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Carta de William Ospina para Nicolás Maduro

El poeta colombiano William Ospina, quien ha respaldado al oficialismo venezolano desde su comienzo, se dirigió al presidente Nicolás Maduro a través de una carta pública. A continuación reproducimos la carta para los lectores de Prodavinci.

Por William Ospina | 27 de abril, 2017

El escritor colombiano le pide al presidente de Venezuela no aferrarse al poder y convocar elecciones para que sea el pueblo el que decida su futuro.

Fotografía de Prensa Presidencial

Fotografía de Prensa Presidencial

“Señor presidente:

Hugo Chávez es el hombre más grande y el político más visionario que ha tenido América Latina en las últimas décadas. Su causa, la revolución bolivariana, ha demostrado ser con éxito en el mundo la primera transformación revolucionaria pacífica y democrática, aunque ha concitado en su contra todo el modelo neoliberal que hoy no sólo saquea a las sociedades, sino que tiene en peligro de colapso al planeta entero.

En 18 años, la revolución bolivariana tiene más logros que mostrar en favor de la gente humilde de Venezuela que cien años de gobiernos liberales. A la sombra de la revolución bolivariana ha cambiado el panorama político de América Latina y se ha dado un nuevo protagonismo de nuestro continente en la historia contemporánea. El primer paso ha sido audaz y hoy podemos decir con certeza que se ha cumplido.

Pero las revoluciones tienen sus pausas y sus reveses. Forma parte natural de su maduración, y Bolívar no habría sido el fundador glorioso de la República y el Libertador de un continente si no hubiera tenido que sobreponerse al naufragio de la primera república en 1812, al colapso de la segunda república en 1814, al exilio y a los rigores espantosos de la Reconquista. Cuando se lucha por una causa justa, no hay que temer a la adversidad.

Las conquistas de la revolución bolivariana son notables, aunque una campaña internacional haya hecho esfuerzos por borrarlas. Baste decir que hay más estudiantes de educación superior y más hospitales públicos en Venezuela que en Colombia y que el gobierno venezolano ha entregado siete veces más viviendas gratuitas a los pobres, incluidos más de cien mil colombianos.

Los cambios generosos a favor de la gente humilde son innumerables y una de las ventajas de hacer cambios reales a favor de la gente es que estos no pueden echarse atrás sin daño. Creo que hasta este momento, mucho de lo que podía hacerse se ha hecho desde el Estado. La fase siguiente de la revolución a lo mejor tendría que hacerse desde la iniciativa social y desde la cultura.

Todo ha sido posible gracias al espíritu pacífico de la sociedad venezolana y en ella incluyo a una oposición que ha mostrado una energía notable. Pero una de las constantes de la democracia consiste en que el poder desgasta y las comunidades terminan sintiendo que la alternación es necesaria. Yo soy de quienes piensan que el verdadero poder no está en los instrumentos de mando, sino en la fuerza creadora de la comunidad. Chávez no habría sido Chávez si sólo hubiera tenido la presidencia de la república: su poder estaba en su discurso, en la pasión contagiosa de sus convicciones, y tal vez nunca fue tan poderoso como cuando perdió el poder por unos días y la fuerza del pueblo se lo devolvió acrecentado.

En estos momentos es fundamental preservar la integridad de la nación, amenazada por toda clase de riesgos, por una conspiración de grandes poderes mundiales, sin duda, pero también por la caída de los precios del petróleo, por los errores inevitables de un proceso para el cual no hay manual de instrucciones y por la fatiga del metal de la política.

El poder de la revolución bolivariana emana de la democracia y tiene que rendirle tributo. La mejor prueba de que la venezolana ha sido una revolución democrática asombrosamente renovadora, está en que el electorado activo, que antes era de menos del 50 por ciento, gracias a la revolución ahora es de más del 80 por ciento.

Cuando se ha logrado un milagro semejante no hay que temer a los azares desfavorables de las elecciones, hay que afrontar el escrutinio popular aceptando con fortaleza la posibilidad de un resultado adverso, porque es evidente que la fuerza de este cambio es tan grande, que el chavismo ya no desaparecerá de la vida venezolana. Gracias a Chávez y a la revolución que hoy usted dirige, un pueblo ha despertado, y ahora no volverá a estar ausente de la vida pública, aunque transitoriamente no esté en el gobierno.

