Arte

Contextualismos

Por Prodavinci | 13 de junio, 2009

Paso por allá

Contextualismos

Por Félix Suazo

Conversando con el curador Jesús Fuenmayor acerca del déficit crítico que se advierte en el panorama artístico venezolano, arribamos a la hipótesis de que “la situación país no deja ver el arte”. Cavilando sobre esta drástica suposición, me preguntaba cómo es posible que la “situación país” pueda eludir la nomenclatura del arte, incluso a las proposiciones artísticas que intentan dialogar con su entorno abiertamente. Se puede entender que la pintura de bodegones y paisajes no lleguen a tocar esa realidad y, en consecuencia, dicha realidad se manifieste indiferente ante ellas. Pero ¿cómo explicar que también se soslayen trabajos de fuerte gravitación contextual como los de Juan José Olavarría en torno a la iconografía de nuestra historia reciente, las fotografías de Luis Molina-Pantin a partir de Best Sellers consagrados a políticos y estadistas, los videos de Juan Carlos Rodríguez basados en los estereotipos de la llaneridad, las patinetas de José Antonio Hernández-Diez intervenidas con retratos de encapuchados, las acciones de Argelia Bravo a propósito de la comunidad transexual y las indagaciones de Javier Téllez acerca de la locura y el poder?.

Aparentemente, hay consenso en torno a la calidad de estas propuestas; como la hay respecto a las obras de Meyer Vaisman, Héctor Fuenmayor, Eugenio Espinoza, Alfred Wenemoser, Antonieta Sosa y Pedro Terán, por citar algunos casos. Pero: ¿Ha explicado alguien por qué son consistentes estas obras, más allá de la coherencia discursiva con que han sido resueltas o más allá de las convenciones prescriptas por el campo para el análisis tales obras? ¿Cuántos de nuestros críticos han intentado ofrecer interpretaciones o reflexiones que conecten la probada excelencia de estas y otras proposiciones con el contexto en que ellas se producen y exhiben?

No es mi intención afirmar que en Venezuela no hay crítica de arte, pero si debo subrayar la flácida efectividad de la existente, cosa que no se debe a la falta de formación o de criterios, sino al sesgo metodológico que les impide tratar con “la situación país” a través del arte y los artistas. Si las premisas del razonamiento anterior son correctas, entonces no es “la situación país” la que no deja ver el arte, sino el prisma o la óptica empleada para aproximarse a las producciones actuales. Para analizar un arte de contingencias hace falta una crítica contextual; esto es, una crítica sujeta a las circunstancias; que reconozca la inestabilidad axiológica de su objeto; que se entienda en su condición conjetural y que asuma sin complejos la relatividad de sus argumentos. Como dice Fuenmayor, no necesitamos una crítica que se dedique solamente a la construcción ensimismada del campo de la crítica sino que se concentre en la penetración de su objeto.

Claro que sobre esto último no hay consenso: mientras la Crítica Cultural merodea “las zonas de emergencia de prácticas artísticas y literarias igualmente riesgosas” a partir de una escritura “informal” y “desensamblada” (1); los Estudios Visuales se centran en las “demandas ontológicas de la imagen” (2). Ambas corrientes, sin embargo, se afirman desde una postura no-disciplinaria y antiacadémica, intentando el reencuentro con una realidad que es irregular y discontinúa como el arte que la refiere.

Notas al pie

(1) Richard, Nelly. Arte, cultura y política en la Revista de Crítica Cultural

(2) Los estudios visuales y el giro icónico

Prodavinci 

Comentarios (8)

Jesús Fuenmayor
13 de junio, 2009

Para entender por qué la crítica divaga tanto, está muy bien pasearse por los estudios culturales, así como está bien pasearse por los estudios visuales para entender por qué para la crítica la imagen desplazó al arte. Pero para hablar desde el arte quizás habría que pasearse por el “seguir viviendo” adorniano que Hal Foster hace suyo en “Este funeral es por el cádaver equivocado”, en un libro, Diseño y delito (Akal) en el que ante el hastío por la muerte de arte (y todo lo demás) se plantean otras alternativas a la pregunta “y qué viene después?”.

