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5 razones por las que las mujeres no denunciaron a Harvey Weinstein por abuso sexual

La cultura de la violación garantiza el silencio de las mujeres al perpetuar el abuso de poder en forma de agresión sexual. Es el caso del productor de Hollywood que durante décadas agredió sexualmente y de forma sistemática, casi epidémica, a decenas de mujeres. Hasta ahora, 33 de ellas han hecho públicos los abusos.

Por Natalia Martín | 17 de octubre, 2017
La actriz Gwyneth Paltrow acusó a Weinstein de acosarla. Getty Images

La actriz Gwyneth Paltrow acusó a Weinstein de acosarla. Getty Images

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El catálogo de agresiones es tremendo: violación, tocamientos, amenazas, propuestas de sexo violentas o camufladas en un albornoz y un masaje… Estas eran las tácticas que el productor Harvey Weinstein utilizó para acosar sexualmente y amedrentar durante décadas a actrices de Hollywood, como revelaron recientes investigaciones del New York Times y la revista New Yorker levantando un escándalo que gran parte de Hollywood parecía conocer. Por el momento 33 mujeres han hecho público el acoso al que se enfrentaron por parte del productor.

A pesar de que la pregunta general debería ser: ¿por qué Weinstein proponía sistemáticamente a las actrices tener sexo con él a cambio de potenciar o no hundir sus carreras? en una extraña vuelta de tuerca común en los casos de acoso el foco se ha posado en las víctimas: ¿por qué no denunciaron?, ¿por qué callaron durante años?

Pero vale la pena profundizar en las razones por las que estas mujeres callaron, las mismas razones por las que muchas mujeres anónimas no denuncian sus casos de acoso y que tantas veces se han expresado en redes sociales utilizando el hashtag #WhyWomenDontReport.

1. “Estoy acostumbrado a esto”

Como dijo el propio Weinstein en una grabación que realizó la periodista Ronan Farrow, “estoy acostumbrado a esto”. “Esto” quiere decir toquetear a las mujeres cuando le place.

No nos encontramos ante delitos sexuales -o no solamente- sino de abuso de poder, señala a Univisión Mike Domitrz, fundador del The DATE SAFE Project, centrado en la cultura del respeto. “Tienes a un depredador que abusó de su poder para controlar y dañar a otros a través de la violencia sexual”, apunta este experto. “La sociedad echa la culpa constantemente a los supervivientes. En lugar de centrarnos en las acciones de los depredadores, decimos al superviviente que debería haber actuado de otra forma. Eso crea una cultura que hace muy difícil que reciban apoyo o se les crea”.

2. ¿Por qué hace falta que docenas de mujeres contra un hombre poderoso?

Lo hemos visto muchas veces. Con Bill Cosby, por ejemplo, fueron amontándose las denuncias de mujeres hasta alcanzar un total de 35. Y es que, cuando un superviviente da un paso adelante, “deja saber a otros que no están solos. Si crees que eres el único en hablar en contra de alguien que tiene una tremenda influencia en la sociedad, tienes miedo de la venganza. Cuando ves a otro dar un paso adelante, te sientes empoderado”, apunta Domitrz.

Desafortunadamente, el efecto dominó no sea crea hasta que un número suficiente de mujeres hablan, lo cual puede tardar -como en este caso- muchos años en suceder.

3. Entre la culpa y el miedo: “Si no estoy sangrando, ¿realmente importa?”

La cuestión es que la mayoría de las personas que sufre asaltos no denuncia: el porcentaje se sitúa entre el 5 y el 20 por ciento, según The Washington Post. En este caso, muchas mujeres tenían miedo de la venganza, según señala Ronan Farrow en the New Yorker. Farrow señala que muchas estaban convencidas de que sus carreras se habían visto perjudicadas por las negativas a Weinstein. Otras se mantuvieron en silencio por temor a la humillación pública. Como dijo Katherine Kendall, que sufrió abusos cuando tenía 23 años, “tú eres la que sientes la vergüenza. Te crees que es tu culpa. No estaba segura de que a otra gente le importase”. Después de todo, Weinstein nunca había llegado a tocarla: “Si no estoy sangrando, ¿realmente importa?”.

