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Contra la peste del olvido, por Piedad Bonnett

Por Prodavinci | 29 de julio, 2013
olvido farc texto

Demostración por la paz de familiares de víctimas de las FARC, 14 de Octubre, 2012 – Foto: EFE/Leonardo Muñoz

 

Aunque muchos colombianos intuíamos la magnitud de la violencia que ha causado la guerra en Colombia en los últimos 50 años, las cifras del importantísimo informe del Grupo de Memoria Histórica no dejan de horrorizarnos: 220.000 muertos, de los cuales el 81,5% corresponde a civiles; 31.997 secuestrados —en ciertas épocas una persona secuestrada cada ocho horas—; un número de desplazados equivalente a la totalidad de habitantes de Medellín y Cali; una víctima diaria de las minas antipersonales; 25.007 desaparecidos.

En síntesis, y según palabras del mismo informe, tenemos el más sangriento conflicto armado de la historia contemporánea de América Latina.

Sí: en el que es para muchos “el mejor vividero del mundo”, en el pueblo que se considera uno de los más felices de la tierra, vivimos una guerra atrozmente degradada. ¿O será que aún después de ver en cifras el número escandaloso de masacres, violaciones, torturas, atentados y asesinatos selectivos, los que no hace mucho negaban que existiera un conflicto armado persistirán en la idea?

Más allá de las estadísticas, lo que hace el informe es mostrar una historia nacional de la infamia en la cual los actores armados —paramilitares, guerrilla, miembros de la Fuerza Pública— reinventan una y otra vez sus prácticas violentas. Pero también examina sus causas. Allí están consignados la desidia del Estado, los abusos de la Fuerza Pública, la violación de los derechos humanos por parte de la guerrilla, del narcotráfico y de los paramilitares y los significativos silencios y omisiones de nuestra mal llamada democracia. Pero también las valerosas formas de resistencia de muchas víctimas, a pesar de los daños emocionales, psicológicos y morales que la violencia les ha causado.

El informe, del cual se desprende que para terminar el conflicto es necesario atender las necesidades de las regiones marginadas y destinar más presupuesto a la salud y la educación que a la guerra —el presupuesto de la Fuerza Aérea este año es de $670.928 millones— llega en un momento clave: en medio de las conversaciones de paz en La Habana y de una escalada de protestas campesinas y mineras, casi como un urgido llamado al Gobierno para que repiense sus políticas y apoye más firmemente el proceso de paz. Ahora bien, ¿será que logramos convertir este titánico esfuerzo del Grupo de Memoria Histórica en un punto de partida para pensarnos, para entendernos, para, finalmente, cambiar? Sin duda vendrán ahora debates y análisis. La prensa divulgará durante algún tiempo las historias y las conclusiones de estas memorias. Pero, ¿y después? Lo que se necesita ahora es que el informe penetre en la médula social e irradie hacia el futuro. Que no quede como un documento archivado que usen unos cuantos académicos para hacer sus disertaciones especializadas y nada más. Habría, por ejemplo, que hacer una versión breve y contundente para que manejen los maestros de bachillerato, e incorporar sin ambages esta visión dolorosa de nosotros mismos en la historia que leerán las futuras generaciones. Para no volver a ser víctimas de lo que García Márquez, en magnífica metáfora, llamó la peste del olvido. Esa enfermedad que nos persigue, y que estas memorias quieren conjurar.

Prodavinci 

Comentarios (2)

Pedro Velasco Astudillo
6 de agosto, 2013

PIEDAD, en sus acertados e impactantes comentarios, está clarísima, en el propio centro de la LUZ… Lo decimos, con conocimiento de causa, porque vivimos el problema en el mismo teatro de los acontecimientos” que es nuestro “vecino país”; cuando vacacionamos allí ( somos COLOMBÓFILOS )- con nuestra familia completa – alrededor de los años ochenta…Lamentablemente tuvimos que regresarnos antes del tiempo previsto, porque mis hijos se llenaron de miedo, al ver por las calles de Barranquilla, una inmensa manifestación de gente pobrisima, que armados de instrumentos contundentes y de una violenta gritería, pedían : PAN , TRABAJO y JUSTICIA !!! Ya en Bogotá, frente al Museo del ORO, tuvimos la ocasión de presenciar una escena terrible: Dos niños de más o menos 6 y 10 años, corriendo tras un perro, que llevaba en la boca un pedazo de carne, que había sacado entes de una carniceria vecina. El niño mayor agarró al perro por el rabo, mientras el menor luchaba por arrancarle de los dientes, el pedazo de carne !!! Más tarde, del mismo día, fuimos alertados por el GUÍA turístico que nos asistía, que no deb¿iamos caminar solos desde la calle 20 en adelante, porque los delincuentes que poese sector abundaban, no quitaban – bajo amenaza de muerte- TODO lo que portáramos !!! Alguna otra tarde pudimos observar , que por una ventana baja en la fachada lateral del hotel, abierta hacia la calle, vendían en bolsas de plástico llenas, cualquier variedad de “retallones” o sobras de comida, a los portadores de unos carritos manuales, que luego los vimos ubicados en una plaza importante de la ciudad, vendiéndo, en forma de “pinchos” a la brasa, lo que habían comprado, en el hotel donde estábamos hospedados…Sin embargo, en Medellín, la capital andina de la próspera y acusada de “productora y traficante” Antoquia, subiendo hacia el pueblo “amurallado” de Rio Claro, fuimos observando -con asombro- a cada lado de la vía carretera, muchísimos hatos de ganado, con incontables cabezas de buena raza y abundante pasto de la mejor calidad…Al preguntar por sus dueños. el conductor de nuestro transporte nos informó que eran dos o tres familias de las mejores del país…Pero el miércoles de nuestra semana hospedada en un Hotel VIP de Medellín, tuvimos la sorpresa de encontrar en la mesa asignada para el almuerzo, un gracioso cartelito que decía: ” Estimado huésped: hoy no podemos ofrecerle comida de carne, porque nuestras VACAS salieron hoy de viaje hasta mañana…En su defecto podemos ofrecerles nuestro mejor plato :VIUDO de PESCADO” !!! Al recabar más información sobre el detalle, nos informó el Maitre de comedor, que el miércoles era el día de la semana en que la provincia EXPORTABA carne vacuna !-…Dispensen lo largo del “RELATO”, pero es sólo una mínima muestra de lo que se vivía (se vive aún ? ) en el hermano país; que confirma lo que está comentando – muy claro y “entre líneas”- la distinguida y aguda periodista, a quien FELICITAMOS con RESPETO CORDIAL !!! Para finalizar, sería interesante anotar, que : la Historia de la GRAN COLOMBIA recuerda, que en la hermana República, las DIFERENCIAS económicas y sociales han sido ABISMALES, desde que fuera la CABEZA de un VIRREINATO colonial, hasta la INDEPENENCIA…y más acá !!! Y GRACIAS ! Prodavinci, por el espacio usado !

Pedro Velasco Astudillo
6 de agosto, 2013

Fe de ERRATA: Donde quedó escrito: “los delincuentes que poese sector abundaban, no quitaban…” debe leerse: ” los delincuentes, que por ese sector abundaban, nos quitaban…”Y donde dice “INDEPENENCIA”, debe leerse: “INDEPENDENCIA” !

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