Si la oposición ganara en las elecciones siguientes, tendría que mantener buena parte de las políticas de la revolución: en caso contrario el pueblo comprenderá muy pronto sus verdaderas intenciones y se impondrá más abrumadoramente que antes. Como pasó con Perón en Argentina, que terminó impregnando la política de casi todos los partidos, Chávez ya pertenece al alma de la política venezolana, y para que ello siga cumpliéndose, el chavismo no debe cometer el error de aferrarse innecesariamente a unos cargos que sólo valen si son indiscutibles.

Mi propuesta respetuosa, señor presidente, es que haga usted un gesto de concordia a la convulsionada comunidad que no pertenece necesariamente al gobierno ni a la oposición, pero que padece la situación de precariedad y de confusión que nace de las circunstancias. Mi propuesta es que el gobierno mantenga sus atributos legales y cumpla su período sin vacilación, pues nadie puede negar la legitimidad de su elección, pero tome cuatro decisiones que demostrarán su confianza en la propia causa y su grandeza histórica: convocar a las elecciones regionales aplazadas, fijar la fecha de las elecciones presidenciales, conceder una amnistía presidencial a los prisioneros por causas políticas y revocar la inhabilitación de líderes de la oposición.

Estoy seguro de que estos cuatro gestos desactivarán el peligroso caldero de una confrontación civil y le demostrarán a la oposición y al mundo que el chavismo, nacido de la democracia y sostenido por el apoyo popular, sólo se propone conservar el poder mientras el pueblo se lo confirme y está dispuesto sin miedo a pasar a la oposición si el pueblo se lo ordena.

Durante quince años la oposición, injustamente, negó la legitimidad de los triunfos electorales del chavismo y utilizó armas indebidas, como el golpe de Estado, los paros patronales y el desabastecimiento programado, para derrotar a la revolución. La derrota del referendo chavista y el triunfo de la oposición en la Asamblea Nacional le demostraron al mundo que las elecciones venezolanas son confiables y son democráticas.

Ahora el chavismo puede con fortaleza, con la fortaleza que da ser fiel a una causa justa, hacer estos gestos democráticos que le demuestren al mundo que la revolución es capaz de correr el riesgo de un resultado adverso, porque confía en la justeza de su causa y porque respeta la democracia que le ha confiado el poder durante 18 años.

He sido en Colombia un firme defensor de la generosa revolución bolivariana y lo seguiré siendo. Sé que la visión de Hugo Chávez no es para una década, es para un siglo. Ahora depende de usted que esa visión estratégica conjure los peligros de la violencia. Como lo dije en un documento reciente, estoy seguro de que, en el marco de la democracia, Chávez volverá, y será millones”.

Reciba mi abrazo cordial.

William Ospina

Bogotá, 26 de abril de 2017

William Ospina  es un poeta, ensayista y novelista colombiano. Entre sus obras se encuentra la novela "El País de la Canela" (2008, La Otra Orilla) y el libro de ensayos "Los nuevos centros de la esfera" (2001, Aguilar). Ganador del Premio de Novela Rómulo Gallegos (2009) Colaborador del diario El Espectador

Comentarios (12)

CHARLES BRADLEY
27 de abril, 2017

Solo se construyó un hospital en los últimos 18 años. El cardiológico infantil. Los jerarcas chavistas no asisten a los hospitales públicos. Señor Ospina, trate de comprar arroz, aceite, azúcar….., o ya se, es culpa del imperialismo. no sea payaso

Fernando Reyna
27 de abril, 2017

Lo que queda en evidencia es que este poeta no conoce EN LO ABSOLUTO la realidad venezolana. No, chávez no volverá hecho millones. Eso no lo sabe Ospina. Pero lo sabe Maduro. Y lo sabemos nosotros.

Por eso, el ilegítimo no convocará a elecciones mas nunca.

Queda del pueblo hacérselo pagar.

Jesus Salcedo
27 de abril, 2017

Estimado William Ospina.

El sueño idílico revolucionario, mas alla de cualquier mejora material, es la creación de un sociedad solidaria, respetuosa del ser humano y el medio ambiente. Chávez logró reunir para su doctrina de gobierno el mayor de los resentimientos sociales y lo pasó como su legado a quienes están dispuestos a hacer tabla rasa con una población hoy sumida en la miseria material, pero que con gran dignidad ha abierto los ojos ante la mayor estafa politica del país.

