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Hugo Prieto: “Éste es un país profundamente chavista’’; por Sergio Dahbar

Por Sergio Dahbar | 27 de mayo, 2016
Hugo Prieto “Este es un país profundamente chavista’’; por Sergio Dahbar 640

El periodista Hugo Prieto retratado por Roberto Mata.

Hay pocos profesionales en el país sobre quienes sobrevuele un consenso tan diáfano y contundente en estos días: Hugo Prieto es uno de los mejores periodistas venezolanos que se mantiene activo. Un respeto que tranquiliza a lectores, entrevistados y editores. En la actualidad, su trabajo se ubica en una zona curiosa de la realidad, porque Hugo Prieto trata de observar lo que le acontece a los venezolanos con la complejidad de quien desea entender. Rara avis. Sus entrevistas son sesiones terapéuticas. Abren una pausa para pensar en un país donde todo el mundo anda apurado, buscando respuestas fáciles a problemas desmesurados.

Los lectores que buscan puntos de vista diferentes y trabajos bien elaborados conocen la firma de Hugo Prieto desde hace varios años. También lo conocen muchos periodistas que se formaron muy cerca de su rigor extremo y su solidaridad. Dejó huella en revistas como Número, en Domingo Hoy (de Economía Hoy), en Siete Días (de El Nacional), en Ultimas Noticias, en Contrapunto, y ahora en Prodavinci. Estos son algunos de los medios donde consolidó su reputación de iracundo, outsider y preciso comunicador.

Hoy sus conversaciones con interlocutores que no siempre encuentran espacio en los medios tradicionales resultan materiales combustibles que nadie que respete el buen periodismo puede perderse. Aunque Hugo Prieto es un reportero de cuidado que ha trabajado con esmero la investigación, la crónica y la noticia, sus entrevistas llaman la atención porque son indispensables.

Enemigos somos todos, su más reciente libro (La Hoja del Norte, 2016), es la materia condensada de un trabajo periodístico único, que reúne 27 conversaciones que giran alrededor de diferentes momentos de uno de los períodos más críticos de la nación. Sus interlocutores no son las voces habituales que consultan los medios, hallazgo que le permite a los lectores alejarse de los predios de la polarización. Como afirma la contraportada del libro, sus entrevistas “efectivamente producen una conversación, enriquecen con diálogo verdadero una opinión pública desvalijada por los fanatismos’’.

¿Por qué la entrevista, por encima de los otros géneros?
En una época me lo requería el periódico El Nacional. Y a mí me gustaba. Se ajustaron ambas cosas. Una necesidad y un placer. Con el tiempo, me di cuenta que el trabajo de entrevistador tenía una realización profesional que me satisfacía. Tratar de entender lo que piensa una persona, lo que quiere expresar… No es algo fácil. Es decir, aprender a escuchar, ayudar a esa persona a que encuentre el ambiente para que pueda decir lo que desea. Me gusta el símil de la cancha de tenis: uno ajusta la malla y le va diciendo al entrevistado cómo va a ser el boleo. Uno marca las líneas. La dinámica de esa conversación.

Cuando el padre Alejandro Moreno Olmedo, prologuista del libro Enemigos somos todos, te presentó en la Feria del Libro de Altamira, habló de “ensayo” para identificar tus trabajos. Uno podría decir ensayos, conversaciones y pausas para pensar. Tú le abres un espacio al entrevistado para que piense y articule un discurso sobre temas diferentes. Y si contamos con un tercero, que es el lector, quien completa esta idea, ya que lee y piensa también lo que allí se dialoga, se produce una experiencia muy rica y que ofrece algo que no hay: tiempo para pensar lo que nos pasa.
El periodismo está contaminado por todos los géneros. Los periodistas no escriben ensayos, tratados, novelas… No estamos para eso. Pero hay un instante en que esos caminos se cruzan, hay una intersección, un punto en común. Y el periodista debe trabajar sobre ese momento. Poner sus recursos, su experiencia, para desarrollar esa entrevista, que es distinta a la de personalidad o a una conversación amena. Esto es otra cosa. Hay periodistas que hacen otras cosas, pero yo no puedo hablar sobre eso. Yo puedo hablar sobre lo que yo hago, que es ubicarme en esa intersección donde confluyen ideas, pensamientos, experiencias, contradicciones, diálogos…

