Actualidad

Ansiedad digital

"Si somos consistentes con la necesidad de adaptarnos a una vida digital, entonces la literatura seguirá siendo literatura sin importar el soporte y la única clasificación admisible, subjetiva y personal, es la que etiqueta a algunas obras como “buenas” y a otras como “malas”."

Por José Ramírez | 16 de agosto, 2010

Auto-retrato. José Ramírez. 2009.

Cuando escuché por primera vez el término “avatar”, usado en el contexto de las comunicaciones digitales, me impresionó como podemos realizar tropismos tan sensacionales, no sólo llevar la re-encarnación a nuestra cotidianidad digital, con una dosis importante de misterio, sino también cambiar la dirección del término: el avatar digital no es una imagen re-encarnada, sino más bien una imagen descarnada, una proyección de nosotros que va (o que debería ir) por su cuenta.

Pero es difícil mantener esa segunda vida, al menos en la orientación radical que plantea, por ejemplo, second life (http://www.secondlife.com), que ofrecen la posibilidad de cambiar de apariencia, modo de pensar y que no se dudan en ofrecer la felicidad en 3D. Estamos yendo y viniendo del mundo físico al digital. Nuestro supuesto avatar es realmente una proyección con la que no estamos conformes, nos causa ansiedad perder la conexión con el mundo físico, acaso el ego no se alimenta igual.

Hace unos meses unos amigos, físicos y digitales, que comparten conmigo la rutina de alimentar blogs, idearon una serie de encuentros físicos alrededor del concepto de “literatura blog”. Al primer encuentro asistí y pocas veces me he sentido tan incómodo. En una librería, un computador con un video-beam proyectaba los blogs de cada uno de los participantes, mientras estos leían en voz alta, a veces con el apoyo de papel, lo que se proyectaba en la pantalla.

¿Por qué hacer esto? ¿Para qué sacar a los blogs de su ámbito digital, por qué encontrarnos para leer juntos de una pantalla?. Esa naturaleza solitaria, “avatarizada”, de los blogs, esa metáfora de la botella al mar, ¿necesita acaso de la confirmación física?

Pero los blogs no son la única manifestación digital que presenta este comportamiento, que provisionalmente llamaré ansiedad digital. Los usuarios de twitter, la panacea de la comunicación digital instantánea, han organizado eventos llamados “Tweet and tequeños”. ¿Para qué?, pues para verse, confirmar que existen, asumo que comerse unos tequeños y tomar algo. Las fotos de los eventos son muy simpáticas, en el estilo de los encuentros de ex-alumnos, todos van con etiquetas en el pecho con su “nick” y uno presume que las eventuales presentaciones serán algo así como “¡Hola!, así que tu eres @twiterman”, a lo que seguirá un recuento del anecdotario de los replies y retwits que han compartido.

En el último aniversario de “El Nacional” se entregaron los “Twitter awards”, para escándalo de muchos y disgusto de otros. Esa entrega de premios opacó casi totalmente el merecido premio de Miguel Gomes como ganador del concurso de cuentos, que ya era suficiente como para sentir disgusto. Los anuncios de los premios tenían de fondo una pantalla gigante que reproducía los twits relacionados con #ElNacional y uno sentía que los que subían al escenario a recibir sus premios eran verdaderos avatares, algunos incluso con franelas preparadas para la ocasión con su “nick”.

Hace unas semanas se abrió la convocatoria de la “Bienal Internacional de Arte Contemporáneo ULA 2010 – La Pantalla y el Marco”. La bienal explica su propósito como “diálogo entre los lenguajes visuales radicalmente desmaterializados que dominan los territorios de las dos últimas décadas y los que, apropiándose de los conceptos virtuales de las nuevas tecnologías, retornan a los formatos y elementos materiales en el concepto Marco.”. Me parece muy lúcido de parte de los organizadores el entender que existe un “retorno” de lo digital a lo que, de manera muy apropiada, denominan materialidad. De hecho la bienal abre la convocatoria para propuestas de “arte digital” y “arte material”, las cuales compartirán las paredes de la exposición, unas en pantallas y otras en marcos, de aproximadamente las mismas dimensiones.

