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#Debate // ¿Es realmente necesario un título universitario para alcanzar el éxito?

Por #Debate | 19 de mayo, 2015

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En una era en la que todo está a un click de distancia y en la que los llamados millennials (o Generación Y), cuyas fechas de nacimiento comprenden desde mediados de los años 80 hasta mediados de los 90, son ya adultos, la tecnología parece haber cobrado un rol protagónico como principal proveedora de información y plataforma predilecta para iniciar nuevos proyecto.

El consumo de contenido es tan rápido, que es normal escuchar diariamente sobre tal o cual video que se viralizó en YouTube o la forma en la que una persona logró convertirse en una figura pública sólo con el manejo de sus redes sociales. Diariamente recibimos información y conocimiento de lo que encontramos en las interfaces: desde tutoriales sobre cómo transformarnos en emprendedores en sólo 10 pasos hasta cómo empezar un negocio propio y promocionarlo en Twitter o Facebook explicado en un video de dos minutos y medio.

La promesa de convertirnos en el próximo entrepreneur de la revista Forbes en sólo tres meses y sin un curso de finanzas parece algo maravillosamente inmediato. Tan inmediato como esa matriz a la que estamos conectados todo el día. Y todo sin mencionar que nos ahorraría, como mínimo, tres años de carrera y costos de matrícula, textos, materiales y demás.

La típica disyuntiva entre bachilleres, estudiantes de pregrado de todos los semestres, tesistas e incluso entre aquellos que se han debatido entre carreras ya por un tiempo, se vuelve más tangible y real que nunca:

¿Vale la pena la relación costo-beneficio que representa tener un título universitario? En el futuro inmediato, ¿tener una carrera condicionará las posibilidades de tener éxito?

Argumentos en contra

De acuerdo con el sitio web de tecnología y negocios Business Insider, Peter Thiel, cofundador de la plataforma de pago PayPal, asegura que estudiar una carrera no vale la pena cuando los jóvenes están en la edad de desarrollar nuevos y creativos proyectos. A pesar de ser egresado de la Universidad de Stanford, en California, Thiel apoya la idea de que un título universitario no es necesario para ser exitoso, así que en 2013 ofreció 100 mil dólares a 20 jóvenes para que empezaran sus respectivas compañías.

Thiel parece apostar por un gremio cada vez más grande e innovador, que no parece estar interesado en matricularse, sino en arrancar sus proyectos cuanto antes. Sin embargo, la existencia de este grupo de jóvenes no es nada nueva. Solamente recordemos dos de las más famosas y exitosas deserciones universitarias: Bill Gates, quien abandonó Harvard, y Steve Jobs, que desertó de Reed College en Portland, Oregon, apenas a los seis meses de haber ingresado.

Si bien estos dos casos son lo bastante representativos por estar vinculados a empresas de la talla de Microsoft y de Apple, no son los únicos. Algo que parece haber capturado el interés de la nueva camada de emprendedores son las plataformas web. Así como estuvieron Gates y Jobs en el mundo de la computación, también descuella el ejemplo de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, con sus propuestas de red social.

Además de Zuckerberg, hay otros jóvenes igual de exitosos que desertaron la universidad y aprovecharon las oportunidades que ofrecía la interfaz para crear sus propias compañías:

– Cuando tenía 20 años, Matt Mullenweg empezó a desarrollar WordPress, una de las plataformas predilectas por los blogueros.
– Arash Ferdowsi, cofundador de Dropbox (un servicio para compartir archivos almacenados de gran peso) abandonó el Instituto Tecnológico de Massachusetts, luego de tres años de carrera.
– A los 19 años, Pete Cashmore creó el blog de noticias Mashable en 2005, sin siquiera haber comenzado la universidad. En 2012 fue reseñado por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes.
– Hay muchos casos más. Entre ellos los del sueco Daniel Ek, cofundador de Spotify, y David Karp, quien nunca recibió su diploma de bachillerato y creó Tumblr, valorada hoy en día en 800 millones de dólares.

Argumentos a favor

Las cifras de deserción universitaria en los Estados Unidos son alarmantes. De acuerdo con un estudio conducido por la American Institute of Research sobre la epidemia de deserción en las universidades, la cantidad de estudiantes a tiempo completo que terminaron sus estudios de pregrado en el tiempo estipulado (4 años) fue de sólo 37.9%. Los investigadores atribuyeron los resultados a diferentes variables, como que los estudiantes no están lo suficientemente familiarizados con la carrera para saber si les gusta o el hecho de perder años que pudiesen usar para empezar en el mundo laboral.

No obstante, expertos afirman que obtener un título universitario conlleva más beneficios que pérdidas, especialmente en el aspecto de la competitividad. Según un trabajo publicado por la revista The Atlantic, un título universitario implica un mínimo de capacidad y habilidades para llevar a cabo actividades dentro de una compañía.

La brecha de beneficios parece hacerse aún más amplia cuando se trata del pago. De acuerdo con un reporte realizado en 2013 por el College Board titulado Education Pays (La educación paga), en Estados Unidos, los egresados mayores de 25 años tuvieron un promedio de ingresos mayor a 20 mil dólares con respecto a aquellos que no tenían estudios universitarios. Igualmente, los aspectos positivos se observan también en el área de la salud. De acuerdo con el reporte, las personas con una carrera universitaria tienen mayores probabilidades de gozar de beneficios como seguros de salud y pólizas que incluyan servicios médicos con respecto a aquellos que no tienen.

