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Brexit: ¿qué pasará si Reino Unido y la UE se separan?; por Flaviana Sandoval

Por Flaviana Sandoval | 23 de junio, 2016

Brexit que pasara si Reino Unido y la UE se separan; por Flaviana Sandoval 640

Hoy jueves 23 de junio, los británicos están en las urnas decidiendo el futuro del Reino Unido: si permanece como miembro de la Unión Europea o si por el contrario sigue su propio camino como una nación independiente, desligada del tipo de integración internacional que ha caracterizado al modelo europeo.

Más allá de la polémica que han liderado las campañas Leave y Remain, con sus argumentos en contra y a favor de la permanencia de Gran Bretaña dentro de la UE, instituciones y expertos en todo el mundo han analizado los dos escenarios y ofrecido su visión de las posibles consecuencias de esta decisión histórica.

El peso fulminante de la economía

Si algo queda claro en la discusión sobre el referéndum de Reino Unido, es que la economía es la preocupación número uno de la mayor parte del pueblo inglés, y posiblemente será el eje de mayores cambios una vez que se sepa el resultado de las votaciones, sea cual sea.

La campaña Remain ha concentrado sus esfuerzos en el tema económico, argumentando que la salida de la Unión Europea tendría consecuencias negativas en la industria y la productividad nacional, pondría en riesgo millones de empleos y sometería al Reino Unido a un período de varios años de incertidumbre e inestabilidad económica mientras se renegocian nuevos tratados de comercio.

Por su parte, los euroescépticos argumentan que la separación de la UE liberaría a las compañías inglesas de las regulaciones europeas y le permitiría al Reino Unido negociar sus propios tratados de comercio con los países de su interés en las mejores condiciones posibles, y no por intermedio de la Unión Europea.

Es cierto que el impacto económico que pueda tener la salida de Reino Unido del bloque europeo dependerá de los nuevos tratados comerciales que la isla logre negociar con otros países. No obstante, como lo señala el Centro para la Reforma Europea (CER, por sus siglas en inglés), Reino Unido, con 65 millones de consumidores, sin duda tendrá una capacidad de negociación menor a la que posee actualmente siendo parte de la Unión Europea, un mercado de 500 millones de consumidores.

A esto se suma el hecho de que los tratados de comercio no se negocian de la noche a la mañana. En su visita a Gran Bretaña a finales del mes de abril, el presidente norteamericano Barack Obama hizo un llamado al pueblo inglés a votar a favor de la permanencia en la Unión Europea y advirtió que, de separarse del bloque, Reino Unido sería “el último de la fila” para la negociación de cualquier tratado de comercio con Estados Unidos.

Este es el mismo argumento que esgrimieron diez premios Nobel de economía en una carta abierta publicada a mediados de junio, en la que aseguran que Brexit (como se ha llamado popularmente a la salida de Gran Bretaña de la UE), crearía gran incertidumbre respecto a los futuros acuerdos de comercio de la isla con el resto de Europa y con mercados importantes como Estados Unidos, Canadá y China. “Estos efectos persistirían durante años. Es por eso que los argumentos económicos están claramente a favor de permanecer en la UE”, dice la carta.

Para quienes defienden Brexit, la Unión Europea representa un gasto innecesario de recursos económicos que podrían beneficiar directamente a los ciudadanos británicos. Así lo confirmó la controvertida publicidad del autobús rojo de la campaña Leave, en la que se asegura que el Reino Unido contribuye con un monto semanal de 350 millones de libras esterlinas para la UE.

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Sin embargo, esta cifra es engañosa por decir lo menos. En realidad, Reino Unido aporta menos del 1% de su PIB nacional a la UE, debido a que recibe un descuento especial a su contribución, que fue negociado en 1984 por Margaret Thatcher. En 2015, luego de recibir un descuento de casi 5 mil millones de libras, la contribución neta de Gran Bretaña a la UE fue de 13 mil millones de libras. Y si se tiene en cuenta que la UE reinvirtió cerca de 6 mil millones de libras en financiamiento para el Reino Unido, llegamos a una contribución neta de 7.1 mil millones de libras, que equivalen a 136 millones semanales (un tanto lejos de los supuestos 350 millones).

Incluso fuera de la UE, el ahorro de recursos que Reino Unido podría lograr no sería significativo. Según un estudio del CER, en el escenario de Brexit, el gobierno británico se verá obligado a cubrir el financiamiento regional y los subsidios a la agricultura que actualmente corren por cuenta de la UE, y tendrá que hacerlo con dinero del presupuesto nacional. En el mejor de los casos, el costo de la membresía de la UE es prácticamente el mismo que deberá pagar internamente la isla si decide abandonar el bloque europeo.

Las voces de los expertos parecen estar en contra del movimiento separatista. El Departamento del Tesoro de Gran Bretaña publicó en el mes de abril un reporte sobre el impacto económico de la pertenencia a la UE, en el que concluyó que la separación de la UE podría costarle al país una reducción de al menos 3.4% en su Producto Interno Bruto (PIB) en un período de 15 años. De acuerdo con el informe, esta cifra podría alcanzar hasta el 9.5% en reducción del PIB, dependiendo del tipo de acuerdos de comercio que logre asegurar Reino Unido posterior a su salida del bloque europeo.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) arroja cifras similares en su informe Las consecuencias económicas de Brexit: una decisión difícil. Según el estudio, en el escenario de que Reino Unido abandone el bloque europeo, el PIB británico se contraerá en un 3% para el año 2020, y en un 5% para el 2030.

