Actualidad

Sobre el arte de regalar, por Angel Alayón

Por Angel Alayón | 10 de diciembre, 2012

Que te regalen lo que no quieres puede ser una bendición. Al menos así lo cree Almudena Grandes, quien atribuye su carrera de novelista al haber recibido cuando niña, de manos de su abuelo, una no-deseada versión de La Odisea que la enganchó con la lectura. Pero no siempre las historias asociadas con regalos indeseados tienen un final feliz. La decepción es la frecuente contraparte del acto de regalar. La generosidad trocada en frustración.

En época de regalos, algunos avisan en voz alta que desean recibir su presente en efectivo. Quizás lo hacen para no arriesgarse a recibir algo que no quieren, otros porque pretenden sumar para comprar algo que cuesta más de lo que esperan recibir en un solo regalo. Lo contante y sonante como sustituto de la sopresa tiene alguna ventaja: el valor de lo que se regala es exactamente igual al valor de lo que se recibe. El economista Joel Waldfogel ha estimado que, en promedio, se pierde hasta un treinta por ciento del valor de los regalos.  Si te obsequian un perfume que costó cien, y tu sólo hubieras pagado setenta por disfrutar ese aroma en tu cuerpo, la sociedad ha perdido treinta. Waldfogel estima que cada año se pierden por estas diferencias en valoración unos diez mil millones de dólares sólo en los Estados Unidos. No saber escoger cuál es el regalo adecuado puede ser muy costoso.

Pero no a todos les gusta regalar dinero o que se lo regalen. Algunas personas pudieran considerarlo —incluso— ofensivo. Y es que los regalos no son simplemente una transferencia de valor monetario. Los regalos también tienen un valor simbólico. Son formas de representar emociones y compromisos (o al menos es lo que se espera). El regalo funciona, entonces, como mecanismo de transmisión de un mensaje. Pero hay que advertir: el mensaje debe ser el adecuado y no siempre es fácil acertar en lo que comunica lo que se regala.

En tiempos de la universidad, Fernando —un amigo— conoció a una hermosa mujer —todavía lo es— durante la primera semana de clases. Ella fue el centro de atención y causa de desvelos de muchos durante su paso por la universidad. Fernando se enteró de la fecha de su cumpleaños, por lo que se dedicó a buscar un regalo que mostrara su interés. Ya había logrado invitarla a un café y pretendía continuar sus avances. Todos lo demás no pasaríamos de felicitar a la cumpleañera, pero él quería distinguirse. Llegado el día, al final de la última clase, Fernando entregó su regalo y nuestra compañera lo recibió con evidente agrado. Fernando sentía la alegría que produce avanzar hacia la meta. Al día siguiente, antes de empezar la clase y con todos ya sentados en el salón, la mujer entró y le lanzó la caja del regalo a nuestro amigo. Lo llamó “falta de respeto” y le exigió que ni se atreviera a dirigirle la palabra. Fernando enmudeció.  Su misión había fracasado y, la razón, había sido el regalo: una íntima y  minimalista pieza de Victoria´s Secret. El mensaje de Fernando había sido claro y directo. Nadie duda que logró comunicar lo que quería, pero los regalos tienen su tiempo y lugar para que sean eficaces desde el punto de vista simbólico. Todavía hoy, cuando Fernando se toma un par de copas con sus amigos universitarios, se pregunta cómo sería su vida si le hubiera regalado a aquella mujer una caja de bombones.

***

Me gustan los regalos que abren mundos, que estimulan la imaginación. Un libro siempre es una excelente opción. Además, hay algo de elogio cuando se regala un libro. Quizá la digitalización de la lectura nos quite algo de la emoción de regalar o de recibir un libro, pero que te regalen un Ipad o un Kindle en nombre de la lectura es un sacrificio que siempre se puede asumir con dignidad.

Los libros son también un buen regalo —el mejor, estoy tentado a decir— para los niños. Quizás no sean lo primero que estén esperando —difícil en tiempos de Nintendos 3-D—, pero los libros son pacientes y en cualquier momento ejercen su magia. El acercamiento a la ficción puede ser el mejor de los regalos. A fin de cuentas, ¿qué mejor regalo que un mecanismo de supervivencia?