Ahora bien, ¿el hecho de que el arte, sea pintura, fotografía, literatura, se presente en una pantalla, lo convierte en arte digital? ¿La literatura publicada en blogs, websites, twitter, constituye una categoría diferente?, ¿existe tal cosa como “ciberliteratura”? Yo me resisto a que un medio que lo que hace es cambiar el paradigma de distribución y el soporte de producción del texto cambie la categoría de la cosa en . “La Pasión Según G.H.”, que, a falta de una versión “material” ubicable en nuestro país, me vi obligado a leer en formato digital, ¿se ha convertido acaso en ciberliteratura por razones de extinción material?

Si somos consistentes con la necesidad de adaptarnos a una vida digital, entonces la literatura seguirá siendo literatura sin importar el soporte y la única clasificación admisible, subjetiva y personal, es la que etiqueta a algunas obras como “buenas” y a otras como “malas”.

Estamos confundidos, ansiosos, no sabemos cómo manejar con propiedad nuestra vida digital, sea como doble vida, esquizofrenia, excursionismo o como quieran. Como en las mascaradas, luego del baile, esperamos el momento para quitarnos las máscaras y descubrir finalmente quién era la negrita.

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Foto: Auto-retrato. José Ramírez. 2009.

José Ramírez 

Comentarios (6)

Kira Kariakin
17 de agosto, 2010

Hacer un encuentro para leer blogs no es diferente a hacer un recital de poesía o una conferencia literaria. Siempre hay una necesidad humana de ponerle cara a sus autores favoritos y de conocerlos o entre autores, de conocerse. No veo la diferencia. Pero si veo que el soporte digital conlleva posibilidades para nuevas formas de expresión en donde se combinan distintos soportes como música e imagen con el texto y ello pudiera dar lugar a otro modo de expresión que podría ser llamado ciberliteratura, como en su momento el video dio lugar al video arte, etc. Esto creo que está ocurriendo pero todavía está en proceso de definirse. Independientemente de categorías taxonómicas concuerdo que al final siempre habrá cosas buenas, malas o regulares y esos juicios siempre dependerán del criterio del que juzga que será para algunos correcto y para otros no, como siempre.

Abel Rodríguez
17 de agosto, 2010

Buena reflexión, amigo Ramírez. Imagínate lo que nos cuesta ser consistentes a nosotros los sesentones, a quienes nada nos sustituirá el placer (¿o el morbo?) de “meterle mano” y, cuando “aplica”, los otros sentidos a la literatura materia. Ahora, seríamos bien tontos si no nos aprovechamos de esa forma de “democracia de la estética”, en fin, del manantial de la palabra que, mediante la magia de los dedos, fluye infinito de la red. ¿Cuál dilema? Lo tendrían acaso sólo quienes, por demasiado jóvenes, desconocen el deleite que significa un ladrillo en el sobaco. Un abrazo.

Alexandre D. Buvat Irazábal
17 de agosto, 2010

Excelente escrito, que llama a la reflexión. las llamadas redes sociales, se basn al parecer y según se puede evidenciar en dos cosas: avances tecnológicos con mercado y un mercado de chismosos, elementales y con dinero.. La comunicación “Twittera” Casi es una Casa de vecindad gigante y sin dimensiones físicas conocidas en la que todos los residentes chismean de todo al mas elemental nivel de información, de formación y de desarrollo cultural basdo en lecturas y estudio, en esa red se cuelan lavanderas, estudiantes, la forma de vivir la juventud, malandros, policías y ladrones de cuello blanco. Realmente da algo como mas que dolor, desgarramiento interno, al ver la via por donde transitará el futuro y que hasta se reunan para en evntos tecnológicos comenten la calidad de sus chismes, lo que tiempo atrás eran temas vivos de café u otros lugares, pero vitales, orales, escritos, pensados, vividos, bebidos, sufridos y hasta llegaban en algunos casos a trascendentes, se transforman en mensajes básicos sin rostro, de personas que parecen ansiar un reconocimiento asi como.”¿ves?, soy realmente uno de los grandes de lo vcirtual y mi realidad es un mundo intangible, digital”” Freud, Jung, el hombre y sus símbolos, entre otros ¡seguirán teniendo vigencia?

