Tecnosociedad

Cada quien a lo suyo, por Luis Carlos Díaz

Por Luis Carlos Díaz | 9 de marzo, 2014

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En días de tribulación y agendas múltiples por la manera en la que el conflicto político ha escalado, se mantiene una constante: hemos estado a tono con la situación. La sociedad opositora que lleva días manifestándose de distintas formas, a veces sin estrategia y en otras con convicciones que hacen sacar fuerzas renovadas todos los días, parece haber iniciado sin saberlo ni planificarlo, un conflicto de nuevo orden. En el campo teórico, es conocido como “algoritmo del enjambre”, y se utiliza tanto en los desarrollos de inteligencia artificial como para explicar el comportamiento de especies animales.

El algoritmo del enjambre habla de colectivos descentralizados pero auto-organizados, que responden a distintos estímulos y pueden mantener su trayectoria para cumplir sus objetivos. ¿Ha visto bandadas de aves o cardúmenes de peces seguir una trayectoria y hacer cambios repentinos? ¿Ha visto manifestaciones pacíficas que llenan avenidas continuamente? A eso nos referimos.

Uno de los problemas de estos conflictos con lógica de enjambre, es que sea atacado por el poder con lógica analógica. Por eso la represión es tan similar a la que se criticaba en épocas anteriores al proceso revolucionario. La cultura del poder es conservadora y se comporta de manera hegemónica. Impone. Pisa con bota militar. Dispara perdigonazos a quemarropa. Da cachazos violando cualquier norma de formación de un cuerpo de seguridad ciudadana. Se apoya en actores paramilitares y delatores de la comunidad.

Mientras, del otro lado, el comportamiento es líquido, insistente, dinámico, con sus episodios de caos, azar y violencia, pero obedeciendo a una lógica de redes impresionante cuyo final aún es abierto. Es indescifrable que un movimiento pueda disminuir su fuerza si se anuncia la detención de sus líderes… justamente cuando pareciera no haber líderes. Un joven es procesado por la justicia, y de pronto aparecen dos, diez o más.

En la lógicas de enjambre, dice la teoría (Gerardo Beni, 1989), la interacción entre esos múltiples agentes que siguen lógicas sencillas, da pie a una inteligencia colectiva para el comportamiento global. Incluso cuando no hay patrones. Por eso ante los errores de “la salida” y su falta de estrategias, algunas personas han jugado el doble rol de salir sólo cuando se convocan manifestaciones pacíficas, pero apoyar a los grupos que toman decisiones más radicales como trancar una calle. Puede ser un sinsentido reclamar democracia y libertad cuando se impide la de los vecinos, pero también en los enjambres hay caos y desorganización. Es imposible lidiar con quienes tienen barricadas mentales en ambos polos.

Sin embargo, si alejamos un poco el foco de ese conflicto de calle y la tensión de unos cuantos tweets, veremos al colectivo tomar decisiones y asumir otras posturas. Incluso hay deslinde de los violentos y un rápido apego al aprendizaje y la exigencia de garantías civiles. Cada uno a lo suyo.

En estos días de alta tensión informativa y ausencia de medios radioeléctricos que informen en tiempo real lo que ocurre, hemos visto una migración intuitiva y poderosa de la audiencia a plataformas digitales. Allí asumen un rol más activo. Incluso con la incertidumbre de no saberse bien informados, o que los datos en redes son fragmentados, incompletos y en ocasiones prescinden de confirmación, millones de venezolanos salen a la cacería informativa digital, como artesanos que van puliendo los datos en colectivos para llegar a una narración más coherente de lo que ocurre.

Ese fenómeno en el fondo es la construcción de su propio “nosotros” y el reforzamiento de su identidad política. Sepan disculpar el entusiasmo, pero a pesar del conflicto y sus dolorosos saldos, en términos de organización social están ocurriendo cosas poderosas, aunque rápidamente puedan frustrarse al medir que algunas decisiones no fueron las indicadas.

Cada quien a lo suyo significa que inmediatamente después de que las protestas fueran criminalizadas y aumentó el saldo de detenidos, se activaron las ONG de derechos humanos, sus voluntarios y sus ayudantes. Allí están recopilando casos y sustanciando expedientes para hacer, a fuerza de pulso, voluntad y mucha presión de opinión pública, que la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo hagan su trabajo. El camino de la justicia y el agotamiento de instancias es largo, debe superar la no separación de poderes y la participación de las instituciones mediadores de conflicto, pero debe hacerse.