En su último reporte de Perspectivas de la Economía Mundial, de abril de 2016, el Fondo Monetario Internacional (FMI) citó la posible separación entre Reino Unido y la UE como un riesgo latente para el crecimiento de la economía mundial. Maurice Obstfeld, economista del FMI, aseguró que el referéndum sobre la permanencia en la UE “ha creado incertidumbre entre los inversionistas” y agregó que la salida de Reino Unido del bloque europeo podría causar graves daños a nivel regional y global, al interrumpir las relaciones de comercio ya establecidas.

Los representantes del euroescepticismo dieron una respuesta contundente a esta lluvia de reportes desfavorables. El grupo Economistas por Brexit, que reúne a ocho economistas en favor de la separación de la UE, publicó su propio informe, según el cual abandonar el bloque europeo le permitirá a Gran Bretaña elevar su competitividad en un 5% y aumentar el salario promedio en un 1.5% para el año 2020. Además, criticaron los análisis de los organismos internacionales, calificándolos como “pura propaganda”. Michael Gove, Secretario de Justicia y una de las voces prominentes de la campaña por la separación, afirmó en una entrevista: “la gente en este país ya ha tenido suficiente de expertos”.

Reino Unido sin inmigrantes

La inmigración ha sido otro de los temas álgidos en el debate sobre el referéndum, y el argumento estrella de los euroescépticos, quienes consideran que la inmigración desbordada de la UE pone presión sobre la economía y representa un riesgo para la seguridad nacional.

Al igual que en lo económico, el verdadero impacto de Brexit en la inmigración dependerá de las nuevas regulaciones que se establezcan una vez que Reino Unido ya no haga parte de la UE. Los líderes de la campaña Leave han prometido reducir drásticamente el flujo migratorio, especialmente de ciudadanos europeos, imponiendo mayores restricciones legales para el ingreso al país. Sin embargo, algunos analistas aseguran que Europa presionará a la isla para que mantenga el derecho de los europeos a trabajar y residir, como condición para tener acceso al mercado único europeo. Gran Bretaña tendrá que hacer concesiones si quiere negociar exitosamente un acuerdo comercial con la UE.

De acuerdo con un estudio del Observatorio de Migración de la Universidad de Oxford, cerca del 75% de los inmigrantes provenientes de la UE que actualmente residen en Reino Unido, no cumplirían con los requisitos para obtener una visa, si se aplicaran los criterios de selección que hoy rigen para los extranjeros no europeos que quieren entrar al país.

En el escenario de Brexit, con un consecuente endurecimiento de las políticas de inmigración, algunos sectores de la economía se verían muy afectados. Un ejemplo son los hoteles y restaurantes, donde alrededor del 94% de los trabajadores son ciudadanos provenientes de Europa. Otro caso es el de la agricultura: 96% de la fuerza de trabajo del campo en Gran Bretaña está conformada por inmigrantes europeos.

Los euroescépticos insisten en que la inmigración europea pone presión sobre el sistema de seguridad social y reduce las tasas de empleo de los nacionales británicos, pero en sectores especializados como el de salud, es difícil saber si Reino Unido tiene la capacidad de suplir internamente la demanda de profesionales. Según cifras de la organización UK’s Independent Factcheking Charity, alrededor del 5% de los profesionales que integran el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS por sus siglas en inglés) son inmigrantes de la UE. A nivel nacional, 10% de los médicos registrados y 4% de las enfermeras provienen de otros países del bloque europeo. La pregunta que queda en el aire es si puede Gran Bretaña llenar estos espacios con sus nacionales.

Los últimos sondeos —que incluyen datos tomados el día previo al referendo— favorecen la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea: 4 de 6 encuestas predicen la derrota de los separatistas. La última medición más favorable a la campaña del Leave le da la victoria por dos puntos. Number Cruncher Politics –encuestadora que predijo exitosamente la victoria del Partido Conservador en las elecciones del año pasado– le da la victoria más contundente a la campaña por la permanencia, con una ventaja de 48%.

Cuadro

Los ojos del mundo están puestos sobre el Reino Unido, y especialmente los de Europa, que espera no perder a la quinta economía del mundo y la tercera más grande de la región. “Espero y creo que los británicos finalmente decidirán en contra de Brexit. La retirada de Gran Bretaña sería una gran pérdida para Europa”, aseguró el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble.

Para Europa, Brexit podría significar el debilitamiento de la estructura post guerra que hasta ahora ha servido para mantener la paz en el continente. En palabras de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo: “Brexit podría ser el comienzo de la destrucción no sólo de la UE, sino de la civilización política de Occidente”.

Flaviana Sandoval 

Comentarios (1)

Isaías Villalba Villalba
24 de junio, 2016

Bien completo su trabajo, Sra. Sandoval, enhorabuena! No obstante a que hoy, los ingleses resolvieron retomar el consejo que el buen Churchill les había empeñado, “…la verdadera independencia de un país es la económica” Saludos!

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