Agradecemos su gesto. En la respuesta a su carta por el o los destinatarios tendrá usted una muestra mas de ese pensamiento.

Esta invitado a vivir en Venezuela en una casa de la misión vivienda con salario minimo. Tendrá material para escribir El pais de la Canela II

Miguel
28 de abril, 2017

Se le olvida un pequeño detalle amigo, y es uno muy importante: el presidente no tiene facultades para hacer nada de lo que Usted propone, en teoría. Agrego una pregunta, Usted que tanto defiende la revolución chavista, ha vivido en Venezuela por más de un mes, con un sueldo promedio? Conoce usted la vida diaria en un país donde un profesor universitario de más alto escalafón tiene un sueldo equivalente a 37 dólares al mes? Sufre usted de hipertensión arterial? Porque en ese caso sepa que no hay medicinas para eso. Sabe usted que hemos tenido la más alta inflación en el mundo por 3 años consecutivos y desde hace 10 estamos en el nada apetecido top-10 de los países con más muertes violentas por habitante en el mundo? Si la respuesta es no, le pido respetuosamente que no hable tanta paja sobre las bondades de la revolución. Venga, viva unos 6 meses compartiendo las carencias del 90% de la población, el irrespeto de diario del presidente a la majestad de su cargo, y luego opine. Gracia

Pedro Jémez
28 de abril, 2017

Este “señor” Ospina debería venir a vivir unos seis meses en Venezuela, no mantenido por sus “panas” sino en condiciones iguales a cualquier otro ciudadano. Dejaría de escribir tantas sandeces sobre logros inexistentes. Si así fuera, Venezuela no tendría la crisis que tiene.

Renzo Delli
28 de abril, 2017

He sido de izquierda desde siempre y estoy seguro de que le puedo dar clases de marxismo a más del 90% de los pesuvistas y no puedo entender aún, a mis 65 años, que regalar apartamentos o comida o plata sea considerado como un logro revolucionario. El haberle dado acceso al sufragio a toda esa población, hecho que usted califica de “milagro”, ¿No le parece que es lo mínimo que podía hacer un gobierno de izquierda? Si de logros hablamos, y considerando los cuantiosos recursos de los que se disponían, un verdadero milagro hubiera sido haber cumplido la promesa de quitarse el nombre por lo que no hizo. Pero bueno, atender a los niños de la calle no da tantos votos como regalar dinero contante y sonante. Qué tristeza. A esa izquierda se le olvidó que lo único que crea riqueza, y que forma parte fundamental de la relación del hombre con la naturaleza, es el TRABAJO. Y el estado solo debería estar ahí para dejar a la gente trabajar en santa paz. Pero prefirieron ser una secta. Qué tristeza.

Jorge Granados
29 de abril, 2017

Apreciado escritor, William Ospina. El pueblo venezolano pudiera agradecer la intención de su misiva. Escuche bien, solo la intención. Eso de qué Chavez es “el hombre más grande y el político…” solo cabe en una cabeza muy mamerta. Ese “hombre más grande” es el responsable de trazar el camino de desgracia por el que hoy transita Venezuela. Ese “visionario” fue quien eligió a dedo a sucesor, el mismo que el mundo hoy reconoce como dictador y genocida. El mismo que abandona la OEA y se declara hoy más libre y más independiente para seguir atropellando al que fuera en tiempo de democracia “El bravo pueblo” hoy humillado por comida, muriéndose por falta de medicinas, huyendo del país por falta de trabajo. William, lo único que vale la pena de su carta es la recomendación que usted hace al dictador de no aferrarse al poder. Escriba otra carta, por favor, pero ajustada a la realidad. Mil gracias

Orlando Delgado F
1 de mayo, 2017

Como venezolano doy gracias en el entendido objeto de su misiva de buscar una evitar una confrontación terrible entre hermanos. Y no sería mas justo. Sólo que Maduro, además de su cohorte atravesaron hace rato el umbral de no retorno. Al punto, que aún negociando alguna salida, sin traumas ni sobresaltos, posiblemente no escaparía de la responsabilidad por los desaciertos en todos los ámbitos de la vida nacional que lo deslegitima; Sin menoscabo del dudoso ascenso a la presidencia cuando Chávez invitó ante una circunstancia sobrevenida, votasen por él. Hasta ahí le agradezco en lo personal. Pero no creo conozca la verdadera realidad de lo que hoy se vive en Venezuela. Y parte de los logros de los que usted destaca, sin menospreciar los beneficios para un determinado sector de la población, hoy pagan con creces los desatinos consecuencias de su legado. Inflación, desabastecimiento e inseguridad. Tómese su tiempo y documentese

