Diario de Alejandro Oliveros

Diario: poesía moderna y poesía china

Por Alejandro Oliveros | 9 de diciembre, 2009

ezra_poundHace justo 100 años, Ezra Pound, el formidable poeta norteamericano nacido en Idaho, que es como decir el medio de la nada, en un “país bárbaro y semisalvaje”, fundó el primer movimiento literario de la poesía moderna de lengua inglesa. Por supuesto, la palabra “moderno”, no tenía todas las repercusiones que adquiriría más tarde. Pero Pound estaba claro en algo: la poesía del siglo XX no podía ser escrita de acuerdo con el estilo y la sintaxis del ochocientos, en especial del ochocientos tardío, ese compendio de todo lo malo que habían dejado las grandes poéticas el pasado, desde el romanticismo hasta el simbolismo. Hacía falta buscar otros modelos, y mientras más lejos mejor. Así, se dedicó a estudiar y rescatar del olvido las grandes realizaciones de la poesía egipcia, provenzal y, en especial, la china.

Lo que aspiraba el norteamericano era a una lírica que enfrentara los restos de ampulosidad de los decadentes herederos del romanticismo, en todas sus vertientes. Pound fue uno de los primeros, más tarde lo harán otros como Huidobro y Reverdy, en insistir en las posibilidades de la imagen poética. Por eso llamó “imagiste” a su movimiento, traducido al castellano con el cacofónico “imaginismo”. Lo cierto es que Pound encontró entre los poetas chinos lo que andaba buscando: precisión, brevedad, imágenes y no conceptos, sustantivos y no adjetivos, nada de sentimentalidad ni “babosa emoción”. Estudió el chino desde joven y pasó el resto de su larga vida estudiándolo. En 1914 publicó Cathay, donde recogió parte de sus traducciones de ese idioma. Nunca supo tanto chino como los catedráticos de las universidades anglosajonas, pero le sobraba inteligencia poética, oído y sensibilidad. “Canción de los arqueros de Shu” es uno de los textos de ese libro. La traducción al castellano es de Carlos Viola Soto:

Henos aquí, arrancando los primeros brotes de los helechos

y preguntándonos: ¿cuándo volveremos a la patria?

Henos aquí porque el Ken-nin es nuestro enemigo,

no tenemos tregua por culpa de esos mongoles.

Devoramos los tiernos brotes de los helechos

y cuando alguien habla de retorno los demás se llenan de tristeza.

El alma afligida, dura es nuestra congoja y estamos

hambrientos y sedientos.

Nuestras defensas son inciertas, ¿quién puede

dejar que su amigo retorne?

Devoramos los viejos tallos de los helechos

y pensamos: ¿podremos regresar en octubre?

La corona tiene graves problemas y nosotros no tenemos tregua.

Honda es nuestra pena pero no querríamos volver a la patria.

¿Qué flor está ahora en floración?

¿De quién es esta carroza? Del General.

Hasta sus caballos están fatigados. Y eran fuertes.

No tenemos descanso; tres batallas por mes.

Por Dios, sus caballos están fatigados.

Los generales en sus cabalgaduras, los soldados a pie.

Los caballos están bien amaestrados y los generales

lucen flechas de marfil y aljabas adornadas

con piel de pescado.

el enemigo es rápido, debemos ser prudentes.

Cuando partimos los sauces estaban grávidos de primavera

y volvemos con la nieve;

Marchamos lentamente y estamos hambrientos y sedientos.

Nuestro corazón está lleno de congoja, ¿quién sabrá

de nuestra pena.

Bunno (c. 110 ac)

Alejandro Oliveros Alejandro Oliveros, poeta y ensayista, nació en Valencia el 1 de marzo de 1948. Fundó y dirigió la revista Poesía, editada por la Universidad de Carabobo. Ha publicado diez poemarios entre los que figuran El sonido de la casa (1983) y Poemas del cuerpo y otros (2005). Entre sus libros de ensayos destacan La mirada del desengaño (1992) y Poetas de la Tierra Baldía (2000).

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