Lothar
24 de agosto, 2010

La música donde se escuche será música. El medio no tiene importancia, lo importante es el mensaje. Buena lectura.

Israel
28 de agosto, 2010

Interesante nota para la reflexión. Y dejo acá par de cosas sueltas, un poco díscolas porque no tengo ahora muy buenos sentimientos. El rollo del formato. Lo que se llama soporte y esas cosas. Aunque creo haberme perdido poco en la Internet, creo que cabalgo esto desde el 97; a menos de la internet para la gente de a yema, sigo siendo muy conservador, conservador en todos los sentidos, porque le temo a lo fugaz, ya para eso tengo la vida. Decía que el tema es el formato o la publicación y la legitimidad que da el soporte. Por ejemplo, cuando compro un libro de mi Admirado Donoso, entiendo que estoy comprando una copia de su original a través de una figura legitimadora, su editorial, su comité de lectura, sus bla bla; es como ir al Reina Sofía y taerse un Picasso, no es lo mismo que bajarse el mismo Picasso en JPG. José, hace unas navidades me hiciste llegar una foto, en un marco, coño pana, me he bajado cientos de fotos tuyas de la red; pero mataría si se meten con la del marco tangible, mi original o mi copia de un Ramírez; he allí la vaina, como diría el grande de Avón. El libro para mi tiene un poder legitimador, digo el impreso, del que carece la red. Ese maldito papel, vale. Sin embargo llegará el formato, el soporte, el elemento legitimador de la obra; por los momentos, controlo mis ansiedades y le doy a cada soporte, o trato de darle, su justo valor, claro, siempre esto es subjetivo para mi. Felicitaciones por la invitación que nos haces a reflexionar sobre un tema piña.

Yucef Merhi
6 de septiembre, 2010

Apreciado José: Antes de definir lo que es arte digital es necesario aclarar que la terminología para las formas tecnológicas de arte siempre ha estado sujeta a modificaciones. Lo que hoy se conoce como arte digital ha atravesado por numerosos cambios de nombre desde que emergió inicialmente. En los 60s se conocía como ‘arte electrónico’; luego, en los 70s, se hizo llamar ‘arte computarizado’. Durante los 80s se le designó como ‘arte multimedia’, vocablo que sigue vigente en Venezuela. Para los 90s ya era conocido como ‘arte digital’. Actualmente se habla de ‘nuevos medios’, un término que fue usado al final del siglo veinte para designar trabajos experimentales en el cine y el video, así como en el arte sonoro y otras formas híbridas de arte. Pronto, probablemente, se hablará de un ‘arte mediático’ (media art), aludiendo a los tecnificados medios de comunicación. La fluctuación del significante en el arte que se sirve de la tecnología tiene, a mi parecer, una relación lindante con el progreso de la tecnología. Aquello que conocemos como ‘arte digital’ se ha convertido en un refugio para un variado número de medios y prácticas artísticas, que a pesar de tener en común el atributo digital, no se reducen necesariamente a la misma experiencia plástica. Una de las distinciones básicas pero cruciales que hay que tener en cuenta es el arte que utiliza las tecnologías digitales como una herramienta para la creación de contenidos tradicionales -como la fotografía, la impresión, la escultura o la música- y el arte que emplea estas tecnologías como su propio medio, siendo producido, almacenado y presentado exclusivamente en el formato digital, haciendo uso de las propiedades participativas o interactivas. A pesar de que ambos tipos de arte comparten las mismas características propias de la tecnología digital, generalmente se diferencias en su representación y propiedades estéticas. Estas dos categorías no constituyen una clasificación definitiva, sino un diagrama preliminar de un territorio cuya naturaleza es híbrida y cambiante. A pesar de que las categorías y las definiciones pueden resultar útiles identificando y distinguiendo ciertas características de un medio, ellas pueden ser peligrosas en el establecimiento de límites predefinidos para aproximarse y entender una forma de arte, especialmente cuando ésta todavía se encuentra en constante evolución, como es el caso del arte digital. Saludos y ¡adelante con la reflexión!

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