Un buen regalo tampoco es un asunto de cuantía monetaria. Sin duda que un diamante siempre será  bien recibido, pero si no está a nuestro alcance económico, o, incluso, si no tenemos dinero para comprar y regalar algo “material”, quizá sea la hora de hacer explícito el concepto del regalo como valor simbólico-comunicacional. Toma un lápiz y escribe unas líneas en la que digas exactamente lo que quieras expresarle a la persona que le regalas. Los regalos se pierden, pocas cartas se olvidan.  Y si, por último, antepones como excusa que no escribes bien como para regalar una carta, siempre puedes ofrecer algo de buena compañía. Nada como tu propio tiempo, el último de los recursos escasos, para mostrar que le importas a alguien. Después de todo, regalar es siempre un intento de quebrar la soledad.

Angel Alayón es economista. Puedes leer más textos de Angel en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @angelalayon

Comentarios (17)

Silvia M
22 de diciembre, 2011

¡Cierto! el regalo no tiene que ser algo muy caro o incluso material. Lo importante es que venga del corazón. Cierto igualmente lo de los libros: cada Navidad le regalo a los 2 hermanitos de un amigo sendos libros, que atesoran, aunque adoran los videojuegos. Una anécdota: en el grupo tenemos una amiga que nos hace un regalo maravilloso todos los años: nos llama el día de nuestro cumpleaños y nos da una pequeña serenata. Eso vale más que mil diamantes juntos.

Amparo Alarcón Fernández
22 de diciembre, 2011

Que bello artículo! Es cierto no hay cosa mas agradable para la persona que recibir en el momento preciso una palabra de cariño y afecto, vale más que un regalo con papel y lazo. En cualquier momento del año es mejor recibir palabras o mensajes que regalos. Feliz Navidad y un año lleno de grandes realizaciones, porque las esperanzas las tenemos.

Estela Pellegrini
22 de diciembre, 2011

Un tema interantísimo el de los regalos. En principio, según creo yo, hay dos clases de regalos:los de compromiso, y los por el gusto de darlos. Y ahí comienzan las dudas y equivocaciones. Si son por simple obligación muchas veces, si hay suficiente confianza mejor el dinero. Pero cuando uno quiere expresar algo a través de ese obsequio que mejor que pensar en algo especial para esa persona. Yo generalmente trato de imaginarme algo que nunca se compraría, pero que yo sé que anhela tener. Y ahí está mi oportunidad de demostrar que he estado pensando en ella. O él.

Boris Muñoz
23 de diciembre, 2011

Me gustó mucho este texto. Es una excelente pauta para revisar la forma como expresamos afectos y emociones. Regalar es un arte un poco perdido a cuenta del consumismo mecánico.

Solange Noguera
23 de diciembre, 2011

Simplemente ¡gracias por tantas luces! Feliz Navidad Ángel, mis mejores deseos para tí por estas fechas.

Heidi
26 de diciembre, 2011

Buen msje .. Interesante reflexión d como nos relacionamos con nuestros seres queridos .. Y los q no lo son tanto jejeje.

Nasly Ustáriz
26 de diciembre, 2011

De veras disfruté este texto! Gracias Angel por el tiempo que te tomaste en escribirlo y obsequiárnoslo. Me quedo con el párrafo final, que es maravilloso, porque así lo he ido descubriendo a medida que pasan los años: “Un buen regalo tampoco es un asunto de cuantía monetaria… incluso si no tenemos ya dinero para regalar algo “material”, quizá sea la hora de hacer explícito el concepto del regalo como valor simbólico-comunicacional. Toma un lápiz y tiempo para escribir unas líneas en la que digas exactamente lo que quieras expresarle a la persona que le regalas. Los regalos se pierden, pocas cartas se olvidan. Y si, por último, antepones como excusa que no escribes bien como para regalar una carta, siempre puedes ofrecer algo de buena compañía. Nada como tu propio tiempo, el último de los recursos escasos, para mostrar que le importas a alguien. Después de todo, regalar es siempre un intento de quebrar la soledad”. Gracias por intentar quebrar nuestras respectivas soledades con este texto.

judith
26 de febrero, 2012

Que bello articulo. Siempre he pensado que los detalles son los importantes.saludos. Judith

Erik Alezones
13 de marzo, 2012

Que buen articulo Angel! Y el de Cardoso tambien esta muy bueno. Es placentero disfrutar tus escritos. Un gran abrazo

Claudia Borges
18 de marzo, 2012

No te niego que lei la ultima frase primero que todo el articulo y me engancho!!!! muy bueno el ultimo parrafo, para que quede claro que el amor dado en pequeños detalles es el mejor regalo! Gracias por recordarnos que tomar un tiempo para estar con nuestros seres amados tambien es un regalo. Fuerte abrazo cuñi!

