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Lo que no pasó en Tiananmén; por Gabriel Méndez

Por Prodavinci | 4 de mayo, 2017
Fotografía de Gabriel Méndez

Fotografía de Gabriel Méndez

Mi estimado profesor y amigo, Leo Álvarez, comentó en alguna de sus clases de documentalismo la respuesta que un connotado fotógrafo de conflictos le había dado frente a los cuestionamientos éticos que deben hacerse cuando se usa la imagen estética como herramienta de comunicación. El distinguido miembro de una las más poderosas agencias de fotografía del globo le habría dicho, a modo de confesión: “War is a fun place for us photographers” [La guerra es un sitio divertido para nosotros los fotógrafos].

Sí, es cierto que nuestra búsqueda apunta a la construcción de un discurso visual que sigue cánones estéticos, aun en las condiciones más dolorosas. Pero nada nos prepara para presenciar el horror y, menos aún, asumirlo como norma y relativizar su poder destructivo. Junto a Leo y la mayoría de colegas con quienes me he formado en este complejo oficio, me niego a olvidar que la dignidad de quienes fotografiamos es lo primero: a ellos nos debemos; contamos sus historias, lloramos sus penas.

Como ser humano, como venezolano, como abogado y como fotógrafo, me niego a no tomar partido y a no plantar rostro frente a la injusticia y el horror. El humo, el fuego y sus cadencias de luz, son acaso metáforas de nuestro propio dolor e impotencia. No trampas estéticas de una maquila de imágenes. Y no, la guerra no se hace hermosa por consuetudinaria y, muchísimo menos “divertida”. Sus horrores son siempre escalables y jamás estaremos preparados para la próxima degeneración, a riesgo de perder nuestra humanidad.

Hace apenas un mes, al inicio del proceso de las manifestaciones en contra del gobierno de Nicolás Maduro, se denunciaba el uso de gases tóxicos contraviniendo cualquier protocolo mínimo de seguridad y control de orden público. En el decurso, nos escandalizamos porque los gases usados para reprimir expiraron hace lustros, además de ser empleados a mansalva, ya no sólo en el transcurso previsible de una manifestación, sino también en residencias, centros de salud y escuelas.

Vimos enfermos siendo evacuados de centros asistenciales. Vimos a niños huir de escuelas, asfixiados. Y los muertos ya se cuentan por decenas. ¿Cuántos siglos de expectativas de vida truncadas acumulamos ya?

Ir y venir en medio de detonaciones, en una coreografía de avances y retrocesos de manifestantes y cuerpos de seguridad, agudiza los sentidos y enciende las alarmas. Pero la observación más atenta no puede prever jamás el próximo paso del terror. Fui testigo, junto a miles, del acto más abominable que me haya tocado experimentar. No hubo danza. El 3 de mayo de 2017, cuando miles de manifestantes pretendían acudir a la sede del Poder Legislativo en rechazo a la iniciativa constituyente, la represión fue más perversa que nunca. Un escudo de diputados en primera fila no sirvió para proteger la voluntad del pueblo que los acompañaba y fue obligado a retroceder bajo el efecto asfixiante del gas y las detonaciones.

Replegados ya en Altamira, mientras Nicolás Maduro bailaba en televisión, se produjo una nueva embestida. Un número incontable de bombas fueron lanzadas sobre el cuerpo casi desnudo de los manifestantes, protegidos con escudos de mdf y cascos de franela. Unidades blindadas de fabricación china embestían a una multitud inerme. Y como era previsible, la tragedia ocurrió. Ante mis ojos y los de muchos, a plena luz del día: uno de los manifestantes fue arrollado por la siniestra tanqueta en una maniobra brutal, no una, sino dos veces, para luego huir con el gozo de la impunidad que da la fuerza.

Fotografía de Gabriel Méndez

Fotografía de Gabriel Méndez

Aquel camastrón trituró el cuerpo de un joven. Lo que no pasó en Tiananmén ocurrió en Caracas. ¿Existe algún precedente de ataque tan vil y desmedido? ¿Puede el discurso del odio calar de manera tan honda y quebrar el espíritu de los uniformados al punto de despreciar el valor de la vida de otro venezolano?

Hoy me quebré y no me recobro. Lo recuerdo y me deshago en lágrimas. El horror está dispuesto a embestir. Y quiere arrollarnos.

Prodavinci 

Comentarios (14)

Mercedes Corro
4 de mayo, 2017

Gabriel…solo alguien sin alma podría no quebrarse ante ese horror… te recobraras y reconstruiremos el país de tanta podredumbre…un abrazo!

