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Ravshan Sayfiddinovich Ermatov, El Extraño; por Diego Fonseca #LosÁrbitrosDeBrasil

Ravshan Sayfiddinovich Ermatov, El Extraño; por Diego Fonseca 640

Uzbekistan. Miembro del Kaganato Túrquico de Bumin Khan, parte de la Dinastía de los Timúridas, sección del Imperio Ruso del siglo XIX y de la Unión Soviética del XX. Territorio de uzbekos, turkmenos, afganos y kazajos. El 49° lugar en el ranking de FIFA, una lonja de cordero seco entre las selecciones de Corea del Sur y Burkina Faso. El fútbol uzbeko es una celebración del voluntarismo, apenas mejor que Finlandia, peor que el de Guinea o Islandia. En Uzbekistan hay más chivos que pelotas. 

Y sin embargo, Ravshan Sayfiddinovich Ermatov: tal vez, el mejor árbitro del mundo.

Ermatov es una extrañeza. En 2010, la FIFA concedió la apertura del Mundial al árbitro correcto del lugar equivocado. El Extraño Ermatov mantuvo la cabeza fría sin echar mano a las tarjetas desde temprano aun cuando entraba en ebullición la tensión entre los futbolistas de México y Sudáfrica. La prensa inglesa lo apodó Easy Rider por su habilidad para conducir a jugadores volátiles. El Extraño Ermatov dirigió cinco partidos en Sudáfrica, incluida la áspera eyección de Argentina por Alemania y la tirante semifinal entre Uruguay y Holanda. Fue un récord absoluto y quedó en manos de un debutante de 32 agostos. Dos años después la FIFA le daría la conducción del tercer puesto de los Juegos Olímpicos de Londres y uno más tarde vería a Brasil arrollar a Italia 4-2 en la Copa Confederaciones.  

Antes de que su foto entrase a la vitrina de Google, El Extraño Ermatov era instructor de fútbol en una escuela de Tashkent, pero para 2012, cuando ya había dirigido suficiente, comenzó a ser señalado como el Pierluigi Collina del futuro. Los expertos dicen que durante los próximos ocho años no habrá evento grande en que no tenga un papel de nota. Nacido en 1977, el año de la sanción de la última constitución soviética, El Extraño Ermatov llegó a Brasil como el árbitro más experimentado del mundo, con 114 partidos en la bolsa, tres más que Howard Webb, el inglés que dirigió la final de Sudáfrica. Si hay un hombre destinado a silbarse el juego definitivo de Brasil ese es el uzbeko improbable.

Tal vez porque en casa la pelota escaseaba y no había que perderla de vista, El Extraño Ermatov sigue los partidos como perro de campo. Transita con la delicadeza y elegancia de quien aprendió a esquivar todo en terrenos pedregosos. El Extraño Ermatov no deja golpear y, como si su origen lo condicionase, suele cortar el juego antes de ver la revolución. Dice que le da igual dirigir un partido de ligas multimillonarias que a los niños de su escuela. El hombre cree en la justicia universal del buen pie: “Mi tarea es proteger a los buenos jugadores y controlar a los problemáticos desde el principio”.

En los faldeos de Uzbekistan domina el silbido del viento y el desierto manda la contemplación. Una entrevista con El Extraño Ermatov es un camino de regreso al silencio. Habla poco, y habla generalidades. ¿Su mejor momento en el Mundial 2010? Ganar experiencia. ¿Su actitud en cada partido? Ganar experiencia. ¿Su paso por la Copa Confederaciones? Trabajó muy duro, para ganar experiencia. El Extraño Ermatov es un tipo corriente como el pasto. Ve películas, escucha músicas, pasa tiempo con su familia y sus amigos. 

Jordania, una selección abúlica, dejó fuera a Uzbekistán de Brasil 2014. El máximo goleador uzbeko es Maksim Shatskikh, jugador del FC Arsenal Kiev, un club en bancarrota que fue expulsado del fútbol de Ucrania en 2013. El Extraño Ermatov, un juez correcto, es la gran figura de un país revuelto. En 2010, el presidente Islam Karimov citó en sus oficinas al Extraño Ermatov para concederle el título honorario de O‘zbekiston Iftixori, el Orgullo de Uzbekistan. Poco más que el gas, el poeta muerto Abay Quananbayuli y las cabras negras que producen el mejor moahir del mundo superan en fama al hijo de un árbitro soviético.  

Oscar Wilde escribió: “El hombre puede creer en lo imposible, pero jamás creerá en lo improbable”. El Extraño Ermatov es la imposibilidad probable.

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Ravshan Sayfiddinovich Ermatov es un arbitro de Uzbekistán en Brasil 2014