¿Usted qué opina?

¿Cree que tener un título universitario es indispensable para alcanzar el éxito?

¿Qué cree usted que es lo que marca la diferencia entre un graduado y una persona con estudios de bachillerato al momento de alcanzar el éxito?

¿Puede Internet proveernos la información y el conocimiento necesarios para convertirnos en emprendedores?

¿La tecnología está cambiando la forma de educarnos?

#Debate 

Comentarios (5)

Odoardo Graterol
19 de mayo, 2015

En mi opinión, los emprendedores o empresarios nacen no se hacen. Es lo que no entienden las ideologías que piensan que todos los seres humanos somos iguales y podemos dirigir empresas sin ser empresarios. Hay cualidades humanas que nacen con la persona y se consolidan con el proceso educativo (no informativo). Bien es cierto que muchos pueden frustrarse, pero, en general, la mayoría serán empleados (obreros incluidos). Esta es la razón de las protestas por la “falta” de empleos. ¿A quién se le ocurriría pensar que un empresario protestaría por la falta de empleo? Esta, también, es la diferencia entre los denominados “ricos” y “pobres”, con el consabido lema de la “mala distribución de la riqueza”, como si la riqueza se distribuyera sin antes “generarla”. En mi opinión, los empresarios “necesitan” de los “compradores”, pero con la diferencia de que ellos se ocupan de “generar” “cosas” que sean “comprables” o “atractivas” y al alcance del poder de compra de los potenciales compradores. Los títulos universitarios no pretendían (en su origen) ser para la creación de riqueza material sino para el enriquecimiento intelectual científico, y humanístico. En el camino se perdió lo más importante “la creación de conciencia” por encima del conocimiento científico y humanístico. La religión, que parecía la encargada de “crear o promover la conciencia” se quedó también en el camino, pues se ocupó de rigidizar reglas de comportamiento reñidas con la convivencia. Este es el motivo de la situación de carencia de valores que nos envuelve cada vez más. La frase de Jesús Cristo “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” apuntaba a la condición humana (César) y a la naturaleza “trascendente” (Dios) del ser humano. Pero nunca evolucionó la enseñanza o guía de los encargados de la “trascendencia” para “facilitar” que “la mayoría” de los seres humanos pudieran adentrarse en la “sociedad” con la integridad requerida para cooperar en la medida de sus capacidades. Finalmente, la riqueza material es algo que se puede tener en la vivienda más humilde como en el palacio de mayor ostentación, cuando la persona tiene la plenitud de conciencia de su finitud y la integridad como para vivir en el aprendizaje constante que la vida misma constituye.

Anónimo
19 de mayo, 2015

El título universitario da cierto prestigio pero no lo es todo para alcanzar el éxito. Se requiere talento para poner en practica lo que se aprende, un bachiller puede tener talento sin tener un título, si lo quiere es para tener prestigio. La tecnología ha producido otro tipo de ser humano, aislado y los valores han sufrido un revés, pero sin duda, la gente ahora escribe más y se documenta más con el uso de las redes sociales en la Internet. La distorsión podría aparecer con los fines personales de cada individuo.

Antolin
19 de mayo, 2015

¿Cree que tener un título universitario es indispensable para alcanzar el éxito? Habría que empezar por definir “éxito”. Casi siempre se refieren a él como al éxito económico, pero hay otros éxitos. Un premio Nobel no morirá rico, pero sí famoso, pasará a la historia. O alguien como la madre Teresa. Es relativo, para eso no hace falta estudiar.

¿Qué cree usted que es lo que marca la diferencia entre un graduado y una persona con estudios de bachillerato al momento de alcanzar el éxito? Si se refiere al éxito económico, quizás ganen algo más los egresados, pero siempre están (estamos) en una napa de alienados. Los que son geniales, como Jobs, no lo necesitan. Lo bueno de los estudios es que dan más acceso a la información, la hace más inteligible.

¿Puede Internet proveernos la información y el conocimiento necesarios para convertirnos en emprendedores? Puede hacerlo. Antes eran los estudios a distancia, ahora es Internet.

¿La tecnología está cambiando la forma de educarnos? Sí, definitivamente. A veces para mal, a veces para bien, pero si lo cambia.

H.
21 de mayo, 2015

No es el “titulo”, a fin de cuentas es es un papel o cartón. Es la formación en destrezas y habilidades que otorga la educación universitaria. Adquieres conocimiento que llevado a la practica te permite la transformación de cosas en valor, la generación de riqueza para otro (como empleado) o para ti mismo como emprendedor. También la educación te da herramientas para generar cambios positivos en tu entorno social y multiplicar el bienestar. Todo lo que hoy existe a nivel tecnológico, institucional y social es producto del conocimiento generado y difundido en las universidades.

Merly Larez
7 de marzo, 2016

La realidad es que nada está garantizado. Sin embargo vivimos en sociedad, hay parámetros y reglas que hay que cumplir para poder lograr objetivos y metas. Pero soy de las que digo que para avanzar en la vida bien sea profesional o personalmente, no es lo que sabemos lo que cuenta, sino lo que hacemos con lo que sabemos.

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