Desarrollo

Víctor Guédez y la inversión social de las empresas

Por Prodavinci | 11 de junio, 2009
Prodavinci 

Comentarios (3)

mario briceño L
21 de agosto, 2009

Un compromiso social asume quien funda una empresa y contrata personal para operarla. Los socios están comprometidos con la sociedad, iniciando éste desde el primer empleado contratado, subiendo hasta llegar a la nación en su totalidad. La empresa es su gente. Es grande porque su gente es grande. Allí la responsabilidad del empresario. La empresa gana dinero en cantidad que la hace ser muy rentable; pues bien, ahora se debe considerar a la gente que produjo este superhabit. Con los años la empresa deja de ser propiedad de los accionistas como únicos dueños. Moralmente debe tener una participación la fuerza laboral que ha hecho que prospere. Cuando una empresa no tiene escrúpulos, sus ganancias son tan grandes como así pueda ser, aunque sea en detrimento de la sociedad, por el solo benefio de los accionistas. Esta empresa debe ser regulada, de inmediato. Está perjudicando a la sociedad como un todo: a la mayoría. El empresario debe tomar conciencia y darse cuenta que él es la parte más arriba de la pirámide de al estructura social y por eso debe dar el ejemplo de rectitud, providad, afecto, inteligencia. Todo lo contrario trae como consecuencia una sociedad en pleno decaimiento

Jose Ricardo Thomas
22 de agosto, 2009

Mario, en el mundo real eso no es así. La neurobiologia, te indica que no todos los seres humanos son iguales. De cada 100, solo 5 tienen la genética necesaria para convertirse en lideres de empresa. Y de esos 5, solo 3 tendrán éxito.

Por otro lado, la pirámide a la que haces referencia, es una cadena alimentaria. Al tope de la cadena esta el gobierno actual y sus muy erradas políticas, basadas en la distribución de la pobreza y no la creación de valor social.

mario briceño L
23 de agosto, 2009

Respeto su punto de vista y creo que llegar a una discusión no traería nada fructífero. No la comparto en absoluto ya que hemos llegado a tener una estructura empresarial incapaz de superar los estados infantiles de una sociedad inmadura socialmente. Cualquier cosa que se salga de los paradigmas creados por este mal llamado empresario (con sus excepciones, por supuesto) es motivo de guerra en contra de quien quiera hacer ver al empresario como ente social que trasciende las pequeñeces de los actuales. No se trata de ser comunistas, ni seguir el esquema de Chávez (esquema éste de insanidad total). Se trata de ver al empresario como actor activo en las mejoras dinámicas y globales de la sociedad, como un todo. Esto implica una madurez importante y una concientización del rol social del empresario; no solo para su ilimitado deseo de beneficios, (que rayan en la grocería más obcena y vergonsoza), sino como dinamo de los procesos evolutivos socilaes. Tal vez una posición inflexible y de poca comprensión sobre este tema hace que las personas salgan con infinidad de respuestas de tan tamaña incongruencia que la cosa es mejor dejarla a su nivel de comprensión ya que no está adecuado para niveles de mayor comprensión. Es entendible en un medio de tan poca capacidad de análisis social como en el que vivimos.

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