Rodrigo J. Mendoza T.
4 de mayo, 2017

Hay una profunda perversión cuando los cuerpos de seguridad del Estado han sido mentalizados – o comprados – a la idea de que es lícito herir, torturar y matar a ciudadanos inconformes. El estado tiene el monopolio de la violencia física para mantener el estado de derecho, preservar la constitución y las leyes, no para sostener a una facción política. Cuando se atropella a una población armada de piedras y palos para sostener un régimen cuya ilegitimidad es evidente, que apela a todas las artimañas y represiones para impedir el ejercicio de los derechos civiles y políticos, los detentadores del poder de las armas dejan de formar parte de las instituciones del Estado y se convierten en instrumentos de la tiranía, en forajidos. Lo más grotesco es que defienden un gobierno que ha llevado el país al hambre y a la carencia de bienes básicos, han liquidado la convivencia ciudadana. Yo no entiendo cómo la FAN y la GN se han dejado hundir en tal indignidad.

Jesus V
4 de mayo, 2017

En el año 2011 en el Cairo, Egipto. Pasó lo mismo. Distintas Dictaduras mismas acciones. http://www.antena3.com/noticias/mundo/policia-egipcia-atropella-manifestantes_2011020357483dd24beb28361de7812b.html#

enrique tineo suquet
5 de mayo, 2017

¿en medio de este paroxismo se me podrá cuestionar la verdad sobre este relato? ¡Por Dios! ¿Quién es la víctima; cuál es su nombre? En caso de haber perecido ¿donde se llevó a cabo el acto fúnebre? ¿Por qué en las redes no se comenta el relato de los testigos y compañeros de lucha? ¡Por qué no muestran el video del doble arrollamiento? Hay casos en que lo irreal respeta la verdad. Espero no borren mi comentario.

Henry
5 de mayo, 2017

Es heroicamente trágico lo que está sucediendo. Pero opino que la MUD no debe aceptar aceptar la convocatoria a la constituyente ilegítima. El problema de Venezuela no es constitucional, creo que nunca lo ha sido. Aunque la calle se enfríe, el gobierno está marcado y nunca será como antes. Tarde o temprano capitulará.

Joeif Duroim
5 de mayo, 2017

Tanta abominación, tanto descalabro, tanta falta de humanidad…por supuesto que hace llorar

lucrecia
5 de mayo, 2017

Sr Enrique Tineo, por lo visato Ud no lee nada en los medioselectònicos, el joven atropellado tiene fracturas en las costillas y se encuentra en cuidados intensivos. Peor es el silencio de la supuesta prensa oficial que ni siquiera reporta los hechos que se desarrollan en todo el paìs. Si en verdad Ud no es un troll le aconsejo buscar informaciòn veraz en los medios de noticias, si es que la encuentra, de lo contrario eleve su queja conta ellos y no aquí, en un portal de opiniòn.

Pedro
6 de mayo, 2017

Sr Enrique Tinto, me imagino que ud no es muy asiduo a las redes sociales e Internet en general. El caso del chico arrollado ha sido expuesto de todas las maneras posibles en redes. Creo que debe ud informarse un poco más antes de escribir sandeces.

Carlos Rodriguez
6 de mayo, 2017

Enrique Tinedo, no tiene que buscar nombres ni relatos ni ver esa victima en paricular. Participe y vea sus muchachos, como los persiguen como los atacan y como los masacran. Esto no es una guerra, esto es odio sembrado por usted sabe quien. No reclame evidencias, vealas de primera mano.

Carlos Rodriguez
6 de mayo, 2017

Señor Enrique Tinedo, le recomiendo que calme sus dudas visitando la realidad. Participe y vea como los muchachos son masacrados. Verifique con sus propios ojos; quien ejerce la violencia, quien tiene las armas letales. Si tiene hijos, sobrinos o nietos compruebe como el supremo sembrador de odio transformó a sus “soldados” en unos criminales. Estoy seguro que al ver la realidad, se borrará su duda.

ELIO SUÁREZ
7 de mayo, 2017

Es indignante, la impotencia se apodera de uno y aunque uno no desee, ni quiera expresar en su sentimiento la calificación de: Animales bestiales, criminales, terroristas, asesinos y delincuentes, que arremeten contra seres y jovenes indefensos y con desventajas, declararlos enemigo del pueblo y de la patria, desterrarlos y desnaturalizarlos, porque no merecen ser venezolanos y se pone en duda su condición de humanos. Que Dios tenga piedad y misericordia de sus almas. QUE DIOS BENDIGA A VENEZUELA Y SUS HABITANTES. ¡OREMOS POR NUESTRA VENEZUELA CON FE!

Clarisa Mendoza
7 de mayo, 2017

Enrique Tineo Suquet, ya que no se tomó la delicadeza de hacer su propia investigación, y se lanzó a decir irresponsablemente que se trataba de una mentira, le paso aquí el link del video del arrollamiento. http://www.el-nacional.com/noticias/protestas/tanqueta-gnb-atropello-mas-tres-manifestantes-altamira_180366 Parece mentira que aún haya gente que defienda a estos asesinos. Pagarán por sus crímenes y su complicidad.

gricela
4 de julio, 2017

Que malvados son yo me pregunto sera que ellos no tienen familia

mercedes da silva
1 de agosto, 2017

Los animales no actuan con tanta crueldad como el ser humano.

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