero, 2014

Gracias Federico Vegas, es cierto, “Allí están los verdaderos protagonistas que están comenzando a escribirle una nueva historia a Venezuela.”

Ana Giusti
28 de febrero, 2014

Mejor referencia? Imposible!

Nicomedes Zuloaga P
4 de marzo, 2014

Excelente artículo Federico. Comparto esa visión de la trascendencia del sacrificio de los estudiantes que están dando un giro a la historia. Los líderes de la Venezuela posible están en las calles. Repudio eterno a los tiranos y a la tiranía.

Sebastian Linares
5 de marzo, 2014

La única parte en la cual discrepo de este bello artículo es al final, cuando se escribe:” La historia está cambiando de bando. Ella adora a los innovadores, a los creativos, los desmedidos. Y Chávez lo fue, tenía la gracia, el ángel, la suerte, hasta consumirse en la llama de sus propias pasiones.” Escribiría que: Chávez tuvo su desgracia, el demonio,la oportunidad de consumirse en las llamas de sus propias manipulaciones histriónicas.

Susi Nevett
2 de abril, 2014

Este articulo lo he leido y releido. Y vuelto a leer. Que alivio que sacaste la cabeza de la maraña de cuentas y cuentos!. Siempre termino riendo asustada con la frase de Delgado Chalbaud.

Angel V formica
26 de abril, 2014

Cuando comencé a leer pensé: otra vez, demasiada filosofía y literatura ensombrecen la realidad. Al terminar sólo le puedo decir, Usted amigo la ilumina con su verbo, dios lo bendiga.

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