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Las elecciones regionales en el contexto de la crisis institucional; por Carlos García Soto

Fotografía de Verónica Aponte

Fotografía de Verónica Aponte

A tres semanas de la fecha de elección de Gobernadores, quizá convenga repasar los principales aspectos del difícil contexto institucional en el que se van a celebrar.

Las elecciones regionales no son una dádiva estatal

En primer lugar, y aunque pareciera innecesario tener que repetirlo, es preciso recordar que las elecciones regionales no son una dádiva del Estado venezolano para los ciudadanos. Mucho menos, son un elemento de “negociación” que ofrecer, dilatar o suspender temporalmente para proponer acuerdos políticos a la ciudadanía y sus líderes.

Las elecciones regionales son una exigencia constitucional

Por el contrario, las elecciones regionales son una exigencia constitucional, que se deriva del lapso preestablecido que se fija a las autoridades regionales en la Constitución. Conforme a los artículos 160 y 162 de la Constitución, tanto Gobernadores como Diputados al Consejo Legislativo Estadal, deben ser electos cada cuatro años.

Las elecciones regionales son una conquista histórica de los venezolanos

Además, las elecciones regionales son una verdadera conquista histórica de los venezolanos. No se olvide que, como relatamos en otra oportunidad aquí en Prodavinci, hasta 1989 los Gobernadores eran electos por el Presidente de la República, lo que cual terminó siendo una de las manifestaciones de la crisis del sistema político venezolano.

Las elecciones regionales son expresión de un derecho político fundamental

Pero, más allá de ello, las elecciones regionales son expresión de un derecho político fundamental de los ciudadanos venezolanos: nada más, pero tampoco nada menos, que el derecho que tenemos a decidir, en elecciones libres, universales, directas y secretas (artículo 63 de la Constitución) a las autoridades regionales (artículos 160 y 162 de la Constitución).

Las elecciones a Gobernadores han sido convocadas con evidente retraso

Conviene recordar que las elecciones a Gobernadores han sido convocadas con evidente retraso. Estas elecciones han debido ser convocadas, a más tardar, en diciembre del año pasado. Desde el oficialismo se argumentó, falazmente, que tales elecciones no podían convocarse el año pasado debido al procedimiento de convocatoria a un referendo revocatorio que la MUD había impulsado contra el Presidente Maduro. Paradójicamente, como se sabe, ese referendo fue suspendido por tribunales penales, y tampoco se celebraron las elecciones regionales que correspondía celebrar el año pasado.

Las elecciones regionales se han convocado de forma incompleta

Sin embargo, es necesario no olvidarlo, las elecciones regionales han sido convocadas de forma incompleta: el CNE ha debido convocar no sólo las elecciones a Gobernadores, sino también las elecciones a los Consejos Legislativos de los Estados, cuyos períodos también han vencido.

La discusión sobre la conveniencia de ir a las elecciones regionales

El momento en el cual el CNE convocó estas elecciones retrasadas e incompletas no pudo ser más peculiar: justo luego de haberse realizado la “elección” a la Asamblea Nacional Constituyente, que fue denunciada como fraudulenta, ya no sólo en su convocatoria, sino también en su elección, tanto por la opinión pública nacional como internacional. Además, se realizó en un momento en el cual habían mermado significativamente las protestas ciudadanas que comenzaron a principios de abril.

Ese contexto, junto con cierto manejo desordenado del discurso político de la MUD sobre la conveniencia de participar en las elecciones a Gobernadores, provocó la discusión en la opinión pública sobre si debía acudirse o no a la elección. Al final del día, la mayoría de la dirigencia opositora decidió acudir a la elección. Y, como ha ocurrido en otras ocasiones, aún a pesar de la premura, logró resolver de modo bastante pacífico el panorama de las candidaturas.

Ciertamente, quizá el planteamiento sobre las elecciones regionales ha debido promoverse en un contexto más amplio de lucha ciudadana. Quizá ha debido plantearse de modo más claro que la participación en la elección regional es una parte más de la lucha por un cambio democrático, y que su atención no tenía por qué opacar otras formas de lucha democrática.

Las elecciones regionales suponen una oportunidad más de cambio de la correlación política en el país

En todo caso, y más allá de esa discusión, las elecciones a Gobernadores suponen una oportunidad más de cambio en la correlación de fuerzas políticas del país. Es un proceso que inició en diciembre de 2015, con la victoria de la MUD en las elecciones parlamentarias. Según algunas encuestas, pareciera claro que, si no se verifica un fenómeno de amplia abstención, la MUD puede obtener una cómoda mayoría de gobernaciones a lo largo de todo el país.

Los Gobernadores y la ANC

Un aspecto al que convendrá prestar debida atención y anticipación, será las distintas amenazas que sobre los nuevos Gobernadores democráticos pueda suponer la ANC. Esas amenazas pueden ir desde el sometimiento a los Gobernadores a la “aceptación” o “reconocimiento” de la inconstitucional ANC, hasta el vaciamiento de sus competencias a través de normas que pretenda dicta la misma ANC, pasando por la posibilidad de que la ANC pretenda designar autoridades regionales para superponerlas a los nuevos Gobernadores.

Las elecciones pendientes: el resto de elecciones regionales, elecciones municipales y presidenciales

Una vez celebradas las elecciones a Gobernadores, la MUD debería fijarse como meta en su discurso y su acción, la exigencia par que se celebren las elecciones de los Consejos Legislativos de los Estados que, como se señaló, también han debido celebrarse el año pasado, junto con las elecciones municipales, que deberían celebrarse el año que viene, y las elecciones presidenciales, que, conforme a la Constitución de 1999, deben celebrarse en 2018.

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Tal es, en resumen, el contexto institucional en el cual se celebrarán las elecciones a Gobernadores. Un contexto adverso para la causa democrática, para variar, en el que se nos plantea el reto de elegir a nuestros Gobernadores, como un derecho que conquistamos en 1998, y que no debemos dejar nos sea arrebatado.