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Un abrazo, por favor; por Alberto Salcedo Ramos

Por Alberto Salcedo Ramos | 27 de diciembre, 2015

Un abrazo, por favor; por alberto salcedo ramos 640

Un abrazo es lo que más cuesta y lo que menos vale.

Lo que más cuesta porque somos timoratos, porque andamos prevenidos, porque tememos parecer cursis o empalagosos. Además creemos que revelar el afecto duele.

Y lo que menos vale porque lo hemos convertido en una simple muletilla social, una estampilla que pegamos mecánicamente al final de nuestras cartas, sea quien sea el destinatario.

“Un abrazo”, escribimos al rematar el mail. “Un abrazo”, anotamos en el muro del cumpleañero anónimo en Facebook. “Un abrazo”, le decimos a nuestro interlocutor telefónico.

Obsequiarle abrazos al corresponsal lejano es fácil. Lo difícil es dárselos en persona al tío más allegado. Somos diligentes para el mimo exhibicionista en las comunidades virtuales y melindrosos cuando estamos a solas con el prójimo. Para abrazar de verdad hay que desnudar el alma. Entonces preferimos la distancia, porque así el abrazo se transforma en un formulismo cómodo.

A veces me pregunto si Whatsapp no sería inventado por un negociante lúcido tras observar que hoy la gente solo sabe abrazarse desde lejos. Muchos han llegado al colmo de mandarle abrazos orales a la persona con la cual están conversando frente a frente.

— Hasta luego. Un abrazo –le espetan ahí, a medio metro de distancia.

Otros llevan siempre a la mano una tabla Excel en la cual están ya predeterminados los abrazos que van a dar a lo largo de su vida: uno para el vecino el 31 de diciembre a las doce de la noche, uno para la tía-abuela Magnolia en sus bodas de oro, uno para el compadre si sale vivo de la Unidad de Cuidados Intensivos.

Formalismos, puros formalismos. Abrazar de verdad es una experiencia muy honda, no un asunto relacionado con protocolos. Si abrazamos a todo el mundo de dientes para afuera al final no abrazamos a nadie del pecho hacia adentro, ni siquiera a la gente a la cual queremos.

En este punto recuerdo una caricatura de Roberto Fontanarrosa sobre unos esposos sentados en la tribuna del estadio:

— A mí el fútbol no me gusta –advierte la señora–, pero yo insisto en venir a la cancha a ver si en una de esas hay un gol y mi marido me abraza.

También recuerdo un pasaje del libro Lo que no tiene nombre. En él la autora, Piedad Bonnett, cuenta que varios intelectuales fueron torpes para darle el pésame por la muerte de su hijo. Según ella, los intelectuales se inhiben en la expresión del sentimiento por miedo al ridículo. “No saben abrazar”, sentenció. En cambio el albañil de su casa le expresó sin dificultades unas palabras afectuosas que la hicieron sentir abrazada.

No creo que la inhibición sea exclusiva de los intelectuales, pero le concedo razón a Piedad Bonnett en que los abrazos van mucho más allá del contacto físico: se sienten en nuestras palabras, en nuestro trato. Olvidemos la maña de repartir abrazos demagógicos entre extraños, y aprendamos a abrazar de verdad a los seres amados.

A mí, por fortuna, mi madre me enseñó a tiempo que los brazos, pesados como plomo cuando están comandados por los prejuicios, se vuelven alas gráciles cuando solo le hacen caso al amor.

Alberto Salcedo Ramos 

Comentarios (11)

Amparo Alarcón Fernández
7 de junio, 2015

No lo conozo, pero leo sus relatos en Prodavinci que me encantan. Si pudiera darle un abrazo personalmente lo haría, pero como no se puede recíbalo con toda mi estimación y aprecio, aun cuando usted pueda creer que es un formalismo. A mi me gusta abrazar y que me abracen.

