Artes

¿Cómo motivar la lectura entre los jóvenes?

Comparte tus ideas sobre el tema de los jóvenes y la lectura

Por Prodavinci | 20 de octubre, 2010

Lucas García, Willy Mckey, Héctor Torres y Rodrigo Blanco Calderón estarán conversando en “Diálogos con Prodavinci” sobre cómo motivar la lectura entre los jóvenes. La cita es el sábado 23 de octubre 7:30 pm en la Plaza Alfredo Sadel en el marco de la Feria del libro de Baruta. Queremos aprovechar la ocasión para invitar a nuestros lectores a expresar su opinión en la sección de comentarios de esta entrada y que opinen sobre el tema de la lectura, los jóvenes y los libros que pueden cambiar vidas o, en todo caso, entretener. Los escritores que participarán en el conversatorio utilizarán sus comentarios como insumo para la discusión.

Esperamos sus opiniones y comentarios.

Prodavinci 

Comentarios (11)

Estefanía Oliveros
20 de octubre, 2010

Mis padres no eran lectores consumados, pero sabían la importancia de la lecturas. Hicieron sacrificios para que en la casa hubiera libros. Ellos -los libros- rodearon mi infancia, y me recuerdo descubriéndolos y maravillándome con sus llamativas fotos e imágenes. Mis lecturas comenzaron por allí. Libros con fotos. Poco a poco, la imaginación hizo el resto, y un día no necesité las fotos. Yo recomendaría que los niños deben tener a la mano libros con imágenes. Quizá no funciones con todos, pero conmigo funcionó.

Saludos y gracias por la iniciativa.

ATAMAICA MAGO
20 de octubre, 2010

La motivación comienza con el interés, la curiosidad y predilección sin que las imposiciones hagan acto de presencia bajándoles los breques de entusiamsos a los muchachos. Los jóvenes apuestan al reto, a las lecturas que le generen interrogantes y sean cercanas a sus contextos y cotidianidades donde el toque ficcional se pincele con historias humorísticas, enigmáticas, de terror o misterio; animadas e intercativas donde puedan ser capaces de armar ese rompecabezas de acontecimientos a través de un recorrido lectivo lleno de emociones y asombros; que los asalten en expectativas. Primeramente, hay que depurarse del mito redundante respecto a que los jóvenes no les gusta leer porque están más concentrados en el mundo audiovisual o cibernético. Esta falacia sentenciosa, culposa, recrimiannte hay que desecharla porque paradójicamente, a través de las redes sociales los jóvenes comparten sus impresiones del mundo y de sus propias vidas mediante publicaciones interesantes disponibles en blogs u otras fuentes de conocimientos compartidos, recíprocos, casi simultáneos donde leer es acto imprescidible, donde escribir acerca de lo leído se convierte a su vez en un nuevo texto que otros también leerán y compartirán. Una red inagotable con hipervínculos sorprendentes. El libro no es sólo físico; la generación de hoy en día nos los enseña diariamente. No hay que subestimar a los jóvenes como tampoco descalificarlos. Por ello, es menester permitirles a ellos mismos escoger aquellos textos que tengan un valor significativo según la temática que les gustaría abordar y dejarlos navegar por esas mares mágicos y aventureros sin el timón de imposiciones, mucho menos, dogmáticas, académicas. A los más chicos,comenzar por leerles historias, incentivar la tradición oral y escucharlos cuando ellos deseen compartir sus lecturas en voz alta, interesarnos por sus historias así como también por sus producciones narrativas que es una manera personal de cómo ellos leen el mundo y quisieran también que otros lo leyeran para ellos. ¡Es increible ver cómo un adulto se convierte en niño a través de la escenificación lectiva, la entonación caracterizada de elementos proxémicos que captan la atención de la audiencia joven; público crítico y siempore exigente=) Textos para no perderse: Historias que espantan el sueño, Fauna de palabras y Cuentos sin palabrotas de Fedosy Santaella; Por culpa de la poesía de ARmando José Sequera; ¡Socorro! 12 cuentos para caerse de miedo de la escritora Elsa Bornemann (disponibles en la red; Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos (disponibles en lan red); Muertos de susto de María Fernanda Paz Castillo; Trapizonda, un vídeo juego para leer de Isabel Mesa de Ichauste; Diana en la Tierra Wayuú, de Laura Antillano; Los devoradores de Ana María Shua, La mano junto al muro, veinte cuentos latinoamericanos.; entre muchísimos más y otros tantos obviados por razones de memoria y tiempo;). La lista es larga pero bien vale la pena como estrategia lectiva que comienza armando una pequeña biblioteca. Saludos y felicidades por la iniciativa.