También en radio y TV algunos programas tradicionalmente dedicados al entretenimiento y la farándula, llevan días dedicados a lo concreto de la realidad: al acompañamiento de víctimas y a la reconstrucción de un tejido social más fuerte ante la amenaza de su ruptura violenta si el conflicto escala más. Es más que interesante que los programas juveniles, como interlocutores de los protagonistas de las revueltas, también se hayan dedicado a escucharlos y proveer información que mejore su realidad. Los medios públicos, en cambio, se han quedado inútiles incluso para sus militantes, porque no están generando nuevos sentidos sino reforzando el cierre del campo perceptivo en un momento de alta polarización. Niegan la realidad, así que los puede tomar por sorpresa en cualquier momento.

En redes, materia de esta columna, se han sumado desde hacktivistas de alto nivel hasta personas recién llegadas al mundo de las interacciones en pantalla. Todos son actores digitales de un universo de conversaciones que cada día le dan más cuerpo a este cardumen extraño de seres pensantes que les cuesta mucho ponerse de acuerdo.

A partir de las redes se han generado nuevos grupos de apoyo, interacciones vitales, búsqueda y refirmación del centro pese a las críticas, espacios de formación de radicales y todo lo que se pueda sacar de una piñata. Es un aleph político que desconocíamos. Por eso ha aumentado el monitoreo gubernamental sobre las redes, y por eso hasta los informáticos militantes de la hegemonía legitiman el bloqueo de páginas web, aplicaciones y servicios. El temor al nuevo poder distribuido es latente. Pero la red no se detiene.

Se vive el día a día con mucha tensión para aquellos ciudadanos hiperinformados que hacen seguimiento a los focos de conflicto. Fuera de esas burbujas de contenidos, la vida parece seguir normal, no hay candelitas ni cacerolas… pero también se hace cola por comida y medicinas, también se buscan cupos en los colegios, y también se lloran los homicidios que han ocurrido en esa terrorífica realidad al margen de las protestas. Si esa es la normalidad a la que aspiran volver, verán que el enjambre de indignación crecerá y adoptará otros métodos de lucha y resistencia. Una protesta también es la inasistencia de un funcionario público a un acto obligatorio del poder. Otra protesta es sacarse las vendas del discurso hegemónico y reconocer la humanidad de quienes están siendo víctimas de los abusos policiales, militares y paramilitares, más allá de los cómplices de la represión.

No es un momento ideal. No estaba en el plan de nadie. Agarró desprevenidos a quienes creían que el guión del 2014 estaba escrito. Pero sucede y se desarrolla de forma rizomática, tiende a la creatividad, le teme a la desesperanza, desecha miedos, construye nuevas lealtades y compromisos, y así una sociedad cambia de piel. Esta densidad agónica es un cambio. Vívalo aunque venga sin manual de instrucciones.

Luis Carlos Díaz Periodista y bloguero

Comentarios (16)

pollinob
9 de marzo, 2014

Cada quien a lo suyo, pues. ¿Y los diputados? ¿Dónde están los diputados, al menos los de oposición? ¿Acaso no tienen nada que ver con la abierta violación de derechos humanos? ¿Nada que decir?

Dunoa Galindo
9 de marzo, 2014

Excelente, Luis Carlos.

LuisCarlos
9 de marzo, 2014

A algunos diputados les abriría un revocatorio sin problemas ni complicidad partidista. Este conflicto ha demostrado quiénes trabajan y quiénes no.

ELIZABETH
9 de marzo, 2014

Que buen artículo la verdad que este proceso que estamos viviendo lo comentaba con una amiga, y tu diste con la la base conceptual “El algoritmo del enjambre habla de colectivos descentralizados pero auto-organizados” muy bueno tu analísis.

freddy
9 de marzo, 2014

Muy buen artículo, se requiere organizacion y mucha inteligencia, donde estan los lideres?. Hay personas que dicen, líderes somos todos, pero siempre hará falta quien dirija y organice. APLOMO SERIEDAD CONVICCIÓN Y GANAS DE VIVIR PARA TODA VENEZUELA.

freddy
9 de marzo, 2014

Lamentablemente se observa mucho silencio e indiferencia en los diputados de la oposición, hablan pero no dicen nada, se estan separando y cada dia hay mas diferencias entre ellos, que esta pasando? Alguien lo puede explicar por favor.

miguel MgM
9 de marzo, 2014

Ok, lo q entiendo es q ya pasamos la etapa de guarimbas y vandalismo, y ahora viene la parte de demostrar antes las instancias legales q el régimen es opresor; mas gente se une gracias a eso, y luego… a marchar? d verdad ese desenlace es el q no veo claro, entiendo q se sume gente, pero no entiendo aun si la gente esta comprendiendo para q se esta sumando, o si se le esta explicando para q se necesitan sumar

Juan carlos portillo
10 de marzo, 2014

No creo que sea indiferencia por parte de los diputados, es simplemente impotencia ante unas instituciones al servicio del gobierno, ademá del tradicional conflicto interno. muchos diputados saben que la marcha pacífica no es suficiente, pero es lo único que proponen por ser la única vía costitucional, y aunque quisieran, no pueden promover guarimbas o medios de protesta mas radicales puesto que ello les costaría su cargo político.