Libertad Velázquez
8 de junio, 2015

Cierto, eso de los abrazos verbales es muy cómico. Particularmente en mi familia no tenemos problemas con las expresiones afectivas, mi guayanesidad lo tiene incorporado, lo he transmitido a toda mi familia y en ocasiones hasta a mis pacientes como manera de luchar con sus fobias. No conozco al autor del artículo, pero creo que acá en Venezuela, y sobre todo en oriente y en el Sur, esas expresiones de cariño son bastante frecuentes y sinceras. Solo los estirados y los fóbicos tienen dificultad con los abrazos.

Dan S.
8 de junio, 2015

Alberto, muchas gracias por sus palabras, las encuentro entretenidas, claras y capaces de expresar fácilmente una situación con la que puedo relacionarme y que entiendo es bastante compleja. Siempre me he considerado una persona que encuentra mayor atractivo en los abrazos incluso que en los besos, he escuchado decir que “los labios se hicieron para besar”, pero yo prefiero pensar que, dejando un momento de lado las obvias razones evolutivas, los brazos existen para poder abrazar. Un caso anecdótico que puedo recordar respecto a este tema lo podemos encontrar en una película hecha para la TV llamada “Temple Grandin”, basada en la vida real de una mujer extraordinaria que ha logrado sobreponerse a las limitaciones que implican el vivir con autismo. Entre “sufrimiento” y genialidad, Temple se hace consciente de su necesidad de contacto físico y su imposibilidad de recibirlo incluso por parte de su madre en forma de abrazos, ante esto diseñó y defendió la creación de la “Máquina de Abrazos” así como también se apoyó en un análisis científico para demostrar que su uso es moral y fisiológicamente apropiado, lo que directamente demuestra que los humanos (y varios otros animales) necesitamos contacto entre nosotros; precisamos de abrazos. Voy a dejar por acá el link de la descripción de la película que acabo de comentar, así como un artículo científico por Grandin en donde se evidencia la importancia de los abrazos para humanos con autismo, estudiantes y ciertos animales. Una vez más gracias por sus palabras, y no le mando un abrazo pero sí deseo que tenga cerca algunos brazos que estén dispuestos y felices de concederlos. Saludos.

Descripción de película “Temple Gardin”: http://www.imdb.com/title/tt1278469/?ref_=nv_sr_1

Artículo científico “Calming Effects of Deep Touch Pressure in Patients with Autistic Disorder, College Students, and Animals”, publicado por Temple Gardin: http://www.grandin.com/inc/squeeze.html

Fernando Granados Bellorín
9 de junio, 2015

Excelente artículo, y aprovecho el foro para recordar a mi querida hermana Gloria, qúién regularmente exclama cuando la abrazan con un sólo brazo: “Ah no, a mi me abrazas con los dos brazos, nada de flojera en el cariño”

Marco D’Agostini
27 de diciembre, 2015

El protocolo siempre está ahi, con los chats o sin ellos. Los chats simplemente aumentan la cantidad de personas con quien podemos comunicarnos, y por consiguiente surge la necesidad de un nuevo “protocolo” para tál magnitud, un protocolo menos caluroso por así decirlo, ya que no podemos ser atentos con todo el mundo, nuestro cerebro no es de recursos ilimitados y tenemos q priorizar, y es de ahi de donde surgen distintos protocolos, uno mas caluroso que el otro.

Un gesto, sea cual sea, tiene el significado que uno quiera darle, y hay que entender que el significado es dinámico, cambia ligeramente de persona en persona. Antes el “XOXO” no significaba nada, antes el texto “un abrazo” significaba casi lo mismo que un abrazo de verdad, pero ya no, y eso es normal, no es algo malo, así funcionamos los seres humanos, así es como nos adaptamos.

Las cosas cambian, y no necesariamente es para mal.