Edgar Feerman
20 de octubre, 2010

He creado un hashtag en twitter (@fulltime_junkie) que se llama #MejorLean. Publico chistes exagerando y mintiendo sobre lo que le puede pasar a alguien cuando lee o cuando no lee, por ejemplo:

Dicen que: “si no lees libros, se te salen los ojos de pura vergüenza”; #MejorLean.

Dicen que: “cuando no lees libros los signos de puntuación huyen de tu pluma y las letras se cambian unas por otras”; #MejorLean.

Lamentablemente no podré asistir a su charla debido a que soy mexicano.

De cualquier manera, saludos.

JL
21 de octubre, 2010

Os dejo un enlace sobre una iniciativa en un colegio de educación primaria en España:

http://lector-e.blogspot.com/2010/10/lectores-electronicos-como-herramienta.html

Inés
21 de octubre, 2010

¿Y entre los viejos qué?

Ziros R.R.
21 de octubre, 2010

Pienso que la lectura es una actividad importante en la vida, sin importar edades. Es claro que en la juventud es donde falta mas ese ímpetu de aprender, de querer saber mas, de no conformarse con lo que se te muestra en la escuela o la familia. Es importante que cada joven se interese por aprender por cuenta misma y desarrollarse independientemente del sistema que les imponen o más bien, que nos imponen. Apenas tengo 18 años y me gusta leer así como recientemente encontré el interés por la escritura. Mis padres no son personas destacadas en las artes o eruditos de la información, simplemente padres comunes, aunque si cultos. Este interés en las letras me surge por gusto meramente personal e incluso puedo admitir que hasta apenas hace unos meses desconocía la facilidad que me han hecho saber que tengo escribiendo. En mi opinión, es ese gusto personal el que nos puede llevar a descubrir más y desarrollarnos como individuos a un nivel más profundo, espiritual si quieren llamarlo así. Trabajos escritos no tengo muchos pero hace un tiempo me sugirieron que, aún lo poco que escribiese, podría subirlo a un blog y de esta manera darme a conocer. Por si alguien llegara a interesarse, dejo el link al blog del que les comento. http://ziroosrr.blogspot.com/

