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¿Cómo que sólo las autoridades pueden hablar de Chikungunya?; por Samir Kabbabe

Solo las autoridades pueden hablar de Chikungunya; por Samir Kabbabe 640

¿Será esto realismo mágico? ¿Ficción a lo Carpentier? ¿A lo García Márquez? ¿Será posible que el presidente Nicolás Maduro haya dicho esto así no más? ¿Cómo es que sólo las autoridades tienen competencia para hablar de un problema de salud tan grave, porque dizque “ésas son declaraciones muy delicadas que sólo deben dar los organismos competentes del Estado”?

Todo médico, personal de salud o autoridad sanitaria debe hablar del virus del Chikungunya, de dengue y de malaria, drogas ilícitas y de todo lo que atente contra la salud. Es más: todo medio de comunicación, todo comunicador social, todo líder y todo miembro de una comuna, de un colectivo, de una ONG o de un partido político, todo maestro, todo padre, toda madre de familia, todo ciudadano de este país, todo el que sepa que no vive solo y que existe el prójimo y todo el que tenga un mínimo de sentido de participación ciudadana debe hablar de Chikungunya y colaborar para evitar el inmenso impacto que esta epidemia representa para cada individuo que la padezca y así evitar el impacto que representa para la Nación.

¿Cómo prohibirle a un médico que instruya a la población, que la alerte?

Los médicos tenemos el deber, primario, sagrado, de alertar e instruir. La palabra doctor proviene del latín docere, que quiere decir enseñar.

¿Se va a prohibir ese derecho y ese deber, esencial en la misión y razón de ser del médico?

Además: el deber de las autoridades y de los gobiernos, si se precian de ser civilizados, es informar en forma responsable para que la población tome sus medidas y se proteja.

Hasta el pasado 12 de septiembre, según los datos que aportó el Ministerio del Poder Popular para la Salud a la Organización Panamericana de la Salud, en Venezuela llevábamos 303 casos de Chikungunya confirmados, ninguno sospechoso y ningún muerto. Pero en el último boletín de la OPS, fechado el 19 de septiembre, se consignan 1.169 casos con 328 confirmados y ya la Dra. Nancy Pérez había anunciado el fallecimiento de 3 venezolanos. Eso daría una mortalidad de 2,5 por 1.000. Los datos aportados ayer eran de 3 muertos entre 1.239 casos, entre sospechosos y confirmados. Es decir: 2,4 por 1.000.

¿Es que acaso aquello de lo que no se habla no existe? ¿Estamos propagando alguna ficción?

El gobierno debe saber que no es ético desinformar. Y esta labor no es alarmar por alarma. Si la mortalidad por la epidemia de Chikungunya es de 2,4 o 2,5 por 1.000 (lo cual es significativamente mayor que la máxima vista en América, que se ha dado en Martinica: 0,89 por 1.000), entonces con más razón los médicos tenemos que hablar de Chikungunya junto con los gobernantes, las autoridades sanitarias y cualquier líder de comunidad, maestra, madre, padre o vecino responsable.

¡Por favor! Los médicos no podemos ser amedrentados y obligados a renunciar a nuestras responsabilidades y al cumplimiento de nuestra misión.

La idea es actuar a tiempo. Después, todos los muertos huelen igual.