Oye cómo va

Henry Martínez: el hombre que reinventó el merengue, por Rafael “Pollo” Brito

Por Rafael "Pollo" Brito | 11 de septiembre, 2013

LADO A. En algún momento de nuestra historia, el merengue venezolano, ese merengue rucaniao, estaba mal visto tanto por la “gente decente” y hasta por algunos músicos. Era como decir el reggaetón de hoy. Y eso fue así hasta que llegó Henry Martínez y lo convirtió en la materia prima de su música.

Henry empezó a hacer cosas por su lado, cosas interesantísimas. Pero sectores del mundillo de la música lo rechazaron sin ver a los lados. Le decían que eso era un merengue brasilero, un merengue con bossa nova, porque era mucho más lento. Pero, cosas de la música, se consiguió con Luis Laguna, otro que estaba experimentando melodías y probando con ritmos venezolanos por su lado. Luis era justo el cómplice que Henry necesitaba para reinventar el merengue.

Cuando Henry se incorpora Venezuela 4 y empezaron a hacer su apuesta creativa. Utilizaban una armonía alterada, envenenando los acordes con sextas, séptimas y novenas. Esos no eran los tonos habituales en los que se escuchaba el merengue de las bailantas pero además ellos invertían los bajos con la séptima, la quinta y tercera. Para los lectores que no son músicos, se los pongo así: sonaban bien, muy bien… pero raro. Sabroso, pero distinto.

Hay dos particularidades en esta historia que es bueno tener claras. La primera es que Venezuela Cuatro fue criticada por mucha gente cuando salió, pero lo que le criticaban no estaba muy lejos de lo que querían lograr. Y su apuesta no era ninguna locura: estamos hablando de finales de los años sesenta, cuando la música brasilera estaba subiendo y subiendo, basándose en alterar las estructuras musicales de sus ritmos populares. La segunda particularidad es que el merengue venezolano no es una cosa sencilla y hay mucha gente, incluyendo músicos profesionales, que no logran captarlo como es, con todas sus potencias. Imagínense eso pero con la armonía alterada. Además, el merengue tradicional está en un tempo de 5 por 8, pero el que ellos hacían tenía una melodía sincopada, era más cantado y, por lo y tanto, más difícil. La gente lo escuchaba y, claro, decían: “Bueno, ¿y esto qué es?”.

Pero no hay mejor manera para que la gente se acostumbre a un sonido que poniéndolo a sonar. Empezaron a componer una gran cantidad de temas y, al tiempo, el milagro se había logrado. La gente cantaba los temas de Henry Martínez y Luis Laguna. Consiguieron letras que todavía funcionan hasta para dar serenatas, pero lo bonito y valioso es que también consiguieron su tempo, su armonía, y sus sonidos propios. Puede sonar como algo sencillo, pero gracias a ellos dos el merengue pasó de ser bailado a ser escuchado.

Uno de los temas más conocidos de Henry y Luis es “Criollísima”, y esa canción es prácticamente lo opuesto a lo que acabo de contar. Pero hay que aclarar que esa melodía la hizo en 1968 y no fue sino en 1978, diez años después, cuando Laguna le hizo la letra. Es un tema que tuvo su propia evolución, pero les pongo un ejemplo maravilloso de sus otras canciones: ¿saben cuándo se rompió el paradigma de no utilizar música venezolana como el tema de una telenovela? Cuando usaron “A tu regreso”, una danza zuliana pero bien lentica de Henry Martínez cantada por Cecilia Todd, en Primavera (1988), protagonizada por Gigi Zanchetta y Fernando Carrillo. Incluso, dicho por ella misma, a Cecilia no le gustaba mucho pero las personas le decían “¡Ah, pero si tú eres la que canta la de la novela!”, en vez de reconocerla por todos esos temas de su carrera, empezando por “Pajarillo verde”.

LADO B. Henry Martínez es uno de los compositores más brillantes que hemos tenido y sus temas merecen esa atención. En 2013 celebra 45 años como compositor y eso no es poca cosa. No me atrevo a decir que es uno de los mejores porque, además de que tenemos muchísimos compositores y no quiero poner a nadie en una escalera, Henry está vivito y coleando. Todavía es capaz de superarse a sí mismo. Sigue trabajando, hace temas nuevos, compone con otra gente, canta, da conferencias, es productor. Es importante que la gente conozca muchísimo más de él, porque tiene una obra que es interesante y compleja, pero que además es capaz de conmover y emocionar a cualquiera. Quien oiga sus canciones también oye toda la paciencia que ha tenido tanto con la música como con su oficio como médico. Fue él quien confió en una apuesta creativa y la trabajó pacientemente hasta dar con el sonido que perseguía. ¿Y quién que ame la música no quiere conseguir un sonido propio para compartirlo con los demás?

