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Con algo de ayuda de mis amigos: la sentencia 156 del TSJ y el esquema de empresas mixtas; por Diego Guerrero

Por Diego Guerrero | 8 de abril, 2017

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El esquema contractual de las empresas mixtas está en discusión actualmente, presuntamente porque la reciente decisión 156 del Tribunal Supremo de Justicia fue un instrumento para atraer las inversiones de Rosneft como socio de nuevas empresas mixtas. Al menos así sugieren los profesores Carlos Bellorín  y Francisco Monaldi, cuya interpretación hace eco en prensa y entre diputados. En este sentido, vale la pena conocer algunos de los éxitos y deficiencias del esquema e identificar el posible rol de Rusia en este contexto.

¿Qué son las empresas mixtas?

La Apertura Petrolera fue el cambio institucional experimentado durante los noventa, con el fin de aumentar la producción petrolera atrayendo inversionistas para financiar los cuantiosos montos de capital requeridos por los proyectos de crudo pesado y extra-pesado de la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO). La producción de crudo pre-Apertura rondaba 2.3 Millones de Barriles Diarios (MMBD) y, mediante la mejora en las condiciones de la FPO y captación de capital privado, en 1998 se alcanza el pico más alto de la producción venezolana (3.12 MMBD) desde los 60s.

Las empresas mixtas (EM) son el esquema contractual que sustituyó los Convenios Operativos y Asociaciones Estratégicas de la Apertura Petrolera. Están regidas por la Ley Orgánica de Hidrocarburos, y se basan en la participación mayoritaria de PDVSA en los proyectos petroleros, reservándole un mínimo de 51% de las acciones. Este diseño institucional pretendió apalancar la sustitución de la canasta de crudos: la estrategia se basó en desarrollar, con ayuda de socios, los 260 mil millones de barriles (MMMB) de petróleo extra-pesado en la Faja Petrolífera del Orinoco en vez de los 10 MMMB de crudo liviano, principalmente ubicados en Maracaibo-Falcón y con menores requerimientos de inversión.

Un hecho significativo es que la gestión directa de PDVSA, es decir, sin empresas internacionales asociadas, contribuye con el 56% de la producción actual. Entre 2015 y 1998, la gestión directa dejó de producir 1,336 MBD pero las empresas mixtas solo han incorporado 832 MBD. La producción de las EM aumentó en promedio 8% interanual desde 2009. La conclusión es que la producción petrolera venezolana depende del desempeño de las EM pero aún no alcanza a añadir suficientes barriles de petróleo para compensar la menor productividad en la gestión de PDVSA.

Una consecuencia de la concentración en petróleos pesados es el abandono de los campos maduros de Maracaibo. La producción de crudos livianos disminuyó 43% entre 2005 y 2015 y en ese período los crudos pesados y extra-pesados aumentaron 19%. Actualmente 60% de los crudos producidos son pesados y extra-pesados, lo cual implica un menor precio y condiciones especiales de refinación. El hecho de que la nueva producción no sea capaz de, al menos, compensar el declive de los crudos livianos es una de las razones detrás de la caída de la producción.

Del nuevo esquema de empresas mixtas deviene que la petrolera venezolana sea responsable mayoritaria en las inversiones de capital y operaciones. La causa de diversos cuellos de botella e ineficiencias está en ese detalle, pues una de las ventajas de la apertura fue disminuir las responsabilidades de PDVSA, financieramente agotada en los ochenta. Al sumar atribuciones a la estatal, las empresas mixtas adolecen de algunas deficiencias de la gestión directa, especialmente la centralización de la toma de decisiones. Esto es parte de la explicación de que las decisiones de gerencia e inversión estén retrasadas, así como de las ineficiencias en la contratación de servicios petroleros y de las tensas finanzas de PDVSA.

¿Qué activos tiene Rosneft en Venezuela?

Rosneft, el gigante ruso, no es cualquier empresa. Fue fundada en 1993 en el proceso de privatización de activos soviéticos. Aproximadamente 11% de su capital cotiza en la bolsa, entre Moscú y Londres, y el gobierno ruso tiene 50% de su propiedad. Su CEO, Igor Sechin, el Rey del petróleo Ruso, fue miembro de los servicios de seguridad rusos. Es aliado clave de Vladimir Putin, y reconocido por su estrategia empresarial agresiva. En Venezuela, la posición de Rosneft incluye la participación minoritaria (Socio B) en 5 empresas mixtas, entre las cuales tres están en la Faja del Orinoco, y para 2013 contribuye con cerca de 6% de la producción nacional (14% del total de las EM).

