Arte

Vasco Szinetar y Re-tratados en Prodavinci

Por Prodavinci | 11 de junio, 2009

Nos complace anunciar que a partir de mañana publicaremos las fotos de la exposición Re-tratados del gran fotógrafo venezolano Vasco Szinetar. Presentaremos una foto semanal durante todos los viernes. A continuación podrán leer la presentación de Re-tratados realizada por Sergio Dahbar.

Re-tratados

Por Sergio Dahbar

No se trata de una compulsión que debemos subestimar así nomás. Artistas que son conocidos por su aversión a la fotografía han sucumbido ante el lente del venezolano Vasco Szinetar, así como ciertas víctimas se dejan comer por un león inexplicablemente, paralizados ante el pánico y la siniestra convicción de que no podrán hacer nada para evitarlo.

También he conocido celebridades que han esperado años por una oportunidad para ingresar en su colección de retratos y al fin, por una gracia del azar, conocen lo que ocurre cuando entran en el baño y comparten esos instantes con el fotógrafo ante el espejo. Suelen salir relajados y diferentes, como si una experiencia que no puede explicarse con palabras hubiera tenido lugar en esa pequeña zona de intimidad.

He seguido de cerca este ritual en escenarios tan diversos como Cartagena de Indias, Guadalajara, Ciudad de México, Bogotá, Caracas, Nueva York, París o Biarritz… Szinetar ha adquirido una destreza notable para reconocer qué baños funcionan mejor y cuáles representan retos para capturar un acto de creación que no puede repetirse más de una vez. Y es dueño una habilidad persuasiva impresionante que convence hasta personalidades poderosas de que lo acompañen al baño a tomarse una foto.

La idea convencional que priva en numerosos textos sobre el arte del fotógrafo resulta sencilla: compone un escenario curiosísimo -el mítico tocador donde el cuerpo encuentra desahogo y la vanidad respira a sus anchas- para capturar expresiones inesperadas de celebridades de la cultura universal. Pudiera ser.

Prefiero disentir en este momento de esa verdad. Tengo la impresión que Vasco Szinetar trabaja desde hace más de treinta años en una autobiografía que no concluye aún. A esa fiesta de la identidad, su identidad, que muta según los años y el humor, han sido invitados desde el primer momento notables personalidades, como Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Tomás Eloy Martínez, Marcelo Birmajer, Jorge Volpi, Mario Bellatín, Hector Abad Facciolince, Alberto Barrera Tyszka, Junot Díaz, y Fernando Iwasaki, entre muchos otros.

Todos sus huéspedes han participado de la celebración de su rostro cambiante y han seguido la ruta de su viaje vital a través del espejo. El juego de identidades que propone su arte resulta infinito. La fotografía pretende convertirse en un espejo de la realidad. Pero este artista duplica esta ambición al incluir otro espejo, el del baño, que multiplica los sentidos de su propia imagen, de la que propone el testigo convocado para cada ocasión, y así establece un diálogo que no tiene comienzo ni fin.

Observemos con cuidado la composición del escritor Mario Bellatín. No ocurre en un baño, sino en un cuarto de hotel, donde el garfio del escritor se reproduce en un encuadre fantástico que es a la vez fotografía y pintura realista. Es una postal estática, pero paradójicamente posee la multiplicidad de enfoques y tiempos que suelen mostrar las imágenes en movimiento. ¿No es acaso éste uno de los tantos milagros que convoca la obra de Vasco Szinetar?

Prodavinci 

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