Artes

La “ciudad soñada” de Rilke

Por Prodavinci | 8 de mayo, 2012

Artículo escrito por Eva Díaz Pérez, publicado en El Mundo (España). A continuación un extracto:

Un hombre pasea por Ronda, se asoma a los vértigos del Tajo, se estremece con los matices de la luz, reconoce las sombras huidizas de las montañas. Rilke recorre Ronda un día de diciembre de 1912 y descubre jardines dormidos. La ciudad malagueña se incorpora a su inventario de paisajes del asombro, un escenario donde encuentra el alma española. Por fin “la ciudad soñada”…

Hace un siglo de la estancia del poeta checo en el Hotel Reina Victoria de Ronda y la Fundación Unicaja y el Ayuntamiento de Ronda se han volcado en el Año Rilke con un programa de exposiciones y encuentros para recordar la estancia del autor de Elegías de Duino.

Rilke (Praga, 1875- Val-Mont, 1926) fue un poeta viajero. “Para escribir un solo verso hay que haber visto muchas ciudades”, escribió. Sus poemas, cartas y sueños están enlazados de forma emocional y biográfica con varias ciudades. Rilke es Praga, su ciudad natal; es Viena porque representa como pocos esa ciudad de muerte y modernidad, la capital del imperio austrohúngaro que desaparecía en viejos recuerdos de valses y perdidas glorias. Pero también Rilke es Capri, donde sueña en la Villa Discopoli; es Venecia, leyendo poemas en jardines interiores con rosas de olores marinos, y es Trieste y sus vientos adriáticos azotando el hermoso castillo de Duino, propiedad de su amiga la princesa Marie von Thurn und Taxis, escenario en el que escribe su célebre elegía.

A Ronda llega después de haber visitado -con cierto desencanto- otras ciudades españolas como Toledo, Córdoba, Madrid y Sevilla. Sin embargo, en Ronda encuentra lo inesperado tal y como confiesa en una de las cartas que envía desde el Hotel Reina Victoria en el que se aloja: “He buscado por todas partes la ciudad soñada, y al fin la he encontrado en Ronda… No hay nada más inesperado en España que esta ciudad salvaje y montañera”.

Desde su habitación en el Hotel Reina Victoria le escribe el 31 de diciembre de 1912 a su amigo el escultor Rodin: “España me da mucho, Ronda, donde estoy ahora, es un sitio incomparable, un gigante hecho de rocas que soporta sobre su espalda una pequeña ciudad blanqueada y reblanqueada de cal, y que, con ella a cuestas, avanza un paso sobre la otra orilla de un delgado riachuelo, exactamente igual que San Cristóbal con el niño Jesús”.

El poeta checo.

El Rilke que viaja por España ha contemplado hermosas ciudades, pero aún le falta reconocer la sombra siniestra de las cosas. Sólo dos años más tarde, en 1914, estallará la Gran Guerra en la que Rilke verá morir a los hombres, devorados en el vientre de una pesadilla. El poeta formará parte del Archivo de Guerra de Viena donde escritores como Stefan Zweig o Hoffmannsthal escribieron el horror y la mentira de los cuentos de guerra. Quizás en Ronda, aún era feliz e inocente.

La Fundación Unicaja y el Ayuntamiento de Ronda han presentado el programa de actos del Año Rilke y que intenta rescatar el espíritu del homenaje que ya dedicaron en 1966. Comenzará en junio con la lectura compartida entre miembros de la Residencia Parra Grossi de Unicaja, escolares del Colegio Fernando de los Ríos de la Obra Social de Unicaja y la Escuela Oficial de Idiomas.

En septiembre, se verá la exposición ‘Un siglo de huéspedes en Ronda. La huella de Rilke’ en el Convento Santo Domingo, donde se recreará la habitación 208 que acogió al poeta, y, en el mismo mes, el encuentro literario ‘De poesía con Unicaja’, que contará con Félix Grande, Francisca Aguirre y José García Pérez. Ya en octubre se colocará una placa conmemorativa en el Museo-Biblioteca de Rilke.

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