Guillermo
14 de junio, 2012

Generalmente para un regalo siempre se piensa en los regalos más convencionales perfumes, ropa, accesorios o artículos que son comprados envueltos y regalados. Sin embargo no pensamos que un excelente y original regalo se encuentra en el significado o valor simbólico, emocional o sentimental que lleva plasmado dicho regalo. De ahí que una tarjeta con un texto en el que se habla con mucho cariño y amor de la persona a quien se dirige el regalo, resulta en gran impacto emotivo para quien recibe ese regalo. Del mismo modo existen regalos que al paso del tiempo siguen evocando momentos únicos, que traen a la mente muy bellos recuerdos sobre aquellas personas que pusieron dedicación propia y personal en la realización o preparación de su regalo. Por ello deberíamos pensar en las diferentes alternativas que tenemos para realizar un regalo y como existen variados sitios en internet que podrán darnos una manita para crear regalos originales. Manda a imprimir o Imprime un poster con tu impresora de casa y arma tu mismo un collage para luego colocarlo en un bastidor de madera sencillo y dejarlo como un cuadro decorativo de muros. http://les.mx/category.php?id_category=5

Sin que se den cuenta manda a restaurar la foto maltratada del papa mama o los abuelitos y regálaselas ya enmarcadas para decorar su sala. http://les.mx/category.php?id_category=6

Cuadros en grande ya armados con las fotos del recuerdo http://www.regalooriginal.com/regalos-lienzos.html

Dulces personalizados. http://www.youtube.com/watch?v=T7CqzCcRrGw

Este si es uno muy original pero vale la pena para quien tenga la paciencia de hacerlo o mandarlo a hacer. http://mx.groups.yahoo.com/group/laimaifaier/message/5421

Nasly
10 de diciembre, 2012

Con algo de rubor por interrumpirle, me le presenté a Angel Alayón quien iba deambulando con su increible madre por Los Palos Grandes, esa hermosa tarde noche del sábado pasado y del PLPG y le agradecí por “obsequiarnos” cada día, todos los días a Prodavinci, Mi Página. Me acabo de leer de nuevo el texto que escribió el año pasado sobre los regalos, y que me motivó a escribir un comentario en su momento. Releyéndolo me vuelven a asaltar las ganas irresistibles de darle las gracias a este economista ganado a la generosa actividad de mantenernos lúcidos e informados, de “quebrar la soledad”, porque claro que este texto es en sí mismo un maravilloso regalo.

German
14 de diciembre, 2012

Angel, si bien no llego al extremo de ofenderme con los “regalos” en constante y sonante, comulgo 100% con la idea de que al regalar se debe dar prioridad a la imaginación mas que al valor monetario de lo regalado.

Argenis Álvarez
15 de diciembre, 2012

En esta época de agresividad, anarquía y desconfianza, regalos sencillos se aprecian mucho y pueden cambiar la faz de un día. Por ejemplo, una sonrisa de un o una desconocida, el hecho que un conductor nos permita un cambio de canal o el paso en una intersección, si nos dejan pasar o permitimos nosotros el paso de alguien en la caja del súper con un sólo artículo. Son detalles que parecen insignificantes pero son exactamente lo contrario y constituyen un excelente e invalorable regalo que no requieren una oportunidad especial para entregarlo.

Sarimar Jimenez
22 de diciembre, 2013

Al recibir un regalo no me importa el valor monetario del mismo, aprecio el hecho de que se tome la molestia de buscar un detalle que pueda agradarme. Excelente artículo. Feliz Navidad Angel

Georgette
22 de diciembre, 2013

En estos tiempos de consumo, además de manera tan exagerada, en que todo el mundo quiere de todo, lo que sea, fue realmente un oasis este artículo, y además tratado de manera brillante. Gracias

@manuhel
27 de enero, 2014

A mi siempre me ha gustado regalar discos a las mujeres y bebidas a los panas…

Las pocas veces que he regalado libros he salido con las tablas en la cabeza, aunque viniendo hacia mi, un libro siempre es bienvenido.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.