Petrusco
10 de marzo, 2014

Excelente LC.

Destaco dos fragmentos de tu escrito para hacer una mini reflexión:

1) “En estos días de alta tensión informativa y ausencia de medios radioeléctricos que informen en tiempo real lo que ocurre…”

Exactamente. No es que no se informe, es que no se hace en tiempo real, en el momento, con cámaras de mano y, por ejemplo, la música hipertensiva del Globovision del 2002. No se está confundiendo informar con azuzar.

A esa ausencia de azuzamiento es a lo que, erróneamente se está llamando “censura”, cuando en realidad consiste en un acercamiento a una postura centrada con respecto a la información, aunque no por ello debe ser complaciente, ni con el gobierno ni con la oposición. Debe ser informar y ya, reportear seriamente, en el momento, pero no azuzar.

2) “Incluso con la incertidumbre de no saberse bien informados, o que los datos en redes son fragmentados, incompletos y en ocasiones prescinden de confirmación”

La verdad es que ese “en ocasiones” es mas bien “con mucha frecuencia”. Una persona hizo una investigación durante las dos primeras semanas a partir del 12F y encontró que de unas 230 fotos publicadas en twitter cómo pertenecientes a la actualidad venezolana, sólo 55 eran realmente de Venezuela y de estos días. No llegaba a la cuarta parte de veracidad en ese entonces. Una muy grande cantidad de información vertida en las redes cómo “cobertura” del conflicto no es confirmada ni verificada. En eso hay que ser, tal cual como indicas, precavido, meticuloso y progresivo en el aprendizaje de saber filtrar los datos veraces para difundir con responsabilidad contenidos útiles y válidos.

Un gran abrazo

LuisCarlos
10 de marzo, 2014

En desacuerdo con ambos, puntos, Petrusco:

1) La información debe ser oportuna.

2) Esa primera semana hubo trolls mexicanos, peruanos y españoles publicando fotos falsas para reírse. Desafortunadamente, les mordieron el anzuelo y ganaron RT, pero se ha ido aprendiendo progresivamente. Para lo único que sirvió fue para el Gobierno orara una muestra de 15 fotos falsas y las replicara dentro y fuera del país para desmentir todo el conflicto. Como si esas imágenes echaran por tierra que en Venezuela ocurría algo. El mismo articulito sobre la manipulación de imágenes lo tengo en 6 idiomas distintos, publicados por plumas ‘independientes’ en diarios de distintos países, y en las declaraciones de los embajadores venezolanos en el exterior. Una belleza. Eso sí: los vídeos de la Guardia Nacional dándole con el casco a una mujer no han aparecido en ningún medio público. No vaya a ser que azuce a más guardias a imitar la acción.

Juan csernath
10 de marzo, 2014

También hay una barricada mental en los que piensa que un gobierno que ejerce la ley a su antojo y capricho respetará cualquier acuerdo. Una barrera de utopía e irrealidad, se puede escuchar al otro y entender su posición de vida, pero desde arriba eso no funciona ni se aplica, y así, aunque suene lindo y perfecto, la libertad no se consigue por escuchar al otro y entenderlo hasta que se produzca un cambio en las bases, en la columnas de poder.

Nasly
10 de marzo, 2014

Excelente artículo! qué buena base teórica propone su autor para explicar “esta densidad agónica” que vivimos, un cambio sin dudas, de la apatía que pareció enseñorearse de todo y todos (o casi) tanto a fines del año pasado como a principios de éste. Entonces, lo que toca es vivirla, “aunque venga sin manual de instrucciones”. Amén!

Petrusco
11 de marzo, 2014

Tu comentario trae dos elementos interesantes a la discusión, LC:

1) ¿Quien define la oportunidad de la información?

Por lo que hemos visto, o la define el que quiere azuzar o la define el que quiere ocultar. Sin duda lo necesario, lo que todos necesitamos y exigimos, se encuentra en el centro entre esas dos querencias.