Zulma Bermudez Guere
27 de diciembre, 2015

Yo no sabia abrazar, es decir me cohibia y creia que si lo hacia podria ser mal interpretada ,asi que solo abrazaba al bailar y un niño y a un anciano ,pero a una persona de mi misma edad no, y menos si era un hombre , hasta que hice un curso de esos de superación persona y allí recibí tantos abrazos , pero muchos abrazos de gente desconocida que me quede de una pieza hasta que me obligaron casi a abrazar como se debe y tengo una pareja amiga que cuando abraza te trasmite con todo su corazón el cariño que sienten por ti.Edda y Esteban , que lastima que se fueron del país ,pero yo ya aprendi a dar abrazos y cuando los doy es por que los siento, Eso de los abrazos esta como los besos al aire cuando nos saludamos o me besas o no.Yo le dejo beso en la mejilla no tiro besos al aire. Gracias por este sencillo articulo dificil de entender para muchos

Máximo Alberto Rangel
27 de diciembre, 2015

Totalmente de acuerdo. El asunto va más allá de los abrazos: Su texto se aplica perfectamente a todo lo que implican actualmente las relaciones “virtuales”, y expresiones populares como “mi hermano querido” y otras por el estilo. Su texto me hizo recordar los versos de un poema mío, de hace tiempo, en el cual expreso mi alegría por “los ojos de mirar luceros/las bocas de esparcir sonrisas/ los brazos de abrazar amores”, escritos en el mismo contexto ideal aludido por el autor. ¡Gracias por recordármelos!

Flor Bello
27 de diciembre, 2015

Gracias por este excelente artículo, donde deja claro lo significativo de un abrazo que a mi me llega directo, mis abrazos son espontáneos nunca por compromiso, y también acostumbro a enviar abrazos por email con la siguiente frase “desde la distancia recibe un abrazo” ó un abrazo desde la distancia… A usted no lo conozco personalmente a pesar que ha estado en Caracas en muchas oportunidades pero si hubiera sido el caso le hubiera dado un abrazo, porqué admiro sus artículos que reflejan la personalidad de un gran ser humano por esta razón…desde la distancia reciba un abrazo.

Lillian Kerdel Vegas
28 de diciembre, 2015

misQue bueno, que hable de abrazos, Lo felicito Alberto Salcedo!!!!!! Nunca me ha gustado una mano floja (como pescado muerto) en el momento de conocer a una persona, ni un abrazo con flojera. A mis nietos cuando estaban pequeños siempre les decía que me abrazaran con fuerza para que me trasmitieran su buenas energías. Ahora que son adultos y adolescentes, ellos mos se recuerdan y me lo dan sin que yo se los reclame. Un abrazo para mi es “eeeeeeeeeso” precisamente, trasmitirle al oooooootro tus buenas energías, el dolor que sientes por su perdida, o por que te siente feliz de ver a dicha persona, peeeeeeeeero “eeeeeeeeso si” con flojera nada monada, con buenas energías toooooooooodo y máaaaaaaaas tambien. Cuando me despido en mis correos prefiero mandar besos o besoooote ya que los puedo enviar volando o volados

RAMON VASQUEZ
2 de enero, 2016

Gracias Sr.SALCEDO RAMOS por su defensa del ABRAZO. Me ocurrio, en una actividad que acostumbro desde hace algunos años,que nos visito un conferencista brasileño y solia concluir con un abrazo a cada uno de los asistentes(imagine una asistencia de 120 personas).Yo estaba de pie a su lado y al termino de la sesion me comenta:”Debo confesarte Ramon,que uds TIENEN MIEDO y no saben abrazar”.Fue necesario,viajar hasta la localidad donde el amigo reside(Campinas,Brasil),observar repetidas veces LA SESION DE ABRAZOS TERAPEUTICOS y la reaccion tan conmovedora en el entorno.¡Nada que ver con lo que estilamos los venezolanos! Despues, tuve la oportunidad de recibir en compañia de mi hijo,SENDOS ABRAZOS,sin costo alguno,de una pequeña familia chilena(Santiago de Ch.) provista del EXTRAÑO CARTELON,”SE DAN ABRAZOS GRATIS”. No todo es color de rosa.Modifique mi estilo de abrazar,ahora no dejo de tropezar con damas,que posteriormente CUCHICHEAN,a fulanito si que provoca darle UN ABRAZO.

alguien
6 de enero, 2017

Abrazar es dificil.

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