En el antetítulo del libro hablas de fracasos. “Conversaciones sobre el fracaso”. ¿Cómo le explicarías a un lector qué significa eso? ¿Es el fracaso de quién? ¿A cuál fracaso te refieres?
En el libro hay una colección de fracasos. La mejor demostración de eso es lo que dicen los entrevistados cuando abordan los diferentes temas. Por ejemplo, desde el pensamiento de la izquierda, para hablar del fracaso del chavismo, lo hace Edgardo Lander, en la perspectiva de que este modelo no cambió las estructuras políticas y económicas de Venezuela, y no propició que el ciudadano buscara otras cosas diferentes al intercambio mercantil que caracteriza a la sociedad venezolana. Oír a un gerente como José María de Viana, que tiene un currículum impecable en todo lo que son las empresas de servicios públicos, resulta demoledor. El país ha desperdiciado talentos, recursos humanos, en experimentos que no tienen ninguna viabilidad. Ver la política —que está a lo largo de todo el libro— como un ejercicio inútil, como una encrucijada donde no hay ideas, no hay imaginación, no hay arreglos, no hay diálogos, es un retrato de lo que estamos viviendo en ese ámbito. Es una reflexión alrededor de esta etapa que ha sido muy dolorosa. Y donde el fracaso es más que evidente. No podemos decir otra cosa de lo que ha pasado en Venezuela en estos años.

Fracaso de un gobierno, pero también de la sociedad… Desde esta perspectiva, son 17 años de fracasos en un país que tramita mal sus fracasos.
Detrás de esa afirmación pareciera que se esconde un silogismo. ¿Por qué se insiste en este modelo? Porque se tiene miedo a reconocer el fracaso. No voy a dar mi brazo a torcer. Voy a insistir en ir hacia una meta irracional porque al reflexionar sobre los errores pareciera que uno debe reconocer los fracasos y nadie quiere hacer eso. Reconocer el fracaso, reconocer una equivocación y cambiar de rumbo. Ahí hace falta lo que me dijo Luis Enrique Pérez Oramas en su entrevista: algo de misericordia civil. Todos estamos llenos de fracasos, pero no nos gusta hablar de eso. Ni que nos identifiquen con eso. El fracaso nos enseña cosas importantes para la vida. En términos colectivos, esta tendencia ha tenido costos muy alto para esta sociedad…

Costos que no pagan los que los ocasionan…
Los que los ocasionan sólo piensan en el poder, en el ejercicio del poder, y el poder es excluyente. Excluye todo lo que no le sirve.

El chavismo entrevistado en el libro habla desde la justificación y la defensa. La oposición habla desde la crítica. Pero la pregunta que me hago es: ¿hay un chavismo crítico? ¿Y acaso no hay una oposición que se ha comportado como el chavismo, aún cuando su apariencia es ser la oposición?
Prefiero comenzar por lo último: este país es profundamente chavista. Eso está en el ADN del venezolano. En el imaginario colectivo. Esa visión autoritaria que uno ve en las empresas, en los núcleos familiares, en cualquier lugar publico o privado. Una demostración del chavismo: la intemperancia, la violencia… Esos defectos están ahí. Esa falta de cultura. El chavismo se define ahí. Nos gustaría a nosotros decir que eso sólo lo exhibe cierto segmento de la sociedad, que eso está focalizado… Pero realmente no es así.