El sueño de cada músico, de cada cantante, es conocer a un compositor tan renombrado y tan importante como Henry Martínez. Tener una conversación con él y preguntarle si no le queda una cancioncita por ahí guardada. A veces uno tiene la suerte de que ese creador también quiera que uno cante alguna de sus canciones. Un día, en el estudio de Armando Lovera, le dije que quería cantar algún tema suyo dedicado a Maracaibo, pero que fuera entre un tema de amor y una danza zuliana. Él lo hizo en un tres por dos, esas cosas que sólo logran los maestros. No lo he grabado todavía, porque lo estoy estudiando bien, pero grabé este boceto para compartirlo con ustedes aquí en Prodavinci. La cosa va más o menos así:

Rafael "Pollo" Brito 

Comentarios (7)

Henry Martínez
11 de septiembre, 2013

Gracias, Rafael, por tu amable abordaje de mi trabajo musical. Un Abrazo… Henry Martínez

Carolina
12 de septiembre, 2013

Bravísimo, Henry. Bravo, Cecilia. Gracias, Pollo!!!

César Alejandro Carrillo
12 de septiembre, 2013

Muy bueno y sabroso, Pollo. Orgulloso de ser amigo de los tres: Pollo, Ceci y Henry.

Reina Graciosi
12 de septiembre, 2013

Espectacular articulo!…. gracias pollo… y escuchar tu voz siempre me trae nostalgia de mi adorada Venezuela!… Dios los bendiga a ti y a Henry!

Alfredo Salgado
16 de septiembre, 2013

Una tarde en Bucarest, en donde era estudiante, un señor tocó mi puerta. Era un reputado director de coros de Rumania que quería participar en un concurso coral que se realizaría en Venezuela y por lo tanto necesitaba conocer de la música venezolana. Fui a su casa con otros panas cantores y estaban su señora, profesora de canto lírico en el conservatorio; su hijo mayor, Director de una filarmónica estatal, y su hijo menor, percusionista de la orquesta de la Ópera de Bucarest. Cuartos bates pues. Escudados en nuestra insolencia juvenil, le entramos al cuatro, las maracas y el tambor y les cantamos de todo, pero sobre todo merengues, ¡Y fue precisamente el merengue el que los asombró! Trató el maestro de trasladar al pentagrama su ritmo, el hijo menor de seguirnos con la batería, y la señora y el hijo mayor asombrados. No entendíamos porqué. Luego de adulto me di cuenta de que el merengue venezolano es algo muy serio. Tal vez de las pocas cosas serias que podemos mostrar en esta tierra de gracia. Pero es desconocido para la mayoría de los oídos de los venezolanos, sobre todo los nuevos y lo lastimoso es que en este terreno hay material para asombrar al mundo. Y eso han hecho Henry Martínez y Luis Laguna. Ojalá que la mayoría de los venezolanos puedan asombrarse como se asombraron y deleitaron aquellos maestros rumanos, una velada del año 83.

ADRIAN VILLAMIZAR
17 de junio, 2015

escuché a Cecilia por primera vez cuando vivía y estudiaba medicina en la Argentina y ella era objeto de culto por allá a mediados de los 80. Luego la vi en el teatro San Martín y me acerqué y compré uno de sus cassetes. Yo tenía unos 22 años y ella tal vez estaba cerca de los 40 (supongo) la amé desde ese día. Luego en 1990 me encontré en Maicao (soy guajiro colombiano) con canciones de “Un sótano en la Florida” y allí estaba otra vez Cecilia y en ese momento salta a la luz este pedazo de ser que es Henry Martinez; desde entonces también lo amo. Pasaron los ríos, las lunas y 23 alisios y vuelvo a toparme con “La Vida Canta en navidad” y otra vez estos dos tipos asesinándome de amor. Eso es todo lo que sabía de Henry y hoy me entero que es médico y me pongo a temblar pues he admirado su existencia solo por lo que transmiten sus letras y melodías que tienen algo en común con las mías y podría decirle lo que me dijo una desprevenida estudiante de último año de música de la Universidad de Antioquia (Medellín): ” tú compones música de huérfano”. Henry y Cecilia me acompañaron toda una madrugada el 26 de diciembre de 2011 con ese merenguito de la vida canta… después de dos botellas de vino y con mi familia durmiendo yo no aguanté mis propias lágrimas y compuse un Merengue (vallenato): “Caja de mi Corazón” que ocupó el 3° lugar en el Festival Vallenato (Valledupar) del 2012. Todo por mi colega Henry y mi Diosa Cecilia.

johnnie
26 de septiembre, 2016

excelente blog pero tan vasto su cancionero que faltaria miles para hablar de henry martinez lastima que en estos tiempos se le de mucha importancia a generos toxicos para el alma viva mi venezuela

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