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¿Cómo que sólo las autoridades pueden hablar de Chikungunya?; por Samir Kabbabe

Por Samir Kabbabe | 23 de septiembre, 2014

Solo las autoridades pueden hablar de Chikungunya; por Samir Kabbabe 640

¿Será esto realismo mágico? ¿Ficción a lo Carpentier? ¿A lo García Márquez? ¿Será posible que el presidente Nicolás Maduro haya dicho esto así no más? ¿Cómo es que sólo las autoridades tienen competencia para hablar de un problema de salud tan grave, porque dizque “ésas son declaraciones muy delicadas que sólo deben dar los organismos competentes del Estado”?

Todo médico, personal de salud o autoridad sanitaria debe hablar del virus del Chikungunya, de dengue y de malaria, drogas ilícitas y de todo lo que atente contra la salud. Es más: todo medio de comunicación, todo comunicador social, todo líder y todo miembro de una comuna, de un colectivo, de una ONG o de un partido político, todo maestro, todo padre, toda madre de familia, todo ciudadano de este país, todo el que sepa que no vive solo y que existe el prójimo y todo el que tenga un mínimo de sentido de participación ciudadana debe hablar de Chikungunya y colaborar para evitar el inmenso impacto que esta epidemia representa para cada individuo que la padezca y así evitar el impacto que representa para la Nación.

¿Cómo prohibirle a un médico que instruya a la población, que la alerte?

Los médicos tenemos el deber, primario, sagrado, de alertar e instruir. La palabra doctor proviene del latín docere, que quiere decir enseñar.

¿Se va a prohibir ese derecho y ese deber, esencial en la misión y razón de ser del médico?

Además: el deber de las autoridades y de los gobiernos, si se precian de ser civilizados, es informar en forma responsable para que la población tome sus medidas y se proteja.

Hasta el pasado 12 de septiembre, según los datos que aportó el Ministerio del Poder Popular para la Salud a la Organización Panamericana de la Salud, en Venezuela llevábamos 303 casos de Chikungunya confirmados, ninguno sospechoso y ningún muerto. Pero en el último boletín de la OPS, fechado el 19 de septiembre, se consignan 1.169 casos con 328 confirmados y ya la Dra. Nancy Pérez había anunciado el fallecimiento de 3 venezolanos. Eso daría una mortalidad de 2,5 por 1.000. Los datos aportados ayer eran de 3 muertos entre 1.239 casos, entre sospechosos y confirmados. Es decir: 2,4 por 1.000.

¿Es que acaso aquello de lo que no se habla no existe? ¿Estamos propagando alguna ficción?

El gobierno debe saber que no es ético desinformar. Y esta labor no es alarmar por alarma. Si la mortalidad por la epidemia de Chikungunya es de 2,4 o 2,5 por 1.000 (lo cual es significativamente mayor que la máxima vista en América, que se ha dado en Martinica: 0,89 por 1.000), entonces con más razón los médicos tenemos que hablar de Chikungunya junto con los gobernantes, las autoridades sanitarias y cualquier líder de comunidad, maestra, madre, padre o vecino responsable.

¡Por favor! Los médicos no podemos ser amedrentados y obligados a renunciar a nuestras responsabilidades y al cumplimiento de nuestra misión.

La idea es actuar a tiempo. Después, todos los muertos huelen igual.

Samir Kabbabe 

Comentarios (8)

Samir Kabbabe
23 de septiembre, 2014

PD. Por cierto, hay que decirlo: fueron numerosas las advertencias a las autoridades sanitarias de la inminencia de la llegada del Chikungunya, las que emitieron prominentes médicos epidemiólogos e infectólogos venezolanos, tanto individualmente, como a través de distintas sociedades científicas.

Edgar Allan
24 de septiembre, 2014

Hace unos días me topé, paseando por los canales de TV, con una noticia en la televisión española acerca de un brote de legionella en una comarca catalana. Hablaba de tres muertos creo y unas decenas de enfermos. A la fecha supongo que habrá más. La legionelosis es una enfermedad tan grave o tan leve (depende de como se vea) como la chikungunya, sólo que su transmisión es por via aérea (más fácil que la picada de un zancudo). Lo “curioso” del caso es que el canal de TV que estaba cubriendo la noticia era TVE, el canal público del Estado Español y la cobertura se hizo de manera bastante objetiva. No escuche a ninguno de los periodístas ni a ninguno de los funcionarios del gobierno hablar de “guerra bacteriológica” ni de “conspiración de la oposición”. Tampoco los vi minimizar el problema o ignorarlo descontando el número de casos detectados, ni mandar a meter presos a los médicos que descubrieron el brote. A pesar de que el asunto era en Cataluña, tampoco escuche al gobierno local decir que la legionella fue sembrada por los españoles, por el tema de la busqueda de independencia de los catalanes ni ninguna otra estupidez relacionada con política. Simplemente se trató como lo que es: una posible epidemia de una enfermedad potencialmente grave, como prevenirla, como tratarla y como despistar los agentes de transmisión, de manera seria y responsable. España, un país con bastantes problemas en la actualidad y que hasta hace algunos años era apenas un poco más desarrollado que nosotros, hoy nos lleva una morena, practicamente en todos los ambitos de la vida, porque ellos tal vez fueron un poco hacia atrás con la crisis pero nosotros nos fuimos mucho más (casi hasta la época de los cavernícolas), gracias a un regimen anacrónico y paranoico, lleno de cleptómanos de siete suelas, mentirosos compulsivos y enfermos de poder, epidemias más graves que la chikungunya.