¿Sientes que esos defectos están en toda la sociedad venezolana?
Si vas al 23 de enero, vas a ver lo mismo que ocurre en Plaza Altamira. Las mismas manifestaciones de intolerancia. Cada quien orgulloso del lugar que ocupa, de las relaciones que tiene con el consumo, de su relación con los estilos de vida. Una es una urbanización popular y otra es de clase media alta. Pero allí se manifiesta una identidad. Este es un fenómeno cultural poco estudiado. El trasfondo chavista que tiene la sociedad venezolana.

¿Eso se manifiesta de alguna manera en tu vida cotidiana?
Yo a veces le digo a mis amigos que yo quisiera tener un hermano chavista, para que cuando me acusen de ser chavista uno pueda decir: no, es el otro. ¿Por qué digo esto? Porque frente a ciertas entrevistas (sobre todo las que hice en Ultimas Noticias) había lectores que afirmaban que yo era chavista. Dice mucho de la actitud de la gente frente a ideas que son diferentes a las suyas. Esto es un pequeño detalle de muchas que aparecen. Y que la polarización disfraza.

Enemigos somos todos; por Hugo Prieto 300

Portada del libro Enemigos somos todos (La Hoja del Norte, 2016) de Hugo Prieto. Si desea leer el prólogo elaborado por Alejandro Moreno Olmedo, haga click sobre la imagen.

Cuando haces una entrevista y emites preguntas complejas, que se salen de la dicotomía chavista/antichavista, hay un interlocutor que entra en cortocircuito…
El problema es tratar de indagar sobre lo que no hay seguridad, tratar de pensar las posiciones mineralizadas, y tratar de cuestionar los dogmas. Ese ejercicio es sospechoso. Y acuérdate de que hoy todos somos sospechosos.

Lo que pasa es que la incertidumbre da miedo. Y esta es una época de incertidumbres. Ante las incertidumbres, la gente quiere certezas. Y luego viene Twitter, que es un amplificador del autoritarismo, venga de donde venga. Será una herramienta de la modernidad, pero es también un canal para la locura ordinaria, para vaciar sentimientos abyectos y locos. En Twitter es donde se expresa mejor el miedo de una sociedad que no sabe tramitar sus inseguridades.
Pero las certezas no ayudan a superar los miedos…

Déjame plantearte algo que me parece importante. Tú dices que este es un país profundamente chavista. Pero yo podría contraponerte que de todas maneras este país profundamente chavista está tratando, todos los días y de manera heroica, sacarse de encima al chavismo que gobierna. Es paradójico.
Te hago una pregunta. Un ciudadano que se la pasa hablando mal de gobierno y no paga su condominio…, ¿qué refleja ese comportamiento? Lo que quiere este ciudadano es que los demás propietarios del edificio le financien su hueco. Habla de una incapacidad para asumir responsabilidades, para respetar a los demás… ¿No es eso lo que se le critica al chavismo?

Yo podría afirmar que antes de 1999, si bien había problemas, no existía esta sensación en Venezuela de que todos podían estar al margen de la ley, porque desde el Presidente para abajo todos hacen lo que quieren… Esta sociedad se enfermó en estos 17 años. Se sirvió la mesa para llegar a un país arrasado de institucionalidad, de respeto por el otro, de valores que acompañen a una sociedad a caminar por la senda de la modernidad y el crecimiento.
Reconozco que hay un escenario que permite que la gente actúe en consecuencia. Como bien le parezca. Sin embargo, creo que este país siempre tuvo un trasfondo, unos rasgos, unos tics, que podrían interpretarse como acervo del chavismo. Y lo que ha ocurrido es que eso se ha profundizado, se ha magnificado, se ha llevado a una esfera sideral… Es como si sobre la sociedad venezolana, que tenía sus problemas, hubiera caído un reactivo… Bueno, pues…

Freud decía que cuando un jarrón se cae al piso, se rompe por donde tiene una grieta. Es una falla de origen… O usando tus palabras, los tics que se profundizaron…
Esos tics son autoritarismo, militarismo, personalismo, intolerancia, violencia… Yo no me creo el cuento de que el venezolano no es violento. El venezolano es realmente violento. Uno de los más violentos de América Latina. Lo que ocurre es que antes estaba inmerso en un ambiente de tolerancia. Esos tics estaban solapados. Lo que ocurre y también debo decirlo es que un ciudadano de un país es una complejidad por donde cruzan muchas facetas. Todos estos tics estaban en la sociedad venezolana. Al mismo tiempo uno puede identificar unos valores en el venezolano que son muy buenos: la apertura que tiene ante lo que viene de otras partes, es uno de ellos. El venezolano es una persona que confronta, que va de frente.