Verónica De Sousa
22 de octubre, 2010

Yo aprendí a leer “corrido” ya a los cinco años, gracias al inmenso estímulo que tenía en mi papá: él amaba la lectura y no dejaba que en nuestra casa faltasen libros bien escritos y hermosos. Yo, simplemente, lo veía leer. Mamá, además, leía para sí y para nosotros, y nos decía: “Ya verán cuando aprendan” (a leer). Mis padres conversaban entre sí y con nosotros -11 hijos- de las cosas que habían leído, lo que más les había gustado… cuando comenzamos a estudiar, nos hacían investigar mucho: no nos limitábamos a copiar lo que decía el texto asignado, sino que además buscábamos otras informaciones y, luego, la escribíamos con nuestras propias palabras. Vale decir lo mismo de la prensa y los programas de radio y televisión: no bastaba con leerlos, escucharlos o verlos, sino que además se buscaban argumentos a favor y en contra de sus posicionamientos. Las conversaciones sobre lo leído eran, por demás, lúdicas: reconstruíamos la escena, describíamos no sólo cómo nos la imaginábamos sino, incluso, cómo nos sentíamos, le cambiábamos los finales a las historias… Mis padres son personas normales y corrientes (papá, técnico electricista y mamá, ama de casa), pero con esa actitud ante la lectura nos legaron un mundo de posibilidades. Estimularon, sin proponérselo, la crítica, la capacidad de análisis y de síntesis, y el desarrollo de cierta agudeza para observar y comprender el entorno. Siendo una familia tan amplia, cada uno de nosotros fue educado para mantenerse abierto a las nuevas ideas y al pensamiento divergente. Creo que en los hogares hace falta más espacio para los libros, para las bibliotecas infantiles, y tiempo para disfrutar y hacer de la lectura una diversión tan potente como ir de paseo. Es una forma increíble de nutrir y reforzar los lazos parentales; es un espacio para estimular y crecer juntos, para conocerse a profundidad, intercambiando ideas, creatividad, imaginación y cariño; es un espacio para ayudar a crecer en los valores, sin censurar ni juzgar… Creo que mientras más juguetes tecnológicos les ofrecemos a los pequeños, más les restamos espacio a estos elementos que, además de educarlos en la lectura, afianzan en ellos su autoestima y estimulan diversas áreas del conocimiento y la creatividad, que es uno de los estrados más importantes de la inteligencia humana. El entretenimiento tecnológico es bueno para que ganen cierta independencia pero, en exceso, hace a la persona menos conectada consigo mismo y con su entorno; cosa que la lectura, en el ambiente adecuado (el calor y la libertad del hogar), puede complementar muy bien, tocando incluso las áreas de la espiritualidad y la ecología humana, tan necesarias hoy y mañana.

Golcar Rojas
23 de octubre, 2010

Este comentario, robado al escrito de Yoyiana Ahumada: “Cabrujas: el hijo pródigo de Catia”, podría darnos una pista importante sobre lo que hacer para motivar la lectura en los jóvenes. SophiaF 22 de Octubre, 2010 “Tengo 21 años, para aquel entonces yo era una niña apenas, y no pude disfrutar de cerca de la obra de este gran venezolano, pero por alguna razón desconocida he llorado leyendo este excelente escrito, me ha conmovido y me ha despertado unas ganas desesperadas de saber quién era, qué hizo, cómo sonaba su voz o a cuántos habrá influenciado con su intelecto. Gracias por compartirlo”.

M. Finol
25 de octubre, 2010

Esto es un rollo porque el uso de la tecnología está re-wiring nuestros cerebros, moviendo los cables y por eso los jóvenes que están mucho tiempo en la computadora, en internet, tienen menor tendencia a leer: sus cerebros se están programando pero fijar la atención por menor tiempo en sus tareas, es decir, para lo que llamamos el multi-tasking. Hay un libro muy bueno sobre ese fenómeno, se consigue en pdf por internet, que se llama “iBrain: Surviving the technological alteration of the modern mind”.

ATAMAICA MAGO
25 de octubre, 2010

Y es que otro problema se manifiesta cuando la lectura se concibe como una tarea y no un ejercicio vocativo. La responsabilidad no es del medio donde han “crecido” estas nuevas generaciones, sino de la manera cómo se afronta. La tendencia a leer es de propuesta; qué hacer y cómo hacerlo sin que se condicione al medio virtual ni a los jóvenes a prescindir del mismo.La era digital es un hecho; como lo fue la impreta en su tiempo, la radio, televisión y demás fuentes de comunicación. Y curiosamente también generaron el mismo debate y confrontación de pareceres porque “leer” ha sido un problema más de motivación,interés, convicción que de factores externos.

Verónica De Sousa
25 de octubre, 2010

M. Finol, ¡gracias por la recomendación!

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