La empresa rusa se perfila como uno de los más importantes inversionistas petroleros en Venezuela. Para 2015, era socio principal en las empresas mixtas: Boquerón en Oriente con 26% de participación accionaria, Petroperijá en Occidente con 40% de participación, y en la FPO en Petromiranda (40%), Petromonagas (16%), Petrovictoria (40%). Las reservas probadas de los proyectos le ubican como la segunda empresa internacional con más reservas probadas pues, aunque son propiedad de la nación, su participación accionaria permite adjudicarle 7 MMMB de 21 MMMB en que participa. Chevron puede adjudicarse hasta 9 MMMB.

93% de la posición de Rosneft está en la Faja, donde dos de las empresas tienen menos de 10 años: Petromiranda, un megaproyecto de la faja con 15 MMMB, y Petrovictoria. En 2013, Petromiranda comenzó su producción temprana con 3 MBD y podría alcanzar a producir más de 400 MBD. Petromonagas es la empresa de Rosneft que más produce actualmente en Venezuela, 142 MBD según cifras de 2013 del Ministerio. En suma, Rosneft produjo 160 MBD para aquel momento, un crecimiento de 37% en esas EM desde el 2000.

La LOH reza en su Artículo 33 que la Asamblea está encargada de aprobar la constitución y condiciones de las empresas mixtas. Por tanto, el Ejecutivo no está en facultades de transferir acciones de las existentes, o vender acciones para la constitución de empresas mixtas, sin la aprobación explícita del poder legislativo, como único poder público establecido como contrapeso en la LOH. Bajo la Decisión 156, el TSJ toma la potestad para aprobar nuevas empresas, presuntamente motivado por la necesidad de atraer capital. Es una interrogante si las empresas petroleras decidirán invertir en un terreno legal tan arriesgado. Algunas podrían tener mayor confianza en su capacidad de enfrentar las consecuencias de estos contratos. Reuters sugiere que estas iniciativas pretenden atraer a Rosneft.

Ante la caída de la producción petrolera, es fundamental que estos acontecimientos estimulen el debate sobre el incremento de la producción en el mediano plazo, pero lograrlo requerirá de socios. Para Venezuela, atraer inversionistas es necesario pero retador. Además del entorno político, la competencia se ha hecho cruenta: México reformó sus leyes para aumentar su atractivo, existen condiciones extraordinarias para la inversión petrolera en Colombia, y el shale americano cambió la dinámica de precios. Los proyectos de la Faja Petrolífera del Orinoco son desembolsos de capital que recuperan su inversión más de una década después, por lo que también debe discutirse si abandonar los campos maduros fue certero.

Los tiempos cambian, y el negocio del petróleo podría estar enfrentando su último gran siglo. Ningún venezolano debería considerar, bajo la bandera del nacionalismo irracional, la opción de dejar en el subsuelo 300 MMMB de crudo sujetos a perder su valor ante un cambio energético. Explotarlos ahora puede estabilizar al país y ponerlo en una nueva ruta. Pero este proceso debe realizarse transparentemente y sin improvisación.

Cinco socios internacionales participan en más de 70% del total de la producción de las empresas mixtas. Estos son los actores clave de la Faja Petrolífera del Orinoco. El Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA publicó Energía en Cifras 2014-2015 este año, incluyendo un detallado perfil de esos socios y sus activos en Venezuela.

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Diego Guerrero (@egodial) es investigador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA y Profesor del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana.

Diego Guerrero 

Comentarios (1)

Ruben Hurtado
9 de abril, 2017

Muy buena descripción de la situación de nuestra industria petrolera, hecha por este profesor del IESA y de la U Metropolitana, ambas instituciones de educación superior privadas. Acertada su observación sobre las necesarias definiciones en cuanto a el cambio de los tiempos, el que hacer con las reservas de la FPO y lo que llama perdida de valor ante un “cambio energético”. La necesaria reconstrucción de nuestro país debe orientarse por un nacionalismo racional, dentro de los términos de la sostenibilidad, haciendo el mejor uso de nuestros recursos sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras.

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