¿Tú piensas que esta sociedad siente debilidad por los militares?
No tengo esa impresión. Ahora está condenada a convivir con los militares, y siempre habrá tensión. En la entrevista que está en el libro a la hija de Rómulo Betancourt, Virginia, ella me cuenta cómo le reclamaba a su padre tiempo y él le respondía que no podía jugar con ella porque debía reunirse con los militares. Y un día le dijo, si no lo hago me tumban… Lo que sí ocurre es que aún no se ha producido el gran parto de la democracia venezolana, que implica arreglar temas pendientes con los sindicatos, con los empresarios, con los militares…

¿Cómo es ese parto?
Hay que repensar muchas cosas. Hace falta pensar un arreglo con el negocio petrolero distinto del que hemos tenido hasta ahora. Hay que trabajar en un arreglo con los recursos que tiene el país, distinto…

Y ahí no cabe pensar en que el país debe tener una relación con los militares diferente a la que ha tenido hasta ahora…
Claro. En Venezuela tiene que producirse una escisión después de esto que produjo Chávez. Los militares están hasta en la sopa. Como dijo Arnoldo Gabaldón, qué nos puede decir del sistema eléctrico el señor Mata Domínguez. Los militares están en funciones y en sitios que no conocen y en especialidades que los superan. Habrá que hacer un inventario del costo que tuvo para la nación que los militares se inmiscuyeran en áreas que desconocían.

¿Eres optimista o escéptico, con los cambios que podrían venir en el país?
Yo soy pesimista con relación al país. Tenemos un siglo que ha creado estos arreglos y esta forma de ser. Siempre hemos visto que alguien crea un banco o una entidad financiera para enriquecerse. Y que tiene los contactos en el gobierno para poder hacerlo. Y para enriquecer a los accionistas, que son los políticos y gobernantes de turno. Esa es una gran mácula que tiene la sociedad venezolana. Detrás de eso hay negocios fabulosos. Y nunca caen culpables.

A veces los rescatan y los nombres directores de periódicos.
En Venezuela nunca hay culpables. La impunidad es impresionante.

Pero, para salir adelante, un país debe hacer un arqueo, debe reflexionar sobre lo que le ha sucedido. ¿No ves una oportunidad ahora?
Para ser libres tenemos que ser responsables en los manejos de los recursos del país y en los dramas de la sociedad: exclusión social, embarazo precoz, pobreza. Son dramas que se enmascararon con la renta petrolera. Chávez los disfrazó. Son dramas que han vuelto a resurgir. Este gobierno no le ha dado respuesta a ese drama. Ya lo sabemos: a este gobierno no le interesa el dolor, el sufrimiento, la pobreza…

Sergio Dahbar 

Comentarios (23)

Alejandro
27 de mayo, 2016

De todos los comentarios realizados en Prodavinci por tantos excelentes pensadores de distintas ópticas acerca de la actualidad venezolana, creo que es en esta entrevista con la que me relaciono más.

Concuerdo con Hugo en todo, en su pesimismo realista y en su aguda objetividad. Con toda su crítica fundamentada, acierta en algo muy particular: Chávez no llegó al poder, la población venezolana fue quien lo llevó al poder y su cultura de conformismo, individualismo, mercantilismo y pare usted de contar ‘ismos’. Y así la larga lista de políticos nauseabundos (no todos, pero los malos superan a los buenos) que vinieron antes de él y su sequito.

