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A la sombra del desamparo; por Mílitza Zúpan

Por Mílitza Zúpan | 26 de diciembre, 2015
Fotografía de Roberto Mata

Fotografía de Roberto Mata

Suena el despertador, lo desactivo y abro Twitter en mi teléfono. Esta es una costumbre que forma parte de mi rutina desde hace más de un año, cuando me di cuenta de que, si quería estar informada, era yo quien tenía que buscar la información porque los medios “normales” no me la darían. Me atrevería a decir que todos los días encuentro malas noticias relacionadas a mi país, unas peores que otras, pero la de hoy fue especialmente triste: Un niño de tres años que padecía de cáncer de pulmón murió porque su familia no encontró un medicamento que necesitaba.

No sé el nombre del niño, sólo sé que murió durante la madrugada y que desde hace días esa familia buscaba la medicina, y es en ese “detalle” donde está la tragedia: en Venezuela no se consigue ni esa ni otras medicinas relacionadas al tratamiento oncológico. No se consiguen en el Seguro Social, que es el organismo público que debería garantizar su distribución de forma gratuita, ni en Badan, fundación privada sin fines de lucro donde antes se podían comprar las drogas antineoplásicas que ahora escasean. Y supongo que a la familia tampoco se la podía mandar alguien que estuviese en otro país, porque hay restricciones para enviar medicinas a Venezuela.

Unas horas más tarde, también gracias a Twitter, me entero de que una niña que fue tratada por cáncer  tuvo una recaída, es decir, el cáncer reapareció en su cuerpo y de forma agresiva. La razón: la niña no recibió el tratamiento completo. No sé detalles, pero sí sé que en Venezuela no sólo es común que no estén disponibles todos los medicamentos que requiere un tratamiento con quimioterapia, también ha ocurrido que durante estos tratamientos se apliquen drogas vencidas.

Podría ir más allá y ponerme a escribir a profundidad sobre la desidia que reina en los hospitales, la falta de personal especializado, el mal estado de los equipos necesarios durante los tratamientos oncológicos o que ni siquiera en clínicas privadas funcionan los servicios que se requieren durante estos tratamientos porque no hay repuestos ni dólares para comprarlos. Podría ponerme a hablar de que en el Ministerio de la Salud se han presentado mil quejas a oídos sordos, de la ineficiencia de los gobernantes, de los culpables de esta tragedia, pero no tengo ánimos; a veces el corazón no aguanta tanta indolencia.

Cuando un niño tiene cáncer, toda su familia padece ese cáncer. Es una enfermedad dura cuyo tratamiento es igual de duro y no se termina con el último ciclo de quimioterapia ni con la última aplicación de radioterapia. Incluso años después hay que seguir monitoreando, revisando, analizando, por si acaso las células intrusas deciden regresar. A todo lo adverso que se debe enfrentar durante esos meses o años de convivencia con el cáncer, en Venezuela también hay que sumarle la angustia de no contar con los recursos necesarios para tratarlo.

Tres años tenía el niño que murió anoche, la misma edad que tenía mi hijo cuando recibió su última aplicación de quimioterapia. Nosotros corrimos con la “suerte” de que en ese entonces todavía había medicamentos en el Seguro Social y, si no había, se podían comprar en Badan. Pero esto no me hace sentir afortunada, ni mitiga el pesar que siento al pensar en lo que viven todos los enfermos que no tienen cómo tratarse, sean niños o adultos, pacientes con cáncer o cualquier otra enfermedad.

Me encantaría que a través del Niño Jesús, Santa, los Reyes, el Espíritu de la Navidad o los globos de los deseos se pudiese solucionar el drama de la salud en Venezuela y que nadie, absolutamente nadie más tuviese que vivirlo. No creo en soluciones celestiales, pero sí en que si aquellos que pueden tomar decisiones se ponen a trabajar, dejaremos de vivir a la sombra del desamparo.

Mílitza Zúpan 

Comentarios (4)

Diógenes Decambrí.-
26 de diciembre, 2015

No sólo hay restricciones para enviar medicinas A Venezuela, también para enviarlas de una ciudad a otra EN Venezuela, las empresas de encomiendas rechazan medicinas y celulares, sin dar explicaciones razonables, más allá de que está prohibido. Los Transplantados están tomando una medicina para perros, Veterinaria (con un Collie impreso en la caja), que contiene una dosis menor del medicamento que requieren imprescindiblemente para evitar el rechazo a su nuevo órgano. Nada más supimos de las irregularidades en el Ministerio de la Salud, por las cuales fue detenida e imputada (presuntamente) una camarada, ex Ministro, respecto de quien no se han ocupado más los medios. Pero a Leopoldo López, INOCENTE 100%, lo sentenciaron a casi 14 años de cárcel, y ni siquiera ha bachaqueado Sal de frutas.

Rafael Díaz Casanova
26 de diciembre, 2015

Mientras no exista una demanda por “homicidio culposo” donde se incrimine a los responsables de los organismos públicos que tienen que ver con el proceso de importación de las medicinas, no sucederá nada interesante.

RAMON VASQUEZ
27 de diciembre, 2015

Saludos Militza,FELIZ NAVIDAD. Deja que ME EXPLAYE nimias lineas, sobre la DESIDIA NOSOCOMIAL que subrayas. Siendo Medico General,la llegada de 1 CASO DIFICIL,obligaba a consultar ESPECIALISTA DE GUARDIA(INTERN/PEDIAT/CIRUJ/OBSTET)usualmente PRESENTE o DISPONIBLE. La duda clinica NO PERDURABA y atendiamos CON EXITO(1987-1991). ¡MORIA quien tenia que ser!. Triste advertir HOY,que una amiga con DOLOR MAMA IZQ,mal orientado,EN 2 CONSULTAS, resulto IMA en su casa MIENTRAS TOMABA ALIMENTOS o un DIABETICO ruleteado por TRES CLINICAS,no encontraba alivio A UN MAREO,otra vez MAL ORIENTADO, pero que obedecia a una GLICEMIA PERIFERICA 300 mgrs.¡POR FORTUNA ESTE ULTIMO NO FALLECIO!pero necesito UNA SEMANA en una clinica particular. Cierto, que el desastre con las medicinas para TODOS LOS MALES es una TRAGEDIA NACIONAL pero ¿Y QUE HACER CON LOS RESPONSABLES DE EXTENDER PRESCRIPCIONES, sin tener la menor aproximacion posible AL PRESUMIBLE DIAGNOSTICO/PROGNOSIS?

Irma Sànchez de Dìaz
27 de diciembre, 2015

Militza Zùpan, no solo tu corazòn, no puede aguantar tanta indolencia, ninguna persona en el mundo entero, lo puede aguantar, y màs, cuando en Venezuela, hubo dòlares para tirar al techo, y se los llevaron los Boliburgueses del Gobierno, y estàn invertidos en el extranjero, en casas, negocios, yates,cuentas. etc etc. y aqui nuestro pueblo, y sobre todo, nuestro niños no tienen para tratarse una enfermedad, tan cruel como es el cancer, ( Los niños que son el futuro de la Patria) a todos nos duele y mucho, verlos morir, y no poder hacer nada, creo que todos sufrimos de impotencia, por todo esto que esta pasando en la Venezuela PETROLERA, que tenia la mejor PDVSA, del mundo, y la cual fue arruinada, y con ella a todos los Venezolanos. Es todo

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