Blog de Angel Alayón

Los gobiernos y el costo de fingir; por Ángel Alayón

Por Angel Alayón | 21 de octubre, 2015

grito640

Los gobiernos tienden a revelar y difundir información que les favorece a sí mismos. Esta afirmación no es más que la ampliación del conocido principio de la economía de la información que plantea que toda persona tiene incentivos para revelar información que pueda mejorar su posición en cualquier transacción.  Lo contrario también es cierto: nadie revela voluntariamente información que desmejora su posición.

Otra derivación de estos principios es que, cuando sabemos que se oculta información, podemos concluir que la naturaleza de la información reservada sólo puede ser negativa para quien la esconde. Y cuando se trata de economía, no dar información relevante permitiría refrasear la cita de Emerson: lo que callas grita tanto que no me deja escuchar lo que dices.

Durante la mañana del 20 de octubre se presentó el presupuesto 2016 y no se dieron cifras de inflación, ni estimado de tipo de cambio ni se dijo en cuánto podía estar el crecimiento (o decrecimiento) económico. Sin esas cifras no se puede saber lo que está pensando o esperando el gobierno en materia económica, pero no haberlas revelado nos dice que no quieren que las sepamos. Y eso es, en sí mismo, una confesión.

Sin datos confiables ni verificables, los discursos políticos son propaganda. Esta afirmación es una consecuencia de otro principio básico de la economía de la información: las afirmaciones que se hacen en beneficio propio no contienen información. Pueden ser verdaderas o falsas, pero no son ni una cosa ni otra por el hecho de ser dichas en beneficio propio. Ésa es la razón por la que los discursos políticos deben ser recibidos con el descreimiento propio de un ciudadano crítico y también por la que una democracia necesita de fuentes confiables de información que sean auditables y que provengan de instituciones que no dependan políticamente de quien las utiliza a su favor.

Pensar sobre la economía en Venezuela es ahora interpretar lo que grita el silencio.

Angel Alayón es economista. Puedes leer más textos de Angel en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @angelalayon

Comentarios (5)

frank
21 de octubre, 2015

digaselo ab lsa señoras que van al mercado economista Alayon ellas si saben persolnalmente , comoes todo eso .. si comerse el cuento del maquillaje q aplican estos seudo ministros

Freddy Siso
21 de octubre, 2015

El desprestigio del gobierno venezolano, ya es evidente hasta en los planetas vecinos. Dan vergüenza.

Diógenes Decambrí.-
21 de octubre, 2015

Que el Cinismo haya formado parte esencial del discurso chavista desde el inicio de esta pesadilla retrógrada y corrupta, ya es un elemento a tomar en cuenta para asumir el compromiso de ir a Votar sin melindres ni poses exquisitas, pero cualquier reserva debería disolverse al constatar que incluso cuando están obligados a un mínimo de compostura y sinceridad, aumentan el Cinismo y la inherente BURLA a la Ciudadanía, cuya Indignación debe servir de combustible para respaldar las opciones de la Oposición Democrática Unida, la única Alternativa a este desbarajuste insolente que el régimen profundiza sin pudor.

laki
22 de octubre, 2015

Esto del presupuesto sin cifras es como “Es un merengue sin letra, no dice na´”.

Rodrigo J. Mendoza T.
22 de octubre, 2015

Excelente el comentario de Alayon, contundente y elegante en su concisión y claridad.

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