Estelio Mario Pedreáñez
27 de mayo, 2016

El título de esta magnífica entrevista al gran estrevistador Hugo Prieto garantiza su lectura y la polémica. Y nos invita a ver la realidad y dejar atrás las mentiras, las manipulacciones, las falsificaciones y las máscaras, para entender lo que pasó y pasa en Venezuela para superar esta hora menguada. Debemos entender que el socialismo marxista facasó, que es utópico y no “científico”, que lleva inexorablemente a la Dictadura Totalitaria (no “del Proletariado”) en una Monarquía Dinástica (Cuba, Corea del Norte) o Electiva (el Secretario General del Partido Comunista en la extinta Unión Soviética y sus satélites), siempre opresiva y violadora de los Derechos Humanos. Que Bolívar murió en 1830 y no era socialista ni comunista y tanto respetaba la propiedad privada que no abolió la esclavitud de los negros, los verdaderos esclavos, ni en su Dictadura (1828-1830), que no era un demócrata (quería gobernar como “Presidente Vitalicio”) y que la Independencia fue obra colectiva de los pueblos

Vladimir Prieto
27 de mayo, 2016

….Existe una “biología de las creencias” que demuestra con evidencia científica que nuestra biología es “modificable” por lo que pensamos sentimos y creemos. …siendo así hay al menos la esperanza de que con otro tipo de pensamiento, creencias y valores podamos ser mejores personas y por lo tanto mejor sociedad y pais; NO estamos condenados ni siquiera por nuestro ADN…

Pedro María Górriz Unzu
27 de mayo, 2016

Veo y siento a Venezuela casi como un calco de las diversas expresiones de Hugo Prieto en esta entrevista de sergio Dahbar. Llevo quince años fuera del país (me fui con mi familia por el miedo a vivir con el miedo de antes, durante y después de Chavez, esa terrible impunidad total), y había vivido casi cuarenta años en Caracas. Encuentro un paralelismo extraordinario entre la visión de Hugo Prieto desde su condición general de periodista excelente, y la de Ana Teresa Torres en su libro “La herencia de la tribu”, que considero el mejor diagnóstico desde la Historia y la Psicología de profundidad que se haya realizado en Venezuela. Difícil, muy difícil, salir del pesimismo razonado con relación a un futuro de unas docenas de años para Venezuela. Duele pero hay que entrarle de frente y por derecho. Amen

Gabriel
27 de mayo, 2016

Menos mal que con la Antropología cultural he aprendido que existe la evolución sociocultural y que en Venezuela por supuesto que vamos a lograr superarnos.

La conquista republicana en Venezuela se logrará cuando superemos la herencia militarista que nos ha llevado a una cultura colectivista muy dañina para lo que es querer construir una civilización respetable; cuando dejemos de alabar a marcos pérez jiménez y hugo chávez, militares corruptos y nada más, cuando dejemos de decir que Antonio Guzmán Blanco fue un “civilizador”, Castro y Gómez fueron “pacificadores”, López Contreras el hombre de la “transición” y Medina un presidente “bueno”.

En Venezuela casi siempre han gobernado los militares, en forma directa o a través de civiles que de una u otra forma han actuado como testaferros. Sólo durante los 41 años de la Era Civil (1958-1998) pudieron los civiles acceder al poder, mientras que los militares estuvieron en los cuarteles, como debe ser.

Antonio Marquez
27 de mayo, 2016

Excelente artículo, sin duda compartido por una gran mayoría de los lectores, preocupante el cuestionamiento al final, será esta la pregunta correcta a partir de la cual iniciaríamos un cambio en el país? Es el drama social de la desigualdad y la exclusión la piedra fundacional de una nueva republica? O será una República donde impere la ley y tengamos plenas libertades sin que los politicos estén ocupados repartiendo lo que otros producen?