Aquiles Marino
24 de septiembre, 2014

Alarma no la desinformación, alarma la alteración política de la información, excelente la claridad y contundencia del respetado Dr Kabbabe. Adicional debemos considerar la falta de insecticidas, la ausencia de campañas para la erradicación de mosquitos, de la dificultades para conseguir acetaminofen.

edgarvillasanar
24 de septiembre, 2014

Como habitante de La Victoria, en el estado Aragua y propia víctima de la enfermedad, me sorprendió la manera tan inepta como el régimen trató el tema desde sus inicios. Con bajas y destempladas acusaciones a médicos y a quienes declararan por los medios, la torpeza de las autoridades impidió un verdadero conocimiento de la enfermedad y por ende la colaboración ciudadano indispensable para combatirla. Por cierto que la campaña de fumigación y limpieza de calles y avenidas es muy deficiente.

RAMON VASQUEZ
24 de septiembre, 2014

Muy cierto es que a los medico nos obliga el informar a la comunidad. Deberia ser obligacion natural de las instancias ASISTENCIALES del Estado dar el primer aviso y sin pepitas en la lengua, de la circunstancia que amenaza la comunidad, no obstante habitualmente prefieren hacerse los locos o los caidos de la mata, por lo que otras instituciones tambien legalmente establecidas y por derecho constitucional tambien comprometidas con el bienestar de los habitantes, debe hacer un requerido pronunciamiento.Simplemente ocurre que la +optica de quien no ha cumplido con sus obligaciones siempre se muestra susceptible y amenazante antes que reconocedor de sus innumerables fallas para con la designacion de sus autoridades y la verdadera ejecucion de sus responsabilidades. Esta no es otra cosa que la consecuencia de aquel que se mostraba en los medios conocedor de todos los oficios y las artes, cuando realmente solo tenía que limitarse a ser simple testigo presencial y nada mas. La comunidad debe ser informada tambien instruida para lograr el mejor manejo de la actual situacion que a todo el gremio medico nacional inquieta.

Estelio Mario Pedreáñez
25 de septiembre, 2014

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es muy clara en la materia, su Artículo 57 establece textualmente: “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por todo lo expresado. No se permite el anonimato, ni la propaganda de guerra, ni los mensajes discriminatorios, ni los que promuevan la intolerancia religiosa. Se prohíbe la censura a los funcionarios públicos o funcionarias públicas para dar cuenta de los asuntos bajo sus responsabilidades”. Y su Artículo 337, relativo al Estado de Excepción (que no se ha decretado), tampoco admite la censura, y establece: “El Presidente o Presidenta de la República, en Consejo de Ministros, podrá decretar los estados de excepción. Se califican expresamente como tales las circunstancias de orden social, económico, político, natural o ecológico, que afecten gravemente la seguridad de la Nación, de las instituciones y de los ciudadanos y ciudadanas, a cuyo respecto resultan insuficientes las facultades de las cuales se disponen para hacer frente a tales hechos. En tal caso, podrán ser restringidas temporalmente las garantías consagradas en esta Constitución, salvo las referidas a los derechos a la vida, prohibición de incomunicación o tortura, el derecho al debido proceso, el derecho a la información y los demás derechos humanos intangibles”.

javier monzon
25 de septiembre, 2014

Es normal en un regimen de corte castrocomunista, que solo el gobierno puede hablar, o permanecer callado, sobre cualquier asunto que afecta a la ciudadania. Si alguien osa romper esta ley no escrita, va a dar con sus huesos a la carcel. Y a eso lo llaman “democracia socialista”.

Edgard J. González.-
25 de septiembre, 2014

¿Qué va a saber un escuálido de lógica revolucionaria? Hay prioridades en la difusión de la Información, y esta es veraz mientras sea conveniente a los objetivos que se propone la secta mal-gobernante. ¿CADIVI? Le metemos lupa a las facturas que presentan los viajeros que gastaron los 3.000 dólares (aunque hayan pagado por ellos y sean suyos suyitos). No permitimos que la ciudadanía conozca quiénes son los que recibieron 25.000 MILLONES DE DÓLARES a través de empresas de maletín, o sea, de pura fachada y pago de comisiones. ¿REPRESIÓN? Ponemos el énfasis en el GN muerto durante las protestas de febrero, sin jurungar los entretelones del misterioso caso, ni considerar que se trataba de un GN que ya había asesinado a una mujer al sur del Lago, por ser adeca y protestar. Le echamos tierrita y un camión de tácticas dilatorias a todos los otros casos de asesinatos, de jóvenes víctimas de policías, GN y colectivos armados, negamos que hayan ocurrido, cuando no queda más opción juzgamos en libertad a los indiciados, o ayudamos a que se esfumen (como con Johmy Bolívar, el angelito que mató a Adriana Urquiola en Los Teques). ¿CRISIS DE SALUD? Afirmamos que los Hospitales Públicos funcionan a perfección, que les sobra Dotación y Personal, que es falso que no se consigan Medicinas ni materiales para tratamientos y operaciones, y declaramos Terrorismo cualquier alerta sobre Sarna, Tuberculosis, Dengue, Chicunguya (incluso Ébola, aunque hayan llegado hasta un hotel en Sabana Grande unos 40 provenientes de Nigeria, con uno bastante enfermo de “nosequé”, y fueron de Maiquetía hasta el centro de Caracas, sin pasar por GO ni pagar 200). Recomiendo googleen y lean a Ibsen Martínez: “MEDICINA TROPICAL.Salud y peste en 1908”. http://elpais.com/elpais/2014/09/17/opinion/1410965631_336793.html

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