2) No leí un artículo. Vi el tuit de la persona que hizo la investigación, somera por supuesto, pero veraz. Sin embargo nunca está demás llamar a la cautela y a la corroboración de información antes de difundirla como bien enseñas tu a hacer siempre.

Obvio que el gobierno maneja las imágenes para su beneficio. Lo mismo que la oposición. Muestran unas cosas y ocultan otras. Subrayan esto y menosprecian lo otro. Es la guerra de la información.

El video de la guardia nacional que le pega con el casco a la chama no lo han mostrado en TV pública, pero esa guardia tiene privativa de libertad y, en teoría, afrontará pena por su actuación desmedida.

Mostrar el video públicamente hubiera enfurecido a muchísimas personas. No mostrarlo se ahorra esa furia. De todas maneras no mostrarlo no ha impedido que el video se difunda y haya sido visto por miles de persona, ni ha hecho diferencia en la detención de la guardia nacional y su sometimiento, en teoría, a la ley.

No puedo entonces estar más de acuerdo con tu comentario final: no mostrarlo no ha azuzado a otros guardias a hacer lo mismo…ni a mas gente a tratar de matar guardias.

Ergo, azuzar no es sano.

Franklin Vallenilla
13 de marzo, 2014

¿Pueden creer que ese texto de Luis Carlos Díaz, me aguó los ojos…? (Gracias, como siempre, amigos de prodavinci.com).

No había leído una pieza tan inteligente y bellamente escrita sobre nosotros los venezolanos, desde que murió mi admirado José Ignacio Cabrujas.

No logro imaginar sino un buen destino para una sociedad que despierta y se hace tolerante, amable, como ocurre hoy en día con buena parte de nosotros, a lo mejor como natural respuesta a la barbarie en la que se sumerge la otra mitad (Ojo, no hablo de posturas políticas. Hablo de tolerantes e intolerantes, que los hay en ambos lados).

No puedo sino sentir sincero optimismo cuando veo como el nivel profesional de mis compañeros de carrera se eleva de esta manera.

Hoy, lo digo con todo cariño y respeto, se está haciendo en Venezuela el mejor periodismo de toda nuestra historia, en medios tradicionales, en medios digitales, en redes sociales, en mensajes privados, así lo creo.

No me cabe en el pecho el orgullo inmenso que siento por mis amigos y colegas.

Veo, cada día, demostraciones de solidaridad, de madurez, de una amabilidad incluso sin precedentes para nosotros los venezolanos(que siempre hemos sido de naturaleza amable) entre mis vecinos, mis clientes, la gente que tengo cerca.

Es como un hambre… un hambre profunda de decencia, de valores, de hacer lo correcto, de la que soy testigo.

La señora de la farmacia a dos cuadras de mi casa, haciendo maromas para conseguir medicamentos que son vitales para algunos vecinos.

Un muchacho del automercado cercano, mandando mensajes de texto para avisar que llegó un producto, sin esperar nada a cambio y agregando en el texto: “que Dios nos bendiga”.

Las mamás del colegio, mandando a sus chamos a estudiar y luego, saliendo para las marchas.

Las sociedades aprenden sus lecciones como las personas, por ensayo y error. Creo que los dolorosos eventos de estos largos años, las pérdidas, las renuncias, las despedidas, las injusticias, los atropellos, han dejado su cuota de aprendizaje, no tengo dudas.

A lo mejor Venezuela, “siempre condenada a la felicidad”, despierta de todo este dolor con una actitud nueva, con un rostro nuevo, como no se había visto desde tiempos muy, pero muy remotos.

“Dejadme la esperanza”.

José Gregorio Aldana
14 de marzo, 2014

Ciertamente Luis Carlos, este asunto se asemeja mucho a la construcción de Internet, donde muchos estamos haciendo algoritmos, muchos están generando contenidos, muchos están diseñando nuevas pantallas, muchos están adaptando los algoritmos a nuevos dispositivos,…

Nadie sabe, ni sabrá, a donde va a parar internet, lo que si es seguro, es que es indetenible, como lo que está iniciándose en nuestro país.

Cada quien a lo suyo.

Los invito a mi blog josegregorioaldana.com, donde también comparto mi manera de pensar.

Saludos a todos.

Haiku
24 de marzo, 2014

“Cada quien a lo suyo, pues. ¿Y los diputados? ¿Dónde están los diputados, al menos los de oposición?”

Leo el primer comentario y recuerdo el esfuerzo que ha hecho un tipo como Miguel Pizarro por ejemplo, diputado a la AN con todo el tema de los DDHH y la vigilancia del trato a los detenidos. La desinformación es una vaina bien seria

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