JACM
27 de mayo, 2016

Excelente entrevista, para mejorar el vuelo y emprender una aventura grata, otra Venezuela. Es necesario reconocer de donde venimos y donde nos estamos moviendo para proyectar hacia donde enrumbarnos … agregaría, que sería pertinente deslastrarse del populismo y la actitud vanidosa de creernos sobrados …

Inés
28 de mayo, 2016

No hay que confundir biología con chavismo. En el ADN de todos los humanos está la violencia, la intemperancia, el autoritarismo y los mil y un defectos, en menor o mayor grado.

nelson romero díaz
28 de mayo, 2016

Buenas mañanas del sábado. Entre suspensiones de servicio eléctrico y apremios de la vida diaria se va el tiempo hasta la mañana después, en la que la amenaza cierta de la suspensión del servicio obliga a leer con el cerebro puesto en lo que dicen dos: el entrevistado y el entrevistador. Porque los “estira y encoge” de preguntas y respuestas le ponen en bandeja de plata al lector, lo que otros no han logrado: una verdad como un templo: Chávez y sus acciones son la representación típica de lo que es el venezolano. De allí, la sobreviviencia del régimen. Los diagnósticos están, pero las acciones para su corrección son propuestas para la ilustración más no para su aplicación.

Moises P Ramirez
28 de mayo, 2016

“Te hago una pregunta. Un ciudadano que se la pasa hablando mal de gobierno y no paga su condominio…, ¿qué refleja ese comportamiento? Lo que quiere este ciudadano es que los demás propietarios del edificio le financien su hueco. Habla de una incapacidad para asumir responsabilidades, para respetar a los demás… ¿No es eso lo que se le critica al chavismo?”

En mi edificio hay por lo menos un co-propietario exactamente así… tuitea contra el gobierno como nadie, pero debe un realero al condominio.

Excelente entrevista!!!

Moises P Ramirez
28 de mayo, 2016

Hugo Prieto, en esta brillante entrevista de Sergio Dahbar, va más profundamente hacia explicaciones de lo que nos ocurre en Venezuela que las tìpicas referidas a una “polarización” entre malos y buenos… En mis propias palabras, el país no ha terminado de entrar a la Modernidad, seguimos siendo premodernos y, por ello, violentos, discriminadores, indolentes, abusadores… Pero el asunto no es genético, el asunto está en cómo hemos entendido la Modernidad: vivir en ciudades, usar tecnología, hacer elecciones. Pero eso no es la esencia de la Modernidad. El corazón de la Modernidad está en el estricto respeto a los Derechos Humanos de TODOS los humanos, sólo por ser seres humanos. Buenos y malos, ricos y pobres, negros y blancos, hombres y mujeres, niños y viejos… En la igualdad, en reconocer la dignidad y la libertad de cada uno de nosotros.

Luis Sarmiento
28 de mayo, 2016

Excelente entrevista! Sin desperdicio alguno! Ojalá los docentes compartieran con sus alumnos. Alcaldes y Diputados de oposición discutieran con sus seguidores. Si esto se hiciere, de seguro avanzamos en la reconstrucción de este país! Cuántas sorpresas!

Laura Efigenial
28 de mayo, 2016

Guau!!!!!Profunda reflexión…..para pensar y actuar.

Frank Gutierrez
28 de mayo, 2016

Excelente !! Los análisis despolarizados parecieran un modo de sanarnos, estamos necesitando de visiones no extremistas, sin tapujos pero balanceadas, no son fáciles pero posibles. Esta entrevista me deja esa sensación.

Liliana
28 de mayo, 2016

No considero, incluyendome, que el venezolano sea profundamente chavista. A veces pienso de manera hipotetica como se comportarian los venezolanos si hoy sucediera la tragedia de Vargas! La solidaridad, el apoyo y la ayuda que se dieron los venezolanos entre si, me da esperanzas para creer que eso sigue alli en el fondo de nuestro ser, pero sin duda alguna, estos 17 anos han sacado lo peor del venezolano, que va mas alla de la simple viveza a la que estabamos acostumbrados. La moral, la educacion y las buenas costumbres, es algo que necesitamos recuperar con urgencia.