Malula C
7 de mayo, 2017

PARA LO UNICO QUE SIRVE ESTA CARTA ES PARA REENVIARSELA y reenviársela.. …directamente..todos los días a MADURO y su camarilla ..a ver si SE ANIMA a REBELARSE EN CONTRA de los que lo someten a El…a maduro…….es decir, me refiero al clan cubano..o sea LOS QUE LO DIRIGEN DIA A DIA A EL y le dan las directrices con obligatoriedad de cumplimiento……..Si esta carta de Ospino…..( cargada de mucha lata bonita para maduro )..LOGRA EL OBJETIVO..entonces tendremos que invitar a W. Ospina a visitar Venezuela ..luego que recuperemos nuestra libertad democrática y ofrecerle un palo de RON criollo para festejar su carta…..DE LO CONTRARIO la carta queda en el vacio…como prueba del error histórico de chavez y los chavistas al pretender imponer un socialismo maltrecho…sin pie ni cabeza..que solo trajo pobreza y ruina moral a un hermoso PAIS..

Diógenes Decambrí.
10 de mayo, 2017

Lo que afirma Ospina respecto de las virtudes de Chávez y los supuestos logros del socialismo del siglo 21, equivale a miccionar por largo rato sin colocar una sola gotita dentro del recipiente a donde debe dirigirse el contenido de la vejiga. Si trató de igualar a Neruda con su lamentable ODA A STALIN, al menos consigue meterse en la categoría de los más famosos adulantes de impresentables dictadores. Para resumir, dejo que un latinoamericano genuinamente valioso se exprese por todos nosotros, ese 80% de los venezolanos que ejerce sus derechos constitucionales y arriesga la vida en defensa de la Democracia y el país, frente a esta mostrenca dictadura militar, HORRIBLE por donde se la mire: “Si existe un sector reaccionario en América Latina, es el de los intelectuales de izquierda. Esta gente no tiene memoria. No he escuchado a ninguno de ellos admitir que se equivocó. El marxismo se ha convertido en un vicio intelectual, es la superstición del siglo”. Octavio Paz.

Gloria Muñoz
10 de mayo, 2017

Dios mío. Cuanta ceguera como se ve que no vives en Venezuela y padeces lo que a diario vivimos todos los venezolano. Todavía hay un poquito de luz cuando invita a Maduro a recapacitar para evitar lo que ya empezó. Dios permita que le llegue la claridad total igual que a este régimen nefasto que solo piensa en perpetuarse en el poder a costa de lo que sea.

Carlos Rodriguez
11 de mayo, 2017

Hay que ser bien poeta para ver bondad en la crueldad y para ver amor en el odio. Usted es en efecto un poeta. Permítame llevarlo a la realidad. Según su poética versión la revolución está en problemas por; “la caída de los precios del petróleo, errores inevitables y fatiga mental de la política”. Creo que omitió que los revolucionarios se robaron casi todo, que cada obra, que cada apartamento y cada importación costo el triple de su valor real. Que malgastaron los ingresos cuando el barril de petróleo superaba los 100 dólares, y de paso, su querido Comandante del Odio endeudó al país para ganar elecciones, compró conciencias, votos y ahora solo queda; miseria, desolación y deudas impagables. ¿Qué tal si se acerca a este país que usted ama tanto y comparte con sus compatriotas que viven, según usted, tan excelentemente bien, gozan de buenos servicios y salud?. Mejor aún, pídale a algún “revolucionario” que lo deje pasar un mes en un cerro de Caracas. No traiga comida ni dinero que aquí sobra, tranquilo, los revolucionarios le darán su bolsita CLAP. Después de regreso a su país natal, por favor, haga otro ejercicio intelectual y nos vuelve a enviar otro artículo de poesía. Pero apúrese porque quizás se tendrá que quedar dos meses, porque los beneficiarios me dicen que la bolsa CLAP ya no la reparten mensualmente.

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