pablo antillano
13 de junio, 2009

Esta claro que existe eso que Suazo llama flácida efectividad en la crítica de arte, y que los estudios sobre las artes visuales no solamente son escasos sino que se muestran como rehenes de sus propias carencias teóricas o conceptuales…Los artistas, sin embargo, no han cesado de trabajar en una extraña puja con los tiempos actuales … ( o una puja con los extraños tiempos actuales…) …Habría que agregar a esta “contextualización” una suerte de reducción dramática de los espacios de deliberación… que contribuye a un adelgazamiento de los instrumentos de la interpretación del momento…Este Prodavinci es la prueba misma de la necesidad de espacios públicos de discusión, su aparición ha sido como un flechazo en el corazón de la modorra , una sacudida a la atmósfera de reclusión que ambienta la acción creativa … Muy bien por Suazo

Francisco Padrón
13 de junio, 2009

Hay arte, pero no hay crítica. Es lo que entiendo de esta columna y de la anterior sobre arte en Prodavinci. Bienvenida la crítica. Recomendación: ojalá los artistas jóvenes que mencionas en el artículo pudieran interactuar de alguna manera en la columna.

Ali Gonzalez
19 de junio, 2009

Se requiere hacer reformas en la enseñanza del arte en nuestras escuelas e universidades Para desarrollar mejores producciónes criticas en el mundo del arte venezolano. Es curioso que se este planificando nada mas y nada menos que una universidad de las artes y ni el sector oficial ni sus opositores han tomado en cuenta este detalle de suma importancia

Prodavinci » Archivo de: » Contextualismos: esfera pública (parte II)
6 de julio, 2009

[…] -Contextualismo […]

eugenio espinoza
19 de agosto, 2009

Se dice que la flor del lotus ,nace en el fango.

Quizas por falta de una adecuada lectura critica,en Caracas ha existido esa insesante y atrevida creatividad.

Todo comenzo con Barbaro Rivas.

Desafinadamente pienso que Venezuela es un pais de poetas,alli la literatura se expande sin contradiccion. Solo que es otro mundo,de tinieblas invisibles, y cercado por otras leyes no visuales.

En Brasil,la revolucion artisitca que ocurrio hace medio siglo,(hasta ahora) fue producto del interes de los poetas y filosofos en las artes visuales.

Ellos abrieron el camino simultaneo a los artistas. Es un caso emocionante.

Me pregunto si podria haber esa tal critica en el arte,si aun los poetas o letrados no salen de las aulas de la UCV?

Quizas la respuesta esta en que Brasil no fue conquistada o demolida por los espanoles,sino que fue liberada de los Portugueses por el propio hijo del Rey de Portugal;de allai el concepto de unidad… (semiunidad?)

Hilda Fé Medina C
22 de agosto, 2009

Hay una gran añoranza por la crítica. Está manifiesta, bien para reivindicarla o cuestionarla y hasta matarla, pero parece necesaria. ¿Por qué?, genera debate, reacción y profundización en el discurso del campo del arte, donde la imágen, aunque autosuficiente, requiere para su comprensión diálogo. Es cierto, y no quiero ser reduccionista, como dice Eugenio al referirse a Caracas donde sólo existe esa incesante y atrevida creatividad, cuándo proviene de todo el país, siendo en Caracas, es verdad, donde la posibilidad de exponer y confrontar es amplia. Hay una producción incesante, pero ¿quien está recogiendo todo esto?, ¿quien lo está estudiando e investigando?, cuándo las instituciones estadales han demostrado desinterés en ello.

Hilda Fé Medina C
22 de agosto, 2009

En este momento, quien está llenando este vacío, es la iniciativa privada y no tienen estructura suficiente para que de manera sistemática ocurra. Sin embargo, hay que agradecer esta iniciativa en cuánto a registros que están realizando a través de videos, catálogos, pág web, etc, como el caso de Prodavinci, muy bien reseñado por Antillano, cuándo dice “su aparición ha sido como un flechazo en el corazón de la modorra”.

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