Héctor Mason
29 de mayo, 2016

Una descripción perfecta de lo que somos, diría que habría que agregar que los militares están en el gobierno porque somos unos aduladores del poder y solo esperamos poder acceder a él mediante padrinazgos y amistades. Excelente entrevista.

Rumen Rashev
29 de mayo, 2016

Nunca entendi que es “chavismo” porque jamas habia una ideologia clara y precisa de eso. Es una anarquia mental de quien es el mas vivo.

Luis Sarmiento
29 de mayo, 2016

Excelente entrevista! Sin desperdicio alguno! Ojala los docentes compartieran con sus alumnos. Gobernadores, Alcaldes y Diputados la discutieran con sus seguidores. Cuantas sorpresas!

Pròspero Infante
29 de mayo, 2016

Magistral y mas…que duro cuando nos dicen la verdad.Como duele la realidad cuando es descarnada del modo como lo muestra este brillante entrevistado.Cuanto duele escuchar que el pesimismo no es una sensacion y que nuestra sociedad es eso lo que transmite,pesimismo.Entiendo a Prieto.Han sido muchos años dedicados a la destrucciòn de una sociedad que en su momento se mostrò pujante y con ganas pero la han empujado inexorablemente por el camino de la anarquìa.Estos 17 años han sido los peores y si estoy de acuerdo con lo expuesto por èl,siempre hemos sido como somos pero como nos gustarìa que nos den la oportunidad de ser mejores:eso, tambièn està en nuestro ADN.Yo todavìa quiero seguir creyendo en mi paìs y en nuestro tiempo

Luis Alfonso
30 de mayo, 2016

hay un trabajo interesantísimo de 1985 que va a la raíz de todo este cuerpo político del país de este siglo. Ese ensayo magistral fue LA Adequidad de Nelson Acosta Espinosa y Heinrich Gorodeckas en el que diagnóstican ese esqueleto de la idiosincracia venezolana que popularmente de la llamada guanaban bipartidista del siglo XX paso a la llamada pomalaca del siglo XXI. Los comentarios de Moisés ramírez y Nelson Romero son acertadísimos, desgarradores, pero ciertos.

Rosario
30 de mayo, 2016

Excelente extrevista, sigo reflexionando sobre ella. Dan en el blanco también las opiniones en los comentarios, todos de provecho, me tranquiliza eso de la “biología de las creencias” y pareciera que es así -gracias a dios- pues nuestro comportamiento “mejora”, por así decirlo, cuando vamos a otros países, es la anarquía la que nos consume y esa anarquía cae en cascada desde las cúpulas, y se inició mucho antes de Chávez. La pobreza en un país tan rico es otro de nuestros feroces males. La falta de educación, ese es el renglón menos apostado y desarrollado por los políticos. En cuanto a los militares no hay peor carrera en que la que no se trabaja; y nuestro militar sólo es preparado para una serie de contingencias que gracias a dios, prácticamente no asumen. Tampoco se preparan para gerenciar absolutamente nada, hasta algunos muestran dificultad para formar sus hogares. Espero que cambiemos y empiezo por mi, revisando mis acciones. Gracias.

Joeif Duroim
31 de mayo, 2016

De lo mejor que he leído en los últimos tiempos. Tiendo a concordar en la visión pesimista que tiene sobre el país y la sociedad. Ni hablar de que el gobierno es la encarnación de todos los defectos revueltos! Ojalá tengamos la oportunidad de mejorar sin que antes nos aniquile el régimen o la delincuencia

Mario Schiavelli
4 de junio, 2016

Estimado Sr. Prieto, Lo felicito por su análisis socio-político sobre Venezuela. La auto-critica y el saber y aceptar lo que fuimos es fundamental para comprender lo que somos y lo que seremos. Concuerdo con su afirmación de que Venezuela es un país profundamente chavista y me permitiría ir mas allá: Venezuela es un país profundamente chavista desde antes de la llegada de Chávez. El chavismo simplemente oficializó esa “forma mentis”.

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