4. Gaslighting: cuando la víctima duda de sus recuerdos

La retórica que hace que la víctima se sienta la mala de la película es común en las relaciones abusivas. Una retórica que va de la mano de lo que se conoce como gaslighting, un término que se refiere a esa táctica para conseguir que la víctima dude de su memoria, percepción o incluso salud mental.

5. Cultura de la violación

Jeanne Flavin, profesora de sociología feminista de la Universidad de Fordham, lo lleva más allá cuando se refiere a la “cultura de la violación”. Su base, apunta, es la aceptación de la “violencia de la masculinidad”, como si esta fuera algo innato al hombre. “Pero no lo es. Los hombres aprenden a ser violentos. Y también a rechazar la violencia”. Flavin se refiere a la obsesión de fijarse en las acciones de las víctimas en lugar de las conductas de los hombres que cometieron las acciones abusivas. “Lo que deberíamos preguntarnos es: ¿por qué sostuvo Harvey Weinstein este comportamiento durante tanto tiempo?”. Flavin cree que estamos en un ambiente que ignora a las mujeres que denuncian o resisten el acoso. “Incluso cuando se las cree, la respuesta de mucha gente -como la policía o los jueces- es criticar, estigmatizar, e incluso castigar”.

¿Exagera la profesora Flavin? Weinstein ha sido objeto de acusaciones graves durante más de una década, y en este tiempo ha alcanzado acuerdos con más de ocho mujeres. Sus colegas no hicieron nada al respecto. Y no será el ultimo en caer. Muchos ejecutivos de la industria del entretenimiento han sido acusados públicamente de acoso sexual, violación, asaltos, y están en posiciones de poder. Uno de ellos, de hecho, es el presidente de los Estados Unidos.

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Este texto fue publicado originalmente en el portal web de Univision Noticias. Haga click aquí para ver el artículo original

Natalia Martín 

Comentarios (4)

Eduardo
17 de octubre, 2017

Estamos ante otro caso de banalización del mal es evidente.

Jesus Lopez
18 de octubre, 2017

En el reportaje se habla de “la periodista” Ronan Farrow. En realidad es un hombre, precisamente el hijo biológico de Mia Farrow y Woody Allen. La grabación a la que se refieren en el punto 1) no fue hecha por Farrow, sino por la policía de Nueva York.

Eduardo Puertas-Abreu
18 de octubre, 2017

Se habla de una situación en un escenario de especial importancia, en las coordenadas de “una cultura de la violación”. En las universidades venezolanas existe la “cultura del colchón” cuyo modus operandi es compartido fifty-fufty por gente de ambos sexos. De eso jamas se habla..se aceptó tacitamente como parte del curriculum de algunas carreras profesionales. Resumo: en Venezuela…Mr. Weinstein ya seria un profesor titular ó doctor honoris causae o colchonis causae. Ejusdem.

Diógenes Decambrí.
4 de noviembre, 2017

“La sociedad echa la culpa constantemente a los supervivientes. En lugar de centrarnos en las acciones de los depredadores, decimos al superviviente que debería haber actuado de otra forma”: 1º Introducen la CULPA, que es un elemento de connotaciones RELIGIOSAS, y contaminan un asunto estrictamente SOCIAL. 2º Doblemente falso que se responsabilice constantemente a l@s supervivientes, porque cada vez que ha surgido este tema (que no contiene víctimas FATALES, ergo, no debe referir “supervivientes”) la MAYORÍA de quienes opinan sabe distinguir entre el que comete la grave falta y su víctima. Lo que se le CRITICA a las PRESUNTAS víctimas, es la extraordinaria DEMORA en hacer la denuncia y, sobre todo, luego de compartir con el “acosador” en eventos faranduleros (hay fotos y reseñas) donde aparecen muy cordiales CON su STALKER. No se les pide actuar “de otra forma”, sino en otro RITMO, ANTES de dejar transcurrir AÑOS o DÉCADAS. “Acosos” en habitaciones, uno con ella y él ya EN la cama ¿?

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